REDESCUBRIR EL TACTO (Parte II)

NOTA: como lo dice el título, esta es la segunda parte de las ideas resumidas de Sensate Focus in Sex Therapy. The Illustrated Manual, de Linda Weiner y de Constance Avery-Clark. (Asuman que la información dura pertenece al libro y que el resto es mío).

Este artículo es un poco más teórico, pero necesario. Al final vienen las instrucciones que se le dan a los clentes que van a terapia. Es importante entender la teoría para que no suene a que todo es una locura y para que se tomen en serio la práctica.

Dudas, me pueden escribir directamente.

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Recapitulando:

  • Existe un guión cultural que tenemos incorporado que dice que hay que enfocarse en el otro para ser buenos en la cama y eso genera mucha ansiedad porque tratamos de controlar la respuesta sexual propia y la del otro (lo que por definición es imposible, porque la respuesta sexual es una función natural). Solución: para disfrutar el sexo hay que enfocarse en las propias sensaciones.
  • SF es una serie de sugerencias estructuradas para tocar y descubrir el propio cuerpo y el de la pareja de una manera no-demandante, exploratoria, sin tener que leerle la mente al otro. Sirve para tratar las disfunciones sexuales y mejorar la calidad de vida sexual.

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Aclaremos: tener dificultades sexuales vs. Tener una disfunción sexual

Todos tenemos dificultades sexuales de vez en cuando. Son temporales y se pueden dar de manera intermitente a lo largo de la vida. Son típicas, por ejemplo, la falta de interés sexual o de deseo, problemas de erección o excitación, orgasmos demasiado precoces, ausentes o dilatados, dolor sexual, etc. Cuando ocurren de vez en cuando son el resultado de un problema situacional -como consumir demasiado alcohol, andar muy estresado, etc-. La persona que lo sufre sabe que es algo transitorio y filo, sigue con su vida.

Otra cosa es tener una disfunción sexual (DS). Para ser considerada una disfunción sexual propiamente tal, tienen que presentares ciertos criterio o requisitos (se han tipificado en el DSM V, como ocurrir el 75%-100% del tiempo y durar al menos 6 meses). Las DS son más duraderas -o sea, no son pasajeras-, pasan más frecuentemente -o sea, no son ocasionales o de excepción- y generan más estrés emocional y relacional en la vida de la persona -o sea, tienen un impacto en el bienestar emocional y/o psicosocial-.

En resumen: ¿no se te paró hace dos meses / no te lubricaste la última vez / no llegaste al orgasmo  / no sentiste “nada”, etc. ,etc., etc….? Si es eventual / ocasional tuviste una dificultad sexual, pero no por eso tienes una disfunción.

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Causas de DS

Pueden ser múltiples factores, por lo que siempre hay que revisar las variables biomédicas antes de lanzarse a hacer terapia y tener una mirada que integre lo biopsicosocial. La terapia SF se centra en los aspectos psicológicos, relacionales, de estilo de vida y culturales (por eso, chequear antes condiciones médicas es importante).

Ojo, a veces pasa que el problema reportado no es el problema real -por ejemplo, un problema de erección puede en realidad estar tapando un problema de eyaculación precoz-, así como a veces no se trata ni siquiera de una disfunción (por ejemplo, llega una pareja que dice que tiene un desorden del deseo, pero en realidad lo que tienen es diferencias sobre las preferencias de frecuencia de actividad sexual).

Entonces, factores a considerar:

  • Factores médicos: condición fisiológica y consumo de medicamentos que afecten el sistema endocrino, cardiovascular o el funcionamiento neurológico de la región pélvica. Estas condiciones pueden ser el resultado de enfermedades crónicas (ej: diabetes, hipotiroidismo), drogas prescritas o no, intervenciones médicas (ej: radiación o cirugía prostática).

  • Factores individuales: funcionamiento psicológico (ej.: ansiedad, desórdenes del ánimo, trauma), visión negativa de sí mismo, del cuerpo o del sexo. Ojo con los pensamientos y sentimientos que distraen, en especial los que tengan que ver con inquietudes sexuales. Hay que examinar la experiencia sexual del cliente, las técnicas que usa, sus preferencias, qué tan consciente está sobre sus preferencias y su conocimiento sobre sexualidad. Historia personal pertinente como abandono o abuso, diferentes estilos de apego (por ejemplo, como el ansioso o el evitativo).

