Blog

TUS BANDERITAS AMARILLAS

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad por el taller que dictaré el martes 23/04 sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.
 
Normalmente estiramos el elástico hasta no dar más y recién ahí nos tratamos de hacer cargo de nuestro bienestar psicológico, físico y psicosexual: no le hacemos caso a las molestias ligeras, pero continuas. Ignoramos felizmente la secuencia de banderines rojos, las alarmas insistentes, recién nos sentimos aludidos cuando nos pegamos un porrazo. Cuando ya estamos medio trizados. Las circunstancias nos empujan a tomarnos en serio las cosas que nos preocupan o complican.
 
Nos damos cuenta de que hay algo de lo que necesitamos hacernos cargo cuando violentamos nuestros propios límites, cuando el malestar ya se asienta. Y así, medio averiados, decidimos “trabajarnos”. Recién ahí nos llegan todas las ganas de cambiar, transformarnos, ser otros, renovarnos. Curiosamente, este mismo deseo es un obstáculo a la transformación y propone algunas preguntas filosóficas claves, como: ¿qué parte de nosotros mismos creemos que necesitamos reparar y por qué, según qué criterio? ¿Qué parte de nosotros mismos va a reparar a la otra y con qué autoridad? ¿Nos escindimos y una parte evalúa, la otra repara, la otra es la responsable de todos los cagazos? ¿Qué métodos de castigo o reparación vamos a usar? Esto es medio absurdo (e imposible, jaja).
 
El camino para solucionar este enredo es comprender que no necesitamos transformarnos. Simplemente necesitamos descubrir y aceptar quiénes somos, el cambio viene como consecuencia. Obviamente si estamos metidos en conductas autodestructivas es importante ponerle freno a ellas también. Eso sí, el problema es que la lógica de nuevo no funciona en estos casos: el autosermoneo y autocastigo sirven de poco (y lo peor es que luego de un periodo de latigazos mentales y de rejurar que nunca más, viene una revancha autodestructiva que te deja peor que antes, como con venganza).
 
Lo que sirve es mucho menos dramático y no incluye ni un malabarismo mental complejo: sirve cultivar nuestra consciencia para entender qué nos empuja a esas conductas autodestructivas. Cuando hacemos consciente este proceso -el reconocer que los hábitos autodestructivos no emergen de la nada, que hay pensamientos y emociones gatillantes que nos llevan a ellos- estamos pensando a otro nivel: ya no estamos atrapados meramente en lo que es, sino que estamos pensando sobre lo que es, es decir, estamos llevando a cabo un ejercicio metacognitivo.
*
La primera tarea es empezar a mirarnos: entender cuánto dejamos a cargo de los mecanismos de nuestra personalidad y qué está en juego cuando lo hacemos. ¿Cuántas decisiones importantes las tomas por defecto, en modo automático? Cuando entiendes cómo opera tu personalidad -qué gatilla tales o cuales reacciones, qué te motiva- puedes decidir si te identificas con esos mecanismos o no: puedes decidir actuar distinto, reflexionar y pasar del modo automático a modo manual. Puedes optar activamente por lo que quieres para ti. Cuando tomamos distancia de los patrones de conducta y hábitos mentales que hemos internalizado como normales en nosotros, se nos hace evidente que estos son solo una de las tantas maneras de hacer las cosas.
 
Hay situaciones que funcionan como llamadas para despertar -banderitas amarillas-, situaciones que nos indican que no andamos tan bien. Si le ponemos atención a algunos mandatos y conductas problemáticas que tienden a atraparnos, damos el primer paso para impulsar esa autoconsciencia. Cada uno de estos está vinculado a un tipo de personalidad del eneagrama que tiende a hacerla de manera más recurrente, pero son en realidad tendencias humanas en las que todos caemos de tanto en tanto. Acá va un resumen:
  • Si crees que tienes la obligación personal de arreglarlo todo, “si no lo hago yo, no lo hará nadie” (y si lo hacen, no estará bien como si lo hicieras tú). Te la pasas corrigiendo, organizando y controlando tu entorno.
  • Si sientes que los demás no te querrían si dejaras de hacer cosas por ellos. Te sientes impelido a conectar con cualquiera, no discriminas.
  • Equiparas tu valía personal con tu nivel de éxito, evitas el fracaso a toda costa, te centras en poseer símbolos de estatus que te permitan sentir que eres sobresaliente.
  • Te aferras a tus sentimientos y los intensificas mediante la imaginación: te evades fantasiosamente, manipulas tus emociones.
  • Cuando te sientes abrumado, te desconectas de tus sentidos y emociones y te retiras a tu mente. Te apartas de la realidad para abrazar conceptos y mundos mentales, conviertes las experiencias en conceptos.
  • Comienzas a depender de algo exterior que te dé seguridad y garantías (desde un matrimonio hasta un trabajo, una religión, etc). Piensas que la vida está plagada de peligros e incertidumbres, ignoras tus deseos verdaderos en favor de caminos ya probados.
  • Piensas que siempre hay algo mejor en otra parte, en vez de estar totalmente en el presente, como si en el futuro (nunca aquí) se encontrara la solución a tus problemas.
  • Piensas que hay que esforzarse y luchar para que ocurran las cosas, te sientes en guerra con el mundo, cualquier dependencia es peligrosa.
  • Dices sí a cosas que no quieres hacer, caes en comportamientos pasivo-agresivos (decir que vas a hacer algo y no hacerlo), evitas conflictos a toda costa.
 
 
DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en http://www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797
 

TU LADO OSCURO

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad debido al taller que dictaré el martes 23 de abril sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.
 
