¿Es importante el tamaño?

La cantidad de veces que he escuchado esta pregunta me da hasta un poquito de vergüenza porque hay gente para la que esto es una duda existencial. Si la misma energía y tiempo que le dedican los hombres a esta pregunta la dedicaran a aprender idiomas nuevos, todos hablarían al menos 3 idiomas de manera fluida. O tal vez ya habría cura para todo tipo de enfermedades. Y habríamos resuelto el problema de la distribución de la riqueza. Y así.
¿Importa el tamaño del pico o no? (me rehuso a decir “pene”, acostúmbrese).
Tengo mi opinión al respecto, pero antes les contaré sobre un par de estudios. Vamos.

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Lo primero que uno debiese preguntarse es: ¿por qué importa el tamaño? ¿Acaso hay una correlación entre tamaño y placer sexual? Y si no la hay, entonces ¿por qué nos sigue importando?

Como el tema del tamaño les importa tanto a los hombres ha habido numerosos intentos para determinar el “tamaño normal”, y el asunto siempre varía: depende de si se trata de medidas flácidas o erectas, del grupo racial y la edad de los sujetos, de quién toma las medidas, etc.
Un estudio reciente determinó que el tamaño promedio de un pico erecto es 13,12cm, con una circunferencia de 11,66cm. La longitud y circunferencia fláccida fueron de 9,16cm y 9,31cm respectivamente. Los sujetos evaluados fueron 15.000 hombres de distintas edades y grupos étnicos, la mayoría europeos o del Medio Oeste.

En un sentido estricto -reproductivo- el pico debiese ser únicamente suficientemente grande como para fecundar la vagina. Por otra parte, en términos de placer, al parecer es más importante cuánto dura el encuentro sexual y la función eréctil durante el mismo. Las mujeres parecen preferir anchura a longitud cuando se trata de sentir placer. De manera predecible, las mujeres que prefieren estimulación vaginal profunda, prefieren picos más largos. Si se considera que el orgasmo clitoridial es el que está más a la mano (pun intented), el tamaño no importaría demasiado.

Se hizo un estudio en el que 170 mujeres participaron y se encontró lo siguiente:
– 20% considera que la longitud del pico es importante,
– un 1% que es muy importante,
– mientras que el 55% lo considera poco importante ,
– y el 22% totalmente irrelevante.
Las opiniones sobre la circunferencia siguen el mismo patrón. La longitud resultó ser, en todo caso, menos importante que la circunferencia: 21% y 32% respectivamente. Las mujeres que consideraban la circunferencia importante, solían también considerar importante la longitud .

Un estudio en Australia intentó demostrar que el resultado evolutivo con el que nos enfrentamos hoy en día respecto del aumento de tamaño del pico se debe a una preferencia femenina. El estudio consistió en testear, con imágenes digitales, qué tan atractivo era considerado un cuerpo masculino por parte de las mujeres, variando y combinando el tamaño del pico, la altura y la forma del torso.
El estudio concluyó lo siguiente:
– el tamaño flácido del pico tiene una influencia significativa en qué tan atractivo se considera ese cuerpo. Los hombres con picos más grandes eran clasificados como más atractivos, pero era una relación no-linear (el aumento proporcional en atractivo comienza a declinar en tamaños mayores a 7.6cm en promedio
– el tamaño interactúa con la forma del torso y la altura para determinar atractivo sexual. Los hombres más altos y con mayor ratio hombro-cadera eran considerados más atractivos.
– El tamaño del pico tenía un mayor efecto en el atractivo de hombres más altos que en hombres más bajos.
– Tamaños más grandes de pico y mayor altura tenían impactos casi equivalentes en el atractivo masculino. Un hombre con una figura con forma de pera y un pico de mayor tamaño, no era mejor evaluado.
– La elección evolutiva de parejas sexuales, por parte de las mujeres, habría resultado en el desarrollo de picos más grandes, y en términos más amplios, se concluyó que la selección sexual precopulatoria juega un rol en la evolución de las características sexuales.

***
Ok, dejemos de pensar en estudios, veámoslo en términos subjetivos.
A lo largo de mi vida he conversado con mucho hombre traumado con la idea del tamaño, he escuchado a mucha mujer quejarse del tamaño y también he hablado con mucha gente -hombres y mujeres- que me ha dicho que el tamaño no importa nada.
En algunos casos los hombres se pueden sentir tan perjudicados por el tamaño de su pico que terminan teniendo una performance que deja mucho que desear, pero la causante ahí es más su ansiedad que el tamaño mismo.
Como un estudio señala* -último estudio, lo juro- mientras los hombres sigan equiparando el tamaño del pico con su masculinidad, seguirán sintiendo una innecesaria ansiedad sexual. Los hombres, a lo largo de su vida y a pesar de haber logrado otras cosas que podrían validar su “masculinidad” siguen queriendo tener picos más grandes, incluso cuando ya están viejos.

En general cuando me hacen preguntas de este tipo -o cuando yo misma pienso qué tanta relevancia tienen estas cosas-, las invierto, o sea, cambio el sexo: ¿es realmente importante el tamaño de las pechugas / el poto / la cintura? Invertir la pregunta, desplazar el sujeto y el objeto, me ayuda a pensar más claramente sobre el asunto. ¿Hagamos el ejercicio?

