DESEO Y RESTRICCIÓN

Fin de año es como vivir durante un par de semanas en una teleserie con un guión escrito por un demente. ¿Estresante? Por supuesto. Pero también intenso y retorcidamente entretenido. Es someterse a un espiral sentimentaloide que el resto del año no está tan a flor de piel. Pasan cosas: quiebres, giros, remezones y situaciones que comienzan a tomar forma.

Este año he notado más que nunca el equilibrio precario en el que se sostiene el deseo. He estado en esas: intentando entender las ganas para poder sacarles el jugo. Y, contrario a lo que he hecho toda la vida, he encontrado que en ponerle freno de mano al impulso hay algo bonito (en vez de, digamos, tomar todas las decisiones posibles en un lapso de tres horas y media luego de haber consumido cuantas copas de champán aguanta mi hígado).

Los temas de hoy: consumo y minimalismo, deseo y restricción, pornografía y relaciones, obvio.

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Hace un par de semanas Ann Patchett publicó en el NY Times una columna de opinión donde contaba su experiencia de no comprar durante un año. Dice:

“A fines del 2016 (…) no podía estar lo suficientemente tranquila como para leer o escribir. Inmersa en mi ansiedad, terminaba haciendo scroll en dos sitios online de compra, intentando aplacar mis miedos con fotos de zapatos, ropa, carteras y joyas. Trataba de distraerme, pero la distracción me dejaba sintiéndome peor, de la misma forma en que fumar Winstons y tomar gin en un bar a altas horas de la noche te deja peor. La pregunta tácita cuando se trata de comprar es ¿Qué necesito? Lo que yo necesitaba era menos”.

Así fue como se embarcó. Partió por definir sus propias reglas: ni tan restrictivas ni tan flexibles como para abandonar su proyecto a las dos semanas. No compraría ropa ni artículos electrónicos, pero sí se permitiría cualquier cosa del supermercado, incluso flores. Cosas útiles como shampoo, tinta para la impresora y baterías las compraría solo cuando se le hubiesen acabado las que tenía en su casa. Se permitiría comprar libros -porque escribe libros y tiene una librería y los libros son su negocio-, y regalos, aunque con restricciones (dice: “La idea de que nuestro afecto y estima deba manifestarse en un chaleco es reduccionista. Elissa -la amiga que la inspiró a hacer este año de no comprar- regalaba tiempo a sus amigos: certificados para cuidarles los hijos o limpiarles la casa”). Patchett descubrió que si le daba un par de días al ataque que sentía de comprar algo, esa urgencia se disipaba, y además que el truco para no comprar no es solamente no comprar, sino tampoco vitrinear ni mirar catálogos. “Si no lo veo, no lo quiero”, dice.

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Me gusta la idea de cortar una conducta y ver qué pasa. Lo hago mucho -tal vez de manera menos continua que lo que me gustaría-. Es un ejercicio bonito porque primero requiere cambiar de mentalidad: pasar de un seteo de escasez a uno de abundancia. Dejar de estar en falta y darse cuenta de lo que hay. Y hay suficiente (tal vez incluso demasiado). Luego, restringir lo posible, dar un pie atrás. Es duro decidir dejar de hacer algo que hemos hecho en exceso, ya sea desde comprar sin mesura a tomar o fumar más de la cuenta, a tirar sin control. Y ojo que lo digo entendiendo lo entretenido que es el descontrol dionisiaco. Finalmente hay que aceptar el nuevo orden.

Si no somos consumidores, si no nos identificamos con las cosas que poseemos, ¿qué nos constituye? Pienso en una época donde para mí era muy importante comprar libros -porque era una lectora-, luego fue muy importante comprar CDs -y antes, grabar cassettes-, y la última fase intensa fue la de los zapatos. Es difícil resistirse a rodearse de cosas que sentimos que nos anclan y definen. Hay algo muy seductor en las cosas: dan la sensación de que lo que somos es algo concreto, definible, proporcional en valor. Es muy gratificante tratar a los otros y a nosotros mismos como cosas controlables: gente que deifica su cuerpo o su propia imagen como si todo lo que son empezara y acabara ahí -y no, no digo que no seamos nuestro cuerpo, sino que no somos únicamente nuestro cuerpo y que el cuerpo siempre es en relación con otros y que en esa deformación donde se niega u olvida el vínculo, hay algo raro-, personas que convierten los aparatos o accesorios en extensiones de sí mismos -son la marca de su auto y el reloj, son la cartera y la tarjeta de crédito, son el celular último modelo-, gente que cosifica sus experiencias como transacciones virtuales -viajar o salir para “tener algo que mostrar”, comer o tomar para “hacer algo”-. En este escenario de cosificación y marketeo, de identidad desplazada a lo material, las renuncias nos invitan (en días malos nos obligan) a mirarnos desde otros lugares.

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Pensar sobre el consumo nos puede ayudar a pensar sobre el deseo en general. Aguántenme un minuto.

Se entiende el deseo como “aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo”, “anhelar que acontezca o deja de acontecer algún suceso” y “sentir apetencia sexual hacia alguien”. La primera definición incluye el consumo y el goce, la segunda la ilusión del futuro (esa proyección en el tiempo) y la tercera vuelve al goce manifestado en el sexo. Es evidente que el común denominador de las tres acepciones es el placer: quieres obtener algo para poder disfrutarlo, quieres que te pasen ciertas cosas o intimar con alguien para complacerte a través de esa experiencia.

El deseo nos mueve. Sin deseo no hay empuje. Pero también el estar en constante estado deseante puede ser agotador. El deseo te consume y te puede hacer perder el foco, de la misma manera en que la glotonería te lleva a ponerle más atención a la comida que está por venir en vez de la que estás saboreando ahora. Entre lo que tienes y lo que quieres hay una brecha y a veces nos ponemos a habitar esa brecha -con una carpa endeble y poco preparados- porque el estado deseante puede ser mucho más emocionante que cualquiera de los dos extremos (lo que hay y que todavía le falta para estar completo y la obtención de lo que habíamos estado anhelando).

Volviendo a la restricción consumista: creo que el limitar el goce del consumo, tal como lo hizo Patchett, tiene un paralelo posible con los afectos y el sexo. Acompáñenme pensándolo así: si, teniendo el dinero, optas por no comprar, ¿cómo impacta esa decisión en otras esferas?

Como yo lo veo:

  • Dejas de gastar plata y puedes ahorrarla o destinarla a otra inversión realmente necesaria.
  • Dejas de emplear un tiempo que tal vez antes no estaba considerado como primordial en esa ecuación, y ese tiempo se convierte en un recurso o ganancia, fruto de esa restricción.
  • Empiezas a revalorizar lo que hay (en vez de estar en la brecha que mencioné antes, das un paso atrás y haces uso de lo que tienes).
  • Como te autoimpusiste una restricción, los gestos de los otros que te permiten el goce -sin que tú tengas que gastar, comprar, desear- adquieren mayor valor. Entonces, no estás comprando, pero alguien te regala algo, o te invita a comer o a tomar. Nos volvemos más sensibles a lo que los otros nos entregan o regalan voluntariamente, porque ya no nos lo proporcionamos a nosotros mismos.

Ahora, traslademos todo esto al sexo y al afecto. (Haz el ejercicio por tu cuenta primero, luego pasa a leer el siguiente apartado).

