Enamoramiento: la montaña rusa emocional

La mayoría de nosotros sabe cómo se siente: de pronto una persona que no era nadie se convierte en el foco de tu vida. Te cuesta dormir, fantaseas situaciones improbables con ella, a la mención de su nombre o de algo que se le relacione te sientes más alerta. Es como si esa persona te hubiese agarrado el corazón (y algo más) y decidido no soltarlo hasta nuevo aviso. Uno sufre pensando en que nunca se concretará o que se arruinará demasiado pronto, y se vive una intensidad tan eufórica que pareciera que uno es meramente el resto descerebrado de su antiguo yo. Se le puede llamar “enamoramiento” o “encaprichamiento” o “atracción”, o, como muy acertadamente me comentó una amiga ayer “¡es que me tiene babosa!”.

*

En los setenta Dorothy Tennov se dedicó a estudiar la sensación del amor romántico tomando testimonios de personas que decían sentirse de esa manera. Su hipótesis era que existía un estado psicológico distintivo e involuntario que era posible de identificar, independiente de diferencias socioculturales, de raza, sexo y cualquier otro atributo posible. A este estado ella le llamó “limerencia”.

Tennov definió la limerencia como un “estado involuntario interpersonal que involucra un deseo agudo de reciprocidad emocional, con pensamientos, sentimientos y comportamientos obsesivo-compulsivos, además de la sensación de dependencia emocional respecto de otra persona”. Albert Wakin, experto en limerencia y con una visión algo más fatalista, la define como una combinación de un desorden obsesivo-compulsivo y adicción, o sea, un estado de deseo compulsivo por otra persona. En el mejor de los casos se vive con intensidad y se transforma en amor mutuo sano (o se desintegra solo), en el peor, en un estado psicológico que se apodera de tu vida.

¿Suena exagerado? ¡JA! Lee las siguientes características de la limerencia a ver si has pasado por esto:

  • El elegido: una persona que empieza a cobrar un “significado especial”. Puede ser alguien nuevo o un amigo que comienzas a ver con otros ojos. (Como lo decía uno de los testimonios: “Todo mi mundo se había transformado. Tenía un nuevo eje, y ese eje era ella”).
  • Pensamientos intrusivos e incontrolables sobre el otro: recuerdas y atesoras cosas que el otro dijo, te preguntas qué pensaría de ese libro o película. Cada momento que comparten tiene un peso especial y se vuelve material a examinar mentalmente una y otra vez.
    Al principio estos pensamientos intrusivos son menos del 5% de las horas en que uno está despierto, pero a medida que crece la obsesión, pasan a ser del 85% al 100%. Y ahí comienza la cristalización.
  • Cristalización: no, no es idealización, ya que percibes las debilidades de tu ídolo, pero las descartas y te convences de que esos defectos son únicos y encantadores (además de preferir enfocarte en sus aspectos positivos).
  • Sensación de esperanza, euforia, incertidumbre y miedo: analizas sin fin de cada palabra y gesto para determinar su posible significado. A cualquier señal de reciprocidad -real o imaginada-, sientes euforia. La incertidumbre se vuelve miedo o desesperación si es que el otro rechaza tus avances. La intensidad pasional se mantiene e incluso engrandece ante la adversidad.
  • Experimentas síntomas físicos cuando estás en presencia del otro, como temblores, sonrojarse, sensación de debilidad general o palpitaciones del corazón, incluso tartamudeos. Te sientes extremadamente tímido o nervioso o confundido, como si se te hubiese olvidado cómo hacer hasta las cosas más sencillas: una torpeza sin límites.
  • Ajustas tu horario para maximizar los posibles encuentros con el otro.

Sí, es agotador.

*

Pero ¿qué es? ¿Qué nos pasa físicamente que sentimos ese amor-obsesión de manera tan rotunda? Cuando estás enamorado/obsesionado tu cuerpo cambia también. Las investigaciones señalan que este estado es el resultado de un proceso bioquímico en el cerebro. En corto, la glándula pituitaria responde a señales del hipotálamo y libera:
+ Norepinefrina
+ Dopamina
+ Estrógeno
+ Testosterona
+ Feniletilamina (FEA -o PEA, por su nombre en inglés-, una anfetamina natural que causa sensación excitación, euforia y entusiasmo)
Este cocktail tiene poco de inocencia, porque lo que genera es una sensación de euforia. Cómo no, si tu cerebro está generando anfetas.

*

Lo de la FEA (o PEA) no es como para tomárselo a la ligera. Michael Liebowitz y Donald Klein estudiaron, en los ochenta, los efectos de la FEA mientras trataban a pacientes que eran “adictos al amor” (love junkies). Estas personas anhelaban tener una relación, y en la urgencia de tenerla, elegían parejas inapropiadas. Luego, cuando eran rechazados, su euforia se volvía desamparo, hasta que volvían a “enamorarse” obsesivamente de nuevo. El “adicto al amor” pasaba entonces de sentirse absolutamente eufórico a sentirse devastado, en una montaña rusa emocional que lo hacía pedacitos.

 Lo que Liebowitz y Klein sospechaban era que este tipo de personas eran adictas a la FEA. Lo que hicieron entonces fue administrarles inhibidores de la MAO, que son antidepresivos que bloquean la acción de una enzima que degrada a la FEA (o sea, estos inhibidores elevan los niveles de FEA). Los resultados apuntaron a concluir que los “adictos al amor” lo eran debido a que carecían de suficientes niveles de FEA. Uno de los casos más ilustrativos fue el de un paciente que luego de un par de semanas de recibir los inhibidores MAO, comenzó a escoger con más cuidado a sus parejas, ya que ya no anhelaba el peak de FEA que le daban sus relaciones desastrosas. Este tipo había pasado años en terapia, pero no había sido capaz de aplicar nada de lo que había aprendido en ella hasta ese momento, porque siempre tenía una reacción emocional demasiado poderosa.

Ok, hasta ahí con la FEA, que explica en parte las sensaciones de euforia que uno siente cuando se está enamorando. Pero hay tanto más antes y después: la cultura también define de quién nos enamoramos, cuándo nos enamoramos y dónde. Cuando encuentras a esa persona de la que te enamoras, la FEA tiene responsabilidad sobre el cómo te enamoras.