Conozco hombres que siempre eligen estar con minas pechugonas y miran pocazo a minas planas. Otros prefieren estar con minas potonas. A otros les importa que sean super flacas y jamás estarían con una pasada de kilos. A otros les gusta que haya de dónde agarrar. Tiene sentido, cada uno puede tener sus gustos, ¿cierto?
Creo que en general en el caso de las mujeres hetero corre la misma ley: hay mujeres a las que les encantan los picos grandes y se mueren de depresión cuando ven un pico chico. Hay mujeres a las que las deprime que el tipo sea pelado, pero si tiene pelo, todo el resto está bien. Hay mujeres a las que eso no les importa tanto, pero sí les importa que el tipo sea alto. Hay minas a las que no les importa que sea alto, ni bajo, ni que lo tenga grande ni chico, pero les da ataque si tiene las manos como empanadas. Podría seguir, pero espero que ya se hayan hecho una idea. ¿Importa el tamaño? Sí, si es que es te importa el tamaño. No, si es que no te importa el tamaño.

¿Qué se puede hacer si a pesar de todo esto te sigue preocupando tenerlo chico? Creo que hay que ser vivos, más que nada. Hay que asumir que hay cosas que no podemos cambiar y que podemos manejar mejor si aceptamos que son como son, valorando otras cualidades que tenemos que son atractivas y seductoras. La idea de centrarse en una sola cualidad y dejarse amargar por ella me parece un poco tonta y poco efectiva. Y por último, si uno siente que anda medio descompensado por un lado, compensa por otros. (Tengo una hipótesis no probada: los hombres con picos más chicos son un poco overachievers en la cama y eso los hace más entretenidos: se preocupan más de que el otro lo pase bien y tienden a desarrollar otras habilidades o talentos -mejor sexo oral, mejor previa, más seductores, etc.-).

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En resumen: evolutivamente el tamaño impacta -relacionado con otras variables, por selección natural-, culturalmente el tamaño impacta -los medios masivos y la cultrua refuerzan un estereotipo del tamaño asociado a la masculinidad-, y subjetivamente puede impactar o no, porque hay gente a la que le importa y gente a la que no.

Un consejito: si lo tienes chico, las minas a las que les importa el tamaño no van a estar súper contentas. ¿Lata? Sí, pero quién te manda a tratar de convertir a justos en pecadores y vice-versa. Busca a tu público cautivo, céntrate en tus pros más que en tus contras. Búscate a alguien para quién esa característica no sea crítica.
Ah y también sería bueno preocuparse más de ser un sujeto interesante, simpático, buena gente y con sentido del humor en vez de obsesionarse con el tamaño. Puedes tener el tamaño perfecto, pero si eres un imbécil se pone difícil la cosa.

Fuentes:
Penis size: is there a correlation with sexual satisfaction? A scientific look -Independent http://ind.pn/1EglRcl
What importance do women attribute to the size of penis? – http://bit.ly/2e37N16
Penis size interacts with body shape and height to influence male attractiveness http://bit.ly/2eglu87

Para los que quieran ahondar más:
– VIDEO: Does size REALLY matter? http://dailym.ai/2epvRqz
– Does size matter? Men’s and Women’s Views on Penis Size Across the Lifespan http://bit.ly/2eeOw93

Error de atribución y atracción física

Por muy adrenalínico que pueda parecer tratar de meterse la mayor cantidad de comida a la boca y al mismo tiempo verse sexy, los estudios sugieren que tal vez salir a comer en una cita no es lo más efectivo. Tampoco lo es sentarse a tomar hasta que alguno de los dos parezca descerebrado y ya no importe lo incómoda que es la situación. Convendría, como alternativa, ir a ver una película de terror, salir a bailar o juntarse a subir las escaleras del edificio de alguno de ustedes (o jugar a empujarse por las escaleras, al más puro estilo de Lo que el viento se llevó), porque lo que sí funciona es acelerar el corazón del otro (en el sentido más literal posible).

La frasecita a recordar es: “los momentos de ansiedad y de descarga de adrenalina pueden generar un incremento en la atracción sexual”.
Normalmente pensamos que la excitación es el resultado de la atracción sexual, pero lo contrario también pasa.
En algunos casos, cuando la excitación por miedo o intensidad de actividad física se parece a la excitación sexual y hay un objeto presente, el cerebro puede conectar la excitación a la atracción sexual. Es decir, emociones fuertes son catalogadas como atracción sexual siempre que haya un objeto aceptable presente (con “aceptable” quiere decir que sea un objeto al que se le pueda atribuir el contribuir a la excitación sexual. Difícilmente, por ejemplo, una escoba). Esto se llama “atribución errónea de la excitación” y consiste en que a veces, para entender lo que nos está pasando, tratamos de explicarlo desde donde nos hace más sentido, aunque no sea la explicación correcta.

Contexto —Emoción —- identificar la causa de esa emoción–atribución

Ojo: esto no es un posteo para recomendar cómo salir de citas, sino más bien para ejemplificar cómo funcionamos. Efectivamente pasa que en situaciones críticas solemos generar el error de atribución y muchas relaciones que tal vez en contextos más calmados no hubiesen florecido, sí lo hacen en otros escenarios.

