#NiUnaMenos y #AdoptaAUnWea

Convengamos lo innegable: las acciones a las que fueron sometidas las mujeres que han sido asesinadas son horrorosas. Cualquiera que no pueda ver eso o que trata de minimizarlo es un idiota (sorry). Y también: el femicidio es el resultado extremo de la violencia contra las mujeres -que puede ser física o verbal o psicológica-, no es un fenómeno aislado. Ahora, dejando eso en claro, quiero tocar tres puntos:
1 – Contexto histórico-social
2 – Argumento psicológico de por qué sí #NiUnaMenos vs #NadieMenos
3 – #AdoptaUnWea (working title)

Me largué escribiendo, así que si quieren saltarse partes, háganlo, pero cuando comenten, por favor comenten habiendo leído todo, porque me da una lata infernal empezar a aclarar cosas que ya especifiqué.

1. Contexto histórico-social
Primero, para los que se ponen nerviosos con las generalizaciones: todos los seres humanos pueden ser violentos dadas las circunstancias; no todos los hombres son violentos; los hombres también son víctimas de violencia. ¿Listo? Perfecto.

Estadísticamente se ha comprobado que los hombres tienden a ser más violentos que las que las mujeres, especialmente cuando se trata de violencia física. Desde un punto de vista biológico, la testosterona es la responsable. En términos evolutivos, la selección natural es la gestora de este escenario: hemos seleccionado a hombres más fuertes y agresivos, son ellos los que han ganado la batalla de la supervivencia. Para ganar un estatus jerárquico superior, lograr obtener más recursos, proteger a la familia y obtener ventajas competitivas para conquistar mujeres se requiere una capacidad física superior y agresividad.

Existen también factores socioculturales, como el estereotipo de rol masculino y los reforzamientos por parte tanto de la cultura popular como de los medios masivos, que celebran las conductas agresivas de parte de los hombres. Para entenderlo hay que pensar en nuestro sistema de creencias, en la cultura del deporte, en la cultura de la pornografía, en la estructura familia y en cómo todo eso se entrecruza. Aquí, a la base de esta reflexión sociocultural, está el deseo del cambio: queremos entender para poder actuar sobre lo que es posible modificar.
¿Podemos regularnos y elegir cuándo y cómo ser agresivos y cuándo no?

*

Para partir, entonces, ¿de dónde viene esta violencia contra las mujeres?
La violencia en contra de la mujer ha sido históricamente aceptada. Hace más de 2,000 años, la ley romana le otorgaba al hombre autoridad sobre la vida y la muerte de la mujer. En el siglo XVIII en Inglaterra se le permitía legalmente a los hombres disciplinar a su esposa e hijos con una vara o látigo no más ancho que su pulgar (la famosa “rule of thumb” que prevaleció en Inglaterra y EEUU hasta fines del s.XIX). La postura feminista afirma que la violencia contra las mujeres es el resultado de una cultura patriarcal que fomenta y premia la dominación masculina y que los hombres, para mantener esa posición, usan la violencia como herramienta. La sociedad dice que aborrece la violencia, pero transformamos en héroes a los hombres que son agresivos. De la televisión al cine, pasando por videos musicales y la publicidad, la violencia hacia la mujer se retrata como normal o erótica. Las estrategias que intentan educar a los niños de manera igualitaria, no-discriminatoria, apuntan a minimizar las diferencias de comportamiento entre roles.

El femicidio se define como “la forma más extrema de violencia contra las mujeres”, según el SERNAM. A mí me parece que esta definición es más clara: “el femicidio comprende cualquier tipo de violencia doméstica que termina en muerte, cualquier violación que acaba en asesinato y cualquier tipo de asesinato o crimen de honor donde el sexo de la víctima es un factor determinante en su muerte” (obviamente, la víctima aquí es una mujer). Hay definiciones más técnicas, pero esta sirve. Sirve para entender por qué no es un asesinato no más. Una explicación más larga puede ser encontrada aquí http://bit.ly/2dBEgbM.

¿Quién es el enemigo? ¿Son estos casos solamente excepciones producto de seres humanos seriamente perturbados o son la expresión de algo más generalizado? ¿Podemos darnos el lujo de decir que son casos aislados? ¿Cuántos “casos aislados” se transforman en una epidemia? ¿Cuántos casos aislados se vuelven una realidad?