Piensa en 3 palabras que usarías para describirte ante alguien que no conoces. ¿Listo?
Probablemente estas palabras son de corte positivo o neutral, y eso está bien: es un indicador de nuestra autopercepción, delineada por una demanda social sobre atributos deseables que podemos destacar de nosotros mismos. Somos hijos de nuestra cultura.
 
Vivimos una cultura inflada (o por qué no “jalada”) en felicidad, en “vibras positivas”: tenemos tribunas digitales para mostrar lo exitosos y alegres que somos. Nuestros trabajos, autos, viajes, parejas e hijos se vuelven medallas de una competencia en la que estamos todos metidos y que a la larga resulta agotadora. (La conveniencia de la existencia imparable de esa competencia para los negocios asociados a la belleza, al lujo y al consumo poco reflexivo de tecnología y vestuario es obvia).
 
Esta cultura de logro ha impregnado nuestra intimidad: hablamos de desarrollo personal, de sobrepasar nuestros límites y de enfrentar nuestros monstruos internos. Esta superación personal a toda costa se tiñe del afán de ser reconocidos y sentirnos orgullosos de nosotros mismos, lo que se traduce en la práctica en objetivos torcidos. Se ve en todo orden de cosas: yoguis que meditan “para” lograr la iluminación, runners que corren no solo para superar su propio tiempo y el del de al lado, sino también pertenecer a un cierto tipo de persona: exhibir la medalla moral de la disciplina y el sacrificio. Hemos incluso cosificado nuestros vínculos como estandartes de virtud moral: mamás que escriben cartas en redes sociales a sus hijos que no saben leer (¿para quién es esa carta, realmente? ¿Qué se consigue ahí?), parejas que celebran su amor con declaraciones románticas públicas.Todos caemos en uno u otro de este tipo de comportamientos, y no esto no es terrible en sí mismo -un poco tonto, pero no terrible-. Lo que sí es terrible es no darse cuenta de los por qué, porque ahí es cuando aparecen los daños colaterales.
 
Tenemos una compulsión higiénica respecto de nuestro lado oscuro: hay que superar, eliminar, anular lo que es vergonzoso o negativo. Todo este esfuerzo por mostrar una apariencia limpiecita, impecable, es como photoshopear una foto común y corriente, pasarle un airbrush a un rostro perfectamente normal, con imperfecciones -arrugas, manchas, básicamente lo que caracteriza a un rostro vivo-, y dejarlo plástico, inexpresivo, y ahora sí que sí: “presentable”.
 
No digo que haya que estar ventilando los fracasos, egoísmos y bajezas cotidianas, el problema es pisar el palito y creerse la pantalla que le vendemos al resto. Porque cuando te la crees, te dejas de mirar: te desvinculas de ti mismo, te compras la versión plástica y vacía que le vendes a los otros. Niegas, anulas, rechazas. Proyectas en el mundo y en los demás tus demonios. “Te pasan cosas”: cosas que desde tu yo higienizado a base de Lysol y estilizado con precisión quirúrgica, no puedes entender por qué te suceden. El puente entre esa versión recauchada y lo que de verdad se gesta en ti se quiebra.
 
Abrazar tu lado oscuro significa comprender que -tal como dice Whitman-, “yo soy inmenso, contengo multitudes”. Implica reconocer que a cada aspecto iluminado existe una contraparte sombría, tonalidades de grises, opuestos. Esto no quiere decir que haya que actuarla o conformarse con ser mala persona y entregarse a todos los vicios posibles, sino leer nuestras emociones y deseos y comprender cómo nos empujan a una u otra conducta, cómo afectan nuestra vida relacional. En el reconocimiento y aceptación de nuestros miedos y debilidades, hay claridad: en vez de vernos empujados por motivaciones disfrazadas de razones cuestionables o rebuscadamente complejas, retomamos el control, dejamos entrar más luz.
 
El eneagrama describe 9 tipos de personalidades básicas, con aspectos positivos y negativos. Cuando recién los conoces y te identificas, sientes un entusiasmo loco: “hay más gente como yo, hay gente que vive de mi misma manera, con estos mismos fantasmas y anhelos. Pertenecemos a lo mismo”. Esto es entretenido (y MUY), pero no es suficiente. La gracia del eneagrama es que no apunta a la permanencia en el tipo: la idea es liberarse de los hábitos de pensamiento y conductas estereotipadas y reencontrarnos con nosotros mismos. Es decir, reconocer nuestro “molde” de personalidad nos empuja a salirnos de él, a ver otros caminos a los que normalmente no tenemos acceso, a tener una vida más rica.
 
 
DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en http://www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797
 

ATRAPADO EN TI MISMO

*Esta semana escribiré breves posteos en torno al tema de la personalidad debido al taller que dictaré el martes 23 de abril sobre eneagrama. Interesados, escríbanme directamente.

¿Te has sentido a veces como si estuvieras metido en una película muy repetitiva en la pareciera que te encuentras una y otra vez en las mismas situaciones? ¿Con las mismas reacciones inevitables? ¿Con los mismos desenlaces, no importa cuán distintos sean los comienzos? Es esa sensación de estar girando sobre los mismos temas, una y otra vez.

No es una ilusión: tendemos psicológicamente a refugiarnos en lo conocido: hábitos, reacciones, actitudes que en algún momento nos resultaron útiles. Y voy a ejemplificártelo con una comparación: tal como una prenda de ropa a la que le tienes cariño y que insistes en usar en cualquier contexto, en algún momento comienza a ser inadecuada o inútil. Así como esa misma prenda que durante un buen tiempo parecía tan multifacética -se acomodaba bien a la situación que fuera- y te sacaba de apuros sin tener que pensar mucho en qué otra prenda elegir ni cómo combinarla, tus emociones y comportamientos que sueles tener más a la mano conforman un set predefinido para moverte en el mundo. Pero a punta de uso y abuso, esas mismas emociones y comportamientos empiezan a sentirse limitantes, inadecuadas o desproporcionadas. Una respuesta cercana, pero no precisa a las cosas que vivencias.