Para los curiosos, acá van los estudios:
*En un estudio ya clásico de 1974, un grupo de hombres de entre 18 y 35 años cruzaron un puente para llegar hasta una entrevistadora atractiva. Unos cruzaron un puente alto e inestable (alta ansiedad) y otros cruzaron uno bajo y estable (bajan ansiedad). Al final del puente la mujer les pasaba un cuestionario de imágenes aperceptiva y les sugería que si querían averiguar más sobre el cuestionario, la podían llamar (dándoles su número). Los hombres del puente inestable respondían el cuestionario con contenido más sexual que los otros. Y del otro grupo solo el 12,5% de los 16 participantes llamaron a la mujer, mientras el 50% de los del puente alto la llamaron. (Cabe aclarar que también se testeó un grupo con un entrevistador masculino y otro grupo presentando a la entrevistadora antes y luego de nuevo al final -es decir, habiendo anticipado el estímulo final-).
*Estudios posteriores han encontrado la misma conexión entre estimulación física y atracción sexual. En un estudio de 2003 se evaluó qué tanta atracción sentían los individuos hacia una foto de un individuo del sexo opuesto luego de andar en una montaña rusa. El resultado fue que la excitación residual de andar en la montaña rusa intensificaba la experiencia posterior de atracción entre parejas no románticas (no se mostraba el mismo efecto con personas ya vinculadas emocionalmente).
*Otro estudio comparó el nivel de atracción que sentían las personas hacia alguien del sexo opuesto antes y después de hacer ejercicio. Los resultados indicaron que había una alta correlación entre adrenalina y atracción.

Refs.:
Misattribution of Arousal http://bit.ly/2dujhI5 —artículo súper bien desarrollado que incorpora también otros puntos de vista o contextos, como las relaciones de pareja ya establecidas y los errores de atribución de la excitación.
The effects of Adrenaline of Arousal and Attraction http://bit.ly/2dudkuJ
Love at First Fright http://bit.ly/2dpAHVh
Some Evidence for Heightened Sexual Attraction Under Conditions of High Anxiety http://bit.ly/2e7AsyN

#NiUnaMenos y #AdoptaAUnWea

Convengamos lo innegable: las acciones a las que fueron sometidas las mujeres que han sido asesinadas son horrorosas. Cualquiera que no pueda ver eso o que trata de minimizarlo es un idiota (sorry). Y también: el femicidio es el resultado extremo de la violencia contra las mujeres -que puede ser física o verbal o psicológica-, no es un fenómeno aislado. Ahora, dejando eso en claro, quiero tocar tres puntos:
1 – Contexto histórico-social
2 – Argumento psicológico de por qué sí #NiUnaMenos vs #NadieMenos
3 – #AdoptaUnWea (working title)

Me largué escribiendo, así que si quieren saltarse partes, háganlo, pero cuando comenten, por favor comenten habiendo leído todo, porque me da una lata infernal empezar a aclarar cosas que ya especifiqué.

1. Contexto histórico-social
Primero, para los que se ponen nerviosos con las generalizaciones: todos los seres humanos pueden ser violentos dadas las circunstancias; no todos los hombres son violentos; los hombres también son víctimas de violencia. ¿Listo? Perfecto.

Estadísticamente se ha comprobado que los hombres tienden a ser más violentos que las que las mujeres, especialmente cuando se trata de violencia física. Desde un punto de vista biológico, la testosterona es la responsable. En términos evolutivos, la selección natural es la gestora de este escenario: hemos seleccionado a hombres más fuertes y agresivos, son ellos los que han ganado la batalla de la supervivencia. Para ganar un estatus jerárquico superior, lograr obtener más recursos, proteger a la familia y obtener ventajas competitivas para conquistar mujeres se requiere una capacidad física superior y agresividad.

Existen también factores socioculturales, como el estereotipo de rol masculino y los reforzamientos por parte tanto de la cultura popular como de los medios masivos, que celebran las conductas agresivas de parte de los hombres. Para entenderlo hay que pensar en nuestro sistema de creencias, en la cultura del deporte, en la cultura de la pornografía, en la estructura familia y en cómo todo eso se entrecruza. Aquí, a la base de esta reflexión sociocultural, está el deseo del cambio: queremos entender para poder actuar sobre lo que es posible modificar.
¿Podemos regularnos y elegir cuándo y cómo ser agresivos y cuándo no?

*

Para partir, entonces, ¿de dónde viene esta violencia contra las mujeres?
La violencia en contra de la mujer ha sido históricamente aceptada. Hace más de 2,000 años, la ley romana le otorgaba al hombre autoridad sobre la vida y la muerte de la mujer. En el siglo XVIII en Inglaterra se le permitía legalmente a los hombres disciplinar a su esposa e hijos con una vara o látigo no más ancho que su pulgar (la famosa “rule of thumb” que prevaleció en Inglaterra y EEUU hasta fines del s.XIX). La postura feminista afirma que la violencia contra las mujeres es el resultado de una cultura patriarcal que fomenta y premia la dominación masculina y que los hombres, para mantener esa posición, usan la violencia como herramienta. La sociedad dice que aborrece la violencia, pero transformamos en héroes a los hombres que son agresivos. De la televisión al cine, pasando por videos musicales y la publicidad, la violencia hacia la mujer se retrata como normal o erótica. Las estrategias que intentan educar a los niños de manera igualitaria, no-discriminatoria, apuntan a minimizar las diferencias de comportamiento entre roles.

El femicidio se define como “la forma más extrema de violencia contra las mujeres”, según el SERNAM. A mí me parece que esta definición es más clara: “el femicidio comprende cualquier tipo de violencia doméstica que termina en muerte, cualquier violación que acaba en asesinato y cualquier tipo de asesinato o crimen de honor donde el sexo de la víctima es un factor determinante en su muerte” (obviamente, la víctima aquí es una mujer). Hay definiciones más técnicas, pero esta sirve. Sirve para entender por qué no es un asesinato no más. Una explicación más larga puede ser encontrada aquí http://bit.ly/2dBEgbM.