Ahora bien, hay que notar que hay gente que nunca se ha enamorado. Se ha registrado que algunas de las personas que no son capaces de “enamorarse” de esta forma sufren de hipopituitarismo, una enfermedad de causa problemas hormonales y “ceguera al amor”, según Helen Fisher. Esta gente tinede a llevar vidas normales, y por ejemplo se casan, sí, pero por compañerismo, porque ese frenesí del que hablamos antes es algo que desconocen.

*

No todo dura para siempre y el enamoramiento, según algunos autores, corre esa misma suerte. Tennov midió la duración de este amor romántico desde el momento en que comenzaba el enamoramiento hasta llegar a un sentimiento de neutralidad por el objeto amado. ¿Cuánto dura? “El intervalo más frecuente y también el promedio es entre 18 meses y 3 años”.

Liebowitz, por su parte, sospecha que ese aplanamiento luego de tanta intensidad tiene que ver con un ajuste cerebral: cree que el cerebro no puede mantener ese estado de euforia romántica para siempre, ya sea porque las terminaciones nerviosas se acostumbran a los estimulantes naturales del cerebro o porque disminuyen los niveles de FEA. Él lo plantea así: “Si quieres mantener una situación en la que tú y tu pareja de años quieren seguir sintiéndose super excitados el uno por el otro, tienes que trabajarlo, porque te estás rebelando ante una marea biológica”.

Luego del enamoramiento la sensación de apego comienza a reemplazar a esa locura inicial. El apego es el sentimiento de calidez, seguridad y comodidad que tantas parejas dicen sentir. Cuando empieza a disminuir el enamoramiento y a aumentar la sensación de apego, comienza a operar otro sistema químico: los opiáceos. Se liberan endorfinas, las que son similares a la morfina y generan una sensación de tranquilidad, además de reducir el dolor y la ansiedad. Liebowitz teoriza que las parejas que están en la fase de apego se gatillan mutuamente esta producción de endorfinas, dándose el uno al otro una sensación de seguridad, estabilidad y tranquilidad. ¿Cuánto dura este apego? Se ha estudiado poco, pero sí se sabe que a medida que envejecemos, resulta más fácil sentirse apegados.

Sin embargo, hay esperanza, no todo se acaba aquí. Arthur Aron ha estudiado parejas que sostienen relaciones de largo plazo que son intensas, profundamente conectadas y sexualmente activas, pero sin elementos de obsesividad. Al parecer, la suposición de que el amor romántico no puede existir en relaciones de largo plazo tendría que ver con la confusión entre dos términos: amor romántico y amor apasionado (este último incluiría alta obsesión, incertidumbre y ansiedad). Según Aron, existen relaciones duraderas en las que se mantiene la intensidad, el interés y la sexualidad, mientras que en el caso de las relaciones con un elemento más obsesivo es mucho menos frecuente que perduren. ¿Demasiado bueno para ser verdad o demasiado duro?

*

Un comentario final, personal, arrebatado, convencido, expectante, optimista: el unicornio existe. Tal vez sólo hay que salir a buscarlo.

 

Refs:

The Anatomy of Love, de Helen Fisher. También hay una charla TED muy buena: http://bit.ly/1igZglS

Chemical Connections: Pathways of Love http://nyti.ms/2hqxsQp (entrevista a Michael Liebowitz por su libro The Chemistry of Love, 1983).

Love-Variant: The Wakin-Vo I.D.R. Model of Limerence, Albert Wakin http://bit.ly/2ielpGO (propuesta para considerar la limerencia como un problema mental, similar a una adicción a drogas)

Limerence and the biochemical roots of love addiction http://huff.to/2ixpMJR (otra mirada un poco más fatalista sobre lo mismo)

Does a Long-Term Relationship Kill Romantic Love?, Arthur Aron https://www.apa.org/pubs/journals/releases/gpr13159.pdf

 

 

 

 

 

 

 

 

Refs:

The Anatomy of Love, de Helen Fisher.

Chemical Connections: Pathways of Love http://nyti.ms/2hqxsQp (entrevista a Michael Liebowitz por su libro The Chemistry of Love 1983).

Love-Variant: The Wakin-Vo I.D.R. Model of Limerence, Albert Wakin http://bit.ly/2ielpGO (propuesta para considerar la limerencia como un problema mental, similar a una adicción a drogas)

Limerence and the biochemical roots of love addiction http://huff.to/2ixpMJR (otra mirada un poco más fatalista sobre lo mismo)

 

 

Pequeñas emociones, grandes decisiones

Nos encanta creer que somos seres racionales, sensatos. En mi fantasía personal, las decisiones que tomo son reflexivas y tienen que ver con un análisis de pros y contras, con la mejor decisión posible para mí, mi entorno, la ecología y la paz mundial. En la realidad, la cosa no es tan así y unos estudios demuestran que la mayoría de las veces las decisiones que tomamos a largo plazo tienen su raíz no tanto en la razón, si no en la emoción.

Ya, pero ¿qué tipo de emoción? Seguro que si una emoción es capaz de impactar decisiones en el largo plazo, tiene que haber sido importante. No sé, un susto grande -alguien te robó la cartera y ahora decides no ir por esos barrios sola-, un mal rato -tuviste una mala experiencia en un restaurant y nunca volviste-, o incluso una alegría grande -te ganaste un premio considerable en un juego de azar y desde entonces, sigues jugando juegos de azar-. Ojalá fuese así de lineal.

Las emociones son fugaces: nos alegramos o irritamos con facilidad por tonteritas: alguien no te da la pasada en el taco, viste un meme que te causó risa, alguien fue más amable que lo que esperabas en el minimarket. Y después sigues con tu vida tomando decisiones “en frío”. ¿Cierto?

No.

Los estudios que ha hecho Dan Ariely y Eduardo Andrade en torno a la toma de decisiones exploran los efectos que las emociones a corto plazo tienen sobre las decisiones en el largo plazo. Todos podemos reaccionar impulsivamente y luego arrepentirnos de lo que hicimos -decimos que la emoción nos cegó, que estábamos “demasiado enojados”, que “no supimos reacccionar”, que “lo hicimos sin pensar”, que estábamos “demasiado calientes”-. El problema es que las reacciones que tenemos a nuestras emociones pueden determinar patrones de comportamiento completamente desvinculados.