El poder optar a un rango mayor de emociones y comportamientos, de formas de sentirnos y actuar en el mundo, pasa por entrenar la autoobservación. Es decir, cuando somos capaz de vernos y ponemos una distancia entre el yo que simplemente reacciona a lo que se topa y nosotros mismos. Es de esto de lo que hablan todas las tradiciones que apuntan a cualquier tipo de desarrollo personal y/o espiritual: dejar el modo de manejo automático y tomar decisiones conscientes, responsables, sobre quiénes somos y cómo nos vinculamos.

¿Andas por la vida enojado y cualquier cosa te dispara una largada de rabia? Puede ser que sientas que es necesario que siempre seas fuerte, que necesites protegerte a ti y a los que te rodean. Temes tanto que te controlen que has confundido independencia con aislarte: es peligroso ser vulnerable, así que rechazas tú primero.
O tal vez andas por la vida comparándote: ¿ves la vida como una gran carrera, donde hay que ser el mejor o sufrir la vergüenza de no ser nadie? ¿Adicto al trabajo, obsesionado no solo por este objetivo, sino ya planeando el siguiente porque parece que ninguno es suficiente?
O sientes la necesidad de estar complaciendo a todo el mundo, de querer gustarles a toda costa, porque te resulta muy doloroso siquiera imaginar que no te aprecien. Es como no existir. Así que antepones las necesidades de los otros a las tuyas, te postergas.
¿O quizás te pasas la vida entrampado entre un pasado que ya fue y un futuro que parece todavía elusivo? Atrapado en tu fantasía, en tierra de nadie y sintiéndote incomprendido, víctima de las circunstancias.
O las cosas relacionadas a los sentimientos te parecen “un poco mucho” y evitas involucrarte emocionalmente y acabas refugiándote en tu mente, experto en tus temas, pero aislado.
Quizás te pasa que a veces eres tan leal a tus amigos, ideas o creencias que llegas al punto de hundirte con ellos. O por el contrario: te encuentras medio amargado y escéptico, desconfiando de todo y todos.
Tal vez eres ultrapositivo, pero llegas a un punto de exageración en el que no te permites simplemente estar mal. Te entusiasma todo, pero no te puedes comprometer con nada. Y entonces te sientes medio vacío, un un pie afuera y un pie adentro de todo, temiendo perder otras experiencias mejores. Vas tan rápido que te tropiezas.
O tal vez no te sientes mucho tú mismo. De hecho, te da miedo aislarte y el conflicto, y por eso terminas cediendo, olvidándote de tus propios deseos, de quién eres y qué quieres. Te desconectas de los problemas negándolos.
O eres tan rígido y estás tan preocupado de no equivocarte, de controlar los que sientes y de ser “perfecto”, que andas tenso por la vida. Te decepcionas frecuentemente: las cosas no están a la altura de lo que debieran, es irrirante.

Cada una de las opciones anteriores son un resumen, si bien burdo, de los 9 tipos de personalidad del eneagrama. Ahora, el eneagrama como todo sistema de clasificación no agota la realidad, pero sí entrega herramientas muy prácticas para hacer cambios en ella. Para hacerse cargo de cómo estamos habitando el mundo. Para ser más libres.

 

DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).
Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.
Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.
Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm
Asistentes: máximo 15.
Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).
Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797

https://veronicawatt.com/2019/04/15/taller-2-tipos-de-personalidad-introduccion-al-eneagrama/

Taller #2: Tipos de personalidad (Introducción al Eneagrama)

[CICLO DE TALLERES RELACIONES 1 A 1]

Desde chica he sentido fascinación por las personas: por nuestra diversidad de formas de pensar, los diferentes comportamientos a los que nos entregamos. Somos tan distintos y, sin embargo, tan parecidos. Nos mueven deseos y temores muy similares, pero nuestras vidas toman caminos únicos. Es un ejercicio frustrante a veces ahondarse en el tema: las categorizaciones pueden ser muy seductoras, pero suelen caer en simplificaciones que no reflejan nuestra complejidad ni riqueza interior.

La mayoría de los sistemas de clasificación de personalidad pecan de uno o varios de estos problemas:
– son estáticos: no describen variaciones del tipo (si estamos sanos o bajo estrés, por ejemplo, actuamos de forma distinta, a pesar de ser los mismos)
– se basan en perspectivas patológicas
– son deterministas (no entregan herramientas para responsabilizarte, actuar y cambiar).
– son demasiado vagos, generando identificaciones genéricas.

La clasificación más completa que he encontrado hasta ahora es el eneagrama: un sistema conceptual de tipificación de personalidad que responde a preguntas esenciales, como:
– ¿qué peso/ relevancia tiene la personalidad en la vida cotidiana?
– ¿Para qué sirve identificarnos con un tipo de personalidad?
– ¿La personalidad cambia? Si es así, ¿cuánto y de qué manera?
– ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones con los otros a través de este conocimiento?

Aprender sobre eneagrama te permite darte cuenta de las ideas, ansiedades y preocupaciones propias de tu tipo de personalidad y comprender cómo tu atención ha sido atrapada por ellas. Cuando logras comprender tu tipo y el de los demás disminuyes drásticamente tu propio sufrimiento porque:
1. puedes ponerle freno a las reacciones automáticas de tu personalidad al hacerlas conscientes,
2. al reconocer en ti y en los otros patrones de comportamiento y pensamiento, desarrollas comprensión y compasión genuina y aprendes a comunicarte de forma más eficiente (mejoran tus relaciones) y
3. das el puntapié para una aventura mucho más profunda -y tal vez en la cual convergen todas las otras-: la de explorar el misterio de tu identidad, de tu verdad.

