La ilusión de otras opciones puede arruinar tu relación

Transcripción traducida y editada del video de Dan Ariely sobre las citas y las relaciones:
Cuando uno empieza a conocer a alguien mejor, ¿qué es lo primero que descubre? Que  esa persona puede decepcionarte en miles de formas. Esto también funciona en las ilusiones ópticas: si sacas fotos de personas y les pones un filtro borroso, todos se ven más atractivos, pero cuándo empiezas a involucrarte en los pequeños detalles de la vida, empiezas a ver arrugas.
 O sea, cuando uno mira a las personas en términos generales, sólo ve las cosas positivas. Esto no sólo pasa con la atracción romántica, sino también en las empresas. Cuando las empresas contratan CEOs externos, en general tienen altas expectativas respecto de ellos. Los datos indican que las empresas están dispuestas a pagar un sueldo más alto a los CEOs externos que a los internos, pero que los externos obtienen peores resultados. ¿Por qué pasa esto? Porque cuando evalúas a un CEO externo lo ves maravilloso, porque no conoces los pequeños detalles. Cuando miras a alguien que no conoces muy bien, todos los pequeños molestos hábitos que tienen van a estar fuera de tu alcance y tú te imaginarás que simplemente no los tienes.Sólo cuando el CEO ingresa a la compañia empiezas a ver esos detalles.
Cuando miras a otras personas sin conocerlas mucho, se ven más gloriosas que cuando las conoces con todos sus detalles. Por ejemplo, imagínate que un día te despiertas en tu cama y estás al lado de otra persona y te preguntas, “¿Es esto lo que quiero para el resto de mi vida, considerando que tengo otras opciones?” -esta es la lógica de Tinder-. Todas esas opciones se ven maravillosas. (A todo esto, cuando se trata de online dating, o incluso en Facebook, la gente sólo presenta su lado positivo). Así que tienes una idea sesgada de que la opción externa es prometedora. Entonces, volviendo atrás, te despiertas al lado de alguien y tienes una pequeña discusión y piensas: “En un click podría tener una cita con alguien más”.
Ahora, imagina que tienes un departamento, y tienes un acuerdo con el dueño que determina que el arriendo se renueva día a día. Todas las mañanas te desiertas y debes decidir si extiendes o no el arriendo. ¿Cuánto invertirías en el departamento? ¿Pintarías las paredes, comparías flores, lo remodelarías? Claro que no. Porque siempre estás con un pie afuera.
Si te despiertas todos los días junto a tu compañero romántico y te planteas “¿sigo en esto o no?”, en el momento en que piensas en un horizonte de corto plazo, las probabilidades de que inviertas en tu relación son mucho más bajas.
Lo que me preocupa es que estar en una relación con un pie afuera continuamente, pensando en cómo el mundo exterior es más tentador o interesante, es una mala receta para invertir en una relación. Las relaciones no son un juego de suma cero: mejoran cuando uno invierte en ellas. Si no crees que vas a estar ahí en el largo plazo, es probable que no inviertas.

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