  • Factores relacionales y de pareja: siempre hay que considerar el impacto que tiene la pareja en la disfunción sexual: sus enfermedades, sus propias disfunciones sexuales, su performance y expectativas y sus respuestas a los problemas sexuales. Además, su funcionamiento psicológico y su voluntad de participar en la terapia, además de comprender su experiencia subjetiva sobre su propia vivencia sexual y relacional.
    El estrés relacional puede generar disfunciones sexuales y viceversa. Sentimientos de rechazo, frustración e inadecuación pueden llevar a sentirse menos positivamente respecto del otro, mostrar menos afecto, tener una comunicación poco útil o ausente y que el tiempo compartido sea de menor calidad. Todo esto puede contribuir a menor satisfacción íntima en general y menor satisfacción sexual en particular. Tratar los problemas comunicacionales, las luchas de poder, los conflictos no resueltos y los resentimientos puede que no resuelva las preocupaciones sexuales, sin embargo, ignorarlos o no considerarlos tampoco aporta.

  • Estresores vitales: hay que considerar el efecto de otras demandas que se hacen al individuo o a la pareja, incluyendo las responsabilidades laborales y el grado de estrés que generan, el impacto de los hijos o parientes, pérdidas personales o laborales, falta de ejercicio, comer en exceso y otros hábitos que contribuyen negativamente a la salud física y psicológica. El motivo central para prestarle atención a estos factores es aclarar la cantidad y calidad de tiempo que los integrantes de la pareja tienen que dedicarse a sí mismos y a la relación.

  • Influencias socioculturales: considerar el efecto que la familia de origen y los factores sociales y religiosos tienen sobre el funcionamiento sexual.
  • Etiología mixta o desconocida: puede haber un montón de factores que incidan en el desarrollo de una DS, pero incluso después de evaluarlos todos puede ser que la causa exacta no quede muy clara. De cualquier forma, muchas veces pasa que el cliente progresa sin que se hayan identificado necesariamente las causas que generaron la disfunción (a veces la terapia sirve para determinar la causa, y no al revés).

La terapia sexual parte con la revisión de los factores médicos, psicológicos, relacionales, culturales  y de estilo de vida que puedan estar impactando el funcionamiento sexual. Por lo general, se siguen estos pasos:

  • Examen médico (consultar a doctor general o especialista, ya sea ginecólogo o urólogo, endocrinólogo, etc).
  • Tomar la historia sexual: una primera sesión que incluye a ambos miembros se suele dedicar a definir objetivos de la terapia considerando la dinámica relacional, las fortalezas individuales y la motivación de cada uno. Luego se sigue con una a tres sesiones individuales para recoger la historia sexual de cada uno, donde lo que el terapeuta hace es recoger la mayor cantidad de información posible para entender cómo los clientes experimentan ellos mismos lo que viven, es decir, lograr comprender el sistema de valores sexuales que sostienen su experiencia (qué significa este problema para ellos, qué emoción les gatilla, qué piensan sobre eso. No se trata de juzgar los hechos, sino de entender qué la pasa al cliente con lo que está viviendo).
  • También se pueden hacer encuestas o inventarios sexuales para estandarizar o reunir la info necesaria de manera práctica.

Luego de tomar la historia de cada miembro de la pareja y completar los inventarios, se invita a la pareja a una sesión de discusión para definir el plan de tratamiento.  Acá el terapeuta comparte lo que entiende como la causa y los factores contribuyentes para la mantención de las dificultades sexuales y relacionales que los afectan y sugiere un plan que se va definiendo en conjunto, integrando el feedback del consultante.

*****La meta de la terapia sexual y de SF es hacer todo lo posible para resolver las preocupaciones de los clientes, pero NO HACER MÁS de lo estrictamente necesario (es decir, a pesar de que se rescata mucha información, se usa la información que tiene impacto directo o inmediato sobre el problema sexual, no es una terapia para resolver todo lo que le preocupa a la persona o a la pareja).

Dentro de las cosas que hay que considerar para definir el plan de tratamiento: ¿se hará SF en conjunto, antes o después de un tratamiento médico? ¿será una terapia corta e intensiva o de largo plazo y en profundidad? ¿incluirá la terapia a un miembro de la pareja o a ambos o de manera individual y luego conjunta? (a la base de SF está la idea de que el cliente no es cada uno de los miembros de la pareja, sino la relación, ya que ambos se ven afectados por la dificultad sexual). ¿Necesitan cada uno o ambos tener terapia individual por algún otro motivo, en paralelo o antes de iniciar la terapia sexual?, etc.