El eneagrama es un tremendo catalizador de cambios que nos permiten pasar de observadores pasivos de lo que nos pasa a sujetos/actores.

Quiero aprovechar de aclarar algo: por el nombre (“eneagrama”) y porque hay un diagrama asociado, parece algo medio místico u ocultista. Como en toda teoría hay gente que la enseña asociada a cosas poco prácticas o comprobables o con una creencia ferviente, confundiendo el mapa con el territorio, la teoría con lo que es. Mi enfoque se centra en una aplicación práctica muy sencilla: vamos a observar nuestro propio comportamiento y el de la gente que nos rodea con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida.

Este es el segundo de una serie de talleres que condensan lo que he aprendido en los últimos años sobre autocuidado, autoconocimiento, relaciones y sexualidad. Armé este ciclo porque creo que para poder conectarnos de manera genuina e íntima con los otros debemos en primer lugar gestar esa conexión con nosotros mismos: siendo capaces de mirarnos de manera honesta.

En este taller introductorio revisaremos:
– el marco conceptual del eneagrama
– los 9 tipos de personalidad básicos
– ejercicios prácticos de autoexploración.

El taller está dirigido a personas que quieran encontrar una manera práctica para afrontar las distintas relaciones que sostienen y que estén dispuestas a revisar aspectos de sí mismas que pueden estar interfiriendo en su bienestar. Si quieres ir con un amigo, familiar o pareja, te incentivamos a que lo hagas, ya que puede ayudarte a mirar o aterrizar cosas de ti mismo que no tienes tan claras (a todos nos cuesta observar los matices de nuestra propia personalidad). En caso de ir solo, no hay problema, obvio. Saldrás de cualquier forma con un entendimiento más profundo de ti mismo.

DATOS
Dirige: Verónica Watt, psicóloga especializada en sexualidad. Escribo sobre relaciones, intimidad y sexo en www.veronicawatt.com. Fundadora de Cónclave (www.clubconclave.com).

Asistente: Alejandra Troncoso, rolfista certificada por el Dr. Ida Rolf Institute de Boulder, CO, USA.

Valor: $30.000, incluye documentos (ejercicios, resumen, referencias) y coffee break.

Horario: martes 23 de abril, de 8pm a 10:30pm

Asistentes: máximo 15.

Lugar: Espacio BA, Alfredo Rioseco 282, Providencia (a 15 min a pie del metro Salvador).

Reserva tu cupo a través del mensaje directo por Facebook @vwperfiles o al whatsapp +56 9 97990797

*****
*****
Este taller tiene una segunda parte (en mayo) en la que nos enfocaremos en el cuerpo como herramienta para manejar el estrés y potenciar el bienestar emocional. Entenderemos de forma práctica cómo el cuerpo refleja nuestra personalidad (y nuestra emoción) y aprenderemos a adaptarlo para potenciar nuestro bienestar.
Ambos talleres han sido creados por mí y por Alejandra Troncoso. Yo dirigiré el primero (abril) y la Ale me asistirá, y el segundo (mayo) lo dirigirá ella y yo la asistiré.
Para los que quieran asistir a los dos talleres, acceso a ambos por $50.000.

Píldoras difíciles de tragar

Verdades que cuesta reconocer o cosas que intuimos, pero que secretamente esperamos que sean distintas. Actuamos como si lo fueran hasta que se rompe el espejismo.

La capacidad de autoengaño es un talento que se perfecciona con el tiempo y que a la larga nos atrapa en situaciones seductoras o cómodas, pero poco realistas.
Cada uno tiene su propio set de cosas que debe enfrentar y que le cuesta reconocer. Hay verdades más universales que otras, hay afirmaciones que te hacen más click a ti que al resto.

*

Lo bueno de una píldora difícil de tragar es que te libera de “hacer como si”: seguir actuando en base a una creencia que no es útil. Te empuja a un nivel de consciencia superior, donde puedes tomar mejores decisiones. No más simulación, no más remar en contra.

Acá les dejo algunas personales livianitas que a mí me han hecho click y el insight o resultado de aceptar eso.

  • El chocolate amargo tiene sabor a tierra → lo empecé a comer porque sentía que era saludable, lo dejé de comer cuando me di cuenta de que me gusta el chocolate cuando es dulce.
  • Los “ambassadors” (embajadores) son un rol para los países (gracias, Rebel Wilson). Las marcas -negocios- tienen empleados → ser “embajador” de una marca no es glamoroso, es una pega no más. El término es medio tonto.
  • Usar tacos no me hace más alta, puedo usar tacos de 20 cm y seguir midiendo 1.57m → Hmmm. Soy chica y me empiezo a querer chica.
  • No es necesario ser bueno o el mejor en todo → Abrí el abanico de cosas que estoy dispuesta a hacer sin obsesionarme con ser la mejor (qué vergüenza reconocer esto). Puedo permitirme hacer algo sin competir y sin frustrarme tanto. Puedo disfrutar de algo sin obligarme a estudiarlo a fondo.