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Pasamos un montón de rato dando por sentado lo que tenemos y deseando lo que no. Y no es ni siquiera que lo que no tenemos nos haga falta, sino que está fuera de alcance no más, y por eso se ve más atractivo. Es curioso, porque en teoría funcionamos mejor “en falta”, proyectados hacia lo que podría ser en vez de lo que hay, y paradójicamente eso nos genera insatisfacción constante. Dos ejemplos:

  • Estás en una relación hace rato, el sexo es algo que tienes disponible más o menos de manera constante y, sin embargo, el sexo con otras personas empieza a parecerte más atractivo que el que tienes a la mano con tu pareja. No solo eso: cuánto sujeto que anda viendo porno de manera compulsiva -ojo, compulsiva- y termina con dificultades sexuales porque ya no se calienta con su pareja. Lo que hay pierde brillo.
  • No tienes tiempo para ver a tus amigos y familia o el tiempo que tienes acaba siendo de poca calidad porque andas con la cabeza en otra parte: que la pega y las otras cosas más importantes que podrías estar haciendo. Priorizas, pero sale mal, porque priorizas asumiendo que lo que tienes es algo que no te va a faltar: los amigos seguirán ahí si no los ves en uno o dos meses, tu familia entenderá si con cueva les destinas los domingos o un llamado cortito para saber cómo están. Las cosas se invierten cuando te empiezan a faltar esos afectos asumidos como dados: un ser querido se enferma o tiene un accidente, tus amigos se cambian de ciudad o país o tú mismo decides tomar otro rumbo. Y entonces recién valoras lo que tenías.

¿Cómo lo hacemos para empezar a valorar lo que ya tenemos? ¿Para ser más sensatos con la ambición por obtener lo que todavía no alcanzamos?

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Dan Ariely lo explica en sencillo: démosle la bienvenida al concepto de “adaptación hedónica”. Dice: “Puesto que no conseguimos prever el alcance de nuestra adaptación hedónica, como consumidores solemos necesitar adquirir siempre nuevas cosas (…) Buscamos cosas que nos hagan felices sin darnos cuenta de lo efímera que será esa felicidad, y cuando la adaptación se produce, buscamos otra cosa nueva (…) Incluso cuando algo nos parece sumamente decisivo a corto plazo, probablemente a largo plazo las cosas no nos produzcan ni tanto éxtasis ni tanta desdicha como esperábamos”.

La adaptación hedónica puede tener efectos positivos y negativos. Por ejemplo, si sufres un accidente y pierdes una capacidad física, eventualmente tenderás a volver a tu nivel de satisfacción previo, antes de la pérdida. O si terminas una relación con tu pareja, lo más probable es que lo superes con el tiempo y te vuelvas a enamorar. El mundo no se acaba (por suerte). Eso es la raja. Pero en el caso de incorporar algo nuevo a nuestra vida -cambiarse de pega, tener una nueva relación, comprarse un auto-, ¿cómo podemos prolongar la sensación eufórica de lo nuevo?

Hay una manera: según unos estudios de Leif Nelson y Tom Mayvis, si descansamos entre experiencias placenteras, aumenta el placer, mientras que si interrumpimos las experiencias negativas, estas se vuelven más dolorosas. En el fondo, el esfuerzo que requiere tener que someterse sucesivamente a una experiencia molesta o desagradable -como tener que trabajar en una tarea latera, desde pagar los impuestos y ordenar tus cuentas a depilarte- hace que el interrumpirla y retomarla se vuelva más penoso. Pero si estás haciendo cosas agradables, el darle pequeñas interrupciones y reencontrarse con ese placer, hace que valoremos de manera más positiva y placentera la experiencia total (por ejemplo, si estás dándote un masaje, tomar pausas y volver a hacerlo). En este sentido, habría que privilegiar las experiencias pasajeras (una clase de buceo, ir a comer a un restaurant, darse un masaje) versus las experiencias constantes (comprarse un auto nuevo, renovar de una el closet completo, comprarse una tele) para obtener mayor satisfacción. Ariely dice: “El efecto a largo plazo del sofá en su felicidad probablemente será mucho menor de lo que usted espera, mientras que la satisfacción del buceo y los recuerdos de esa experiencia a largo plazo probablemente perdurarán mucho más de lo que usted prevé”. También, para incrementar el nivel de satisfacción, exponerse a la casualidad y la sorpresa ayuda. Si bien solemos adoptar un patrón seguro y predecible en el trabajo y en la vida personal, incorporar cosas distintas y asumir riesgos generará una experiencia diferente, positiva.

Ya, traduzco todo lo anterior a medidas concretas para parejas que llevan un rato:

  • Explorar gestos no consumistas: restringir el comprarle cosas al otro y hacer en cambio gestos, como prepararle el desayuno, ofrecerle ayuda en algo que sabes que al otro le da paja hacer, escribirle una nota cariñosa o hot, decirle algo concreto y positivo cada día (con intención, no vale el “te amo” manoseado, ponle cabeza), etc.
  • Experiencias novedosas: ir a comer a lugares distintos, aprender algo nuevo juntos (desde cocinar a bailar swing), visitar un lugar o tener una experiencia (ir a un concierto o ir a una exposición, ver una nueva película), hacer un deporte demandante juntos que les permita ver un progreso cada vez que lo practican, etc-
  • Incorporar cosas nuevas en la cama -juguetes, posiciones, lugares, horarios distintos de lo habitual, desafíos sexuales-,
  • generar secuencias placenteras o experimentales con descanso (por ejemplo, en línea con Sensate Focus, tener sesiones solamente de tacto, sin penetración, durante una semana, o hacer sus propias reglas de periodos de restricción: limitar el sexo por periodos cortos para reencontrarse después, o solamente permitirise weveo virtual y no físico durante 3 días para luego retomar con todo, etc.).

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Volviendo a Patchett: ¿te acuerdas que a pesar de restringir comprar otras cosas se permitió seguir comprando libros? ¿Por qué? ¿Son los libros esenciales en su consumo, si ella misma es dueña de una librería? No, pero identificó que había algo que le proveía de goce y sentido, un consumo que la hacía feliz y era útil, y que conservó. No todos los deseos o consumos son relevantes,  pero cuando encontramos uno que sí lo es, no hay por qué acogotarlo.

Estoy terminando de escribir una novela. Como vivo al ritmo de mi cabeza, me ha resultado un poco embriagante darme cuenta de que mi protagonista me empuja a hacer cosas que no tenía contempladas. Mi protagonista, mujer alegre y trágicamente confundida, busca orden mental, y como es tan concreta como su autora, empieza a ordenar su espacio. Como ella, estas últimas semanas he regalado libros, ropa y me he deshecho de recuerdos. He releído a Marie Kondo, que tiene su propio método (Konmari) para despejar y organizar las posesiones (tiene una frase para definir si lo que posees se queda a o se va: “¿Te inspira felicidad/ alegría?” o en inglés, “Does It spark joy?”). He botado cuadernos y libretitas con inicios de historias que me resistía a dejar ir, pero ahora, cuando las releí, entendí que si había pasado tanto tiempo aferrándome a ellas, pero sin escribirlas, eran un “como si”: una mentirita blanca que me hacía sentir como que tenía material, pero en realidad eran palabras con poco valor. Lo mismo con los recuerdos del colegio: tantas cartas y promesas de personas que ya no veo. Guardé un par -de esos poemas inocentes que alguien me regaló y que todavía me conmueven, cartas de amor o promesas de hermanas que siguen siendo tan inocentes como valiosas-, pero el resto, ¿para qué acumular y andar acarreando cosas en un baúl?

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En la restricción hay riqueza. En el exceso, en lo entretenido que es el exceso y la colección, hay un desuso. Y en ese desuso hay acumulación. Y en la acumulación hay carga y responsabilidad.

¿Cuánto tiempo le dedicas a querer cosas que no tienes o a consumir cosas que no necesitas o no te hacen feliz?

Quedan un par de días para cambiar de año. Tal vez es el momento de organizarte, deshacerte de lo que te sobra, controlar el deseo, dosificar.

Se viene un buen 2018.