Entonces, un ejemplo más bien positivo: un día te pasa algo que te hace sentir muy feliz y generoso (por ejemplo, tu equipo gana un partido de fútbol). Esa misma noche vas a salir con tu polola y, como estás de buen humor, decides invitarle todo y por qué no, llevarle un ramito de flores -en un acto jamás antes visto-. Un mes más tarde la emoción por el triunfo de tu equipo ya se ha desvanecido, pero de nuevo vas a salir con tu polola, y cuando recuerdas la última vez que salieron, te acuerdas de que pagaste por todo y le llevaste flores, así que decides repetir el gesto. Desde entonces, repites el ritual hasta que se convierte en costumbre. La razón de fondo del gesto original ya no está -la alegría por el triunfo en el partido-, pero tú -como todos nosotros- consideras que lo que hiciste en el pasado es una buena indicación de lo que deberías hacer en el futuro y al mismo tiempo te identificas con tus acciones pasadas (por ej., con ser un “buen pololo”). En resumen, los efectos de la emoción inicial terminan influyendo en una larga cadena de decisiones.

Lo que se activa cuando imitamos nuestra propia historia de decisiones es el proceso de autorréplica: es decir, así como imitamos a los otros o seguimos sus consejos en lo que se refiere a vestimenta o comida -es decir, confiamos en su criterio-, hacemos lo mismo con nosotros mismos. Cuando recordamos las decisiones que hemos tomado en el pasado, nos parecen racionales y en general, buenas e inteligentes porque, ¿qué tipo de idiota querría voluntariamente tomar malas deciones? (Respuesta: nadie, pero todos caemos). Además esas decisiones las tomó la persona que tenemos en más alta consideración (nosotros mismos). Asímismo, los humanos tendemos a recordar las acciones, no las emociones (es más fácil recordar dónde estabas el jueves pasado a las 8pm que qué estabas sintiendo).

Entonces, cuando elegimos actuar en base a una emoción, tomamos decisiones a corto plazo que pueden afectar nuestras decisiones a largo plazo. A esto Ariely le llama cascada emocional. Algo que marca una diferencia sustancial en términos de autorréplica para generar la cascada emocional es si la autorréplica es específica o si es general.

La autorréplica específica se centra en el recuerdo de acciones específicas realizadas en el pasado y repetidas irreflexivamente. Este tipo funciona sólo en situaciones idénticas a las pasadas.
Ej.: fui a la casa de Pepito por primera vez la vez pasada y terminamos agarrando, por lo tanto, la próxima vez que vaya a la casa de Pepito no me parecerá tan mala idea, porque ya tengo el antecedente que lo hice la última vez.

La autorréplica general consiste en tomar nuestras acciones pasadas como una guía general para el futuro y repetir el patrón. Recordamos nuestras decisiones, pero lo interpretamos como un indicador de nuestro carácter y de nuestras preferencias generales. Este tipo de autorrépica nos sirve para responder a la pregunta retórica “¿es esto algo que yo haría?”.
Ej: fui a la casa de Pepito y me lo agarré, eso significa que soy más bien liberal y relajada, por lo tanto, tal vez estoy dispuesta a hacer otras cosas de carácter sexual sin darle mucha vuelta.

Los resultados que ha encontrado Ariely es que la versión general de la autorréplica es la que juega el papel principal en nuestras vidas. Ahora bien, si no hacemos nada mientras sentimos una emoción, no tiene por qué haber efectos en el corto ni en el largo plazo. Pero si reaccionamos a una emoción y tomamos una decisión, podemos crear un patrón de decisiones que siga orientándonos por mucho rato.

***

Bueno, ¿y en el sexo? ¿En nuestras relaciones amorosas? ¿En nuestras amistades? ¿En cómo nos comportamos con la gente que recién conocemos o en cómo mantenemos relaciones con la gente que llevamos conociendo años? Yo creo que a veces tenemos la sospecha de que las decisiones a largo plazo que hemos tomado no han sido las mejores -bien en el fondo, algo hace ruido-, pero lo obviamos porque es muy fuerte darse cuenta de que somos tan susceptibles, de que tal vez hay varias cosas en nuestra vida que hemos seguido haciendo sólo porque ya las hicimos antes, influenciados por una emoción pasajera.

Me gustaría ser tan seca como para darles un ejemplo real propio, pero creo que tendría que ser supraultraconsicente de mí misma. Se me ocurren ejemplos, a la rápida, de casos probables que a cualquiera le podrían pasar:

  • Te fue mal en la pega porque te penquearon, llegaste a la casa amurrada y a tu pareja se le ocurre hacer un avance sexual, cariñosón. Lo rechazas porque estás apestada, tal vez no en la mejor de las ondas, discuten. La próxima vez que hace un avance sexual te acuerdas de que la última vez lo rechazaste y que  discutieron y de pronto la decisión màs sensata sensata es rechazarlo de nuevo. Una escalada de desencuentros es posible.
  • Te llamó una amiga para darte una buena noticia -¡están organizando al fin ese viaje de veraneo y todas pueden!-. Cuelgas el teléfono, miras a tu cita, que tienes al frente. Hasta ese momento la cita iba más o menos fome, no tienes nada en común con el tipo y es medio sobradito, de hecho, ibas a irte inventando una excusa. Ahora, sin embargo, te parece que hay que celebrar, y ya que están aquí… Se toman unos tragos de más, se dan un par de besos locos. A los dos días te llama y te invita a salir de nuevo: por qué no, si la otra vez lo pasaste bien, ¿cierto?

 

No podemos retrotraernos a todas las decisiones que hemos tomado influenciados por la emoción, pero sí podmeos cuidar que las decisiones que tomemos en el futuro sean sin la influencia de una emoción a la base -ya sea negativa o positiva-. Cuesta su resto, pero vale la pena el intento.

Refs:
Las ventajas del deseo, Dan Ariely (basado en el capítulo 10).
Lon term effects of short term emotions http://bit.ly/2gEU6oL

 

 

¿Es importante el tamaño?

