TUS BANDERITAS AMARILLAS

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad por el taller que dictaré el martes 23/04 sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.
 
Normalmente estiramos el elástico hasta no dar más y recién ahí nos tratamos de hacer cargo de nuestro bienestar psicológico, físico y psicosexual: no le hacemos caso a las molestias ligeras, pero continuas. Ignoramos felizmente la secuencia de banderines rojos, las alarmas insistentes, recién nos sentimos aludidos cuando nos pegamos un porrazo. Cuando ya estamos medio trizados. Las circunstancias nos empujan a tomarnos en serio las cosas que nos preocupan o complican.
 
Nos damos cuenta de que hay algo de lo que necesitamos hacernos cargo cuando violentamos nuestros propios límites, cuando el malestar ya se asienta. Y así, medio averiados, decidimos “trabajarnos”. Recién ahí nos llegan todas las ganas de cambiar, transformarnos, ser otros, renovarnos. Curiosamente, este mismo deseo es un obstáculo a la transformación y propone algunas preguntas filosóficas claves, como: ¿qué parte de nosotros mismos creemos que necesitamos reparar y por qué, según qué criterio? ¿Qué parte de nosotros mismos va a reparar a la otra y con qué autoridad? ¿Nos escindimos y una parte evalúa, la otra repara, la otra es la responsable de todos los cagazos? ¿Qué métodos de castigo o reparación vamos a usar? Esto es medio absurdo (e imposible, jaja).
 
El camino para solucionar este enredo es comprender que no necesitamos transformarnos. Simplemente necesitamos descubrir y aceptar quiénes somos, el cambio viene como consecuencia. Obviamente si estamos metidos en conductas autodestructivas es importante ponerle freno a ellas también. Eso sí, el problema es que la lógica de nuevo no funciona en estos casos: el autosermoneo y autocastigo sirven de poco (y lo peor es que luego de un periodo de latigazos mentales y de rejurar que nunca más, viene una revancha autodestructiva que te deja peor que antes, como con venganza).
 
Lo que sirve es mucho menos dramático y no incluye ni un malabarismo mental complejo: sirve cultivar nuestra consciencia para entender qué nos empuja a esas conductas autodestructivas. Cuando hacemos consciente este proceso -el reconocer que los hábitos autodestructivos no emergen de la nada, que hay pensamientos y emociones gatillantes que nos llevan a ellos- estamos pensando a otro nivel: ya no estamos atrapados meramente en lo que es, sino que estamos pensando sobre lo que es, es decir, estamos llevando a cabo un ejercicio metacognitivo.
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La primera tarea es empezar a mirarnos: entender cuánto dejamos a cargo de los mecanismos de nuestra personalidad y qué está en juego cuando lo hacemos. ¿Cuántas decisiones importantes las tomas por defecto, en modo automático? Cuando entiendes cómo opera tu personalidad -qué gatilla tales o cuales reacciones, qué te motiva- puedes decidir si te identificas con esos mecanismos o no: puedes decidir actuar distinto, reflexionar y pasar del modo automático a modo manual. Puedes optar activamente por lo que quieres para ti. Cuando tomamos distancia de los patrones de conducta y hábitos mentales que hemos internalizado como normales en nosotros, se nos hace evidente que estos son solo una de las tantas maneras de hacer las cosas.
 
