Historial sexual

-¿Con cuántos te has acostado?

Abre los ojos, espera, se ríe nervioso. Esta pregunta es tan inocente como peligrosa. Me la han preguntado tantas veces en distintos momentos de mi vida, que ya he aprendido a saber qué significa.

Le pregunto por qué quiere saber. Si responde con una buena justificación, le cuento, obvio. No tengo rollo. Pero dice: “Por curiosidad no más”.

Me abstengo.

*

Contamos cosas. Una manera de resumir quiénes somos, cuando queremos presentarnos a los otros, es enumerando las cosas que hemos hecho y que disfrutamos, la frecuencia con las que las hacemos. ¿Haces ejercicio? ¿Qué tan seguido? ¿Has viajado? ¿A dónde? ¿Te has repetido algún destino? ¿Fumas, tomas? ¿Mucho, a veces, poco, nada? Contamos la cantidad de relaciones relevantes que nos definen, los vínculos que nos importan. ¿Cuántos hermanos tienes? ¿Cuántas veces has pololeado?  ¿Te casaste? ¿Tienes hijos? Estas cifras nos permiten entender las decisiones que hemos tomado, la manera en que decidimos vivir nuestros días. Nos ayudan a sacar conclusiones rápidas para hacernos una idea de quién es el otro.

*
MINDF*CKS:

– Regla de tres: los hombres multiplican el número de parejas sexuales por tres, mientras que las mujeres lo dividen por tres.
– Cifra aceptable: tu edad divida en 2.
– Recomendaciones: si vas a sacar la cuenta y quieres bajar la cifra, no consideres los encuentros sexuales que fueron sólo de una vez, porque “no valen”. Considera únicamente los “relevantes”.

Pfff, I call bullshit, pero me interesa lo que hay detrás de todas estas reglas y recomendaciones.  ¿Por qué el hombre preferiría inflar y la mujer a disminuir la cifra? ¿Qué probamos con eso?
Una cifra alta para el hombre: tiene experiencia sexual, es seductor, macho alfa, hábil sexualmente, deseable.
Una cifra alta para la mujer: es una zorra, no se valora a sí misma, es necesitada, ninfomaníaca.

En Google me aparecen por defecto búsquedas que me preocupan: “cómo saber si una mujer tuvo muchas relaciones sexuales?” y “¿cómo saber si tu novia miente respecto de su pasado”.

Jóvenes: ¿por qué importa lo que tu potencial pareja sexual hizo antes de ti? ¿Qué prueba el hecho de que tenga muchas o pocas parejas sexuales? Y, ¿cuánto es mucho o poco?

*

Históricamente el cuerpo femenino se ha considerado propiedad masculina -ya todos nos sabemos la cancioncita, pero denme un minuto-: por ejemplo, en la época medieval era necesario asegurar la virginidad de las novias porque era la única forma de garantizar la paternidad (y así legitimizar la posterior herencia de las propiedades del padre). Por lo mismo, se llevaban a cabo exámenes para verificar que el himen estuviese intacto -virgo intacta-, o se esperaba que en la primera noche de la luna de miel la mujer dejase las sábanas manchadas. La virginidad tenía poco que ver con los valores y la moral, y más con la pertenencia y la legitimidad para acceder a bienes. La condición sexual de una mujer medieval era un asunto público porque su virginidad no era un asunto personal, sino que le pertenecía o a su padre o a su futuro esposo. Siguiendo esa lógica, en la Edad Media se usaban técnicas para “recuperar” la virginidad, incluso hoy existen cirugías reconstructivas del himen (himenoplastía …una curiosa aproximación a la idea de “volver a ser virgen”, si se me permite decirlo).

Fast-forward a hoy en día, cuando hay píldoras antoconceptivas y existen pruebas de ADN, cuando no hay forzosamente un contexto moral religioso que asocie pureza, virtud, bondad y lo que se nos ocurra con castidad y cuando entendemos que tanto hombres como mujeres pueden hacer lo que quieran con sus cuerpos. En este nuevo escenario la pregunta por el historial resulta un poquito burda, para no decir alarmante. Si el control del cuerpo de la mujer, de su historial, ya no es justificado ni por motivos económicos ni por motivos religiosos ni por el riesgo de embarazo, el hecho de que siga siendo tema se escapa de toda lógica. A menos que haya algo todavía más oscuro detrás de ese control: que una mujer sexualmente activa resulte una amenaza.

 ¿O sea que una mujer puede llegar y tener sexo con quien quiera, sin consecuencias?

 ¿O sea que una mujer puede decidir activamente tener sexo y no “perder” la virginidad ni que dispongan de su sexo?