La cantidad de veces que he escuchado esta pregunta me da hasta un poquito de vergüenza porque hay gente para la que esto es una duda existencial. Si la misma energía y tiempo que le dedican los hombres a esta pregunta la dedicaran a aprender idiomas nuevos, todos hablarían al menos 3 idiomas de manera fluida. O tal vez ya habría cura para todo tipo de enfermedades. Y habríamos resuelto el problema de la distribución de la riqueza. Y así.
¿Importa el tamaño del pico o no? (me rehuso a decir “pene”, acostúmbrese).
Tengo mi opinión al respecto, pero antes les contaré sobre un par de estudios. Vamos.

*

Lo primero que uno debiese preguntarse es: ¿por qué importa el tamaño? ¿Acaso hay una correlación entre tamaño y placer sexual? Y si no la hay, entonces ¿por qué nos sigue importando?

Como el tema del tamaño les importa tanto a los hombres ha habido numerosos intentos para determinar el “tamaño normal”, y el asunto siempre varía: depende de si se trata de medidas flácidas o erectas, del grupo racial y la edad de los sujetos, de quién toma las medidas, etc.
Un estudio reciente determinó que el tamaño promedio de un pico erecto es 13,12cm, con una circunferencia de 11,66cm. La longitud y circunferencia fláccida fueron de 9,16cm y 9,31cm respectivamente. Los sujetos evaluados fueron 15.000 hombres de distintas edades y grupos étnicos, la mayoría europeos o del Medio Oeste.

En un sentido estricto -reproductivo- el pico debiese ser únicamente suficientemente grande como para fecundar la vagina. Por otra parte, en términos de placer, al parecer es más importante cuánto dura el encuentro sexual y la función eréctil durante el mismo. Las mujeres parecen preferir anchura a longitud cuando se trata de sentir placer. De manera predecible, las mujeres que prefieren estimulación vaginal profunda, prefieren picos más largos. Si se considera que el orgasmo clitoridial es el que está más a la mano (pun intented), el tamaño no importaría demasiado.

Se hizo un estudio en el que 170 mujeres participaron y se encontró lo siguiente:
– 20% considera que la longitud del pico es importante,
– un 1% que es muy importante,
– mientras que el 55% lo considera poco importante ,
– y el 22% totalmente irrelevante.
Las opiniones sobre la circunferencia siguen el mismo patrón. La longitud resultó ser, en todo caso, menos importante que la circunferencia: 21% y 32% respectivamente. Las mujeres que consideraban la circunferencia importante, solían también considerar importante la longitud .

Un estudio en Australia intentó demostrar que el resultado evolutivo con el que nos enfrentamos hoy en día respecto del aumento de tamaño del pico se debe a una preferencia femenina. El estudio consistió en testear, con imágenes digitales, qué tan atractivo era considerado un cuerpo masculino por parte de las mujeres, variando y combinando el tamaño del pico, la altura y la forma del torso.
El estudio concluyó lo siguiente:
– el tamaño flácido del pico tiene una influencia significativa en qué tan atractivo se considera ese cuerpo. Los hombres con picos más grandes eran clasificados como más atractivos, pero era una relación no-linear (el aumento proporcional en atractivo comienza a declinar en tamaños mayores a 7.6cm en promedio
– el tamaño interactúa con la forma del torso y la altura para determinar atractivo sexual. Los hombres más altos y con mayor ratio hombro-cadera eran considerados más atractivos.
– El tamaño del pico tenía un mayor efecto en el atractivo de hombres más altos que en hombres más bajos.
– Tamaños más grandes de pico y mayor altura tenían impactos casi equivalentes en el atractivo masculino. Un hombre con una figura con forma de pera y un pico de mayor tamaño, no era mejor evaluado.
– La elección evolutiva de parejas sexuales, por parte de las mujeres, habría resultado en el desarrollo de picos más grandes, y en términos más amplios, se concluyó que la selección sexual precopulatoria juega un rol en la evolución de las características sexuales.

***
Ok, dejemos de pensar en estudios, veámoslo en términos subjetivos.
A lo largo de mi vida he conversado con mucho hombre traumado con la idea del tamaño, he escuchado a mucha mujer quejarse del tamaño y también he hablado con mucha gente -hombres y mujeres- que me ha dicho que el tamaño no importa nada.
En algunos casos los hombres se pueden sentir tan perjudicados por el tamaño de su pico que terminan teniendo una performance que deja mucho que desear, pero la causante ahí es más su ansiedad que el tamaño mismo.
Como un estudio señala* -último estudio, lo juro- mientras los hombres sigan equiparando el tamaño del pico con su masculinidad, seguirán sintiendo una innecesaria ansiedad sexual. Los hombres, a lo largo de su vida y a pesar de haber logrado otras cosas que podrían validar su “masculinidad” siguen queriendo tener picos más grandes, incluso cuando ya están viejos.

En general cuando me hacen preguntas de este tipo -o cuando yo misma pienso qué tanta relevancia tienen estas cosas-, las invierto, o sea, cambio el sexo: ¿es realmente importante el tamaño de las pechugas / el poto / la cintura? Invertir la pregunta, desplazar el sujeto y el objeto, me ayuda a pensar más claramente sobre el asunto. ¿Hagamos el ejercicio?

Conozco hombres que siempre eligen estar con minas pechugonas y miran pocazo a minas planas. Otros prefieren estar con minas potonas. A otros les importa que sean super flacas y jamás estarían con una pasada de kilos. A otros les gusta que haya de dónde agarrar. Tiene sentido, cada uno puede tener sus gustos, ¿cierto?
Creo que en general en el caso de las mujeres hetero corre la misma ley: hay mujeres a las que les encantan los picos grandes y se mueren de depresión cuando ven un pico chico. Hay mujeres a las que las deprime que el tipo sea pelado, pero si tiene pelo, todo el resto está bien. Hay mujeres a las que eso no les importa tanto, pero sí les importa que el tipo sea alto. Hay minas a las que no les importa que sea alto, ni bajo, ni que lo tenga grande ni chico, pero les da ataque si tiene las manos como empanadas. Podría seguir, pero espero que ya se hayan hecho una idea. ¿Importa el tamaño? Sí, si es que es te importa el tamaño. No, si es que no te importa el tamaño.