¿Quién es el enemigo? ¿Son estos casos solamente excepciones producto de seres humanos seriamente perturbados o son la expresión de algo más generalizado? ¿Podemos darnos el lujo de decir que son casos aislados? ¿Cuántos “casos aislados” se transforman en una epidemia? ¿Cuántos casos aislados se vuelven una realidad?

Los responsables de la violencia hacia la mujer no son excepcionales, raros, “locos”. Los responsables son, en general, personas con las que tenemos relaciones íntimas, hace tiempo, en quienes confiamos. Las mujeres podemos temerle a los extraños y ser precavidas cuando se trata de andar por la calle o salir de noche, pero según lo muestran las estadísticas, se trata de los extraños-más-íntimos -o sea, esos hombres con quienes tenemos una relación cercana y que se tornan en algún punto tan extraños y amenazantes, que se vuelven siniestros-: esposos, amantes, novios, familiares, profesores, amigos.
Nos faltan vías para, de manera consistente, hacernos cargo de estas muertes no como estadísticas, sino como personas con historias terminadas de manera brutal que atraviesan, al mismo tiempo, a otras personas. Un buen ejemplo es lo que hace Karen Ingala Smith, quien empezó a contar las muertas de UK (y sus historias) en el 2012.

2. Argumento psicológico a favor de #NiUnaMenos vs #NadieMenos
Lo que he visto en torno a #NiUnaMenos es un movimiento que hace fuerza a punta del espanto y del miedo (y dados los hechos, tiene más que suficiente para hacer ruido). Un movimiento que reclama respeto, reconocimiento de las mujeres como sujetos con deseos, voluntad, identidad. Es lo mínimo que uno puede pedir y, sin embargo, parece que es necesario partir de lo mínimo. Nada está garantizado.

Salió #NadieMenos (y #NiUnoMenos, de parte de los animalistas). Al parecer hay gente que se urge porque no ven que los hombres también estén incluidos explícitamente en esto. El error es creer que no lo están. Es sentir que están fuera de esa lógica. Esos niños y hombres que son vulnerados también viven esta misma realidad -y en gran medida, también han sido vulnerados por otros hombres-. #NiUnaMenos es específico, sí, porque los hechos que nos levantan hoy son específicos, pero sus efectos serán globales.

Las luchas deben ser acotadas. Todos entendemos que la violencia está mal, que el sufrimiento gratuito es innecesario, pero nunca va a haber cambio social a menos que se particularicen los frentes. Por ejemplo, en EEUU está #BlackLivesMatter y salió, como contraparte, #AllLivesMatter. El problema es que sí, todas las vidas importan, pero hay grupos más vulnerables a otros, hay grupos de personas que por raza, sexo o condición social, están sufriendo y no verlo es querer mantener el status quo.

Hay otro factor que hace necesario que la lucha sea específica: el llamado “efecto de la víctima identificable”. Éste consiste en que somos más sensibles al sufrimiento individual que al de las masas. Ver un rostro o fotografía y conocer detalles sobre las personas afectadas nos conmueve y modifica nuestra acciones. Sin embargo, cuando la información no señala individuos, no sentimos tanta empatía y, en consecuencia, permanecemos pasivos. Es decir, mientras más específico sea el sujeto, más sensibilizados nos sentimos respecto de su situación. Si queremos generar cambio, debemos conectar con la gente a través de historias específicas, y en este caso, las historias son historias de mujeres.

Otros efectos que juegan un rol importante son el efecto de proximidad, el de la intensidad y el efecto de “una gota en el océano”. La proximidad no sólo alude a la cercanía física, sino también al sentimiento de parentesco o afinidad de condiciones. El factor de intensidad es lo opuesto al de la vaguedad: mientras más detalles sabemos, mientras más cercano es el relato de lo que ha pasado, más involucrados nos sentimos. El efecto de gota de agua tiene que ver con la fe que sentimos respecto de nuestra capacidad individual de ayudar a las víctimas de una tragedia. Cuando afrontamos necesidades inabarcables y sabemos que nosotros podemos resolver solo una pequeña parte del problema, podemos insensibilizarnos emocionalmente y pensar que es inútil hacer cualquier cosa. [A modo de aplicación práctica de la teoría, no he incluido cifras estadísticas en este posteo, porque está comprobado que nos cuesta procesar información emocional y estadística simultáneamente].

Lo otro que me parece que vale la pena mencionar es: ¿lógica de bandos? ¿en serio? ¿qué, tienen 10 años? Esto lo digo a pito de comentarios de hombres y mujeres que he leído. Dense con una piedra en el pecho…. Si no estás siendo abusado/a diariamente, si no sientes miedo de la gente con la que vives, si no has estado al borde de perderlo todo, por favor, deja fuera la lógica infantil de “es que las feministas…” “es que los machistas…”. Esto es más grande y más importante que cualquier otra cosa. No da para peleas por Facebook ni por Twitter. No da para indignaciones. Y por eso propongo…#AdoptaAUnWea (ok, ok, podemos cambiarle el nombre después, considérenlo un working title).