 ¿O sea que puede voluntariamente actuar su deseo sexual?

¿Así, como un hombre?

Chuuuuuuuuuuuuuuu.

*

Se puede ser sexualmente activo sin ser moralmente defectuoso, teniendo valores. Tiene que ver con cómo tienes sexo con los otros. ¿Tienes sexo con personas que te gustan y que valoras como seres enteros? La raja. Por el contrario: ¿Tratas a tus parejas sexuales como cosas?  ¿Tienes sexo para conseguir cosas a cambio? ¿Tienes sexo egoístamente y usas a los otros para tapar tus inseguridades? Penca.

No tiene que ver con el número, sino con la forma.

*

Tracey Cox, terapeuta sexual, recomienda nunca revelar la cifra porque en sí misma es poco informativa si no tiene contexto. ¿Queremos sacar conclusiones? Entonces necesitamos más que una cifra.

Como botón de muestra, Tracey cuenta que hace unos años entrevistó a tres mujeres que tenían alrededor de 30 años: la primera había tenido sexo con 26 hombres, la segunda con cuatro y la tercera con ocho. Si se considera la cifra, la primera sería juzgada más duramente por un potencial compañero sexual, pero ¿era ella realmente la más promiscua? Entonces agrega: la chica que había tenido 26 amantes había tenido en promedio dos amantes anualmente desde que tenía 17 años y había sido, desde entonces, casi mayoritariamente soltera. La que había tenido sexo con ocho hombres, había tenido 4 de esos encuentros durante una escapada de fin de semana a un resort, mientras su marido -con el que llevaba 10 años casada- se quedaba en casa cuidando a los niños. La última, que había tenido sexo con cuatro hombres había tenido un trío con dos tipos que había conocido en una discotheque, en pleno callejón. Cuando lo hizo tenía 18 y ella misma reconocía que era medio rebelde a esa edad. Como consejo, Tracey recomienda no revelar la cifra nunca, porque la gente supone cosas que tienden a ser erradas (a menos que el que pregunta sea tu doctor, tu ginecólogo o tu terapeuta).

La cifra, a fin de cuentas, lo único que hace es remover las emociones y las circunstancias. Y ¿qué es sexo sin emociones ni circunstancias?

Poco o nada.

*

Hace aproximadamente dos años estaba conversando con H., una amiga australiana que se convertiría -por esta y tantas otras conversaciones similares- en una de mis mejores amigas. Yo trataba de explicarle la mentalidad virginal-numérica-latinoamericana: ¿era muy slutty acostarse con alguien si la experiencia no iba a llegar finalmente a ningún lado? ¿Valía la pena tener sexo con alguien si era conducente a…a nada?

Me miró frunciendo el ceño, tratando de entender: ¿cómo que “a nada”?

Y yo: “a nada”, a nada “serio”.  En el fondo, a nada más que a sexo.

Desde mi punto de vista, representado a Chilito Lindo, trataba de explicarle que sentía que una experiencia sexual adicional que no fuese realmente significativa era como usar zapatos taco agua en una calle de tierra. El seteo que tenía en mi cabecita era que algo se perdía cuando se tenía sexo que no era conducente a “algo más”. Entonces después venían los azotes mentales, y tratar de forzar algo que nunca iba a ser porque realmente no daba para más -como para disminuir la culpa-. A la base -trataba de explicarle-, está la idea de que podemos tener sexo con alguien, pero sólo si nos gusta mucho y/o si tiene futuro, porque o si no es un desperdicio o uno es demasiado puta. Como si hubiese una proporción específica de deseo y proyección que hiciera que el acto se volviese “más puro”.

Entonces H., cual Kahlil Gibrán, me respondió con una anécdota: hacía años un amigo gay le había dicho, aconsejándola sobre el mismo tema, que cuando H. llegase a su lecho de muerte probablemente no estaría arrepintiéndose de toda la gente que se tiró, sino de toda la gente no se tiró. De los besos que no dio, de las escapadas sexuales que no tuvo. De los tipos con los que podría haber tenido algo y no lo tuvo.  De los riesgos que no corrió.

*

No estoy promoviendo tirar con cualquiera, porque el número -cuantitativo- no tiene que ver con quién -cualitativo-. Confundimos harto esto, a pesar de ser una diferencia esencial. En el fondo, cada uno sabe con quién tirar y por qué lo hace. Uno debiese ser lo suficientemente despierto y responsable como para saber qué tipo de sexo le acomoda tener -de nuevo, cualidad-, pero esto no se trata de un número. No te vas a arrepentir a la mañana siguiente “oh, pasé a los dos dígitos, soy una mierda”, si no probablemente de “oh, no me acuerdo a quien me tiré ayer, cresta”.