Una vez determinado el formato, se presentan las actitudes y habilidades necesarias para poder realizar SF:

  • Mindfulness aquí-y-ahora: tener una actitud adentro y fuera de la habitación que se enfoque en el presente y lo menor posible en el pasado (ej.: “esto nunca ha funcionado!”) o en el futuro (ej.: “¿funcionará esto?). La razón es que no se puede hacer nada sobre lo que ya ha pasado o pasará: el foco debe estar en lo que es ahora, en lo que podemos hacer.
  • Autorresponsabilidad radical: como dice el Dalai Lama: “no dejes que el compartimiento de los otros destruya tu paz interior”. Es decir, no importa qué esté pasando con la pareja, los clientes (individualmente) son responsables de sus propias respuestas y de seguir las sugerencias de SF. Pasa mucho que el cliente se enfoca en lo que el otro hace o no hace, lo que termina afectando la terapia porque “mi pareja no inició cuando era su turno”, o porque “mi pareja parecía que no tenía ganas”, o “porque mi pareja no movió mi mano” o “porque mi pareja no estaba concentrada en las sensaciones” o “porque mi pareja dijo que quería hacer algo distinto durante la sesión”. Obviamente este tipo de justificaciones diluyen a responsabilidad sobre lo que pasa en la terapia y proyecta la culpa en el otro, además de generar interacciones improductivas entre los participantes. El dejar de enfocarse en el otro ayuda a que los clientes se hagan cargo de lo que sí tienen control (sus propios pensamientos y comportamientos) y refuerzan la primera actitud de estar presente en el aquí y ahora.
  • Otras habilidades a tener en cuenta para crear, revivir o sostener un ambiente relacional seguro que conduzca al cambio: habilidades comunicativas; ser capaz de identificar, aceptar y gestionar emociones; negociar diferencias; resolver problemas de manera creativa; ofrecer tiempo compartido de calidad y emplear a la pareja como un recurso.

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Sugerencias preliminares

Aspectos a tomar en cuenta antes de practicar SF para evitar distracciones y asegurar que las sesiones de tacto se desarrollen bien (lo que no significa que no vayan a haber problemas, sino más bien que cuando emerjan se puedan enmarcar o contener positivamente, considerándolos una manifestación de por qué se está atendiendo a terapia. Que aparezca un problema hace evidente que es posible intervenir en él, se pueden hacer sugerencias o desarrollar una habilidad para hacerse cargo del mismo).