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Les dejo una lista de las apps o sitios que me han ayudado a ir limitando, definiendo o cambiando conductas. Que de algo más sirva el celular:

AppDetox: limita la cantidad de tiempo diario o semanal de cada app.

Vora: para los que hacen intermittent fasting o ayunos, esta app es lo más para hacer seguimiento y motivarse.

LoseIt! Y MyFitnessPal: trackeo de consumo de alimento y ejercicio. Bueno para definir metas nutricionales y dejar de mentirse con las calorías o macros.

HabitHub: ¿quieres incorporar nuevos hábitos? Esta es.

Tide: amo esta app porque te permite setear momentos de trabajo intenso. Para uno que anda con 45 mil distracciones por minuto, es un descanso mental.  Diseño bonito, buena música en sus 5 modos.

Oblique Strategies: es como ir a sacarse el tarot, pero un tarot hecho por Brian Eno y que te deja pensando. Las frases siempre te incitan a hacer, deshacer o reformular. Buen input cuando te empieza a ganar la desesperación o la falta de creatividad.

Otras:

Canva: me ha solucionado tantas cosas este año. De partida, permite hacer posteos para RRSS de manera fácil y elegante. Ahorra tiempo y además, tiene plantillas para todo o casi todo: desde invitaciones para fiestas hasta modelos bonitos y originales para CV.

Reddit: hay mucha basura en Reddit, sí, pero también hay comunidades de información que son súper motivantes e inspiradoras. En vez de meterme a FB, ahora me meto a averiguar cosas a Reddit: desde noticias hasta lo que la está llevando en temas que me interesan. Me han parecido súper útiles en temas sexuales (r/sex, r/DeadBedrooms, r/psychologyofsex), vinculados a nutrición y fitness (r/loseit, r/intermittentfasting y r/fasting), en la volada minimalista y de vivir con menos (r/minimalism, r/konmari y r/frugal), para pensar en cosas desde otro punto de vista (r/AskReditt, r/NoStupidQuestions, r/todayilearned, r/history) y para reírse un rato (r/badwomensanatomy, r/onejob, t/OoopsDidintMeanTo, r/CrappyDesign).

Refs.:

Ann Patchett, My Year of No Buying http://nyti.ms/2yJeBVX

Marie Kondo http://konmari.com/ acá está la intro del libro https://www.libreriainternacional.com/archivos/PDF/magia.pdf

Dan Ariely: Las ventajas del deseo.

APA: Is pornography addictive? http://bit.ly/1BuijA9
Distintos estudios han tratado de explorar el efecto del consumo de pornografía encontrando resultados que complejizan el tema. En resumen:

  • a los humanos nos gusta la pornografía (estudios demuestran un consumo del 50% al 99% entre hombres y del 30% al 86% entre mujeres).
  • Internet hace que el acceso a una dosis erótica sea más fácil que nunca: fácil alcance, barato y anónimo.
  • Harta gente piensa que es positivo: en una encuesta del Kinsey Institute, 86% consideró que la pornografía puede ser educativa y 72% que provee de un escape fantasioso inofensivo. De los que señalaron usar pornografía, 80% dijeron que se sentía “bien” al respecto.
  • Un montón de personas consume pornografía sin sufrir efectos negativos, pero en la misma encuesta Kinsey, 9% de los usuarios afirman haber tratado de frenar el consumo sin éxito.
  • Cuando el uso de pornografía es excesivo, las relaciones románticas pueden sufrir. En general se ha encontrado que en parejas heterosexuales el uso de pornografía por parte de los hombres se asociaba a menor calidad sexual para ellos y para sus parejas, en cambio el uso de parte de las mujeres se asociaba a mejor calidad sexual para ellas. En otro estudio cuando los hombres usaban pornografía tendían a reportar menor nivel de intimidad sexual en sus relaciones, mientras que las mujeres reportaban mayor intimidad. Hay dos explicaciones posibles para esto: los hombres suelen ver pornografía solos mientras que las mujeres suelen verla en pareja y se convierte en una experiencia sexual compartida. Además, los tipos de pornografía consumida difieren. Los hombres suelen ver actos sexuales sin contexto, mientras que las mujeres ven pornografía de parejas que tiene una historia y ángulos más suaves. Cuando un miembro de la pareja ve mucha pornografía, frecuentemente, puede haber una tendencia a retrotraerse emocionalmente de la relación, auqnue no queda claro si eso es producto del consumo de la pornografía o tiene que ver con que la persona se vuelca a la pornografía porque no se sentía bien en un principio. En cualquier caso resulta un ciclo que se alimenta: veo pornografía, esto afecta mi relación negativamente, veo más pornografía, etc.

 

 

 

REDESCUBRIR EL TACTO (Parte II)

NOTA: como lo dice el título, esta es la segunda parte de las ideas resumidas de Sensate Focus in Sex Therapy. The Illustrated Manual, de Linda Weiner y de Constance Avery-Clark. (Asuman que la información dura pertenece al libro y que el resto es mío).

Este artículo es un poco más teórico, pero necesario. Al final vienen las instrucciones que se le dan a los clentes que van a terapia. Es importante entender la teoría para que no suene a que todo es una locura y para que se tomen en serio la práctica.

Dudas, me pueden escribir directamente.

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Recapitulando:

  • Existe un guión cultural que tenemos incorporado que dice que hay que enfocarse en el otro para ser buenos en la cama y eso genera mucha ansiedad porque tratamos de controlar la respuesta sexual propia y la del otro (lo que por definición es imposible, porque la respuesta sexual es una función natural). Solución: para disfrutar el sexo hay que enfocarse en las propias sensaciones.
  • SF es una serie de sugerencias estructuradas para tocar y descubrir el propio cuerpo y el de la pareja de una manera no-demandante, exploratoria, sin tener que leerle la mente al otro. Sirve para tratar las disfunciones sexuales y mejorar la calidad de vida sexual.

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Aclaremos: tener dificultades sexuales vs. Tener una disfunción sexual

Todos tenemos dificultades sexuales de vez en cuando. Son temporales y se pueden dar de manera intermitente a lo largo de la vida. Son típicas, por ejemplo, la falta de interés sexual o de deseo, problemas de erección o excitación, orgasmos demasiado precoces, ausentes o dilatados, dolor sexual, etc. Cuando ocurren de vez en cuando son el resultado de un problema situacional -como consumir demasiado alcohol, andar muy estresado, etc-. La persona que lo sufre sabe que es algo transitorio y filo, sigue con su vida.

Otra cosa es tener una disfunción sexual (DS). Para ser considerada una disfunción sexual propiamente tal, tienen que presentares ciertos criterio o requisitos (se han tipificado en el DSM V, como ocurrir el 75%-100% del tiempo y durar al menos 6 meses). Las DS son más duraderas -o sea, no son pasajeras-, pasan más frecuentemente -o sea, no son ocasionales o de excepción- y generan más estrés emocional y relacional en la vida de la persona -o sea, tienen un impacto en el bienestar emocional y/o psicosocial-.

En resumen: ¿no se te paró hace dos meses / no te lubricaste la última vez / no llegaste al orgasmo  / no sentiste “nada”, etc. ,etc., etc….? Si es eventual / ocasional tuviste una dificultad sexual, pero no por eso tienes una disfunción.

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Causas de DS

Pueden ser múltiples factores, por lo que siempre hay que revisar las variables biomédicas antes de lanzarse a hacer terapia y tener una mirada que integre lo biopsicosocial. La terapia SF se centra en los aspectos psicológicos, relacionales, de estilo de vida y culturales (por eso, chequear antes condiciones médicas es importante).

Ojo, a veces pasa que el problema reportado no es el problema real -por ejemplo, un problema de erección puede en realidad estar tapando un problema de eyaculación precoz-, así como a veces no se trata ni siquiera de una disfunción (por ejemplo, llega una pareja que dice que tiene un desorden del deseo, pero en realidad lo que tienen es diferencias sobre las preferencias de frecuencia de actividad sexual).

