Guía práctica para arruinar todo

Decidí escribir este artículo porque, desde el utilísimo libro de Watzlavick –El arte de amargarse la vida-, poco se ha hecho por apoyar a los que deciden dejar de lado el camino de la felicidad eufórica y que en cambio se han dedicado a cultivar el respetable camino de la desesperanza y la frustración. No pretendo superar a Watzlavick, sino desarrollar y actualizar algunas de sus ideas de manera breve basándome en mi propio talento y el de mis amigos para arruinar las cosas que nos hacen felices.

A pesar de que suene a trabajo fácil, la verdad es que ser realmente infeliz requiere perseverancia. Esta guía está hecha para los que se cansaron de arruinar las cosas a medias y quieren arruinarlas con estilo, devolviéndole ese glamour de antaño. Aprenderán a arruinar la mayor cantidad de situaciones agradables o neutras como sea posible siguiendo estos sencillos tips. Si al aplicar algunas de las técnicas se topan con algún optimista tolerante dando vueltas por ahí, no se desesperen: sólo tienen que aferrarse a un par de ideas fuertes y juntarse con gente que esté en la misma parada que ustedes.

Sin más delación, consideren por favor los siguientes puntos para empezar a mejorar su capacidad de arruinar las cosas (sin orden de prioridad):