Hay situaciones que funcionan como llamadas para despertar -banderitas amarillas-, situaciones que nos indican que no andamos tan bien. Si le ponemos atención a algunos mandatos y conductas problemáticas que tienden a atraparnos, damos el primer paso para impulsar esa autoconsciencia. Cada uno de estos está vinculado a un tipo de personalidad del eneagrama que tiende a hacerla de manera más recurrente, pero son en realidad tendencias humanas en las que todos caemos de tanto en tanto. Acá va un resumen:
  • Si crees que tienes la obligación personal de arreglarlo todo, “si no lo hago yo, no lo hará nadie” (y si lo hacen, no estará bien como si lo hicieras tú). Te la pasas corrigiendo, organizando y controlando tu entorno.
  • Si sientes que los demás no te querrían si dejaras de hacer cosas por ellos. Te sientes impelido a conectar con cualquiera, no discriminas.
  • Equiparas tu valía personal con tu nivel de éxito, evitas el fracaso a toda costa, te centras en poseer símbolos de estatus que te permitan sentir que eres sobresaliente.
  • Te aferras a tus sentimientos y los intensificas mediante la imaginación: te evades fantasiosamente, manipulas tus emociones.
  • Cuando te sientes abrumado, te desconectas de tus sentidos y emociones y te retiras a tu mente. Te apartas de la realidad para abrazar conceptos y mundos mentales, conviertes las experiencias en conceptos.
  • Comienzas a depender de algo exterior que te dé seguridad y garantías (desde un matrimonio hasta un trabajo, una religión, etc). Piensas que la vida está plagada de peligros e incertidumbres, ignoras tus deseos verdaderos en favor de caminos ya probados.
  • Piensas que siempre hay algo mejor en otra parte, en vez de estar totalmente en el presente, como si en el futuro (nunca aquí) se encontrara la solución a tus problemas.
  • Piensas que hay que esforzarse y luchar para que ocurran las cosas, te sientes en guerra con el mundo, cualquier dependencia es peligrosa.
  • Dices sí a cosas que no quieres hacer, caes en comportamientos pasivo-agresivos (decir que vas a hacer algo y no hacerlo), evitas conflictos a toda costa.
 
 
DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en http://www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797
 

TU LADO OSCURO

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad debido al taller que dictaré el martes 23 de abril sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.
 
Piensa en 3 palabras que usarías para describirte ante alguien que no conoces. ¿Listo?
Probablemente estas palabras son de corte positivo o neutral, y eso está bien: es un indicador de nuestra autopercepción, delineada por una demanda social sobre atributos deseables que podemos destacar de nosotros mismos. Somos hijos de nuestra cultura.
 
Vivimos una cultura inflada (o por qué no “jalada”) en felicidad, en “vibras positivas”: tenemos tribunas digitales para mostrar lo exitosos y alegres que somos. Nuestros trabajos, autos, viajes, parejas e hijos se vuelven medallas de una competencia en la que estamos todos metidos y que a la larga resulta agotadora. (La conveniencia de la existencia imparable de esa competencia para los negocios asociados a la belleza, al lujo y al consumo poco reflexivo de tecnología y vestuario es obvia).
 
Esta cultura de logro ha impregnado nuestra intimidad: hablamos de desarrollo personal, de sobrepasar nuestros límites y de enfrentar nuestros monstruos internos. Esta superación personal a toda costa se tiñe del afán de ser reconocidos y sentirnos orgullosos de nosotros mismos, lo que se traduce en la práctica en objetivos torcidos. Se ve en todo orden de cosas: yoguis que meditan “para” lograr la iluminación, runners que corren no solo para superar su propio tiempo y el del de al lado, sino también pertenecer a un cierto tipo de persona: exhibir la medalla moral de la disciplina y el sacrificio. Hemos incluso cosificado nuestros vínculos como estandartes de virtud moral: mamás que escriben cartas en redes sociales a sus hijos que no saben leer (¿para quién es esa carta, realmente? ¿Qué se consigue ahí?), parejas que celebran su amor con declaraciones románticas públicas.Todos caemos en uno u otro de este tipo de comportamientos, y no esto no es terrible en sí mismo -un poco tonto, pero no terrible-. Lo que sí es terrible es no darse cuenta de los por qué, porque ahí es cuando aparecen los daños colaterales.
 