En este sentido, preguntar “cuántos” para sacar conclusiones sobre el otro es poco revelador. Sería más interesante preguntar “quiénes” o “cómo”. En vez de pensar en número, pensemos en intensidad, relevancia, valor, diversión. O entendamos la cifra con contexto. Lo pasaste bien con cada uno de ellos y uno es el amor de tu vida, ¡la raja! ¿La mayoría son personas con las que estuvo súper entretenido y de ahí incluso salieron buenas amistades? Bacán. ¿Con cada uno aprendiste cosas diferentes? Súper. ¿Rescatas la manera en que te tocaron y apreciaron tu cuerpo y tu cabeza? ¿Fue chistoso, apasionante, te sentiste segura, contenta, descubriste algo en el camino, te enamoraste un poco, es una buena anécdota o experimentaste acrobáticamente? La raja. Qué rico que tu vida sexual haya sido una celebración de tu cuerpo, del cuerpo del otro, de tus ganas.

*

La verdad es que a mí me importa bien poco con quiénes han estado mis parejas sexuales y espero más o menos lo mismo de vuelta. Lo que sí me importa es que la persona se sienta cómoda con su cuerpo, que esté dispuesta a explorar cosas conmigo, que considere su pasado, pasado, y que cuando estemos en esas, esté presente en una sentido completo, mental y físicamente.

Tener sexo con una persona que uno elige libremente, porque quiere compartir y disfrutar con ella, es algo que en sí mismo tiene valor. No necesita estar anudado a un proyecto ni a una continuación repetitiva, ni a un contexto relacional para que sea una experiencia memorable o placentera. Se puede tener sexo una sola vez con una persona y que ese encuentro sea significativo. Así como también se puede tener sexo casi todos los días y que se sienta que es tan emocionante como lavar los platos. Se puede tener sexo dentro de una relación o fuera de ella, y no se es ni más ni menos zorra por eso. Sencillo, ¿cierto?

*

Una especie de post-data antes de la postdata: el único motivo por el que el número podría interesar sería si hubiesen dudas de alguna ETS -es bien conocido el dicho de que cuando te acuestas con una persona, te estás acostando con su historial-, pero si nos comportamos como adultos responsables y usamos protección, la pregunta resulta irrelevante.  Si no se quiere correr ni un riesgo, en vez de preguntar por la cifra cada uno puede acordar hacerse un chequeo de ETS antes de tener sexo, especialmente si se quiere hacer sin condón. Es mil millones de veces mejor bancarse el pudor y proponer el chequeo a bancarse una ETS. Y ojo, el condón no protege de todo, así que un chequeo completo al menos anualmente, por sanidad mental propia, es siempre recomendable.

Referencias:

Tracey Cox: http://dailym.ai/2kBilXp

Medieval virginity testing and virginity restoration: http://bit.ly/2m1iCjv

Para los que quieren hacer el ejercicio, calculadora de compañeros sexuales indirectos (no es una herramienta diagnóstica, ojo): http://bit.ly/1URyu6M *Calcula un número aproximado de partners sexuales de tus propios compañeros sexuales, considerando la cantidad de parejas sexuales que tuviste y sus edades al momento del encuentro sexual, y lo multiplicn por el número de parejas que estadísticamente tus compañeros habrán tenido y el número de parejas de estas han tenido, y así, seis veces … prepárense para un microinfarto.

Para ver una colección de opiniones diferentes sobre si importa o no la cifra: http://tcat.tc/2k4nW6D . Me gustó este fragmento de la última opinión: “Para mí el compañero que 1. te transmite una ETS, 2. te lleva a la cárcel, 3. te hace sentir culpable, 4. hace que un marido, esposa, padre, hermano, hijo, hermana, etc. agarre una pistola y te salga persiguiendo, 5. trae un niño no deseado al mundo…es un compañero extra innecesario. Cualquier compañero antes de eso me parece bien”.

Promedio de partners sexuales según Kinsey Institute: http://bit.ly/2ex7loa .
El promedio de parejas sexuales de sexo opuesto a lo largo de la vida entre hombres y mujeres de 25-44 años en EEUU es de 6,6 para hombres y 4,3 para mujeres. El porcentaje de hombres y mujeres de entre 15 y 44 años que han tenido 15 o más parejas sexuales del sexo opuesto a lo largo de su vida es de 21,8% para los hombres y 10,6% para las mujeres. Sobre el 50% de los encuestados de entre 18 y 24 años señalaron que su pareja sexual más reciente era producto de un encuentro casual o de dating. Para el resto de los grupos etarios, era producto de una relación.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s