El encanto del autosabotaje

Me encantaría decir que no sé nada de autosabotaje, que lo veo como un tema lejano, una conducta superada en la adolescencia. Pero obvio, estaría mintiendo.

Lo voy a resumir altiro para que solo los valientes lean lo que sigue (porque no es una lectura agradable):

  • Las cosas que más me importan son las que tiendo a arruinar con mayor talento.

*

¿Todavía aquí?  No te felicito -nadie quiere estar en este grupito-, pero lo entiendo.

Hace poco lo conversaba con una amiga: creo que nos advierten poco, cuando somos niños, de que la mayor amenaza para nuestra felicidad no son los otros, sino nosotros mismos. Teniendo en cuenta que nos pasamos la vida pensando que alguien nos puede quitar lo que más queremos, que la vida -con sus tragedias e imprevistos- nos puede torcer la mano, que somos frágiles ante los miles de factores que se nos cruzan por delante, a mí me gustaría que cada tanto alguien me recordara -incluso ahora, a los 33 años que tengo- que mi antagonista más poderosa soy yo misma.

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Da vergüenza reconocer que uno se autosabotea porque es súper idiota, no más. ¿Por qué querríamos hacernos la vida más difícil? La lógica indica que si de verdad queremos algo es cosa de ponernos de cabeza y lograrlo. Y aquí estamos, poniéndonos trampitas a nosotros mismos.

Tal vez tú, como yo, has tenido éxito en un par de cosas. No has tenido que esforzarte taaanto para sacar tu carrera o ser más o menos decente en tu pega. La vida, dentro de, te parece manejable, sencilla. Pero tal vez también te has dado cuenta de que justo las cosas que más te importan son las que te salen más cuesta arriba. Que tienes un talento sobrenatural para arruinar(te) las cosas que quieres.

Bienvenido a mi infierno personal: es más sencillo ser exitoso / talentoso en cosas que no te importan. Y el resto -las cosas que te aprietan el corazón, las cosas que sabes que honestamente necesitas- son las que no puedes dejar de machacar.

Ojo, no quiero pintarme aquí como la doncella trágica a pesar de mí misma (ni quiero hacerte lo mismo a ti, porque qué patuda jaja). Solo quiero que lo pensemos desde otro punto de vista.

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Pero antes: ¿Cómo funciona el autosabotaje? Aca va mi humilde observación.

Estoy convencida de que si uno tiene un diálogo honesto consigo mismo uno siempre sabe qué es lo que necesita y cómo conseguirlo. El problema, obviamente, es que puede ser que lo que queremos requiera esfuerzo, o que nos resulte difícil reconocer ese deseo (hablé de esto en el posteo anterior “Aprender a desear” y este es un posteo complementario). Lo resumo así:

  1. Quiero X, de verdad. EN SERIO. Si consigo X, se me resuelven muchas cosas.
  2. Sin embargo, si trato de conseguir X con todas mis fuerzas y no lo logro, la frustración tal vez me aplaste, porque reconozco que es algo que me falta / necesito, y no sé si seré capaz de bancarme eso. O tal vez siento que no me lo merezco de verdad. O tal vez lo quiero, pero estoy cómodo con mi incomodidad – a fin de cuentas, es algo a lo que ya me he acostumbrado, casi un hogar-.
  3. Entonces, una salida posible es manifestar que quiero X, pero en vez de hacer un esfuerzo real de conseguirlo, me autosaboteo en el camino.
  4. Así, en lugar de fallar directamente o de ponerme a prueba con el riesgo de fallar, sigo deseando permanentemente. Pareciera que me muevo, que tengo un norte, pero es como correr en la trotadora del gimnasio versus correr en un parque.
  5. ¿La estrategia? Cada vez que me acerco a X -y pareciera que cada vez estoy a punto de llegar- las cago. Así, X vuelve a estar a una distancia “segura” (suficientemente a la mano como para sentir que no es un deseo inasible, suficientemente fuera de mi alcance para requerir un esfuerzo y compromiso considerable para lograrlo).

    Una vida en loop.