Tenemos una compulsión higiénica respecto de nuestro lado oscuro: hay que superar, eliminar, anular lo que es vergonzoso o negativo. Todo este esfuerzo por mostrar una apariencia limpiecita, impecable, es como photoshopear una foto común y corriente, pasarle un airbrush a un rostro perfectamente normal, con imperfecciones -arrugas, manchas, básicamente lo que caracteriza a un rostro vivo-, y dejarlo plástico, inexpresivo, y ahora sí que sí: “presentable”.
 
No digo que haya que estar ventilando los fracasos, egoísmos y bajezas cotidianas, el problema es pisar el palito y creerse la pantalla que le vendemos al resto. Porque cuando te la crees, te dejas de mirar: te desvinculas de ti mismo, te compras la versión plástica y vacía que le vendes a los otros. Niegas, anulas, rechazas. Proyectas en el mundo y en los demás tus demonios. “Te pasan cosas”: cosas que desde tu yo higienizado a base de Lysol y estilizado con precisión quirúrgica, no puedes entender por qué te suceden. El puente entre esa versión recauchada y lo que de verdad se gesta en ti se quiebra.
 
Abrazar tu lado oscuro significa comprender que -tal como dice Whitman-, “yo soy inmenso, contengo multitudes”. Implica reconocer que a cada aspecto iluminado existe una contraparte sombría, tonalidades de grises, opuestos. Esto no quiere decir que haya que actuarla o conformarse con ser mala persona y entregarse a todos los vicios posibles, sino leer nuestras emociones y deseos y comprender cómo nos empujan a una u otra conducta, cómo afectan nuestra vida relacional. En el reconocimiento y aceptación de nuestros miedos y debilidades, hay claridad: en vez de vernos empujados por motivaciones disfrazadas de razones cuestionables o rebuscadamente complejas, retomamos el control, dejamos entrar más luz.
 
El eneagrama describe 9 tipos de personalidades básicas, con aspectos positivos y negativos. Cuando recién los conoces y te identificas, sientes un entusiasmo loco: “hay más gente como yo, hay gente que vive de mi misma manera, con estos mismos fantasmas y anhelos. Pertenecemos a lo mismo”. Esto es entretenido (y MUY), pero no es suficiente. La gracia del eneagrama es que no apunta a la permanencia en el tipo: la idea es liberarse de los hábitos de pensamiento y conductas estereotipadas y reencontrarnos con nosotros mismos. Es decir, reconocer nuestro “molde” de personalidad nos empuja a salirnos de él, a ver otros caminos a los que normalmente no tenemos acceso, a tener una vida más rica.
 
 
DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en http://www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797
 

ATRAPADO EN TI MISMO

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad debido al taller que dictaré el martes 23 de abril sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.

¿Te has sentido a veces como si estuvieras metido en una película muy repetitiva en la pareciera que te encuentras una y otra vez en las mismas situaciones? ¿Con las mismas reacciones inevitables? ¿Con los mismos desenlaces, no importa cuán distintos sean los comienzos? Es esa sensación de estar girando sobre los mismos temas, una y otra vez.

No es una ilusión: tendemos psicológicamente a refugiarnos en lo conocido: hábitos, reacciones, actitudes que en algún momento nos resultaron útiles. Y voy a ejemplificártelo con una comparación: tal como una prenda de ropa a la que le tienes cariño y que insistes en usar en cualquier contexto, en algún momento comienza a ser inadecuada o inútil. Así como esa misma prenda que durante un buen tiempo parecía tan multifacética -se acomodaba bien a la situación que fuera- y te sacaba de apuros sin tener que pensar mucho en qué otra prenda elegir ni cómo combinarla, tus emociones y comportamientos que sueles tener más a la mano conforman un set predefinido para moverte en el mundo. Pero a punta de uso y abuso, esas mismas emociones y comportamientos empiezan a sentirse limitantes, inadecuadas o desproporcionadas. Una respuesta cercana, pero no precisa a las cosas que vivencias.