Otras en las que pienso frecuentemente que me obligan a tomar una posición en el mundo y mirarme a mí y a los otros:

  • No eres tu historia, aunque es bueno aprender de ella para entender qué cosas estás actualizando porque no las resolviste en su momento.
  • La moda se basa en un sistema de consumo reiterativo que apunta a la necesidad de las personas de pertenecer, sentirse valoradas y atractivas → puedes tomar mejores elecciones de compra si esa valoración es interna en vez de externa.
  • El modelo de negocios ideal es el obtener un cliente que regresa por más -“repeat customers”. Aprender a diferenciar entre productos o servicios que quieren mantenerte como cliente y aportar vs los que intencionalmente generan un servicio adictivo o con una solución dosificada para amarrarte.
  • La obsesión con la juventud y la venta de productos y servicios asociados a ella es una manera de mantener clientes altamente dependientes frente a la inevitabilidad del envejecimiento.
  • Es tu responsabilidad alimentar tu cabeza de contenido relevante, estimulante, inteligente. Tu atención sigue tu voluntad. Elige mejor.
  • ¿Hay alguna sustancia que te costaría dejar de consumir de un día para otro? (ej: desde café hasta cocaína, pasando por items de comida específicos). Tal vez tienes un temita. Hazte cargo.
  • Legal no significa moralmente correcto.
  • Tú eres la persona que más piensa en ti mismo en el mundo. Desde ahí en adelante, el qué dirán o pensarán los otros es decreciente.
  • Tus gustos no te hacen cool, más interesante o más atractivo.
  • Odiar a la gente con plata no es activismo.
  • Tener plata no te hace más capaz o valioso o mejor persona.
  • Hacer cosas pencas y luego sentirte culpable por hacerlas no es suficiente. Tienes que dejar de hacer cosas pencas. Necesitas ser mejor. (Gracias BoJack)
  • Hay personas a las que no les importa que estés bien, que serán capaces de mentir, manipular y con las que no podrás razonar ni llegar a puerto. Por mucho amor que les tengas, no es tu rol salvarlas ni convencerlas de ser diferentes.
  • Enamórate de la otra persona tal cual es. No por el potencial de en quién podría convertirse, no por lo que fue (ambas alternativas existen en tu cabeza, no en la realidad).
  • No todas las relaciones pueden ser sanadas. Ni la historia ni la cercanía del vínculo implican que tengas que seguir vinculándote con gente que te hace daño. (ej: no porque alguien sea tu papá o tu mamá o tu amiga desde el jardín estás obligado a quererlos o aguantar tratos que no corresponden. Las relaciones se construyen, no son “dadas” por un rol).
  • Toda la gente que conoces se va a morir algún día. Elige bien con quiénes quieres compartir y cómo. Pasa más tiempo con las personas que realmente valoras.
  • Ser introvertido no te hace más inteligente que los otros. Ser extrovertido no te hace más entretenido.
  • Tienes que hacer cambios reales -cognitivos y conductuales- en tu vida para vivir una vida mejor. Postear que quieres hacer esos cambios, quejarte del mundo, etc., no sirve.
  • Puedes haber estudiado una carrera y ser un incompetente.
  • Los likes no tienen el mismo valor psicológico que una llamada o que un encuentro presencial. No son igual de gratificantes y no refuerzan los vínculos. La cantidad de amigos virtuales que tienes no se traducen en amigos en la vida real. Ponga el esfuerzo donde vale: llame, júntese, esté presente.
  • Creas la mayoría de los problemas que tienes en tu vida. También eres el mayor resolutor de problemas de tu vida. (y sí, “resolutor” existe).

 

Soltero buscando pareja

Desde hace unas semanas he venido acordándome sobre cómo era mi vida estando soltera. He tenido recuerdos chistosos, tiernos, locos e intensos, pero también muy angustiosos y tristes. Me acuerdo de haberme sentido muy sola, muy incomprendida. A mí me gustaba mucho mi soltería, pero viví en carne propia lo que es un secreto a voces: los solteros son tratados muchas veces de forma injusta, y se trata con particular crueldad a los solteros que buscan pareja (y afírmate cabrito si eres soltera, mayor de 30, sin hijos. Pfffff). También me acordé de que hay un montón de ideas dando vuelta que son inservibles que todos te repiten como loro cuando estás soltero y que lo único que hacen es contaminar tu cabeza, confundirte y hasta te impulsan a tomar malas decisiones. Así que decidí escribir esta columna con lo que tal vez me hubiese gustado que a mí me dijeran en esa época, cuando estaba soltera y buscando pareja, con lo que aprendí a porrazos, con lo que todavía aplico hoy en día.

*

MENTIRA N°1: “SOLTERO” ES SINÓNIMO DE ESTAR INCOMPLETO O FALLADO

Hablar de “presión social” suena cliché, pero es difícil encontrar una descripción más precisa: la gente te interroga -abiertamente o con insinuaciones políticamente correctas- sobre tu condición, como si fuese una enfermedad. Te aconseja, como si fuera un estado del que hay que curarse. Te consuela, como si ya fuese demasiado tarde. Es enervante. Tantas frasecitas que uno se banca, tanta mala onda gratuita. Y creo que, mirando hacia atrás, los principales ofensores eran los que estaban emparejados: desde el escalón de superioridad moral (imaginario) de estar en pareja, te hacen la vida a cuadritos: te dejan de invitar a cosas porque arman panoramas solo entre parejas y les incomoda un soltero al medio, o te compadecen abiertamente, como si uno estuviese desamparado sin pareja. Súmale a eso pasar los 30 sin haberte casado o sin tener hijos siendo mujer y uno se convierte en algo similar a un animal exótico en medio de una tienda de cristalería.