Los responsables de la violencia hacia la mujer no son excepcionales, raros, “locos”. Los responsables son, en general, personas con las que tenemos relaciones íntimas, hace tiempo, en quienes confiamos. Las mujeres podemos temerle a los extraños y ser precavidas cuando se trata de andar por la calle o salir de noche, pero según lo muestran las estadísticas, se trata de los extraños-más-íntimos -o sea, esos hombres con quienes tenemos una relación cercana y que se tornan en algún punto tan extraños y amenazantes, que se vuelven siniestros-: esposos, amantes, novios, familiares, profesores, amigos.
Nos faltan vías para, de manera consistente, hacernos cargo de estas muertes no como estadísticas, sino como personas con historias terminadas de manera brutal que atraviesan, al mismo tiempo, a otras personas. Un buen ejemplo es lo que hace Karen Ingala Smith, quien empezó a contar las muertas de UK (y sus historias) en el 2012.

2. Argumento psicológico a favor de #NiUnaMenos vs #NadieMenos
Lo que he visto en torno a #NiUnaMenos es un movimiento que hace fuerza a punta del espanto y del miedo (y dados los hechos, tiene más que suficiente para hacer ruido). Un movimiento que reclama respeto, reconocimiento de las mujeres como sujetos con deseos, voluntad, identidad. Es lo mínimo que uno puede pedir y, sin embargo, parece que es necesario partir de lo mínimo. Nada está garantizado.

Salió #NadieMenos (y #NiUnoMenos, de parte de los animalistas). Al parecer hay gente que se urge porque no ven que los hombres también estén incluidos explícitamente en esto. El error es creer que no lo están. Es sentir que están fuera de esa lógica. Esos niños y hombres que son vulnerados también viven esta misma realidad -y en gran medida, también han sido vulnerados por otros hombres-. #NiUnaMenos es específico, sí, porque los hechos que nos levantan hoy son específicos, pero sus efectos serán globales.

Las luchas deben ser acotadas. Todos entendemos que la violencia está mal, que el sufrimiento gratuito es innecesario, pero nunca va a haber cambio social a menos que se particularicen los frentes. Por ejemplo, en EEUU está #BlackLivesMatter y salió, como contraparte, #AllLivesMatter. El problema es que sí, todas las vidas importan, pero hay grupos más vulnerables a otros, hay grupos de personas que por raza, sexo o condición social, están sufriendo y no verlo es querer mantener el status quo.

Hay otro factor que hace necesario que la lucha sea específica: el llamado “efecto de la víctima identificable”. Éste consiste en que somos más sensibles al sufrimiento individual que al de las masas. Ver un rostro o fotografía y conocer detalles sobre las personas afectadas nos conmueve y modifica nuestra acciones. Sin embargo, cuando la información no señala individuos, no sentimos tanta empatía y, en consecuencia, permanecemos pasivos. Es decir, mientras más específico sea el sujeto, más sensibilizados nos sentimos respecto de su situación. Si queremos generar cambio, debemos conectar con la gente a través de historias específicas, y en este caso, las historias son historias de mujeres.

Otros efectos que juegan un rol importante son el efecto de proximidad, el de la intensidad y el efecto de “una gota en el océano”. La proximidad no sólo alude a la cercanía física, sino también al sentimiento de parentesco o afinidad de condiciones. El factor de intensidad es lo opuesto al de la vaguedad: mientras más detalles sabemos, mientras más cercano es el relato de lo que ha pasado, más involucrados nos sentimos. El efecto de gota de agua tiene que ver con la fe que sentimos respecto de nuestra capacidad individual de ayudar a las víctimas de una tragedia. Cuando afrontamos necesidades inabarcables y sabemos que nosotros podemos resolver solo una pequeña parte del problema, podemos insensibilizarnos emocionalmente y pensar que es inútil hacer cualquier cosa. [A modo de aplicación práctica de la teoría, no he incluido cifras estadísticas en este posteo, porque está comprobado que nos cuesta procesar información emocional y estadística simultáneamente].

Lo otro que me parece que vale la pena mencionar es: ¿lógica de bandos? ¿en serio? ¿qué, tienen 10 años? Esto lo digo a pito de comentarios de hombres y mujeres que he leído. Dense con una piedra en el pecho…. Si no estás siendo abusado/a diariamente, si no sientes miedo de la gente con la que vives, si no has estado al borde de perderlo todo, por favor, deja fuera la lógica infantil de “es que las feministas…” “es que los machistas…”. Esto es más grande y más importante que cualquier otra cosa. No da para peleas por Facebook ni por Twitter. No da para indignaciones. Y por eso propongo…#AdoptaAUnWea (ok, ok, podemos cambiarle el nombre después, considérenlo un working title).