Entonces, factores a considerar:

  • Factores médicos: condición fisiológica y consumo de medicamentos que afecten el sistema endocrino, cardiovascular o el funcionamiento neurológico de la región pélvica. Estas condiciones pueden ser el resultado de enfermedades crónicas (ej: diabetes, hipotiroidismo), drogas prescritas o no, intervenciones médicas (ej: radiación o cirugía prostática).

  • Factores individuales: funcionamiento psicológico (ej.: ansiedad, desórdenes del ánimo, trauma), visión negativa de sí mismo, del cuerpo o del sexo. Ojo con los pensamientos y sentimientos que distraen, en especial los que tengan que ver con inquietudes sexuales. Hay que examinar la experiencia sexual del cliente, las técnicas que usa, sus preferencias, qué tan consciente está sobre sus preferencias y su conocimiento sobre sexualidad. Historia personal pertinente como abandono o abuso, diferentes estilos de apego (por ejemplo, como el ansioso o el evitativo).

  • Factores relacionales y de pareja: siempre hay que considerar el impacto que tiene la pareja en la disfunción sexual: sus enfermedades, sus propias disfunciones sexuales, su performance y expectativas y sus respuestas a los problemas sexuales. Además, su funcionamiento psicológico y su voluntad de participar en la terapia, además de comprender su experiencia subjetiva sobre su propia vivencia sexual y relacional.
    El estrés relacional puede generar disfunciones sexuales y viceversa. Sentimientos de rechazo, frustración e inadecuación pueden llevar a sentirse menos positivamente respecto del otro, mostrar menos afecto, tener una comunicación poco útil o ausente y que el tiempo compartido sea de menor calidad. Todo esto puede contribuir a menor satisfacción íntima en general y menor satisfacción sexual en particular. Tratar los problemas comunicacionales, las luchas de poder, los conflictos no resueltos y los resentimientos puede que no resuelva las preocupaciones sexuales, sin embargo, ignorarlos o no considerarlos tampoco aporta.

  • Estresores vitales: hay que considerar el efecto de otras demandas que se hacen al individuo o a la pareja, incluyendo las responsabilidades laborales y el grado de estrés que generan, el impacto de los hijos o parientes, pérdidas personales o laborales, falta de ejercicio, comer en exceso y otros hábitos que contribuyen negativamente a la salud física y psicológica. El motivo central para prestarle atención a estos factores es aclarar la cantidad y calidad de tiempo que los integrantes de la pareja tienen que dedicarse a sí mismos y a la relación.

  • Influencias socioculturales: considerar el efecto que la familia de origen y los factores sociales y religiosos tienen sobre el funcionamiento sexual.
  • Etiología mixta o desconocida: puede haber un montón de factores que incidan en el desarrollo de una DS, pero incluso después de evaluarlos todos puede ser que la causa exacta no quede muy clara. De cualquier forma, muchas veces pasa que el cliente progresa sin que se hayan identificado necesariamente las causas que generaron la disfunción (a veces la terapia sirve para determinar la causa, y no al revés).

La terapia sexual parte con la revisión de los factores médicos, psicológicos, relacionales, culturales  y de estilo de vida que puedan estar impactando el funcionamiento sexual. Por lo general, se siguen estos pasos:

  • Examen médico (consultar a doctor general o especialista, ya sea ginecólogo o urólogo, endocrinólogo, etc).
  • Tomar la historia sexual: una primera sesión que incluye a ambos miembros se suele dedicar a definir objetivos de la terapia considerando la dinámica relacional, las fortalezas individuales y la motivación de cada uno. Luego se sigue con una a tres sesiones individuales para recoger la historia sexual de cada uno, donde lo que el terapeuta hace es recoger la mayor cantidad de información posible para entender cómo los clientes experimentan ellos mismos lo que viven, es decir, lograr comprender el sistema de valores sexuales que sostienen su experiencia (qué significa este problema para ellos, qué emoción les gatilla, qué piensan sobre eso. No se trata de juzgar los hechos, sino de entender qué la pasa al cliente con lo que está viviendo).
  • También se pueden hacer encuestas o inventarios sexuales para estandarizar o reunir la info necesaria de manera práctica.

Luego de tomar la historia de cada miembro de la pareja y completar los inventarios, se invita a la pareja a una sesión de discusión para definir el plan de tratamiento.  Acá el terapeuta comparte lo que entiende como la causa y los factores contribuyentes para la mantención de las dificultades sexuales y relacionales que los afectan y sugiere un plan que se va definiendo en conjunto, integrando el feedback del consultante.

*****La meta de la terapia sexual y de SF es hacer todo lo posible para resolver las preocupaciones de los clientes, pero NO HACER MÁS de lo estrictamente necesario (es decir, a pesar de que se rescata mucha información, se usa la información que tiene impacto directo o inmediato sobre el problema sexual, no es una terapia para resolver todo lo que le preocupa a la persona o a la pareja).

Dentro de las cosas que hay que considerar para definir el plan de tratamiento: ¿se hará SF en conjunto, antes o después de un tratamiento médico? ¿será una terapia corta e intensiva o de largo plazo y en profundidad? ¿incluirá la terapia a un miembro de la pareja o a ambos o de manera individual y luego conjunta? (a la base de SF está la idea de que el cliente no es cada uno de los miembros de la pareja, sino la relación, ya que ambos se ven afectados por la dificultad sexual). ¿Necesitan cada uno o ambos tener terapia individual por algún otro motivo, en paralelo o antes de iniciar la terapia sexual?, etc.

Una vez determinado el formato, se presentan las actitudes y habilidades necesarias para poder realizar SF:

  • Mindfulness aquí-y-ahora: tener una actitud adentro y fuera de la habitación que se enfoque en el presente y lo menor posible en el pasado (ej.: “esto nunca ha funcionado!”) o en el futuro (ej.: “¿funcionará esto?). La razón es que no se puede hacer nada sobre lo que ya ha pasado o pasará: el foco debe estar en lo que es ahora, en lo que podemos hacer.
  • Autorresponsabilidad radical: como dice el Dalai Lama: “no dejes que el compartimiento de los otros destruya tu paz interior”. Es decir, no importa qué esté pasando con la pareja, los clientes (individualmente) son responsables de sus propias respuestas y de seguir las sugerencias de SF. Pasa mucho que el cliente se enfoca en lo que el otro hace o no hace, lo que termina afectando la terapia porque “mi pareja no inició cuando era su turno”, o porque “mi pareja parecía que no tenía ganas”, o “porque mi pareja no movió mi mano” o “porque mi pareja no estaba concentrada en las sensaciones” o “porque mi pareja dijo que quería hacer algo distinto durante la sesión”. Obviamente este tipo de justificaciones diluyen a responsabilidad sobre lo que pasa en la terapia y proyecta la culpa en el otro, además de generar interacciones improductivas entre los participantes. El dejar de enfocarse en el otro ayuda a que los clientes se hagan cargo de lo que sí tienen control (sus propios pensamientos y comportamientos) y refuerzan la primera actitud de estar presente en el aquí y ahora.
  • Otras habilidades a tener en cuenta para crear, revivir o sostener un ambiente relacional seguro que conduzca al cambio: habilidades comunicativas; ser capaz de identificar, aceptar y gestionar emociones; negociar diferencias; resolver problemas de manera creativa; ofrecer tiempo compartido de calidad y emplear a la pareja como un recurso.