Creo que las cosas van mejorando últimamente, pero de verdad, no es infrecuente escuchar el “pobrecita” o “por algo debe ser” -normalmente dicho a espaldas del soltero en cuestión- . Lo que a mí me ayudó a aterrizar esas frases fue entender de dónde venían. Hay gente poco consciente que necesita estar poniéndose por sobre los otros para sentirse mejor, para convencerse de que su vida no es una mierda. Muchas veces las personas proyectan su propio conflicto en ti (y por eso mismo es importante que diferencies y sepas que ese “pobrecita” no es para ti, es para ellos mismos, que ese mirar en menos viene de sus inseguridades). Las personas que hablan de los solteros como “pobrecitos” tienen muy grabada la idea de que si al menos una persona en el universo te soporta entonces ya estás mejor que un soltero. Una forma de pensar que es poquito retorcida, un poquito dependiente, un poquito triste.

FALSAS URGENCIAS: DISFRUTAR LA SOLTERÍA AL EXTREMO

Una frase típica que te dicen es “disfruta tu soltería”. No tiene nada de malo la frase en sí, pero normalmente es dicha con un sentido de urgencia como si se fuese a acabar y todo lo que viene después es PEOR. Entonces ya no es tan positiva: te la dicen como si la vida de pareja fuese horrible, como si el goce se fuese a acabar. Uno, soltero, se queda como en una posición medio imbécil, porque 1) que te den el consejo “disfruta tu soltería” te hace preguntarte si es que no lo estás haciendo o no se está notando, 2) si quieres pareja, te da susto: pareciera que hay un mundo miserable al otro lado y 3) la imaginación de los que te dicen “disfruta tu soltería” es muchas veces como la de un adolescente que nunca ha tirado: fantasiosa nivel dios. Suponen otro mundo: el del exceso y la locura, y si uno no cumple con esas ideas, se frustran.

FALSOS ANTÓNIMOS: ESTAR SOLTERO FELIZ Y QUERER PAREJA

Pareciera que estar soltero feliz y al mismo tiempo querer tener pareja es incompatible. Como si uno por estar soltero estuviese instantáneamente en falta. Particularmente difícil de entender para personas con estructuras mentales conservadoras y vidas más tradicionales. Pongámoslo en simple: puedes estar feliz con tu soltería y al mismo tiempo desear una pareja. No es excluyente. Uso la palabra “desear” porque también genera anticuerpos: usamos un lenguaje atrozmente depurado para hablar de lo que queremos, como si el hecho de mencionarlo fuese a alejarlo de nosotros. Le tenemos tanto miedo a decir abiertamente lo que queremos porque, ¿qué pasa si después no lo conseguimos? ¿No sería un poco ridículo? Entonces rodeamos lo que queremos con frasecitas educadas, políticamente correctas, asépticas. Con condicionales: “sí, me gustaría, sí, algún día quizás quiero tener una pareja, pero no sé”. Esto es una estupidez del porte de un buque y solo retrasa tu proceso mental para hacerte cargo de lo que quieres.

Cuando estaba soltera le tenía tanto miedo a decir lo que quería. Tenía terror de decir: quiero una relación seria, quiero estar con alguien en quien pueda confiar, quiero alguien a quien admirar. Así que terminaba diciendo mentiras: frasecitas que inicialmente tenían algo de verdad, pero que al final terminaban diluidas. ¿Y qué atraía? Pura gente que hacía match con esas frases falsas, que se creían esa mentira. Mal ahí.

Me pasé mucho tiempo en esas y en verdad creo que incluso ahora, estando en pareja, le puse condicional a todo: si duramos, si todo funciona bien, si las cosas salen como me gustaría que eventualmente fueran…Esto es TAN limitante, porque es muy difícil construir una vida sobre condicionales. ¡Hay que ir con todo! ¡Hay que creer que es posible!

CONSEJO: EL AUTOCUIDADO ES PRIORIDAD

Todos tenemos problemas y trancas, pero si te das cuentas que tienes cosas que te están frenando o que te limitan para el tipo de vida que quieres vivir, hazte cargo. Y con hazte cargo quiero decir que hagas lo que más te acomode para resolverlo: autoexplórate, lee libros y escucha canciones que te conmuevan, escribe, ve películas que te hagan reflexionar, ve charlas de videos en YouTube, háblalo con amigos que tengan una buena cabeza o busca ayuda psicológica. Lo que sea que te sirva, pero que te mueva, o mejor: que te remueva, que te incomode, que te sacuda.

En resumen, no hagas lo que hice yo, que fue ignorarlas olímpicamente y tratar de remarla sola y hacerme la super woman. Esto hizo que mi elección de pareja fuese en general poco sana: si el timón lo mueve el miedo, la inseguridad o la ansiedad, la dirección que toma tu vida romántica puede ser desastrosa y después la reparación puede tomar años. Si no te haces cargo, la forma en que te vinculas también anda medio torcida, porque estás vinculándote desde un nudo que no te permite ver con claridad. Mirando hacia atrás no me enorgullece el tipo de polola ni de pinche que fui. Entiendo, ahora, las cosas que hice y dije que fueron equívocas o hirientes, porque veo que venían de un lado que estaba súper herido y que no me atrevía a sanar. Entonces era como andar caminando con ampollas en los pies y usando zapatos apretados: pucha que dolía, todo dolía, pero no me daba cuenta que primero tenía que dejar de empujarme, darme espacio, reparar y después seguir andando. Entonces mi vida amorosa era una constante de malos ratos y tensiones que tomaba como normales. Mirando hacia atrás me da pena no haberlo visto con claridad, haberla sufrido tanto, haber hecho sufrir tanto a los otros.