El poder optar a un rango mayor de emociones y comportamientos, de formas de sentirnos y actuar en el mundo, pasa por entrenar la autoobservación. Es decir, cuando somos capaz de vernos y ponemos una distancia entre el yo que simplemente reacciona a lo que se topa y nosotros mismos. Es de esto de lo que hablan todas las tradiciones que apuntan a cualquier tipo de desarrollo personal y/o espiritual: dejar el modo de manejo automático y tomar decisiones conscientes, responsables, sobre quiénes somos y cómo nos vinculamos.

¿Andas por la vida enojado y cualquier cosa te dispara una largada de rabia? Puede ser que sientas que es necesario que siempre seas fuerte, que necesites protegerte a ti y a los que te rodean. Temes tanto que te controlen que has confundido independencia con aislarte: es peligroso ser vulnerable, así que rechazas tú primero.
O tal vez andas por la vida comparándote: ¿ves la vida como una gran carrera, donde hay que ser el mejor o sufrir la vergüenza de no ser nadie? ¿Adicto al trabajo, obsesionado no solo por este objetivo, sino ya planeando el siguiente porque parece que ninguno es suficiente?
O sientes la necesidad de estar complaciendo a todo el mundo, de querer gustarles a toda costa, porque te resulta muy doloroso siquiera imaginar que no te aprecien. Es como no existir. Así que antepones las necesidades de los otros a las tuyas, te postergas.
¿O quizás te pasas la vida entrampado entre un pasado que ya fue y un futuro que parece todavía elusivo? Atrapado en tu fantasía, en tierra de nadie y sintiéndote incomprendido, víctima de las circunstancias.
O las cosas relacionadas a los sentimientos te parecen “un poco mucho” y evitas involucrarte emocionalmente y acabas refugiándote en tu mente, experto en tus temas, pero aislado.
Quizás te pasa que a veces eres tan leal a tus amigos, ideas o creencias que llegas al punto de hundirte con ellos. O por el contrario: te encuentras medio amargado y escéptico, desconfiando de todo y todos.
Tal vez eres ultrapositivo, pero llegas a un punto de exageración en el que no te permites simplemente estar mal. Te entusiasma todo, pero no te puedes comprometer con nada. Y entonces te sientes medio vacío, un un pie afuera y un pie adentro de todo, temiendo perder otras experiencias mejores. Vas tan rápido que te tropiezas.
O tal vez no te sientes mucho tú mismo. De hecho, te da miedo aislarte y el conflicto, y por eso terminas cediendo, olvidándote de tus propios deseos, de quién eres y qué quieres. Te desconectas de los problemas negándolos.
O eres tan rígido y estás tan preocupado de no equivocarte, de controlar los que sientes y de ser “perfecto”, que andas tenso por la vida. Te decepcionas frecuentemente: las cosas no están a la altura de lo que debieran, es irrirante.

Cada una de las opciones anteriores son un resumen, si bien burdo, de los 9 tipos de personalidad del eneagrama. Ahora, el eneagrama como todo sistema de clasificación no agota la realidad, pero sí entrega herramientas muy prácticas para hacer cambios en ella. Para hacerse cargo de cómo estamos habitando el mundo. Para ser más libres.

 

DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797

https://veronicawatt.com/2019/04/15/taller-2-tipos-de-personalidad-introduccion-al-eneagrama/

Taller #2: Tipos de personalidad (Introducción al Eneagrama)

[CICLO DE TALLERES RELACIONES 1 A 1]

Desde chica he sentido fascinación por las personas: por nuestra diversidad de formas de pensar, los diferentes comportamientos a los que nos entregamos. Somos tan distintos y, sin embargo, tan parecidos. Nos mueven deseos y temores muy similares, pero nuestras vidas toman caminos únicos. Es un ejercicio frustrante a veces ahondarse en el tema: las categorizaciones pueden ser muy seductoras, pero suelen caer en simplificaciones que no reflejan nuestra complejidad ni riqueza interior.