3. #AdoptaAUnWea
Pensé en #AdoptaAUnWea antes de leer a Jackson Katz, pero me resulta perfecto citarlo porque creo que su postura conlleva algo de #AdoptaAUnWea. Katz propone que en vez de aproximarse al tema de la violencia hacia la mujer desde el punto de vista del agresor o de la víctima, hay que tomar el del espectador (bystander). El espectador es cualquiera que no sea ni agresor ni víctima de una situación. Es decir: amigos, compañeros de trabajo, familiares, los que no estamos involucrados en una diada abusiva, pero estamos en el tejido de redes del que sí lo está. Desde esa posición, ¿qué hacemos? ¿Cómo desafiamos a nuestros amigos? ¿Cómo apoyamos a nuestros amigos? O mejor: ¿cómo hacemos para no quedarnos callados cuando vemos abuso?

Lo que Katz sugiere es interrumpir el discurso degradante del otro: hacerlo entrar en razón o hacerlo ver que lo que está haciendo no está bien. Rechazar ser cómplice de comentarios sexistas. Es decir, crear un clima de cultura de pares donde el comportamiento abusivo sea visto como inaceptable. No es decirle que está mal pensar de esa manera porque es ilegal, sino porque está mal no más, porque es aborrecible. La lógica es: si podemos hacer que culturalmente los hombres con actitudes sexistas pierdan estatus, veremos una disminución del abuso, porque el típico agresor no es un enfermo, es un tipo común y corriente. (La propuesta de Katz va especialmente dirigida a los hombres, ya que el rechazo debiese venir desde dentro, pero aplica también para las mujeres).

Por lo anterior: #AdoptaAUnWea. Todos tenemos uno o un par de amigos/ amigas que tienen poturas sexistas no porque sean irremediablemente idiotas, sino porque les falta contexto, porque no han entendido nada, porque nadie les ha dicho que descalificar a otros por su tendencia sexual, o por su sexo o por su raza o por su condición socieconómica es patético, poco informado, cruel y etc., etc. (se me ocurren más términos, pero bueno, ya saben como sigue). Les propongo entonces decidirse a acoger a un wea, a darle la información que le falta para que deje de serlo y decirle que está haciendo el loco. Es una pega muy de miniaturista, porque sí, es uno a uno, pero créanme, esa parada de carros generará cambio. Esa media hora que le dedícarás con paciencia y amor infinito a explicarle por qué está mal ser un wea, tendrá sus beneficios. Y si no sirve, si no tiene ningún efecto, entonces esa persona no merece más esfuerzos, y puedes pasar al siguiente wea. ¿Viste? Va a ser como ver la transformación de una oruga en mariposa, si es que funciona.

Por eso, #AdoptaAUnWea. Si eres hombre o mujer, adopta a un wea. Ayuda no desde la pancarta y el odio, sino desde el amor: demuéstrale que lo que está haciendo y diciendo tiene consecuencias negativas no sólo para unos pocos, sino para la sociedad completa. Que la gente que él o ella quiere se ve afectada por creencias discriminatorias. Tomate un café, una chela, una botella de vino o tres para agarrar empuje, lo que sea, usa las aporoximaciones que te comenté antes, júntate y haz fuerza con otros amigos que te ayuden a transformar su visión. Adóptalo, tómalo bajo tu alero, conviértelo en tu microproyecto (y también: si se te ocurre una variante mejor de nombre, avísame jaja. Los títulos nunca han sido mi fuerte).

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También: si quieres prestar tu testimonio contáctame. O pásale el dato a alguien que lo pueda necesitar.

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Los datos vienen de estas fuentes:
Male Agression http://bit.ly/1Uc0ifQ
Origins of Violence Against Women http://to.pbs.org/2eGQNxk
SERNAM, listado de femicidios – http://bit.ly/2enSCvq
Forms of Femicide – http://bit.ly/2dBEgbM
Someone is Finally Starting to Count Femicides – http://ti.me/1z5Bn2R
Counting dead Women – https://kareningalasmith.com/
The surprising Truth About Women and Violence – http://ti.me/1yPtqSO
Every Time You Say “All Lives Matter” You Are Being an Accidental Racist – http://huff.to/29Cfyns
Violence Against Women -it’s a Men’s Issue – http://bit.ly/1jf9C8s
Las Ventajas del Deseo, Dan Ariely.

Cómo cortejan los hombres

Entras a la oficina de tu jefe y está echado hacia atrás, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza, los codos apuntando hacia arriba, el pecho hacia afuera. Se levanta y se acerca a ti sonriendo, arquea la espalda y orienta hacia ti su pecho inflado. Te tengo (malas) noticias: o está afirmando su dominancia sobre ti o te está cortejando.

El “pecho inflado” es una postura básica usada a lo largo del reino animal, sinónimo de estar “con la frente en alto” o “la cabeza erguida”. Las criaturas dominantes se inflan. Serpientes, ranas y sapos inflan sus cuerpos. Los antílopes y los camaleones se ponen de costado para hacer notar su tamaño. El venado bura se mueve con recelo mostrando sus cornamentas. Los gatos se erizan. Las palomas se hinchan. Las langostas se alzan sobre las puntas de sus patas y extienden sus pinzas abiertas. Los gorilas se golpean el pecho. Los hombres ponen fotos de su yate en la oficina, arquean la espalda y empujan el pecho hacia afuera.

Enfrentados a un animal dominante, muchas criaturas se encogen. Las personas entornan los pies hacia adentro, curvan los hombros y agachan la cabeza. Los lobos meten la cola entre las patas y se escabullen. Las langostas subordinadas se agachan. Los redactores freelance recogen su cheque sin levantar la vista y corren. Muchas especies se inclinan, haciendo una especie de reverencia. Las lagartijas mueven todo su cuerpo de abajo a arriba. Los chimpancés y los empleados pusilánimes (te estoy mirando, Cárdenas) asienten con la cabeza tan rápido y repetidamente que los primatólogos lo llaman “bobbing” (rebote).