    *

    Voy a poner ejemplos que pueden a aterrizar lo que quiero decir y que he observado en amigos, conocidos y en mí misma:

    • Quieres tener una pareja estable y cuando aparece esa persona con la que hay un vistazo de futuro posible, de pronto todos tus exes se vuelven atractivos, aparecen de la nada candidatos potables (que realmente no lo son) y la vida de soltero -esa que hace rato ya te tiene medio saturado- te parece llena de beneficios.
      El Autosaboteador Nivel Profesional se involucra lo antes posible con otro sujeto con el que no tiene ni un futuro, pero que lo distrae lo suficiente como para arruinar la chance con el otro con el que parece que sí había algo real. Tan lejos, tan cerca.
    • Tienes un proyecto propio que te motiva. Sabes que al fin encontraste algo que te mueve, que tiene sentido. En los momentos libres en los que podrías dedicarte a desarrollarlo y hacerlo realidad, desvías tu atención hacia otras cosas (procrastinación, somos tus súbditos): desde ver maratones de Netflix hasta limpiar tu casa completa o ponerte a ordenar cosas o reventarte carreteando siendo incapaz de tener un pensamiento lúcido al día siguiente sin que te duela la cabeza.
      El Autosaboteador Nivel Dios se obsesiona pensando en que no tiene ni las condiciones psicológicas ni la capacidad intelectual lo que quiere: si tan solo fuese un poquito más capaz, un poquito más experto, un poquito “más” en general. Habla de su proyecto como algo que incluso ya fue: un sueño dorado que, dadas las condiciones perfectas, funcionaría. En la idealización de ese escenario -donde hay plata, tiempo, gente, etc, todo un ecosistema que lo podría apoyar- ignora todo lo que tiene ahora para hacer que funcione.
    • Quieres lograr una meta corporal concreta: bajar de peso, comer más saludable, desarrollar habilidades corporales (fuerza, resistencia etc). Sabes que estarías más satisfecho si te cuidaras a ti mismo, a fin de cuentas tú eres el único que tiene absoluto control sobre qué consume y qué hace con su cuerpo. ¡Es tan sencillo! Excepto que a los 25 minutos de ponerte a dieta te encuentras con un ataque de ansiedad tragando lo que encuentras en tu cocina, o simplemente dejando para otro día ir al gimnasio o moverse. Postergando.
      El Autosaboteador Realmente Talentoso fantasea continuamente sobre cuánto mejor se sentiría estando en esa otra condición, pero es incapaz de controlarse: abusa de la comida o el alcohol, pero la tortura real se manifiesta como un desprecio hacia sí mismo que lo tira en un espiral de rechazo, cargando con la sensación de ser superado por las circunstancias, de no tener fuerza de voluntad. Yace cual papa frita en el pliegue del sillón. El cuerpo le pesa, y aquí está el loop: “con este cuerpo no se puede, con esta hambre no se puede, con esta falta de voluntad no se puede”.

    *

    La gente que no es tan autosaboteadora no lo entiende. Hablan de tener “fuerza de voluntad” o “motivarse”, lo que al final hace sentir todavía más culpable al autosaboteador: porque requiere tan poco, ¿cierto? ¿Entonces cómo puede ser que no lo logres? Es cosa de decidir que lo vas a hacer y hacerlo.

    Excepto que, obviamente, no es tan fácil.

    La fuerza de voluntad se define en psicología como la habilidad de resistir tentaciones en el corto plazo para lograr objetivos de largo plazo; la habilidad de emplear un sistema cognitivo o conducta en “frío” en vez de una respuesta emocional “caliente”; un esfuerzo consciente de regulación del sí mismo; un recurso limitado que puede agotarse (aunque esto último está en discusión por distintos estudios y se ha demostrado que “creer” que es un recurso limitado hace que lo sea). La motivación, por su parte, es lo que hace que nos movamos hacia una meta, las “ganas de”, pero tiende a ser poco confiable, varía, es inestable.

    Hace un tiempo me puse a leer todo lo que escribe Dick Talens -que sí, es un personal trainer que integra un montón de psicología en su manera de abordar el fitness (y después de eso lo contraté unos tres meses y después autosabotaje, obvio pfff)-. Tiene un artículo interesante donde propone que el fitness es una habilidad, como andar en bici, no un talento. Esta manera de mirar una meta -en este caso, el fitness-, la vuelve muchísimo más manejable. Según Dick, todo parte por tener una mentalidad estática o mentalidad de crecimiento. Los primeros piensan que el éxito se basa en un talento innato y entonces los fracasos son el resultado de una falla intrínseca del carácter, la disciplina o la inteligencia. Los segundos creen que el éxito depende de mejorar ciertas habilidades: a través del trabajo, aprendizaje, la experiencia.