3. #AdoptaAUnWea
Pensé en #AdoptaAUnWea antes de leer a Jackson Katz, pero me resulta perfecto citarlo porque creo que su postura conlleva algo de #AdoptaAUnWea. Katz propone que en vez de aproximarse al tema de la violencia hacia la mujer desde el punto de vista del agresor o de la víctima, hay que tomar el del espectador (bystander). El espectador es cualquiera que no sea ni agresor ni víctima de una situación. Es decir: amigos, compañeros de trabajo, familiares, los que no estamos involucrados en una diada abusiva, pero estamos en el tejido de redes del que sí lo está. Desde esa posición, ¿qué hacemos? ¿Cómo desafiamos a nuestros amigos? ¿Cómo apoyamos a nuestros amigos? O mejor: ¿cómo hacemos para no quedarnos callados cuando vemos abuso?

Lo que Katz sugiere es interrumpir el discurso degradante del otro: hacerlo entrar en razón o hacerlo ver que lo que está haciendo no está bien. Rechazar ser cómplice de comentarios sexistas. Es decir, crear un clima de cultura de pares donde el comportamiento abusivo sea visto como inaceptable. No es decirle que está mal pensar de esa manera porque es ilegal, sino porque está mal no más, porque es aborrecible. La lógica es: si podemos hacer que culturalmente los hombres con actitudes sexistas pierdan estatus, veremos una disminución del abuso, porque el típico agresor no es un enfermo, es un tipo común y corriente. (La propuesta de Katz va especialmente dirigida a los hombres, ya que el rechazo debiese venir desde dentro, pero aplica también para las mujeres).

Por lo anterior: #AdoptaAUnWea. Todos tenemos uno o un par de amigos/ amigas que tienen poturas sexistas no porque sean irremediablemente idiotas, sino porque les falta contexto, porque no han entendido nada, porque nadie les ha dicho que descalificar a otros por su tendencia sexual, o por su sexo o por su raza o por su condición socieconómica es patético, poco informado, cruel y etc., etc. (se me ocurren más términos, pero bueno, ya saben como sigue). Les propongo entonces decidirse a acoger a un wea, a darle la información que le falta para que deje de serlo y decirle que está haciendo el loco. Es una pega muy de miniaturista, porque sí, es uno a uno, pero créanme, esa parada de carros generará cambio. Esa media hora que le dedícarás con paciencia y amor infinito a explicarle por qué está mal ser un wea, tendrá sus beneficios. Y si no sirve, si no tiene ningún efecto, entonces esa persona no merece más esfuerzos, y puedes pasar al siguiente wea. ¿Viste? Va a ser como ver la transformación de una oruga en mariposa, si es que funciona.

Por eso, #AdoptaAUnWea. Si eres hombre o mujer, adopta a un wea. Ayuda no desde la pancarta y el odio, sino desde el amor: demuéstrale que lo que está haciendo y diciendo tiene consecuencias negativas no sólo para unos pocos, sino para la sociedad completa. Que la gente que él o ella quiere se ve afectada por creencias discriminatorias. Tomate un café, una chela, una botella de vino o tres para agarrar empuje, lo que sea, usa las aporoximaciones que te comenté antes, júntate y haz fuerza con otros amigos que te ayuden a transformar su visión. Adóptalo, tómalo bajo tu alero, conviértelo en tu microproyecto (y también: si se te ocurre una variante mejor de nombre, avísame jaja. Los títulos nunca han sido mi fuerte).

*****************
También: si quieres prestar tu testimonio contáctame. O pásale el dato a alguien que lo pueda necesitar.

****************
Los datos vienen de estas fuentes:
Male Agression http://bit.ly/1Uc0ifQ
Origins of Violence Against Women http://to.pbs.org/2eGQNxk
SERNAM, listado de femicidios – http://bit.ly/2enSCvq
Forms of Femicide – http://bit.ly/2dBEgbM
Someone is Finally Starting to Count Femicides – http://ti.me/1z5Bn2R
Counting dead Women – https://kareningalasmith.com/
The surprising Truth About Women and Violence – http://ti.me/1yPtqSO
Every Time You Say “All Lives Matter” You Are Being an Accidental Racist – http://huff.to/29Cfyns
Violence Against Women -it’s a Men’s Issue – http://bit.ly/1jf9C8s
Las Ventajas del Deseo, Dan Ariely.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s