Se habla mucho de ser uno mismo, pero eso no tiene mucho sentido si no te conoces a ti mismo. Ser genuino si no tienes claro quién eres, qué quieres y por qué es imposible. Este tipo de gente normalmente se adapta a cualquiera con tal de un poco de afecto o atención, pero en algún momento hay un quiebre: el otro se da cuenta del engaño, o la propia persona comienza a sentirse incómoda sin saber por qué. Una buena dosis de autexploración y autoconocimiento es bueno antes de entrar en una relación.

Creo que la soltería es un estado ideal para aprovechar de conocerse a uno mismo y resolver trancas sin tener que hacer malabares con el tiempo ni con los conflictos propios de la pareja. Tienes espacio para resolver tus propios temas, vivirlos a tu ritmo.

CITAS, CITAS, CITAS

Salir con gente en un ciclo de citas a buscar pareja puede ser agotador, sí, pero no tiene por qué ser frustrante. La sensación de frustración o decepción tiene que ver con cómo nos acercamos a esa experiencia. Si cada vez que salimos esperamos conocer al amor de la vida y hacer match instantáneo, estamos predisponiéndonos para una experiencia fracasada. Otras mentalidades contraproducentes: hacer las matemáticas de la cantidad de citas en las que no encontraste pareja y concluir que esa cifra predice cómo serán tus próximas citas, es decir, más citas frustrantes.

La verdad es que todas las citas serán citas que quedarán al debe hasta que encuentres a una persona que de verdad te guste. No hay atajo: todas las citas NO serán la cita donde conociste a esa persona hasta que la conozcas. Hasta esa cita donde sí te encantó alguien, donde sí pensaste en tener una segunda, tercera y cuarta cita. Una vez más, con una comparación: salir en citas es como ir al casino, cada vez que juegues estarás “perdiendo” hasta que finalmente ganes. Pero todos sabemos que nadie va al casino asegurado, que lo entretenido es la posibilidad de ganar. Sabiendo que lo que buscas -un compañero de vida a corto o largo plazo- es específico, es evidente que no será “ganar” todo el rato. Puede ser latero y desgastante y está perfecto tomarse descansos de salir en citas y enfocarse en otras cosas. Lo importante es nunca tomarse muy en serio una cita: es solo una oportunidad de conocer mejor a una persona. Y si no te gustó, si no lo pasaste bien, si no hubo onda, ¡perfecto! Sigues tu camino, el otro sigue el suyo.

Otra cosa: como nunca antes, gracias a las apps de dating, la cantidad de gente que podemos conocer se ha disparado -¡y eso es MUY bueno!- pero también tiene un lado contraproducente. El exceso de opciones te hace comportarte de manera diferente, poner el foco y apreciar ciertas cosas de distinta forma. Creo que es bueno mantener tus opciones abiertas hasta que algo se formalice, pero lo importante es no saturarte de opciones y tener las reglas relacionales claras. Pasa mucho que los hombres no se enfocan en 1 sola persona hasta que están pololeando, mientras que las mujeres encuentran a un tipo que les gustó y se encierran en uno. Del choque de esas actitudes salen muchos malos ratos. Transparentar las opciones para los dos lados es bueno: es como entrar a una casa ajena con las luces prendidas versus con las luces apagadas.

LO OBVIO: NO PUEDES PREDECIR EL FUTURO

El hecho de que tu vida haya sido de cierta manera hasta ahora no significa que lo vaya a seguir siendo. El hecho de que hayas tenido relaciones pencas o que hayas estado emocionalmente complicado, no significa que estás condenado a vivir una repetición de tu vida una y otra vez. La vida es impredecible y lo mismo ocurre al revés: esas parejas que han sido tan estables pueden no serlo en el futuro.

Tengo un recuerdo muy claro de haber pensado de esta manera en algún punto: de haberme dicho “¡qué puto sentido tiene seguir saliendo con gente si ninguno me interesa, son todos iguales”. Y en ese mismo momento me imaginé mi vida siendo una continuación de un mal chiste: una repetición de sí misma, de ilusiones que nunca se concretaban. Y empecé a ver a las personas así: como clones unos de otros, como cosas. Y es horrible. No te puedes permitir darte ese tipo de experiencia a ti mismo, no puedes permitirte que tu vida pierda entusiasmo, que las personas pierdan tridimensionalidad, que lo que imagines y temes le quite vitalidad a lo que hay.

Somos seres tremendamente cómodos, pero también con una capacidad de adaptación al cambio increíble. Depende de ti cómo lo vives, de cómo estás dispuesto a crear una experiencia para ti día tras día.

ESCUCHA LO QUE TE DICE EL OTRO

Los peores consejos respecto de citas y andantes los recibí de amigas que querían ayudarme cuando me gustaba alguien. Mis mejores amigas, obvio. Les contaba toda la historia, lo que fulanito me dijo, lo que no me dijo, lo que podría haberme dicho, los traumas que tal vez tenía, etc. Y mis amigas trataban de leer entre líneas, en verdad me apañaban: “tal vez le da miedo comprometerse, pero igual le gustas”; “tal vez le encantas, pero no quiere ahogarte”; “dale tiempo”. Suponen, conjeturan y vibran contigo. ¡Eso es lo que queremos que hagan y lo hacen increíble! Uno les pide que ocupen ese lugar de compañeras copilotos en esta aventura y son tremendas.

La verdad es que la mayoría de las veces en las que los hombres con los que salía me decían “estoy complicado” o “no sé” o “no quiero nada serio” era porque realmente estaban complicados, no sabían o no querían nada serio. Jajaja. Si hubiese entendido esto ANTES. Nada de leer entre líneas: cuando alguien te dice que está complicado es tu mejor señal de que tienes que salir de ahí lo antes posible, porque la complicación puede ser eterna, durar indefinidamente, y tú no puedes estar sujeta a la complicación mental de alguien más. Tu tiempo es más valioso, tu amor y afecto es más valioso. Encuentra a alguien que honre eso de ti.