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Sugerencias preliminares

Aspectos a tomar en cuenta antes de practicar SF para evitar distracciones y asegurar que las sesiones de tacto se desarrollen bien (lo que no significa que no vayan a haber problemas, sino más bien que cuando emerjan se puedan enmarcar o contener positivamente, considerándolos una manifestación de por qué se está atendiendo a terapia. Que aparezca un problema hace evidente que es posible intervenir en él, se pueden hacer sugerencias o desarrollar una habilidad para hacerse cargo del mismo).

  • AMBIENTE, COMODIDAD Y PRIVACIDAD: estar en un ambiente privado y tranquilo, a una temperatura agradable y con la menor cantidad de distracciones posibles. Para algunas parejas la pieza es el mejor lugar, pero para otras puede estar asociada a demasiadas experiencias negativas. Liberarse, mientras dure la sesión, de posibles interferencias (mascotas, niños, teléfono, televisión, música, etc). Cerrar la puerta, obvio.
  • TIEMPO Y ATMÓSFERA: destinar un tiempo sin presión. Cada uno debe sentirse alerta, despierto -no justo antes de irse a dormir o luego de haber comido mucho-.
  • DISPOSICIÓN DEL AQUÍ Y AHORA Y SENTIRSE TOTALMENTE RESPONSABLE DE UNO MISMO. No partir con expectativas ni deseo sexual ni presión de excitación. No se requiere sentir nada para participar. Se sugiere que los clientes NO intenten cultivar una atmósfera romántica o relajante -olvídate de las velas, la música, o accesorios románticos porque intentar crear esta atmósfera puede hacer sentir la exigencia de sentir ciertas emociones-.
    Las sesiones deben realizarse de manera continua (en bloques). Si son intensivas, puede sugerirse que se hagan una o dos diarias, y si no pueden hacerse dos o tres a la semana. Normalmente se sugiere que sean espontáneas, pero no debiesen pasar más de 48-72 horas entre una y otra. Si tienen dificultad para hacerlo espontáneamente, se recomienda que agenden las sesiones.
    Durante la sesión la persona que toca debe hacerlo al menos hasta dejar la sensación de incomodidad inicial y durante suficiente tiempo como para poder volver a enfocarse en la temperatura, presión y textura, pero no tanto como para cansarse o aburrirse. Las sesiones iniciales duran entre 5 y 15 minutos para cada participante, pero idealmente la idea es no fijarse en el reloj ni en cuánto se demoró el otro.
  • INICIACIÓN: normalmente el que inicia es la persona que presenta la disfunción -esto le quita presión y puede ayudar a superar emociones de rechazo-. El otro partirá la siguiente sesión e irán alternando. Si uno es especialmente aprensivo, puede ser que ese sea el que parta las sesiones o que lo haga el otro (como en todo en SF, está sujeto a discusión).
    Se sugiere partir de manera formal diciendo, por ejemplo, “Me gustaría hacer la sesión ahora”. Suena tonto, pero esa formalidad aminora el riesgo de que el otro interprete claves informales de una manera subjetiva o poco precisa. Al mismo tiempo, plantearlo así -medio robótico y formal- hace emerger pensamientos y emociones ansiosos que estén asociados a las sesiones, porque no hay nada más poderoso que declarar formalmente que la sesión táctil va a empezar para gatillar los bloqueos sexuales para los que los clientes buscan solución. O sea que la iniciación formal es tanto diagnóstica como terapéutica.
  • COMUNICACIÓN: muchas parejas llegan a tener sesiones de SF con cierta aprensión y por lo tanto hablan nerviosamente o se ríen durante los primeros contactos. Esto es normal, pero es importante dejar claro que hablen sobre sus ansiedades ANTES o DESPUÉS de las sesiones, con el terapeuta. DURANTE las sesiones tienen que practicar su capacidad de foco interno y minimizar las distracciones causadas por el contenido de lo que quisieran decir. Hay que mantener los inputs sensoriales al mínimo. Hablar y compartir emociones o sentimientos estimula porciones más analíticas del cerebro, y lo que se intenta en SF inicialmente es alejarse del análisis consciente y sumergirse en la experiencia sensorial.
    Hay dos excepciones en las que sí se puede hablar en SF1:
    – cuando una persona ha terminado su parte de tocar e indica que quiere cambiar (turnarse) o cuando quiere detenerse al final de la sesión;
    -Cuando la persona está extremadamente ansiosa durante la sesión y se utiliza una palabra clave para cambiar el curso de la acción con el fin de manejar la ansiedad. La palabra clave debe haber sido elegida por la pareja antes de la sesión y debe ser de naturaleza positiva (por ejemplo “cambia” o “otra cosa”). La idea es que los clientes puedan reconocer su ansiedad, comunicarla y luego superarla de manera productiva, reenfocándose en vez de simplemente detener la sesión.

  • VESTIDO: poca o nada de ropa con el fin de disminuir la chance de que el sacarse la ropa sea considerado un preludio a un encuentro sensual o sexual, lo que tiende a gatillar exigencias a sí mismo o al otro de sentirse romántica o sexualmente estimulado. Ahora, igual depende de la pareja y de sus propias necesidades (por ejemplo, si usar prendas de ropa interior ayuda a disminuir la ansiedad o no).
  • LÍMITES: las parejas pueden alternar quién tocar (al decir “turno) o quién se detiene (al decir “para” o “detente”), o agregar o modificar lo que consideren necesario, SIN EMBARGO, se sugiere que no hagan más que lo que sugiere el terapeuta (o sea NO hacer cosas que les parecen más sexuales o hacer más sesiones de contacto).
    A lo largo de las sesiones el besar y mantener contacto corporal completo se desestimula para reducir la expectativa de que el “tocar” debe ser romántico o sexual. La persona que toca debe usar solo sus dedos, palmas y el dorso de la mano. Si se genera excitación, se sugiere que los clientes se den cuenta de la experiencia -o sea “tomen nota”-, pero no hagan nada al respecto. NADA. Esto disminuye inmediatamente la ansiedad ya que “nada más va a pasar” (y está bien así).
  • Sugerencias específicas: normalmente parte iniciando y tocando la persona que manifiesta la DS, pero puede ser que sea que inicie, pero que el otro toque. Depende de la pareja. Pueden partir con la posición que quieren y cambiar cuando quieran -por ejemplo, tendido uno al lado del otro, o que uno se arrodille al lado del otro que está tendido, o que uno esté de pie mientras el otro está tendido, etc.). Tanto el que toca como el tocado pueden cambiar de posición. El que toca debe hacerlo hasta moverse desde los pensamientos del día a día a una experiencia sensorial, pero no hasta aburrirse o cansarse. Ideal entre 5 y 15 minutos, pero hay que evitar mirar el reloj. Cuando termina la sesión se tienden lado a lado y NO DISCUTEN NADA -NO EVALUAR LO QUE PENSARON NI SINTIERON INMEDIATAMENTE DESPUÉS-. Lo que sí se sugiere es que escriban sobre la experiencia: que tomen notas sobre información concreta sobre las sensaciones y sobre cómo manejar las distracciones. Hay tres tipos de experiencias que debiesen anotar:
  • Foco en las sensaciones: ¿En qué sensaciones te pudiste enfocar y dónde? ¿Pudiste tocar buscando tu propio interés? ¿Pudiste enfocarte en la temperatura, en la presión, en la textura? Por ejemplo, ¿cuál era la temperatura de la mano izquierda de tu compañero, en comparación con la de su brazo? (si son capaces de describir sensaciones, son capaces de tocar para sí mismos en vez de tocar pensando en la pareja).
  • Distracciones: ¿cuáles fueron las distracciones? Distracción: cualquier cosa que no sea temperatura, presión y textura. Por ejemplo: “¿estoy haciendo bien esto?”, “¿lo estará pasando bien?”, “se me olvidó comprar leche”, “¿quién soy?”.
  • Manejo de distracciones: cuando te diste cuenta de que te distrajiste, ¿qué hiciste? ¿pudiste reenfocarte en las sensaciones? ¿en cuáles? ¿dónde?