Estas posiciones de encogimiento y agrandamiento se ven en el cortejo también. Las mujeres se encogen o agachan enviando el mensaje “soy inofensiva, ven aquí y defiéndeme”. Otras criaturas se encogen para señalar que son amistosas. Encogerse o inflarse es una manera de señalar disponibilidad e interés. Un dato interesante -aunque no tan sorprendente- es que los hombres se acercan más a las mujeres que proporcionan señales de disponibilidad, y no necesariamente a las más bonitas o atractivas. La fruta que está más cerca del suelo es la primera en ser consumida, pero ya llegaremos a la alimentación.

Otra manera humana de cortejar es el “handicapping” es decir, vestirse un poco mal, usar ropa que se vea poco atractiva o verse desprolijo. Algunas personas se sientan, por ejemplo, donde apenas se notan. Ningún animal -fuera del humano- recomendaría este tipo de cortejo. Sin embargo, la técnica consiste en publicitarse a sí mismos a la inversa: “soy tan buen partido que puedo ganar en el juego del cortejo aun cuando me vista como la cresta”. (Expertos en la materia -amigos cercanos- sitúan el porcentaje de éxito de esta técnica en el 7%. Tal vez no sea tan buena idea).

Y por último, un clásico dilema: ¿quién paga? A pesar de que se vea como una transacción económica más, ésta es clave. A lo largo del reino animal los machos alimentan a las hembras esperando obtener sexo a cambio. El mono le ofrece a la hembra carne o caña de azúcar, la hembra consume su premio y luego se gira y copula con él. La alimentación durante el cortejo es tan frecuente en el reino animal y va tan ligada al sexo, que cuando se trata de insectos se le llama “el regalo nupcial”. Los seres humanos también lo hacemos: los hombres ofrecen un trozo de pescado o carne, o una caja de chocolates a las mujeres. Cuando no pueden ofrecer comida, ofrecen cerveza, cigarros, joyas, ropa o flores. Esto es parte del proceso de cortejo. Hay un intercambio anclado en nuestros cerebros cuando se trata de dar o recibir regalos o comida, lo que puede resultar en sexo o incluso en algo más constante, como el amor. Comprarle comida a alguien es un buen regalo durante el cortejo: como resulta costoso, señala tu estatus financiero y tu generosidad. Sin embargo, OJO: no tiene valor a largo plazo, el intercambio se debe realizar seguidamente, no es acumulable en el tiempo.

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El antropólogo David Givens y el biólogo Tim Perper han pasado miles de horas estudiando a los americanos en los bares de solteros, y han visto que estos 5 pasos del cortejo se repiten, sin importar el tipo de personalidad:
1- Tener un espacio propio: hombres y mujeres establecen un territorio donde puedan ver y ser vistos (una banca, un lugar en el que puedan apoyarse).
2- Atraer atención hacia sí mismos: se ríen fuerte, mueven los brazos de manera exagerada. Se balancean, se estiran o bailan un poco mientras están de pie, o hacen varias carreras al baño. Se ajustan la camisa, se pasan los dedos por el pelo, se tocan el mentón, se sacan pelusas invisibles de la ropa (self-grooming, aseándose a sí mismos, como los gatos), dejan botados a los amigos para ir a pararse solos al bar.
3- Hablar: las mujeres adoptan tonos de voces más altos y melodiosos que atraen a los hombres, mientras que los hombres mantienen la voz baja y profunda. Lo que funciona mejor son los piropos o hacer preguntas, porque la contraparte debe responder. De hecho, si inesperadamente un hombre recibe un halago, se pone de mejor humor y más amistoso hacia una mujer poco familiar.
4- Tocar: generalmente la mujer toca primero, ya sea el hombro, el brazo o la muñeca, preguntando, por ejemplo, cómo está la comida o si le puede dar la hora. Si él se retrotrae o la rechaza, no lo intentará de nuevo. Si él no responde, ella puede intentar otro toque casual. Si él casualmente la toca de vuelta, los dos empezarán a tocarse el uno al otro de vez en cuando.
5- Marcar el paso o sincronía interaccional: cuando dos personas hacen click, se giran el uno hacia el otro hasta que los hombros se alinean. Luego comienzan a sincronizar sus movimientos. Si él toma su vaso de cerveza, ella toma la suya. Si ella cruza las piernas, él cruza las suyas. Al principio marcan el paso por pocos segundos, hasta que comienzan a moverse de manera sincronizada, a un mismo ritmo. Cuando dos personas se imitan, incluso sus ondas cerebrales se ponen en sincronía.

** Artículo armado con la colaboración humorística de Christian Riquelme
Refs.: Anatomy of Love y Why him, Why her- Helen Fisher

Mi mejor amiga se hizo pasar por mi amante

¿Supieron de este caso?
Gayle Newland (26) había sido condenada a 8 años de carcel por tres cargos de abuso sexual. Se la acusó de hacerse pasar por un hombre para tener sexo con su amiga, quién interpuso la denuncia. Hoy ese veredicto fue revocado y Gayle salió en libertad bajo fianza.