¿Qué se puede hacer si a pesar de todo esto te sigue preocupando tenerlo chico? Creo que hay que ser vivos, más que nada. Hay que asumir que hay cosas que no podemos cambiar y que podemos manejar mejor si aceptamos que son como son, valorando otras cualidades que tenemos que son atractivas y seductoras. La idea de centrarse en una sola cualidad y dejarse amargar por ella me parece un poco tonta y poco efectiva. Y por último, si uno siente que anda medio descompensado por un lado, compensa por otros. (Tengo una hipótesis no probada: los hombres con picos más chicos son un poco overachievers en la cama y eso los hace más entretenidos: se preocupan más de que el otro lo pase bien y tienden a desarrollar otras habilidades o talentos -mejor sexo oral, mejor previa, más seductores, etc.-).

***

En resumen: evolutivamente el tamaño impacta -relacionado con otras variables, por selección natural-, culturalmente el tamaño impacta -los medios masivos y la cultrua refuerzan un estereotipo del tamaño asociado a la masculinidad-, y subjetivamente puede impactar o no, porque hay gente a la que le importa y gente a la que no.

Un consejito: si lo tienes chico, las minas a las que les importa el tamaño no van a estar súper contentas. ¿Lata? Sí, pero quién te manda a tratar de convertir a justos en pecadores y vice-versa. Busca a tu público cautivo, céntrate en tus pros más que en tus contras. Búscate a alguien para quién esa característica no sea crítica.
Ah y también sería bueno preocuparse más de ser un sujeto interesante, simpático, buena gente y con sentido del humor en vez de obsesionarse con el tamaño. Puedes tener el tamaño perfecto, pero si eres un imbécil se pone difícil la cosa.

Fuentes:
Penis size: is there a correlation with sexual satisfaction? A scientific look -Independent http://ind.pn/1EglRcl
What importance do women attribute to the size of penis? – http://bit.ly/2e37N16
Penis size interacts with body shape and height to influence male attractiveness http://bit.ly/2eglu87

Para los que quieran ahondar más:
– VIDEO: Does size REALLY matter? http://dailym.ai/2epvRqz
– Does size matter? Men’s and Women’s Views on Penis Size Across the Lifespan http://bit.ly/2eeOw93

Error de atribución y atracción física

Por muy adrenalínico que pueda parecer tratar de meterse la mayor cantidad de comida a la boca y al mismo tiempo verse sexy, los estudios sugieren que tal vez salir a comer en una cita no es lo más efectivo. Tampoco lo es sentarse a tomar hasta que alguno de los dos parezca descerebrado y ya no importe lo incómoda que es la situación. Convendría, como alternativa, ir a ver una película de terror, salir a bailar o juntarse a subir las escaleras del edificio de alguno de ustedes (o jugar a empujarse por las escaleras, al más puro estilo de Lo que el viento se llevó), porque lo que sí funciona es acelerar el corazón del otro (en el sentido más literal posible).

La frasecita a recordar es: “los momentos de ansiedad y de descarga de adrenalina pueden generar un incremento en la atracción sexual”.
Normalmente pensamos que la excitación es el resultado de la atracción sexual, pero lo contrario también pasa.
En algunos casos, cuando la excitación por miedo o intensidad de actividad física se parece a la excitación sexual y hay un objeto presente, el cerebro puede conectar la excitación a la atracción sexual. Es decir, emociones fuertes son catalogadas como atracción sexual siempre que haya un objeto aceptable presente (con “aceptable” quiere decir que sea un objeto al que se le pueda atribuir el contribuir a la excitación sexual. Difícilmente, por ejemplo, una escoba). Esto se llama “atribución errónea de la excitación” y consiste en que a veces, para entender lo que nos está pasando, tratamos de explicarlo desde donde nos hace más sentido, aunque no sea la explicación correcta.

Contexto —Emoción —- identificar la causa de esa emoción–atribución

Ojo: esto no es un posteo para recomendar cómo salir de citas, sino más bien para ejemplificar cómo funcionamos. Efectivamente pasa que en situaciones críticas solemos generar el error de atribución y muchas relaciones que tal vez en contextos más calmados no hubiesen florecido, sí lo hacen en otros escenarios.

Para los curiosos, acá van los estudios:
*En un estudio ya clásico de 1974, un grupo de hombres de entre 18 y 35 años cruzaron un puente para llegar hasta una entrevistadora atractiva. Unos cruzaron un puente alto e inestable (alta ansiedad) y otros cruzaron uno bajo y estable (bajan ansiedad). Al final del puente la mujer les pasaba un cuestionario de imágenes aperceptiva y les sugería que si querían averiguar más sobre el cuestionario, la podían llamar (dándoles su número). Los hombres del puente inestable respondían el cuestionario con contenido más sexual que los otros. Y del otro grupo solo el 12,5% de los 16 participantes llamaron a la mujer, mientras el 50% de los del puente alto la llamaron. (Cabe aclarar que también se testeó un grupo con un entrevistador masculino y otro grupo presentando a la entrevistadora antes y luego de nuevo al final -es decir, habiendo anticipado el estímulo final-).
*Estudios posteriores han encontrado la misma conexión entre estimulación física y atracción sexual. En un estudio de 2003 se evaluó qué tanta atracción sentían los individuos hacia una foto de un individuo del sexo opuesto luego de andar en una montaña rusa. El resultado fue que la excitación residual de andar en la montaña rusa intensificaba la experiencia posterior de atracción entre parejas no románticas (no se mostraba el mismo efecto con personas ya vinculadas emocionalmente).
*Otro estudio comparó el nivel de atracción que sentían las personas hacia alguien del sexo opuesto antes y después de hacer ejercicio. Los resultados indicaron que había una alta correlación entre adrenalina y atracción.