La mayoría de los sistemas de clasificación de personalidad pecan de uno o varios de estos problemas:
– son estáticos: no describen variaciones del tipo (si estamos sanos o bajo estrés, por ejemplo, actuamos de forma distinta, a pesar de ser los mismos)
– se basan en perspectivas patológicas
– son deterministas (no entregan herramientas para responsabilizarte, actuar y cambiar).
– son demasiado vagos, generando identificaciones genéricas.

La clasificación más completa que he encontrado hasta ahora es el eneagrama: un sistema conceptual de tipificación de personalidad que responde a preguntas esenciales, como:
– ¿qué peso/ relevancia tiene la personalidad en la vida cotidiana?
– ¿Para qué sirve identificarnos con un tipo de personalidad?
– ¿La personalidad cambia? Si es así, ¿cuánto y de qué manera?
– ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones con los otros a través de este conocimiento?

Aprender sobre eneagrama te permite darte cuenta de las ideas, ansiedades y preocupaciones propias de tu tipo de personalidad y comprender cómo tu atención ha sido atrapada por ellas. Cuando logras comprender tu tipo y el de los demás disminuyes drásticamente tu propio sufrimiento porque:
1. puedes ponerle freno a las reacciones automáticas de tu personalidad al hacerlas conscientes,
2. al reconocer en ti y en los otros patrones de comportamiento y pensamiento, desarrollas comprensión y compasión genuina y aprendes a comunicarte de forma más eficiente (mejoran tus relaciones) y
3. das el puntapié para una aventura mucho más profunda -y tal vez en la cual convergen todas las otras-: la de explorar el misterio de tu identidad, de tu verdad.

El eneagrama es un tremendo catalizador de cambios que nos permiten pasar de observadores pasivos de lo que nos pasa a sujetos/actores.

Quiero aprovechar de aclarar algo: por el nombre (“eneagrama”) y porque hay un diagrama asociado, parece algo medio místico u ocultista. Como en toda teoría hay gente que la enseña asociada a cosas poco prácticas o comprobables o con una creencia ferviente, confundiendo el mapa con el territorio, la teoría con lo que es. Mi enfoque se centra en una aplicación práctica muy sencilla: vamos a observar nuestro propio comportamiento y el de la gente que nos rodea con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida.

Este es el segundo de una serie de talleres que condensan lo que he aprendido en los últimos años sobre autocuidado, autoconocimiento, relaciones y sexualidad. Armé este ciclo porque creo que para poder conectarnos de manera genuina e íntima con los otros debemos en primer lugar gestar esa conexión con nosotros mismos: siendo capaces de mirarnos de manera honesta.

En este taller introductorio revisaremos:
– el marco conceptual del eneagrama
– los 9 tipos de personalidad básicos
– ejercicios prácticos de autoexploración.

El taller está dirigido a personas que quieran encontrar una manera práctica para afrontar las distintas relaciones que sostienen y que estén dispuestas a revisar aspectos de sí mismas que pueden estar interfiriendo en su bienestar. Si quieres ir con un amigo, familiar o pareja, te incentivamos a que lo hagas, ya que puede ayudarte a mirar o aterrizar cosas de ti mismo que no tienes tan claras (a todos nos cuesta observar los matices de nuestra propia personalidad). En caso de ir solo, no hay problema, obvio. Saldrás de cualquier forma con un entendimiento más profundo de ti mismo.

DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).

Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.

Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.

Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm

Asistentes: máximo 15.

Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).

Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797

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Este taller tiene una segunda parte (en mayo) en la que nos enfocaremos en el cuerpo como herramienta para manejar el estrés y potenciar el bienestar emocional. Entenderemos de forma práctica cómo el cuerpo refleja nuestra personalidad (y nuestra emoción) y aprenderemos a adaptarlo para potenciar nuestro bienestar.
Ambos talleres han sido creados por mí y por Alejandra Troncoso. Yo dirigiré el primero (abril) y la Ale me asistirá, y el segundo (mayo) lo dirigirá ella y yo la asistiré.
Para los que quieran asistir a los dos talleres, acceso a ambos por $50.000.