  1. Cuando alguien te diga “te quiero” míralo directamente a los ojos y di “gracias”.
    Nivel pro: frunce el ceño y pregunta “¿por qué?”. También surte efecto el ridiculizar al otro (“ay, que eres cursi”) o ponerlo en duda (“ya, sí, seguro”).
  2. Si estás haciendo algo que te gusta hacer en compañía de otra persona, disecciónalo en voz alta, señalando los aspectos negativos. Idealmente la otra persona también estará realizando la misma actividad. Ejemplo: si te estás fumando un cigarro, comenta lo mal que te hace, lo terrible que es decidir consumir veneno así, y menciona a la pasada cómo las grandes corporaciones se hacen ricas a partir de nuestros vicios. Puede usarse el mismo modelo para el alcohol, las bebidas de fantasía, los dulces, etc.
    Nivel pro: lograr vincular algo que normalmente es considerado positivo como un vicio o algo dañino. Por ejemplo, los deportes (“no puedo dejar de hacer deporte”), las zanahorias (“¿sabías que comer demasiadas zanahorias también es cancerígeno?”), levantarse temprano (“no puedo dejar de despertarme temprano, qué terrible”), etc.
  3. Si alguien te ofrece ayuda -cualquier tipo de ayuda, desde acarrear bolsas a ayudarte en algo de la pega-, interpretar rápidamente que es porque te ven débil o inepto, acto seguido ofenderte y con mucha energía rechazar la ayuda.
    Nivel pro: comentar con tus amigos lo mal que te hizo sentir que esa persona te ofreciera ayuda, así al tiro les va quedando claro que no tienen que hacerlo ellos mismos.
  4. Un tip mágico: decir alguna barbaridad radical / totalitarista -independiente de su calidad de verdad- y sentir que uno tiene que ser tan coherente consigo mismo que no se dé pie para jamás flexibilizar el punto de vista. Funciona perfectamente en discusiones políticas, en peleas de pareja y para animar un carrete demasiado piola (algunas ideas al vuelo: “el ser humano es egoísta por naturaleza”, “no creo en el amor”, todos los hombres son idiotas”, etc.). [Watzlavick lo plantea como “sé fiel a ti mismo”, p.9]
  5. Derivado del punto 4: cada vez que se quiera expresar una idea, plantearla como si fuese una verdad absoluta. Esto sin duda generará discusiones enardecidas y, cuando surte poco efecto, al menos hace ruido.
  6. Abrazar tus dolores como si los tuvieras tatuados. Si andas por la vida recordándote constantemente todo lo que has sufrido, cómo la gente te ha tratado mal y rememorando discusiones, ya estás un paso adelante. Si tiendes a olvidarte de las discusiones, recomiendo ir llevando un registro (los diarios de vida ayudan, aunque si uno se los comenta también a los amigos, es como tener un diario de vida parlante). Ayuda mucho también combinar el efecto del alcohol y ponerse a rememorar peleas con la persona con la que las tuviste.
    Nivel pro: hacer como si has perdonado u olvidado una situación que pasó hace tiempo y luego de que pasen 5 años, mencionarla a pito de nada -mientras más público el contexto, mejor. Comidas familiares, celebraciones de cumpleaños y festividades tradicionales ganan puntos extra-.
  7. Jugar a la víctima: esta técnica funciona perfecto, en especial con la gente que te quiere. Entonces, por ejemplo, si alguien hizo algo que te molesta, lo mejor que puedes hacer es no decirle nada y simplemente dejar de hablarle o tirarle comentario pasivo-agresivos. En esto es clave tener el convencimiento de que la persona -que es cercana a ti y te quiere- tuvo toda la intención del mundo de herirte y que incluso lo planeó con antelación.
    Nivel pro: a esto lo podríamos llamar “la venganza del cordero”: si una persona te hace daño, decidir seguir teniendo un vínculo con esa persona para no herirla. Acá el ejercicio mental es un tanto complejo, pero sígueme en esta lógica: X te ha hecho mucho daño y prácticamente es una mala persona contigo, pero como X no se da cuenta de eso, ¿quién eres tú para ir a arruinarle su fantasía de que es una buena persona? Entonces, en vez de hablar con X y resolver las cosas, mantienes una relación muy cercana, porque no quieres hacerle daño. Lo que en proporción te hace más daño a ti.
    Nivel súperpro: decir que si X desaparece de tu vida -se muere, por ejemplo- todo tu rollo con X se solucionará.
  8. Amargarse por la edad: si tienes 20, abraza la idea de que eres nadie “todavía” y que tienes que validarte y estudiar y tener plata para algún día “ser alguien”. Si tienes sobre 30, sentir que los mejores años de tu vida ya pasaron y que si no eres tu propio jefe eres un fracaso. Si tienes sobre 40, enfocarse en la decadencia corporal, en que los padres de tus amigos se empiezan a morir y que luego vienen ustedes y en que nunca hiciste ningún cambio relevante en el mundo (y que ya es demasiado tarde). Si tienes sobre 50, siempre funciona el empezar a quejarse de los propios hijos, ya sea porque no son el tipo de personas que tú querías que fueran o porque no tienen la relación que te gustaría que tuvieran -y ya es demasiado tarde-. (Doble puntaje: no sólo te amarga a ti, sino también a ellos). Sobre los 60 aprenderse de memoria todas las enfermedades potenciales y quejarse de cómo funciona la sociedad y cómo el ecosistema está hecho un carajo.
  9. Cuando te sientas conforme con tu vida o simplemente relajado, recomiendo empezar a pensar en problemas mundiales gigantescos o en hechos trágicos y refrenar el impulso de hacer algo al respecto. Simplemente quedarse en la contemplación del problema y sentirse pequeñísimo, impotente. Ideal si uno puede arrastrar a un grupito de amigos en la sensación de que somos esclavos de decisiones ajenas, simples títeres.
    Ejemplos: hablar con amigas embarazadas sobre el suicidio como alternativa válida al caos que es este mundo; discutir sobre el calentamiento global durante un asado (proponiendo el veganismo como salida lógica, al mismo tiempo en que le pides un pedacito más de carne al guatón parrillero).
  10. El sexo ofrece tantas posibilidades de infelicidad que voy a tener que conformarme con unas pocas no más:
    – No decirle a tu pareja sexual lo que te gusta hacer y que te hagan, “aguantar” el acto y luego quejarte con tus amigas o con tu diario de vida sobre lo malos que son en la cama las personas con las que tiras.
    – Mientras estés en plena acción, empieza a pensar en todo lo que te molesta de tu cuerpo.
    Nivel pro: piensa en lo que te molesta de tu cuerpo y del de tu pareja.
    – Métete en la cabeza que el sexo es algo sucio o condenable. Ayuda mucho imaginarse que, mientras tiras, tu abuela o tu mamá está parada al lado de la cama, mirándolos horrorizada.
  11. Cada vez que te sientas muy alegre, métete a Facebook, Instagram o lo que sea que uses y ponte a comparar tu vida con la vida de los otros. Si pasas al menos una hora diariamente con actitud de “el pasto es más verde”, te aseguro espiral de la muerte casi inmediato.

Espero que estas pocas ideas los ayuden. ¿Se les ocurren otras?

Refs.:

Paul Watzlawick, El arte de amargarse la vida (libro completo)

http://www.geocities.ws/rpgfphin/ElArtedeAmargarselaVida.pdf

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