Refs.:
Misattribution of Arousal http://bit.ly/2dujhI5 —artículo súper bien desarrollado que incorpora también otros puntos de vista o contextos, como las relaciones de pareja ya establecidas y los errores de atribución de la excitación.
The effects of Adrenaline of Arousal and Attraction http://bit.ly/2dudkuJ
Love at First Fright http://bit.ly/2dpAHVh
Some Evidence for Heightened Sexual Attraction Under Conditions of High Anxiety http://bit.ly/2e7AsyN

Cómo cortejan los hombres

Entras a la oficina de tu jefe y está echado hacia atrás, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza, los codos apuntando hacia arriba, el pecho hacia afuera. Se levanta y se acerca a ti sonriendo, arquea la espalda y orienta hacia ti su pecho inflado. Te tengo (malas) noticias: o está afirmando su dominancia sobre ti o te está cortejando.

El “pecho inflado” es una postura básica usada a lo largo del reino animal, sinónimo de estar “con la frente en alto” o “la cabeza erguida”. Las criaturas dominantes se inflan. Serpientes, ranas y sapos inflan sus cuerpos. Los antílopes y los camaleones se ponen de costado para hacer notar su tamaño. El venado bura se mueve con recelo mostrando sus cornamentas. Los gatos se erizan. Las palomas se hinchan. Las langostas se alzan sobre las puntas de sus patas y extienden sus pinzas abiertas. Los gorilas se golpean el pecho. Los hombres ponen fotos de su yate en la oficina, arquean la espalda y empujan el pecho hacia afuera.

Enfrentados a un animal dominante, muchas criaturas se encogen. Las personas entornan los pies hacia adentro, curvan los hombros y agachan la cabeza. Los lobos meten la cola entre las patas y se escabullen. Las langostas subordinadas se agachan. Los redactores freelance recogen su cheque sin levantar la vista y corren. Muchas especies se inclinan, haciendo una especie de reverencia. Las lagartijas mueven todo su cuerpo de abajo a arriba. Los chimpancés y los empleados pusilánimes (te estoy mirando, Cárdenas) asienten con la cabeza tan rápido y repetidamente que los primatólogos lo llaman “bobbing” (rebote).

Estas posiciones de encogimiento y agrandamiento se ven en el cortejo también. Las mujeres se encogen o agachan enviando el mensaje “soy inofensiva, ven aquí y defiéndeme”. Otras criaturas se encogen para señalar que son amistosas. Encogerse o inflarse es una manera de señalar disponibilidad e interés. Un dato interesante -aunque no tan sorprendente- es que los hombres se acercan más a las mujeres que proporcionan señales de disponibilidad, y no necesariamente a las más bonitas o atractivas. La fruta que está más cerca del suelo es la primera en ser consumida, pero ya llegaremos a la alimentación.

Otra manera humana de cortejar es el “handicapping” es decir, vestirse un poco mal, usar ropa que se vea poco atractiva o verse desprolijo. Algunas personas se sientan, por ejemplo, donde apenas se notan. Ningún animal -fuera del humano- recomendaría este tipo de cortejo. Sin embargo, la técnica consiste en publicitarse a sí mismos a la inversa: “soy tan buen partido que puedo ganar en el juego del cortejo aun cuando me vista como la cresta”. (Expertos en la materia -amigos cercanos- sitúan el porcentaje de éxito de esta técnica en el 7%. Tal vez no sea tan buena idea).

Y por último, un clásico dilema: ¿quién paga? A pesar de que se vea como una transacción económica más, ésta es clave. A lo largo del reino animal los machos alimentan a las hembras esperando obtener sexo a cambio. El mono le ofrece a la hembra carne o caña de azúcar, la hembra consume su premio y luego se gira y copula con él. La alimentación durante el cortejo es tan frecuente en el reino animal y va tan ligada al sexo, que cuando se trata de insectos se le llama “el regalo nupcial”. Los seres humanos también lo hacemos: los hombres ofrecen un trozo de pescado o carne, o una caja de chocolates a las mujeres. Cuando no pueden ofrecer comida, ofrecen cerveza, cigarros, joyas, ropa o flores. Esto es parte del proceso de cortejo. Hay un intercambio anclado en nuestros cerebros cuando se trata de dar o recibir regalos o comida, lo que puede resultar en sexo o incluso en algo más constante, como el amor. Comprarle comida a alguien es un buen regalo durante el cortejo: como resulta costoso, señala tu estatus financiero y tu generosidad. Sin embargo, OJO: no tiene valor a largo plazo, el intercambio se debe realizar seguidamente, no es acumulable en el tiempo.

*

El antropólogo David Givens y el biólogo Tim Perper han pasado miles de horas estudiando a los americanos en los bares de solteros, y han visto que estos 5 pasos del cortejo se repiten, sin importar el tipo de personalidad:
1- Tener un espacio propio: hombres y mujeres establecen un territorio donde puedan ver y ser vistos (una banca, un lugar en el que puedan apoyarse).
2- Atraer atención hacia sí mismos: se ríen fuerte, mueven los brazos de manera exagerada. Se balancean, se estiran o bailan un poco mientras están de pie, o hacen varias carreras al baño. Se ajustan la camisa, se pasan los dedos por el pelo, se tocan el mentón, se sacan pelusas invisibles de la ropa (self-grooming, aseándose a sí mismos, como los gatos), dejan botados a los amigos para ir a pararse solos al bar.
3- Hablar: las mujeres adoptan tonos de voces más altos y melodiosos que atraen a los hombres, mientras que los hombres mantienen la voz baja y profunda. Lo que funciona mejor son los piropos o hacer preguntas, porque la contraparte debe responder. De hecho, si inesperadamente un hombre recibe un halago, se pone de mejor humor y más amistoso hacia una mujer poco familiar.
4- Tocar: generalmente la mujer toca primero, ya sea el hombro, el brazo o la muñeca, preguntando, por ejemplo, cómo está la comida o si le puede dar la hora. Si él se retrotrae o la rechaza, no lo intentará de nuevo. Si él no responde, ella puede intentar otro toque casual. Si él casualmente la toca de vuelta, los dos empezarán a tocarse el uno al otro de vez en cuando.
5- Marcar el paso o sincronía interaccional: cuando dos personas hacen click, se giran el uno hacia el otro hasta que los hombros se alinean. Luego comienzan a sincronizar sus movimientos. Si él toma su vaso de cerveza, ella toma la suya. Si ella cruza las piernas, él cruza las suyas. Al principio marcan el paso por pocos segundos, hasta que comienzan a moverse de manera sincronizada, a un mismo ritmo. Cuando dos personas se imitan, incluso sus ondas cerebrales se ponen en sincronía.