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La historia es la siguiente:
Según la demandante, Gayle impostó su voz, usó un pene prostático y le vendó los ojos durante 10 encuentros sexuales a lo largo de dos años de relación de amistad. La acusó de haber creado un perfil de Facebook falso y tramar toda esta mentira solo para poder tener sexo con ella. Dijo que Gayle usaba un traje de baño y vendas para esconder ciertas partes de su cuerpo y un gorro de lana para ocultar su cabello. Según la víctima, ella nunca se dio cuenta de que Gayle y el hombre eran la misma persona porque durante esos encuentros ella siempre tenía los ojos vendados (incluyendo ocasiones en que habían tomado sol y “visto” una película en su departamento).
Dijo que se dio cuenta del engaño cuando se sacó la venda mientras tenían sexo y en vez de ver a un hombre, vio a su amiga con un strap-on prostético. Según la amiga, Gayle al ser descubierta le dijo “no es lo que piensas”.

Según Gayle, su amiga siempre supo que estaba fingiendo porque era un juego de roles dentro de su relación, ya que ambas estaban complicadas respecto de su sexualidad y no querían reconocerse como lesbianas y esta era una forma de procesarlo. Gayle también dijo que nunca obligó a su amiga a vendarse los ojos.

El juez Roger Dutton, el que la condenó a 8 años, describió a Gayle como “una mujer joven, inteligente, obsesiva, altamente manipuladora, embustera, conspiradora y muy tenaz”.

Cerca de 1,500 personas firmaron una petición para reducir la sentencia, afirmando que Gayle y la demandante en realidad tenían una relación amorosa y que la demandante, luego de que Gayle decidiera que quería revelarle a sus papás su tendencia sexual, entró en pánico y la acusó a la justicia, inventando la historia de que había sido engañada.
La petición: http://chn.ge/2dwHbzV

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El caso ha generado mucho ruido y estas son algunas preguntas / reflexiones que he rescatado:
– en un mundo donde mucha gente miente para tener sexo con otros, ¿es este un precedente para considerar esto ilegal? Es decir: ¿es ilegal mentir sobre tu género / sexo?
– Si mentir, disfrazar / disimular u omitir la condición sexual fuese un crimen, ¿qué pasa con los transexuales, transgénero y los intersexuales? ¿Estarían obligados a revelar su historia médica (su pasado) a sus potenciales partners sexuales? ¿Dónde quedan los derechos trans?
– Si esto se considerase abuso -una relación consensuada, sexual, donde se omite o disfraza información que el otro quisiese saber-, ¿es proporcionado/ justo el castigo inicial de 8 años? (se ha condenado a menos tiempo a pedófilos). Y por ejemplo, si un sujeto miente a otro sin informarle sobre su estado civil para poder tener relaciones sexuales, ¿caería en la misma lógica?

Para los que les interese leer sobre la diferencia entre sexo y género y transexual y transgénero, este link está bueno: http://bit.ly/OE4qLg

Tu pareja se parece a tus papás

¿No te gustó hincharle las pelotas por 30 años a tus viejos?

INVESTIGACIONES:
– Desconocidos son capaces de identificar a las esposas y madres del novio basándose solamente en parecido facial.

– La gente que fue criada por padres más viejos, tiende a elegir parejas mayores que ellos. Algunos estudios señalan que esta tendencia influye hasta en escoger el color de ojos y el pelo de las potenciales parejas románticas, teniendo como referencia al padre del sexo opuesto.

– Si se les muestran rostros “anónimos” a la gente, intervenidos con un 45% de sus propios rasgos faciales, la gente tiende a catalogar como más atractivas a esas caras que a los que no tienen ese parecido a ellos mismos. Es decir, elegimos gente que se ve como nosotros -que tiene un ADN similar- y, por extensión, también gente que sería parecida a nuestros padres.

Hay dos explicaciones para esto:
– Imprinting: como nuestros padres son los primeros humanos con los que nos relacionamos y en los que confiamos, inconscientemente escogemos gente similar, pensando que son más confiables y dignos de convertirse en nuestras parejas que otras personas.

– Efecto de exposición prolongada: mientras más tiempo pasamos con alguien, más nos gusta. Por eso hay tanta gente que se enamora de sus compañeros de colegio, de los vecinos del edificio o de sus compañeros de trabajo. La lógica es que como pasas tanto tiempo con esta gente la prefieres por sobre el resto. Es decir, respondemos positivamente a estimulos familiares.

(*No hay estudios sobre qué pasa con las relaciones homosexuales).

Refs.:
Facial attractiveness: evolutionary based research
http://bit.ly/1UEvQRo

Science says you’re probably attracted to people who look like your parents
http://read.bi/2d9YbjE

Are You Attracted To People Who Look Like Your Parents? Science Thinks You Are! http://bit.ly/2ekTS67

El patrón universal de coqueteo femenino

Hay gente a la que le cuesta descifrar cuándo le están coqueteando. La verdad es que, técnicamente, no debiese ser tan difícil porque seguimos patrones. Se nos complicaría mucho el asunto si no existiesen esos patrones, porque ¿cómo podría el otro adivinar si hay interés si no estuviéramos en cierta medida programados para leer ese lenguaje corporal? El coqueteo tiene que ver mucho con la cultura -qué se considera permitido, aceptable, correcto y qué no- , pero también tenemos años de evolución a nuestras espaldas que facilitan o simplifican el proceso. (**Lo que viene a continuación no lo inventé yo, así que haters, abstenerse).