TIENES QUE SABER LO QUIERES

Esto es TAN importante, pero tan mal interpretado. Recuerdo que me cayó la teja sobre esta idea gracias a Taylor Swift (sí, yo también siento mucho que ella sea mi referente en este tema en particular jaja. Si hubiese dicho “leyendo a Foucault” quedaría como mucho más clever, lo tengo claro jaja), pero la frase que vi de ella me hizo sentido. Decía: “cuando me imagino la persona con la que quiero estar no pienso ni en su carrera ni en cómo se ve. Me imagino cómo me sentiré cuando esté con ella”. Y acá explotó todo en mi cabeza: hablamos tanto del checklist, de las condiciones que queremos que cumpla la persona con la que queremos construir una vida. Es lógico que esa desviación del pensamiento suceda: fantaseamos con el tipo de vida que queremos construir y es sencillo caer en la lógica de “para lograr X, Pepito debiese cumplir con estas características”. Nombramos atributos que nos parecen importantes, esperando que la persona que llegue calce con ellos y luego en la cita o encuentro comienza la ronda de preguntas e interrogatorio. Qué manera menos generosa de enfrentarse al otro, de disponerse a conocerlo: viendo si se ajusta a una idea.

Y Taylor tiene razón. Lo que a mí me hace más sentido es enfocarme en cómo me siento con esa persona, no en si cumple con un estándar. Y cuando entro a conocer a alguien en esa sintonía, entonces hay cosas que no estaban en el checklist que descubro y me encantan y que nunca hubiese sabido que iba a valorar.

TATÚATE ESTO EN LA FRENTE: LÍMITES, ESTÁNDARES, VALOR

Cuando ya sabes lo que quieres, no te sirven todas las micros. Pero al mismo tiempo, es difícil si has tenido relaciones complicadas -de poco amor, de trato indiferente o ambivalente- saber por dónde partir, ¿cuál es el desde? ¿Qué es aceptable y qué no?

Hay una cosa muy mierda que hacemos y es que a veces consideramos que el desde tiene que ser en base a lo que hemos tenido. Como si no nos mereciéramos más que lo que ya ha habido. Esto es atrozmente dañino, porque si has tenido relaciones pencas, puedes quedarte mucho tiempo pegado dando vueltas bajo esos mismos patrones. Cuando buscamos pareja tenemos que atrevernos a soñar con que alguien nos quiera como nunca antes nos han querido. Tenemos que soñar -aunque sea difícil de imaginar- que conoceremos otra manera de amar, de vincularnos. Tenemos que poder desear tal vez lo que nunca hemos vivido: una relación honesta, con proyección, sana.

Es muy frecuente sentir la tentación de “venderse con descuento”: conformarse con recibir menos que lo que de verdad queremos. El asunto es este: si tú estás dispuesto a, por ejemplo, ser la alternativa -la que llaman a último minuto, la que suple otras ausencias- vas a seguir ocupando ese lugar hasta que cortes ese comportamiento. Hasta que ese trato te parezca inaceptable.

Digo que es tentador porque si estás el viernes en nada y te llaman a las 10pm para juntarse, puede ser mejor que nada, ¿cierto? Pero lamentablemente no. La única manera de demostrar tu valor es poner límites: conocer tus límites, saber cómo quieres que te traten. Y si bien a las 10pm puede ser entretenido, en vez de estar solo, claramente lo que te están comunicando es que ahí no hubo planificación ni consideración de tu tiempo. Un montón de veces acepté esas invitaciones de último minuto, pero internamente siempre me sentía un poco incómoda: sabía que estaba cediendo por el otro, dependiendo de su decisión errática, de sus ganas o de su inspiración de último minuto. Cuando empecé a exigir el tipo de trato que quería, las cosas empezaron a cambiar.

Otra cosa: tus gatillantes / límites no son los mismos de los del resto, y por eso es súper importante que sepas cuáles son los tuyos. A mí me cargan las faltas de respeto vinculadas al manejo de mi tiempo: cancelaciones de último minuto para algo que ya estaba programado -porque encuentro que es pasarse por la raja mis planes y mi tiempo, que es limitado- y también invitaciones de último minuto -porque suponen que mi agenda también depende de entes externos-. La gente puede pensar que esto es exagerado, pero no me importa, porque yo sé que cuando flexibilizo esos límites lo paso mal, porque me siento pasada a llevar, así que no lo hago y no lo permito. ¿Cuáles son los tuyos?

*

Espero que esto haya servido de algo. Probablemente a los que tienen más carrete en el cuerpo no les sea taaan útil, pero ojalá a alguien más le sirva (y si no tal vez se lo pueden mandar a alguien). Mi yo del pasado está en paz después de escribir esta columna, jaja.

Pd: Estoy tan metida en esta onda de relaciones y autoexploración que decidí empezar a dictar un ciclo de talleres para examinar nuestros vínculos. El primero lo haré el 29 de enero, a las 8pm. Cuesta $30.000. Si les interesa, escríbanme.

Ya, ahora sí: cambio y fuera.

ESTO TE AHORRARÁ MUCHOS MALOS RATOS

Hace poco empecé a escuchar podcasts. Lo hago cuando tengo actividades que no requieren concentración al 100%. Por ejemplo, cuando paseo al Gordo -mi perro-, cuando limpio el departamento y hasta cuando manejo. Una de las buenas sorpresas de este mundillo del que no tenía mucha idea ha sido Sam Harris y su podcast Waking Up. Continúa leyendo ESTO TE AHORRARÁ MUCHOS MALOS RATOS