    Y acá la cosa se pone interesante, Dick dice que algunas actividades solemos verlas como estáticas o con posibilidad de mejora. Si te caes en bici la primera vez que te subes a una no dices “tengo un defecto enorme para andar en bici, soy incapaz, no tengo la fuerza de voluntad como para hacerlo”. Lo que hacemos en la realidad es darnos cuenta de que no hemos desarrollado esa habilidad, entonces nos fijamos en qué hicimos que al final nos caímos. Por el contrario, el fitness se tiende a ver con un mindset estático: te saliste de la dieta y altiro eres esta persona que “no puede” hacer una dieta, floja y poco disciplinada, en vez de pensar en por qué te saliste y cómo prevenir ese error en el futuro. (POR FAVOR hacer el ejercicio aquí de reemplazar “fitness” con lo que sea que quieres lograr: escribir un libro, levantar tu empresa, etc).

    Y aquí entra lo del autosabotaje desde mi punto de vista: si quiero examinar por qué no estoy logrando lo que quiero, tengo que tener muy claro cómo estoy funcionando, qué trampas me estoy poniendo, en qué contexto me pego la patinada que me desvía, a qué situaciones me estoy exponiendo. Y la parte difícil: tomar responsabilidad y cambiar la conducta. Y eso requiere primero un plan. Y luego implementar el plan de forma disciplinada para que se transforme en un hábito. Y si es un hábito, ya no te lo cuestionas: es parte de tu vida.

    *

    Una última cosa sobre crear planes y hábitos para lograr metas: es importante tener un loop de feedback postivo. Tienes que querer volver a repetir la actividad. Tienes que sentirte bien respecto de lo que estás haciendo. Y no me refiero a premiarte por cada vez que haces algo -“ay, fui al gimnasio, voy a comerme el refri”, “trabajé tanto que ya no quiero ni ver mis textos, hola Reddit, déjame hudirme en ti”)-, sino a que la actividad en sí misma sea lo suficientemente desafiante para engancharte, que sea estimulante, que el resultado obtenido te haga sentir orgulloso. Y también, replantéate lo que quieres lograr: que sea un deseo que logres a través de un método que no te parezca desagradable. (En mi caso, un ejemplo sencillo: estoy volviendo a hacer deporte con algo que disfruto -la escalada-, pero si alguien me propone ir a correr me disparo y estoy segura que no duraría ni una sesión porque no lo disfruto).

    *

    Volviendo al autosabotaje, tengo una idea de por qué lo hacemos: creo que tiene que ver con sentir que no nos merecemos eso que queremos y, en segundo plano, tenerle miedo a fallar en serio.

    Ahora bien, lo primero es un aprendizaje. Y ojo que yo no creo que todo el mundo se merezca todo. Ciertamente no, en la medida en que ese merecer debe ir de la mano de acciones específicas. Tiene que haber una coherencia. Entonces el autosaboteador sabe que juega un juego de dobles: que el único que se interpone en ese camino es él mismo, pero no puede permitirse ser realmente abierto con eso, porque sería demasiado doloroso. Entonces: le pasan cosas. Se queda dormido, se emborracha, los días pasan por encima de él, lo atropellan.

    Si en verdad consideráramos que lo que queremos es algo que realmente nos merecemos, no nos pondríamos trampitas para demostrarnos que somos una mierda que no es digna de ello. Habría una coherencia: estoy a la altura de lo que deseo, por lo tanto me comporto acorde. Ahí está la parte de aprendizaje: ver honestamente el gap entre lo que quiero y lo que soy y, si después de analizarlo bien encuentro que sí, que hay una brecha, entonces ¿qué voy a hacer para cubrirla? ¿Qué necesito cambiar?

    Refs.:

    What you need to know about willpower: http://www.apa.org/helpcenter/willpower.aspx

    Fitness is a skill, not a talent https://lifehacker.com/fitness-is-a-skill-not-a-talent-heres-how-to-develop-1651281013

    Have we been thinking about will power the wrong way for 30 years https://hbr.org/2016/11/have-we-been-thinking-about-willpower-the-wrong-way-for-30-years

     

     

     

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