** Artículo armado con la colaboración humorística de Christian Riquelme
Refs.: Anatomy of Love y Why him, Why her- Helen Fisher

Tu pareja se parece a tus papás

¿No te gustó hincharle las pelotas por 30 años a tus viejos?

INVESTIGACIONES:
– Desconocidos son capaces de identificar a las esposas y madres del novio basándose solamente en parecido facial.

– La gente que fue criada por padres más viejos, tiende a elegir parejas mayores que ellos. Algunos estudios señalan que esta tendencia influye hasta en escoger el color de ojos y el pelo de las potenciales parejas románticas, teniendo como referencia al padre del sexo opuesto.

– Si se les muestran rostros “anónimos” a la gente, intervenidos con un 45% de sus propios rasgos faciales, la gente tiende a catalogar como más atractivas a esas caras que a los que no tienen ese parecido a ellos mismos. Es decir, elegimos gente que se ve como nosotros -que tiene un ADN similar- y, por extensión, también gente que sería parecida a nuestros padres.

Hay dos explicaciones para esto:
– Imprinting: como nuestros padres son los primeros humanos con los que nos relacionamos y en los que confiamos, inconscientemente escogemos gente similar, pensando que son más confiables y dignos de convertirse en nuestras parejas que otras personas.

– Efecto de exposición prolongada: mientras más tiempo pasamos con alguien, más nos gusta. Por eso hay tanta gente que se enamora de sus compañeros de colegio, de los vecinos del edificio o de sus compañeros de trabajo. La lógica es que como pasas tanto tiempo con esta gente la prefieres por sobre el resto. Es decir, respondemos positivamente a estimulos familiares.

(*No hay estudios sobre qué pasa con las relaciones homosexuales).

Refs.:
Facial attractiveness: evolutionary based research
http://bit.ly/1UEvQRo

Science says you’re probably attracted to people who look like your parents
http://read.bi/2d9YbjE

Are You Attracted To People Who Look Like Your Parents? Science Thinks You Are! http://bit.ly/2ekTS67

El patrón universal de coqueteo femenino

Hay gente a la que le cuesta descifrar cuándo le están coqueteando. La verdad es que, técnicamente, no debiese ser tan difícil porque seguimos patrones. Se nos complicaría mucho el asunto si no existiesen esos patrones, porque ¿cómo podría el otro adivinar si hay interés si no estuviéramos en cierta medida programados para leer ese lenguaje corporal? El coqueteo tiene que ver mucho con la cultura -qué se considera permitido, aceptable, correcto y qué no- , pero también tenemos años de evolución a nuestras espaldas que facilitan o simplifican el proceso. (**Lo que viene a continuación no lo inventé yo, así que haters, abstenerse).

En los sesenta Irenäus Eibl-Eibesfeldt -el fundador de la etología humana- descubrió que había un patrón curioso en el comportamiento de cortejo de las mujeres. Para poder estudiarlo usó una cámara que le permitía apuntar el lente en una dirección, mientras en realidad fotografiaba en otra. Así podía capturar el proceso de cortejo de parejas en distintas partes del mundo. Lo que descubrió fue que había un uso de lenguaje no verbal tremendamente parecido entre las distintas parejas que observó. Alrededor del mundo las mujeres coqueteaban con la misma secuencia de expresiones faciales, lo que le hizo suponer que era un patrón innato, una estrategia que había evolucionado desde hacía millones de años para señalar interés sexual:

– Primero, la mujer le sonríe a su admirador y levanta las cejas en un movimiento rápido, lo que hace que sus ojos se vean más grandes mientras lo mira,
– luego baja los párpados, inclina la cabeza hacia abajo y hacia un lado y mira para otro lado
– frecuentemente también acerca las manos a su boca o cubre su cara con ella, riéndose nerviosamente mientras se esconde tras sus palmas.

Luego, independiente del idioma o nivel social o de su religión, las parejas que seguían coqueteando ponían las palmas hacia arriba sobre la mesa o en las rodillas, demostrándole a la potencial pareja que eran inofesivos. Encogían los hombros, indicando indefensividad. Las mujeres tendían a estirar el cuello de forma exagerada, lo que es una señal de vulnerabilidad y sumisión (algo parecido al comportamiento de sumisión de las lobas grises cuando quieren atraer a un lobo dominante).

La “mirada tímida” en la cual una mujer inclina la cabeza y mira tímidamente a su admirador, es similar al gesto que hacen las comadrejas hembras, que se giran hacia el macho, inclinan la mandíbula y lo miran directo a los ojos. Los animales suelen sacudir la cabeza para solicitar que les pongan atención. Las mujeres, cuando coquetean, también: levantan los hombros, arquean la espalda, y sacuden un poco el pelo, todo en un solo movimiento. Usamos la cabeza -literalmente- para coquetear.

En términos evolutivos, para generar una guagua, la mujer tiene que tomar un compromiso físico de nueve meses, mientras que para el hombre eso requiere sólo un acto sexual. Entonces, en términos evolutivos a los hombres les conviene tener mayor acceso a una gran variedad de mujeres, mientras que a la mujer le conviene un hombre que esté dispuesto a comprometer tiempo y recursos para criar esas guaguas. ¿Qué tiene que ver esto con el cortejo? Que la “estrategia de la timidez” es una manera de testear la disposición al compromiso de una pareja sexual. La timidez, cuando se trata de cortejo, no es una conducta que se vea en especies en las que la hembra no necesita de la ayuda o recursos del macho para criar. Si la hembra sólo requiere el encuentro sexual y nada más, el cortejo es mucho más directo de parte de la hembra. Pero en las especies en que los dos padres mejoran la posibilidad de sobrevivencia de los hijos, las hembras prefieren machos que no las abandonen. Entonces aparece la timidez, para evidenciar si el macho persiste en la búsqueda. En vez de ponerse en posición de apareamiento, la hembra repite una secuencia de promesa-alejamiento, poniéndose en posición y luego distanciándose. En los humanos, las miradas coquetas tienen esta secuencia, señalando: “soy tan difícil que si logras que me quede contigo no tendrás que preocuparte que otro macho me embarace”. Chan.