En los sesenta Irenäus Eibl-Eibesfeldt -el fundador de la etología humana- descubrió que había un patrón curioso en el comportamiento de cortejo de las mujeres. Para poder estudiarlo usó una cámara que le permitía apuntar el lente en una dirección, mientras en realidad fotografiaba en otra. Así podía capturar el proceso de cortejo de parejas en distintas partes del mundo. Lo que descubrió fue que había un uso de lenguaje no verbal tremendamente parecido entre las distintas parejas que observó. Alrededor del mundo las mujeres coqueteaban con la misma secuencia de expresiones faciales, lo que le hizo suponer que era un patrón innato, una estrategia que había evolucionado desde hacía millones de años para señalar interés sexual:

– Primero, la mujer le sonríe a su admirador y levanta las cejas en un movimiento rápido, lo que hace que sus ojos se vean más grandes mientras lo mira,
– luego baja los párpados, inclina la cabeza hacia abajo y hacia un lado y mira para otro lado
– frecuentemente también acerca las manos a su boca o cubre su cara con ella, riéndose nerviosamente mientras se esconde tras sus palmas.

Luego, independiente del idioma o nivel social o de su religión, las parejas que seguían coqueteando ponían las palmas hacia arriba sobre la mesa o en las rodillas, demostrándole a la potencial pareja que eran inofesivos. Encogían los hombros, indicando indefensividad. Las mujeres tendían a estirar el cuello de forma exagerada, lo que es una señal de vulnerabilidad y sumisión (algo parecido al comportamiento de sumisión de las lobas grises cuando quieren atraer a un lobo dominante).

La “mirada tímida” en la cual una mujer inclina la cabeza y mira tímidamente a su admirador, es similar al gesto que hacen las comadrejas hembras, que se giran hacia el macho, inclinan la mandíbula y lo miran directo a los ojos. Los animales suelen sacudir la cabeza para solicitar que les pongan atención. Las mujeres, cuando coquetean, también: levantan los hombros, arquean la espalda, y sacuden un poco el pelo, todo en un solo movimiento. Usamos la cabeza -literalmente- para coquetear.

En términos evolutivos, para generar una guagua, la mujer tiene que tomar un compromiso físico de nueve meses, mientras que para el hombre eso requiere sólo un acto sexual. Entonces, en términos evolutivos a los hombres les conviene tener mayor acceso a una gran variedad de mujeres, mientras que a la mujer le conviene un hombre que esté dispuesto a comprometer tiempo y recursos para criar esas guaguas. ¿Qué tiene que ver esto con el cortejo? Que la “estrategia de la timidez” es una manera de testear la disposición al compromiso de una pareja sexual. La timidez, cuando se trata de cortejo, no es una conducta que se vea en especies en las que la hembra no necesita de la ayuda o recursos del macho para criar. Si la hembra sólo requiere el encuentro sexual y nada más, el cortejo es mucho más directo de parte de la hembra. Pero en las especies en que los dos padres mejoran la posibilidad de sobrevivencia de los hijos, las hembras prefieren machos que no las abandonen. Entonces aparece la timidez, para evidenciar si el macho persiste en la búsqueda. En vez de ponerse en posición de apareamiento, la hembra repite una secuencia de promesa-alejamiento, poniéndose en posición y luego distanciándose. En los humanos, las miradas coquetas tienen esta secuencia, señalando: “soy tan difícil que si logras que me quede contigo no tendrás que preocuparte que otro macho me embarace”. Chan.

No es de extrañar, entonces, que algunas señales tengan distintos efectos dependiendo del sexo del receptor cuando se trata de querer concretar un encuentro sexual. Por ejemplo, si las mujeres se visten de manera seductora, se acercan mucho y miran directamente a los ojos a los hombres, en general tienen resultado positivos (o sea, concretan un encuentro sexual). Mientras que si los hombres hacen lo mismo con las mujeres, tienden a fracasar. Lo que les funciona a los hombres son estrategias más románticas, menos abiertamente seductoras. Sí: o sea, estrategias que demuestren que son “confiables” o que se quedarán algo más de rato que para sólo tirar.

En mi opinión, lo lindo de todo esto es que es personalizado: esa danza de gestos es de uno a uno. Suena frío y algo esquemático, pero nada reemplaza el hecho de que el cortejo se da entre dos individuos específicos. Y sí, somos animales, pero animales pensantes, ejercemos nuestra voluntad. Y a pesar de la frasecita “cualquier micro sirve”, hay una selección que tiene que ver con sentirse atraídos y decidirse a entrar en el juego. Ay, que cosa más linda cuando se da esa interacción. Fuegos artificiales, pájaros trinando, burbujas en el cuerpo.

Se viene el finde largo. Pónganle atención a esos patrones. A los solteros y solteras: vayan a sus hábitats -bares, fiestas, restaurants- y me cuentan cómo les va. Y para los que están en pareja, tal vez salirse de la rutina de tomar al otro por sentado y verlo con algo de distancia: poner atención a esas miradas, a cómo se comporta su cuerpo cuando se acerca el tuyo.

*Próximo post: conducta masculina de cortejo.

**Iré posteando información sobre datos de la conducta humana que me parecen interesantes. Si quieren saber más:
Anatomy of love – Helen Fisher* –este libro es mi guía para abordar este tema y lo recomiendo un montón.
Flirting fascination – http://bit.ly/2cW79k8
For man and beast the language of love shares many traits –http://nyti.ms/2dzzJWY
Siempre hay estudios más actualizados o teorías que contravienen las establecidas. Si saben de algo más, posteen links o compartan artículos. Quise encontrar fotos que mostraran secuencias de coqueteo humano, pero habían imágenes muy pencas y maqueteadas. Si alguien encuentra algo, participe!