Las anotaciones tienen que ser descripciones, no opiniones (prohibido: bueno, malo, más o menos, etc.). La idea es que lleguen con esas descripciones a terapia, porque son concretas y no son destilados o ideas de lo que vivieron. No sirve: “la sesión estuvo bien”, “todo salió bien”, “hicimos lo que dijiste”. Dispárense si anotan eso, porque no sirve de nada.

 Instrucciones:

  1. Evita tener sexo penetrativo, sexo oral o autoestimulación o estimulación mutua.
  2. Uno parte la sesión diciendo “Me gustaría empezar a tocarte ahora”.
  3. Se tienen que ir turnando.
  4. El otro puede declinar la iniciación, pero si lo hace se vuelve su responsabilidad iniciar la sesión en otro momento y contará como si lo hubiese hecho el otro.
  5. Entre una sesión de SF y otra hay que alternar quién inicia.
  6. Deja que sea una hora de privacidad absoluta.
  7. No uses alcohol ni drogas antes o durante SF.
  8. Evita usar lociones, velas, música o cualquier cosa que sugiera romance. No es una experiencia románica, sino una experiencia consciente.
  9. Ten una temperatura agradable en la habitación.
  10. Ten algo de luz.
  11. Ten la menor cantidad de ripa posible y, preferentemente, sin ropa.
  12. Sácate tu propia ropa. No es un ejercicio de seducción.
  13. Evita hablar durante la sesión.
  14. Puedes ponerte en cualquier posición cómoda para ti y tu pareja.
  15. Toca hasta que puedas enfocarte en las sensaciones, pero no hasta aburrirte o cansarte.
  16. Las sesiones deben ser una prioridad dos o tres veces a la semana, cada 48 o 72 horas.
  17. Si las sesiones no pasan espontáneamente, se pueden agendar.
  18. Toca con la palma y el dorso de la mano y con la punta de los dedos. Evita el contacto corporal completo y besar.
  19. Si la persona tocada siente algo físicamente incomodo o emocionalmente incomodo o cosquillas, él o ella debe mover la mano del otro de esa área -o guiarla brevemente, poniendo la mano sobre o debajo de la de la pareja-. La persona que oca puede volver a esa área después.
  20. Direccionar la mano del otro positivamente es algo que se puede hacer más adelante, moviendo la mano del otro a partes que sean de interés y señalando la ubicación, el grado de presión y el tipo de movimiento que se puede explorar.

Después de la sesión:

  • Tenderse lado a lado por uno minutos
  • Cuando se quiere realizar una actividad sexual, se hace en otro momento separado o distinto de la sesión de SF.
  • Habla lo menos posible sobre las sesiones al principio. Jata que puedas hablar de ellas de manera no-evaluativa.
  • Luego de terminar la sesión, escribe sobre la experiencia considerando:
    ¿En qué sensaciones puede enfocarme y dónde?
    ¿Qué distracciones experimenté?
    ¿Cómo manejé esas distracciones? (la mejor respuesta: me reenfoqué en mis sensaciones)

Luego lleva esta información a la próxima sesión de terapia.

Próxima semana: posiciones y actividades para hacer durante las sesiones de tacto.

REDESCUBRIR EL TACTO (Parte I)

NOTA: Lo prometido es deuda: dije que iba a escribir un artículo útil e informativo sobre sexualidad y, voilà (son varios, en realidad). Resumiré – parafraseando y citando- Sensate Focus in Sex Therapy. The Illustrated Manual, de Linda Weiner y de Constance Avery-Clark (está en Amazon, chiquillos). Este es un manual para terapeutas sexuales que describe la teoría y los ejercicios de Sensate Focus.  Además, comentaré mi posición con ejemplos o reflexiones. (Traducción: asuman que la información dura pertenece al libro y que el resto es mío).

¿Por qué me doy esta paja? Creo que entender cómo se hace terapia para tratar disfunciones sexuales o mejorar la calidad de vida sexual es algo que todos deberíamos saber, ya que la sexualidad es parte de nuestro cotidiano. Encuentro que se hace poco por divulgar información práctica para mejorar la calidad vida sexual de la gente: los artículos para el público general tienden a ser muy vagos o tremendamente carentes de emoción. Una lata. (Ojo, pienso que esto pasa porque todavía hay secretismo y pudor en torno al sexo. Sí, TODAVÍA. Además, creo que hay un interés un poco perverso de parte de algunos terapeutas para hacerlo ver un poquito más complejo de lo que realmente es. Creo que la persona debiese decidir si quiere que alguien lo acompañe o no en su proceso teniendo la información antes. La práctica terapéutica no es magia, por mucho que algunas corrientes incentiven esa diferencia de poder como si lo fuese-). En fin: pienso que la información debiera estar al alcance de todos y haré lo posible para que eso pase.

Ya, ya, me callo. ¿Partamos?

(Eso sí, prerrequisito: lee con la cabeza abierta. Lee pensando en tu propia experiencia. Lee aplicando lo que vas leyendo. Discútelo con alguien, escribe tus preguntas, etc., etc., no sé, pero hazlo de manera inteligente y desprejuiciada. Y aguántame cuando explique algunas cosas).

*

Todos lo hemos vivido y el que lo niega, miente (o es un Dios sexual y en ese caso, llámame -no, broma, pero cuéntame al menos-): esa ansiedad horrible que te martilla la cabeza por que no estás seguro de si eres bueno o no en la cama, si el otro lo está disfrutando, si podrás llegar al orgasmo o no -porque no po, no se me para, no me mojo, me acordé de la lista del supermercado y qué pasa si justo ahora suena el celular-, si la forma en que nos tocamos mutuamente es excitante o no -¿le gustará que le muerda la oreja, que le agarre la pechuga así o asá, que le pegue en el poto, que le diga estas cosas?-, etc., etc., etc. Es una tortura mental que es en parte nuestra culpa individual, pero también de la cultura en la que nacemos.

El que pensemos de esta manera sobre el sexo -antes, durante y después de tenerlo- tiene que ver con los guiones culturales que hemos aprendido sobre qué es el sexo y cómo hay que vivirlo.  Entre esas ideas está, por ejemplo, que para ser un buen amante hay que poder calentar al otro, saber lo que quiere -ojalá sin preguntarle- y descifrar si lo está pasado bien o no -por supuesto, sin hablar abiertamente sobre eso-. Todo debiese “fluir”, pero esa fluidez requiere de dones telepáticos, y si no fluye, entonces es el caos.

El foco está en el otro y el problema es que el sexo funciona exactamente al revés. Para disfrutarlo hay que enfocarse en las propias sensaciones, sin tener ninguna expectativa de qué pasará después (suena más fácil de lo que es, considerando la programación de la Matrix).

“Si te enfocas en tus sensaciones, el sexo pasará naturalmente”, Masters y Johnson dixit. La terapia en modalidad Sensate Focus te enseña a reconectar con las raíces (sensibles) de la sexualidad.

*

¿Qué es Sensate Focus? (*de ahora en adelante, SF)

SF es una serie de sugerencias estructuradas para tocar y descubrir el propio cuerpo y el de la pareja de una manera no-demandante, exploratoria, sin tener que leerle la mente al otro.

¿Qué significa todo eso que suena tan bonito?

  • “Exploración no-demandante”: tocar siguiendo tu propio interés sin intentar obtener una respuesta sexual -ni placer, ni disfrute, ni relajo- ni de tu parte ni de la de tu pareja, así como tampoco intentar evitar que pase ninguna de esas cosas. (O sea, no exigirle nada a la experiencia aparte de lo que la experiencia es).
  • “Tocar siguiendo tu propio interés”: enfocarte en las sensaciones táctiles de temperatura, presión y textura. Temperatura, presión y textura se definen incluso más específicamente como cálido o frío, duro o suave (o firme o blando), y suave o áspero. (O sea, en sensaciones aterrizadas, que te anclan al cuerpo y al momento mismo).