  • AMBIENTE, COMODIDAD Y PRIVACIDAD: estar en un ambiente privado y tranquilo, a una temperatura agradable y con la menor cantidad de distracciones posibles. Para algunas parejas la pieza es el mejor lugar, pero para otras puede estar asociada a demasiadas experiencias negativas. Liberarse, mientras dure la sesión, de posibles interferencias (mascotas, niños, teléfono, televisión, música, etc). Cerrar la puerta, obvio.
  • TIEMPO Y ATMÓSFERA: destinar un tiempo sin presión. Cada uno debe sentirse alerta, despierto -no justo antes de irse a dormir o luego de haber comido mucho-.
  • DISPOSICIÓN DEL AQUÍ Y AHORA Y SENTIRSE TOTALMENTE RESPONSABLE DE UNO MISMO. No partir con expectativas ni deseo sexual ni presión de excitación. No se requiere sentir nada para participar. Se sugiere que los clientes NO intenten cultivar una atmósfera romántica o relajante -olvídate de las velas, la música, o accesorios románticos porque intentar crear esta atmósfera puede hacer sentir la exigencia de sentir ciertas emociones-.
    Las sesiones deben realizarse de manera continua (en bloques). Si son intensivas, puede sugerirse que se hagan una o dos diarias, y si no pueden hacerse dos o tres a la semana. Normalmente se sugiere que sean espontáneas, pero no debiesen pasar más de 48-72 horas entre una y otra. Si tienen dificultad para hacerlo espontáneamente, se recomienda que agenden las sesiones.
    Durante la sesión la persona que toca debe hacerlo al menos hasta dejar la sensación de incomodidad inicial y durante suficiente tiempo como para poder volver a enfocarse en la temperatura, presión y textura, pero no tanto como para cansarse o aburrirse. Las sesiones iniciales duran entre 5 y 15 minutos para cada participante, pero idealmente la idea es no fijarse en el reloj ni en cuánto se demoró el otro.
  • INICIACIÓN: normalmente el que inicia es la persona que presenta la disfunción -esto le quita presión y puede ayudar a superar emociones de rechazo-. El otro partirá la siguiente sesión e irán alternando. Si uno es especialmente aprensivo, puede ser que ese sea el que parta las sesiones o que lo haga el otro (como en todo en SF, está sujeto a discusión).
    Se sugiere partir de manera formal diciendo, por ejemplo, “Me gustaría hacer la sesión ahora”. Suena tonto, pero esa formalidad aminora el riesgo de que el otro interprete claves informales de una manera subjetiva o poco precisa. Al mismo tiempo, plantearlo así -medio robótico y formal- hace emerger pensamientos y emociones ansiosos que estén asociados a las sesiones, porque no hay nada más poderoso que declarar formalmente que la sesión táctil va a empezar para gatillar los bloqueos sexuales para los que los clientes buscan solución. O sea que la iniciación formal es tanto diagnóstica como terapéutica.
  • COMUNICACIÓN: muchas parejas llegan a tener sesiones de SF con cierta aprensión y por lo tanto hablan nerviosamente o se ríen durante los primeros contactos. Esto es normal, pero es importante dejar claro que hablen sobre sus ansiedades ANTES o DESPUÉS de las sesiones, con el terapeuta. DURANTE las sesiones tienen que practicar su capacidad de foco interno y minimizar las distracciones causadas por el contenido de lo que quisieran decir. Hay que mantener los inputs sensoriales al mínimo. Hablar y compartir emociones o sentimientos estimula porciones más analíticas del cerebro, y lo que se intenta en SF inicialmente es alejarse del análisis consciente y sumergirse en la experiencia sensorial.
    Hay dos excepciones en las que sí se puede hablar en SF1:
    – cuando una persona ha terminado su parte de tocar e indica que quiere cambiar (turnarse) o cuando quiere detenerse al final de la sesión;
    -Cuando la persona está extremadamente ansiosa durante la sesión y se utiliza una palabra clave para cambiar el curso de la acción con el fin de manejar la ansiedad. La palabra clave debe haber sido elegida por la pareja antes de la sesión y debe ser de naturaleza positiva (por ejemplo “cambia” o “otra cosa”). La idea es que los clientes puedan reconocer su ansiedad, comunicarla y luego superarla de manera productiva, reenfocándose en vez de simplemente detener la sesión.

  • VESTIDO: poca o nada de ropa con el fin de disminuir la chance de que el sacarse la ropa sea considerado un preludio a un encuentro sensual o sexual, lo que tiende a gatillar exigencias a sí mismo o al otro de sentirse romántica o sexualmente estimulado. Ahora, igual depende de la pareja y de sus propias necesidades (por ejemplo, si usar prendas de ropa interior ayuda a disminuir la ansiedad o no).
  • LÍMITES: las parejas pueden alternar quién tocar (al decir “turno) o quién se detiene (al decir “para” o “detente”), o agregar o modificar lo que consideren necesario, SIN EMBARGO, se sugiere que no hagan más que lo que sugiere el terapeuta (o sea NO hacer cosas que les parecen más sexuales o hacer más sesiones de contacto).
    A lo largo de las sesiones el besar y mantener contacto corporal completo se desestimula para reducir la expectativa de que el “tocar” debe ser romántico o sexual. La persona que toca debe usar solo sus dedos, palmas y el dorso de la mano. Si se genera excitación, se sugiere que los clientes se den cuenta de la experiencia -o sea “tomen nota”-, pero no hagan nada al respecto. NADA. Esto disminuye inmediatamente la ansiedad ya que “nada más va a pasar” (y está bien así).
  • Sugerencias específicas: normalmente parte iniciando y tocando la persona que manifiesta la DS, pero puede ser que sea que inicie, pero que el otro toque. Depende de la pareja. Pueden partir con la posición que quieren y cambiar cuando quieran -por ejemplo, tendido uno al lado del otro, o que uno se arrodille al lado del otro que está tendido, o que uno esté de pie mientras el otro está tendido, etc.). Tanto el que toca como el tocado pueden cambiar de posición. El que toca debe hacerlo hasta moverse desde los pensamientos del día a día a una experiencia sensorial, pero no hasta aburrirse o cansarse. Ideal entre 5 y 15 minutos, pero hay que evitar mirar el reloj. Cuando termina la sesión se tienden lado a lado y NO DISCUTEN NADA -NO EVALUAR LO QUE PENSARON NI SINTIERON INMEDIATAMENTE DESPUÉS-. Lo que sí se sugiere es que escriban sobre la experiencia: que tomen notas sobre información concreta sobre las sensaciones y sobre cómo manejar las distracciones. Hay tres tipos de experiencias que debiesen anotar:
  • Foco en las sensaciones: ¿En qué sensaciones te pudiste enfocar y dónde? ¿Pudiste tocar buscando tu propio interés? ¿Pudiste enfocarte en la temperatura, en la presión, en la textura? Por ejemplo, ¿cuál era la temperatura de la mano izquierda de tu compañero, en comparación con la de su brazo? (si son capaces de describir sensaciones, son capaces de tocar para sí mismos en vez de tocar pensando en la pareja).
  • Distracciones: ¿cuáles fueron las distracciones? Distracción: cualquier cosa que no sea temperatura, presión y textura. Por ejemplo: “¿estoy haciendo bien esto?”, “¿lo estará pasando bien?”, “se me olvidó comprar leche”, “¿quién soy?”.
  • Manejo de distracciones: cuando te diste cuenta de que te distrajiste, ¿qué hiciste? ¿pudiste reenfocarte en las sensaciones? ¿en cuáles? ¿dónde?

