Los 4 jinetes del apocalipsis

Si llevas solo un par de días en tu casa o si llevas muchos, probablemente ya te diste cuenta de que sostener relaciones armónicas mientras pasas por un periodo de estrés es difícil. 

Estar 24/7 bajo el mismo techo puede ser un caldo de cultivo para discusiones explosivas o irritaciones mutuas que pueden terminar dañando las relaciones con personas que te importan. 

Hoy te quiero contar cómo identificar los patrones de discusión que te están entrampando. Estas ideas te servirán para todo tipo de relaciones: de pareja, familiares e incluso en el trabajo. 

John y Julie Gottman llevan desde los años 70 estudiando parejas. Su intención era descubrir, mediante sus estudios, qué diferencia a las parejas felices de las infelices. Luego de años de estudio son capaces de identificar con un 90% de precisión cuáles parejas se divorciarán y cuales permanecerán juntas luego de verlos discutir durante tan solo 15 minutos. 

Encontraron que la diferencia más notoria entre las parejas es el balance entre las interacciones positivas y negativas durante un conflicto. Según ellos, existe un ratio “mágico” de 5:1: es decir, que por cada interacción negativa durante un conflicto, una pareja estable y satisfecha tiene 5 o más interacciones positivas.

Pero, ¿qué es una interacción negativa?
Algunas personas piensan que tener emociones negativas en una relación es lo que termina dañándola,  pero en realidad las emociones negativas son tan válidas y reales como las positivas. Por ejemplo, la rabia que sentimos en una discusión NO predice que una pareja se vaya a separar. Es la FORMA en que discutimos lo que va dañando la relación y quebrando la confianza. La rabia solo tiene efectos negativos si se expresa en conjunto con alguno de los 4 jinetes del apocalipsis. 

Ahora, ¿qué son los 4 jinetes del apocalipsis? Es la metáfora que usan los Gottman para señalar las interacciones negativas que, si se dan de manera frecuente y predominante, pueden destruir una relación.

El primer jinete son las CRÍTICAS: ahora bien, siempre vamos a quejarnos de algunas cosas del otro, pero una cosa es una queja y otra muy diferente es una crítica.

Una queja se centra en un comportamiento o evento específico. Ej: “Estoy enojada porque no lavaste tus platos anoche, habíamos quedado en eso. Puedes hacerlo ahora?”.
Una queja tiene tres partes
—- cómo me siento
—– respecto de una situación específica
—- y esto es lo que necesito / quiero / prefiero.

En contraste, una crítica es global y expresa opiniones negativas sobre el carácter o personalidad del otro: ¿por qué eres tan distraído / descuidado / desconsiderado?
Es frecuente que estas críticas partan por “tú siempre” o “tú nunca” o “qué te pasa / por qué eres así”. 

OJO: Las críticas son frecuentes en la mayoría de las relaciones, pero no significan el fin de la relación. El problema es que facilitan el camino hacia el DESPRECIO.

El segundo jinete es EL DESPRECIO: este es el resultado de sentirse superior al otro. Es una forma de falta de respeto. Se puede manifestar en sarcasmo y cinismo, insultar, alzar los ojos, reírse del otro y establecer humor hostil.
Lo que lo hace venenoso para una relación es que implica asco, rechazo. Es prácticamente imposible resolver un conflicto si el otro siente que te da asco.
Esta interacción pretende disminuir al otro, ridiculizarlo y demostrar que uno tiene razón y es mejor persona o superior. 

El tercera jinete es la DEFENSIVIDAD: defenderse es una manera de decir “ el problema no soy yo, eres tú”. Las personas toman distintas posiciones para hacerlo: por ejemplo, la de la víctima: “¿por qué quieres pelear conmigo? ¿Y todo lo otro que sí hago? No hay manera de complacerte”.  O el camino de la superioridad moral, volviéndose indignadas.
La defensividad nos lleva a una escalada. Si el otro critica y muestra desprecio y la contraparte se defiende, el que critica no se volverá magnánimo, simplemente escalará el conflicto. 

El cuarto jinete es LA INDIFERENCIA: eventualmente uno de los dos o ambos se desconectarán. En vez de confrontar, se evaden. El indiferente actúa como si nada de lo que el otro dice importara. Incluso como si no lo escuchara.
La indiferencia es una forma de protección ante sentirse física o psicológicamente sobrepasado, pero daña la relación porque no permite el diálogo. 

Las investigaciones de los Gottman también indican que en el 96% de los casos  los primeros 3 minutos de una discusión determinan cómo terminará la misma. Si parte mal, con acusaciones o a la defensiva, tal vez es tomarse una pausa, despejarse y retomarla después.  (Pero retomarla, porque o si no se vuelve evitación y se estanca el conflicto).

OJO: los conflictos en las relaciones son normales. Lo  que no es normal es estar en relaciones dañinas psicológica ni físicamente.

Ahora que conoces a los jinetes -la críticas, la defensividad, el desprecio y la indiferencia-  puedes empezar a observar la forma en que se desarrollan los conflictos que te afectan.
¿Notas algunas de estas interacciones negativas en tu vida?
¿Cómo se dan las discusiones?
¿Hay una escalada de reacciones que no te llevan a ninguna parte?
Reflexiona sobre esto y ten tranquilidad: lo más importante es hacerse cargo. Si nosotros cambiamos, la relación cambia. 

Mi nombre es Vero Watt, ha sido un placer. Nos vemos en el siguiente (video). Gracias!

El triángulo dramático de Karpman

El triángulo dramático de Karpman fue desarrollado en los setenta por Stephen Karpman en el contexto de la teoría del análisis transaccional. Describe una interacción social disfuncional, manipuladora, donde cada punto del triángulo representa un rol que adoptan las personas cuando están en conflicto y entran en este “juego” relacional.

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Por qué dejé de tomar

¨*Este es mi testimonio sobre cómo yo viví mi relación con el alcohol. Es personal: la solución y las cosas que yo descubrí se aplican a mi experiencia. Lo comparto solo porque pienso que tal vez a alguien más le puede ser útil.

Dentro de las relaciones enredadas que he tenido, la que tuve con el alcohol está en el top 3. Era como una relación romántica abusiva: sentía que a veces estábamos super bien, pero de un momento a otro las cosas se volvían muy oscuras, muy rápido. Luego hacíamos las paces, pásabamos un periodo de estabilidad hasta que PAF, todo se desmoronaba de nuevo.

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Culpa versus vergüenza

Según Brené Brown hay una diferencia importante entre la vergüenza y la culpa. La culpa sería una respuesta normal, adaptativa y útil a determinadas situaciones en las que hemos hecho o dejado de hacer algo que contrasta con nuestros valores y genera una sensación de malestar psicológico. Se centra en nuestros comportamientos.

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Aceptar la contradicción (“both/and”)

Si eres humano, te ha pasado: sentirte confundido por sentir emociones contradictorias, estar haciendo equilibrio entre la alegría y la pena, el miedo y la esperanza. En momentos de cambio es esencial entender la dialéctica emocional, comprender que podemos aunar emociones encontradas y ser testigos de discursos que parecen tremendamente opuestos que, sin embargo, conforman la realidad.

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“Lo que no cambias, lo estás eligiendo”

Todos los días elegimos qué ropa ponernos, qué comer, con quiénes hablar, qué ver, qué música escuchar. Estas decisiones van conformando nuestro cotidiano. Por insignificantes que parezcan, son un indicador sobre quiénes creemos que somos, sobre qué queremos para nosotros, sobre qué sentimos que nos merecemos, sobre cómo queremos que nos vean.Sigue leyendo ““Lo que no cambias, lo estás eligiendo””