Por lo tanto, SF ayuda a las personas a dejar de intentar controlar su respuesta sexual, para que ella pase por sí sola.

La lógica detrás es que la excitación, el placer, el disfrute y el relajo son emociones, y las emociones son funciones naturales fisiológicas que, por definición, no están bajo el control voluntario. Tratar de generar esas emociones o de evitarlas es una de las causas más frecuentes de las disfunciones sexuales. 

Durante la práctica de SF, cuando te concentras en alguna otra cosa que no es la sensación táctil tienes que considerar esos otros pensamientos o sentimientos como distracciones y volver a enfocarte en la sensación táctil. Esto es idéntico a practicar mindfulness. Cuando te enfocas en tocar por tu propio interés reduces la ansiedad de performance (que a su vez se genera por la expectativa de responder sexualmente), porque no puedes concentrarte de manera intensa simultáneamente en sensaciones táctiles y pensamientos que te generen ansiedad. Son incompatibles.

*

Ya, sí sé suena maravilloso y mágico, pero mira, hay tres aspectos muy concretos de esto que hacen que el cuento funcione:

  • Tangibilidad y confiabilidad: cuando te sugieren que dejes de enfocarte en tu ansiedad sobre tu capacidad de respuesta sexual -¿voy a tener una erección? ¿voy a lograr un orgasmo?- y que en cambio te enfoques en tus propias sensaciones, tienes una alternativa segura en la que poner tu atención (tus sensaciones siempre están ahí).
  • Portal para la excitación: enfocarte en tus propias sensaciones es la manera más directa y poderosa para elicitar una respuesta sexual. Te enfocas en sensaciones táctiles, dejas de lado tu mente consciente y dejas que el cuerpo haga lo que tiene que hacer. Disminuye la presión sanguínea, se libera oxcitocina (la hormona del apego) y la sangre fluye hacia la pelvis. Pasas de estar consciente de tus sensaciones a estar absorbido por la experiencia sexual.
  • Portal para vincularse sexualmente: el enfocarte en tus propias sensaciones no solo te lleva a excitarte a ti mismo, sino también a tu pareja. William Masters decía que las tres fuentes de estimulación sexual son 1) tú tocando, 2) tú siendo tocado y 3) la excitación de tu pareja. Entonces, si cada uno esta excitado, se genera un loop de feedback positivo que a la vez excita al otro. Esto lleva a cada persona a pasar de estar centrado en sí mismo a vincularse sexualmente con el otro.

*

El concepto principal a la base de SF es que el sexo es una función natural (y esto sí que no se te puede olvidar porque esta es la base de TODO).

Las funciones naturales tienen 3 características en común:

  • Nacemos con ellas: incluye a las funciones vegetativas como respirar o digerir la comida, y respuestas emocionales como el placer, el relajo y el disfrute. Sí: nacemos con la capacidad de responder sexualmente.
  • No se nos pueden enseñar: podemos enseñarle a la gente a aumentar las posibilidades de generar esas respuestas sexuales, pero no podemos enseñarles directamente las funciones naturales. Es lo mismo que decirle a alguien que se duerma o que se sienta feliz por orden nuestra: no podemos decirle a alguien “ten una erección ahora” o “lubrícate” (y suele pasar que cuando se intenta controlar la respuesta del otro, pasa todo lo contrario). Sí se puede alentar a las personas a que hagan cosas para que aumenten la posibilidad de que una función natural de respuesta sexual ocurra, pero ni siquiera el terapeuta más hábil puede hacer que un cliente responda sexualmente si la función natural no está ahí en un principio o si está interrumpida por problemas psicológicos o médicos u otros.
  • No tenemos control directo sobre nuestras funciones naturales: podemos controlar algo de ellas -por ejemplo, puedes retener la respiración-, pero no tenemos la capacidad para hacer que estas funciones pasen o dejen de pasar. Por ejemplo, cuando vas al doctor y tienes que hacer una muestra de pipí: ¿por qué se vuelve tan difícil justo cuando se necesita? Porque la demanda consciente de controlar una función natural genera ansiedad, y la ansiedad interfiere con la expresión de cualquier función natural.

(Volviendo atrás: “tocar para uno mismo” no significa que uno sea egoísta o que ignore a su pareja durante el acto sexual -aunque así nos lo hayan enseñado-. Es necesario estar inmerso en tu propia experiencia sensorial para que se exprese la función natural. ¿En quién piensas cuando tienes un orgasmo? No puedes tener un orgasmo y estar enfocado en la experiencia de tu pareja al mismo momento exacto).

*

Ya, en resumen, la respuesta sexual es por naturaleza paradójica, y acá lo vas a entender altiro: como la respuesta sexual es una función natural, mientras más conscientemente tratas de obtener deseo, excitación o de orgasmar, menor posibilidad tienes de que eso pase. Lo mismo al revés: mientras más intentas no sentir esas sensaciones, es más probable que pasen. La intencionalidad consciente genera mucha ansiedad porque simplemente NO TIENES EL CONTROL PARA EXCITARTE NI A TI NI A TU PAREJA DIRECTAMENTE. (Perdón por las mayúsculas, pero es importante que te grabes esto en la cabeza).  Suena un poco terrible, pero aguante que esta es en verdad la libertad máxima que estabas esperando.

Entonces: si no podemos controlar nuestras propias funciones naturales…¿qué nos hace pensar que podemos controlar las de los otros? Es un poquito irracional. Por ejemplo, no esperamos poder respirar o digerir por el otro, pero cuando se trata de sexo es como si fuese otro libro por completo.

Tocar pensando en el otro por lo general no funciona porque:

  1. Tú mismo estás fuera de tu propia experiencia y por lo tanto no te conectai con lo que está pasando
  2. si tu pareja se da cuenta que la tocas para lograr una determinada respuesta, esa presión le genera ansiedad, lo que ya sabemos que hace que la persona trate de controlar su función natural que por definición en involuntaria… Loop de feedback negativo po, nene.

Masters y Johnson sugerían que lo que pasa en el buen sexo es que cada persona se enfoca en tocar por su propio interés, usando el cuerpo de la pareja como una fuente de absorción y estimulación, estando ambos de acuerdo en realizar ese intercambio, obviamente. Esto genera el loop de feedback positivo que eventualmente lleva a la excitación de ambos.

*

Ya, lo dejo hasta acá hoy. La próxima semana se viene la parte II donde veremos qué son las disfunciones sexuales, cómo se evalúan y las consideraciones que tiene el terapeuta a la hora de atender a una pareja o sujeto.

¿Preguntas, ideas, revelaciones? Bienvenidas.
¿Ataques, discusiones psicoanalíticas, posiciones moralistas, etc? No, gracias.