Las anotaciones tienen que ser descripciones, no opiniones (prohibido: bueno, malo, más o menos, etc.). La idea es que lleguen con esas descripciones a terapia, porque son concretas y no son destilados o ideas de lo que vivieron. No sirve: “la sesión estuvo bien”, “todo salió bien”, “hicimos lo que dijiste”. Dispárense si anotan eso, porque no sirve de nada.

 Instrucciones:

  1. Evita tener sexo penetrativo, sexo oral o autoestimulación o estimulación mutua.
  2. Uno parte la sesión diciendo “Me gustaría empezar a tocarte ahora”.
  3. Se tienen que ir turnando.
  4. El otro puede declinar la iniciación, pero si lo hace se vuelve su responsabilidad iniciar la sesión en otro momento y contará como si lo hubiese hecho el otro.
  5. Entre una sesión de SF y otra hay que alternar quién inicia.
  6. Deja que sea una hora de privacidad absoluta.
  7. No uses alcohol ni drogas antes o durante SF.
  8. Evita usar lociones, velas, música o cualquier cosa que sugiera romance. No es una experiencia románica, sino una experiencia consciente.
  9. Ten una temperatura agradable en la habitación.
  10. Ten algo de luz.
  11. Ten la menor cantidad de ripa posible y, preferentemente, sin ropa.
  12. Sácate tu propia ropa. No es un ejercicio de seducción.
  13. Evita hablar durante la sesión.
  14. Puedes ponerte en cualquier posición cómoda para ti y tu pareja.
  15. Toca hasta que puedas enfocarte en las sensaciones, pero no hasta aburrirte o cansarte.
  16. Las sesiones deben ser una prioridad dos o tres veces a la semana, cada 48 o 72 horas.
  17. Si las sesiones no pasan espontáneamente, se pueden agendar.
  18. Toca con la palma y el dorso de la mano y con la punta de los dedos. Evita el contacto corporal completo y besar.
  19. Si la persona tocada siente algo físicamente incomodo o emocionalmente incomodo o cosquillas, él o ella debe mover la mano del otro de esa área -o guiarla brevemente, poniendo la mano sobre o debajo de la de la pareja-. La persona que oca puede volver a esa área después.
  20. Direccionar la mano del otro positivamente es algo que se puede hacer más adelante, moviendo la mano del otro a partes que sean de interés y señalando la ubicación, el grado de presión y el tipo de movimiento que se puede explorar.

Después de la sesión:

  • Tenderse lado a lado por uno minutos
  • Cuando se quiere realizar una actividad sexual, se hace en otro momento separado o distinto de la sesión de SF.
  • Habla lo menos posible sobre las sesiones al principio. Jata que puedas hablar de ellas de manera no-evaluativa.
  • Luego de terminar la sesión, escribe sobre la experiencia considerando:
    ¿En qué sensaciones puede enfocarme y dónde?
    ¿Qué distracciones experimenté?
    ¿Cómo manejé esas distracciones? (la mejor respuesta: me reenfoqué en mis sensaciones)

Luego lleva esta información a la próxima sesión de terapia.

Próxima semana: posiciones y actividades para hacer durante las sesiones de tacto.

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