 

Preguntas sexuales

¡Finde largo al fin! Mucho tiempo para relajarse, dormir, comer y tomar rico y por qué no, tirar. Aunque claro, a veces no está el ánimo adecuado. Una manera de revertirlo: hablar de sexo o al menos pensarlo. Así que se me ocurrió hacer un listado de preguntas para reflexionar sobre el sexo -muchas de las que ya uso en los perfiles sexuales cuando entrevisto gente-, pero también preguntas para iniciar esa conversa con alguien más. Separé las preguntas por categorías: hay unas más densas que otras, otras más livianas y otras calientasopas. Puedes planteártelas a ti mismo o compartirlas con alguien más (amigos, parejas, etc. y por qué no, familiares -las conversaciones sobre sexo más iluminadoras las he tenido con mi mamá luego de pasar la barrera del pudor-). Y ojo, si quieres compartirlas conmigo también lo puedes hacer (puedes mandarme un mensaje privado y decirme si te interesa que lo publique o postear algo en los comentarios si te sientes cómodo). Bueno, acá van:

IDEAS / CONCEPTOS / AUTODEFINICIONES
¿Qué es el sexo para ti? ¿Qué función cumple en tu vida?
En una escala del uno al diez, donde uno es “nada” y diez es “extremadamente”, ¿cuán sexual te sientes?
¿Qué es ser sexy? ¿Qué te hace ser sexy a ti? ¿En qué situaciones te sientes más sexy? Qué es lo que hace que una mujer sea sexy? Qué es lo que hace que un hombre sea sexy?
¿Qué tiene que hacer alguien si quiere seducirte? ¿Qué haces tú para seducir a alguien que te interesa?
¿Prefieres el sexo rosa o más duro? Describe qué tipo de actos te calientan.
¿Cuál es tu fantasía más frecuente/ relevante?

Completa las oraciones:
– Me defino como __________ (orientación sexual) porque me siento atraído por _______.
– Lo que más me interesa del sexo es __________.
– Cuando pienso en mi vida sexual, me da miedo _____________.
– El sexo me hace sentir ______. (ej: nervioso, alegre, libre, ansioso, solo, conectado, etc.).
– Soy _________ coqueto / seductor / sexy.

TRANCAS, PROBLEMAS
¿Hay algo que te avergüence de tu cuerpo?
¿Hay algo que te guste hacer sexualmente o eróticamente que te genere culpa o vergüenza?
¿Sientes que tienes un problema para funcionar sexualmente? (ej.: no me me para, no me mojo, me cuesta llegar al orgasmo, no siento deseo, etc.). ¿Cuándo se da ese problema? ¿Puedes pensar en las ideas que tienes antes de que pase y en cómo te sientes?

PREFERENCIAS (**estas también sirven para hacerlas a amigos, parejas, etc. e iniciar una conversa).
¿Hay algo que te guste / atraiga de los otros que no es común o habitualmente considerado sexy o bonito? (ej.: me gustan los narigones, las ojeras, encuentro atractivos a los tipos muy flacos o gordos, etc.).
¿Qué es lo que más te calienta?
¿Luces prendidas o apagadas? ¿Por qué?
¿Prefieres hacerlo en la mañana o en la noche? (o en la madrugada, etc)
¿Qué es lo que más te gusta hacer en la previa?
¿Cuál es tu posición favorita? Describe qué sientes en esa posición.
¿Prefieres que te guíen o guiar? ¿Cómo te gusta que te guíen? ¿Cómo te gusta guiar?
Si pudieras elegir a una persona famosa para tirar -tipo carta blanca, sin consecuencias y porque esa persona te encanta-, ¿a quién elegirías y por qué?
¿Tienes algún fetiche? Describir qué se siente ante el fetiche, en qué contextos, etc.

¿Qué opinas de las siguientes prácticas? (Te gustan / interesan / te generan rechazo / te dan susto, etc). (*Sugerencia: si no sabes de qué se trata algo, ¡Googlea!):
– Masturbación (te gusta o no, frecuencia, dónde y cuándo, masturbación mutua, ver al otro masturbarse, etc.)
– One night stands
– Hacerlo en: el suelo, la cocina, en la ducha, en el auto, etc.
– Tirar frente a un espejo
– Rasguñar (a ti o al otro)
– Morder al otro o que te muerdan
– 69
– Sexo con los ojos tapados
– Bondage (sexo atado, con cuerdas o esposas o cintas, limitar el movimiento)
– Pornografía (sexy o no, de qué tipo, verla solo o en pareja, etc).
– Choking
– Lencería (importa o no, de qué tipo).
– ¿Con la ropa puesta o sin?
– Disfrazarse. Si te interesa: ¿de qué sí y qué no? ¿Por qué?
– Jugar con comida (crema, salsas, ropa interior comestible, etc).
– Hablar sucio. ¿Qué cosas te gusta que te digan o decir?
– Sexo penetrativo vaginal
– Sexo oral: sí, no, por qué, a ti o al otro, en qué posición, etc.
– Sexo anal
– Hacer un striptease o que te hagan uno
– Grabarte teniendo sexo en vivo
– Sexo telefónico
– Sexting
– Sexo virtual
– BDSM
– Tirar de pie, contra una pared, etc.
– Spanking o azotes
– Relaciones abiertas
– Swinging
– Relaciones asimétricas (mutuamente consentidas y legales, no nos pongamos ultradensos): profesor/ alumno, jefe/ empleado, diferencias de edad significativas, etc.
– ¿Recortado, rasurado completo o bushy?
– Juguetes sexuales- Cuáles sí y cuáles no.
– Exhibicionismo (tirar con el riesgo de ser pillados o en lugares públicos)
– Voyerismo (mirar a otros tirar)
– Tríos (describir porqué sí o por qué no, bajo qué condiciones)
– Sexo grupal (orgías)
– Golden rain
– Coprofilia
(***seguro me faltan un montón de opciones, puedes sugerirme agregarlas).

EXPERIENCIAS
¿Qué ideas tenías sobre el sexo cuando chico que descubriste que eran falsas o erradas?
¿Cuándo fue la primera vez que te sentiste sexual (que hubo una especie de despertar sexual)?
¿Qué te hubiese gustado que te dijeran sobre el sexo antes de tenerlo (consejos, advertencias, etc)?
¿Cómo fue tu primera vez? Si eres virgen, ¿cómo te gustaría que fuese tu primera vez?
¿Cuál es la experiencia sexual más memorable que has tenido?
¿Cuál es la peor experiencia sexual que has tenido?
¿Quién te hizo descubrir tu cuerpo de una manera positiva?
Si pudieras repetir a alguien en tu vida (sin consecuencias), ¿con quién lo volverías a hacer?
¿Cuál es el lugar más raro en el que has tirado?
¿Qué es lo mejor que te han dicho en la cama?¿Qué es lo peor que te han dicho en la cama?
¿Has tenido sexo con más de una persona en un mismo día?
¿Cuál es la posición más rara que has hecho?

PARA PRACTICAR CON OTRO (preguntas más calientasopas)
*todas las preguntas se hacen mutuamente. (Ojo, si hay celos de por medio, usar el sentido común y no preguntar cosas que puedan llevar a conflicto).
Descríbele lo que pensaste y sentiste la primera vez que lo viste. Y ahora cuéntale lo que pensaste y sentiste la primera vez que lo viste en pelota.
¿Qué te parece atractivo de mí? (puede ser desde algo físico a algo menos aterrizado, por ejemplo cómo se mueve, su presencia, etc).
Dile algo que te gusta de su cuerpo y por qué.
¿Qué es lo que más te gusta que te haga?
¿Cuál es tu tipo de beso favorito?
¿Cuál es la parte que más te gusta te toquen? ¿Cómo te gusta que te toquen?
Describe cómo son tus orgasmos.
Cuando piensas en mí de forma sexual, ¿qué imagen viene a tu mente? Descríbela lo más específicamente posible.
Si te masturbas, ¿en qué piensas cuando lo haces?
¿Qué te gustaría probar sexualmente conmigo? (y ¿qué no?)
Parejas: ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra vida sexual? (ej.: hacerlo mas seguido, probar cosas nuevas, ser más seductores con el otro, etc.).
¿Hay alguna escena sexual de una película que te gustaría replicar conmigo?
¿Cuál es la imagen mental más sexy/ sucia/ hot que tienes de mí?
¿Qué te gustaría hacerme ahora? (describe con detalle)
¿Desvísteme?

Enjoy!