No es de extrañar, entonces, que algunas señales tengan distintos efectos dependiendo del sexo del receptor cuando se trata de querer concretar un encuentro sexual. Por ejemplo, si las mujeres se visten de manera seductora, se acercan mucho y miran directamente a los ojos a los hombres, en general tienen resultado positivos (o sea, concretan un encuentro sexual). Mientras que si los hombres hacen lo mismo con las mujeres, tienden a fracasar. Lo que les funciona a los hombres son estrategias más románticas, menos abiertamente seductoras. Sí: o sea, estrategias que demuestren que son “confiables” o que se quedarán algo más de rato que para sólo tirar.

En mi opinión, lo lindo de todo esto es que es personalizado: esa danza de gestos es de uno a uno. Suena frío y algo esquemático, pero nada reemplaza el hecho de que el cortejo se da entre dos individuos específicos. Y sí, somos animales, pero animales pensantes, ejercemos nuestra voluntad. Y a pesar de la frasecita “cualquier micro sirve”, hay una selección que tiene que ver con sentirse atraídos y decidirse a entrar en el juego. Ay, que cosa más linda cuando se da esa interacción. Fuegos artificiales, pájaros trinando, burbujas en el cuerpo.

Se viene el finde largo. Pónganle atención a esos patrones. A los solteros y solteras: vayan a sus hábitats -bares, fiestas, restaurants- y me cuentan cómo les va. Y para los que están en pareja, tal vez salirse de la rutina de tomar al otro por sentado y verlo con algo de distancia: poner atención a esas miradas, a cómo se comporta su cuerpo cuando se acerca el tuyo.

*Próximo post: conducta masculina de cortejo.

**Iré posteando información sobre datos de la conducta humana que me parecen interesantes. Si quieren saber más:
Anatomy of love – Helen Fisher* –este libro es mi guía para abordar este tema y lo recomiendo un montón.
Flirting fascination – http://bit.ly/2cW79k8
For man and beast the language of love shares many traits –http://nyti.ms/2dzzJWY
Siempre hay estudios más actualizados o teorías que contravienen las establecidas. Si saben de algo más, posteen links o compartan artículos. Quise encontrar fotos que mostraran secuencias de coqueteo humano, pero habían imágenes muy pencas y maqueteadas. Si alguien encuentra algo, participe!

Spanking (BDSM)

Puede considerarse que el spanking es una de las formas más íntimas de flagelación. Consiste, por definición, en que la víctima se tienda sobre la falda del disciplinante, el cual luego le da palmadas a los glúteos del primero. Se usa solo la mano, no un accesorio adicional.

Los efectos psicológicos que se alcanzan dependen  del tipo de comunicación verbal que se use y si es que se le exige, al que va a ser palmeado, que se desvista antes de someterse. El tipo de vestimenta que se usa también tiene un rol importante. Algunos disciplinantes usan pantalones o faldas de látex para crear una sensación resbaladiza en el pene o el clítoris. Si la víctima se transviste también tiene un efecto y significado distinto (dedúzcalo). El frotamiento, los dildos o la inserción de dedos se usan para inducir a orgasmo.

Otras formas de spanking se pueden llevar a cabo durante el acto sexual, ya sea en la posición del misionero -la persona de abajo le hace spanking a la de arriba- o en el doggy style  -la persona que monta le hace spanking al otro-. Se dialoga menos en estas últimas versiones y las palmadas suelen ser seguidas de un pellizcón o masajeo.

 

 

 

 

 

BDSM: Please Master can I…?

A menos que haya estado viviendo debajo de una roca durante toda su vida, se habrá topado con este término. Si efectivamente vivió bajo una roca, espero que ahora esté bien, sano y que no le afecte tanto la luz del sol. Si conoce el término gracias (o a pesar de) 50 sombras de Grey, le quiero contar que eso es sólo el comienzo.

BDSM es una sigla que condensa los siguientes términos: bondage, disciplina, sadismo y masoquismo. Otra manera de ponerlo: bondage-disciplina (BD), dominancia-sumisión (DS), sadismo-masoquismo (SM). Si bien se definen como prácticas eróticas alternativas o no tan tradicionales, al menos en mi experiencia de entrevistas -y de conversar con gente por la vida- es súper común tener algunas fantasías y al menos incorporar un par de prácticas relacionadas con todos o cualquiera de esos términos. Estaré revisando prácticas asociadas a BDSM en los siguientes posts.

Algunos datos:

  • ¿Cuánta gente practica BDSM? Entre 2% y 62%. La forma en que se pregunta es clave, por eso hay poca claridad.. En general, la gente tiende a fantasear mucho con prácticas BDSM y eso dispara el resultado.
  • ¿Es una enfermedad o trastorno? No. O sea, Freud diría que sí, pero se hizo un estudio comparativo entre gente que practica BDSM y gente que no lo hace y se encontró que la gente que está más metida en BDSM es más extrovertida, autoconsciente, abierta a la experiencia y puntúa mejor cuando dice cómo se siente subjetivamente, además de tener  menor nivel de neuroticismo y  de sensibilidad al rechazo.La característica negativa en la que destacan los practicantes de BDSM es en que tienen menor nivel de afabilidad. Otro estudio comparó los resultados de tests en personas que practican BDSM con la norma estandarizada y encontró que tenían menor nivel de depresión, de ansiedad, de estres post traumático,menor nivel de sadismo y masoquismo psicológico, de trastorno borderline y de paranoia. También tenían igual nivel de trastorno obsesivo compulsivo y mayores niveles de disociación y narcisismo.
    Para que estas prácticas sean tipologizadas como trastornos tienen que cumplir con el criterio de afectar negativamente o estresar la vida de la persona en ciertas áreas relevantes, como la de las relaciones sociales y el trabajo, o ser realizadas con alguien de manera no consensual.
  • ¿De qué se trata? Se han creado categorías para clasificar las actividades de BDSM. Por ejemplo, “restricción física” (bondage, esposas, cadenas), “administración de dolor” (spanking, caning, poner ganchos de ropa en la piel), “humillación” (gags humillaciones verbales) y “comportamiento sexual”.
  • ¿Qué efectos tienen las prácticas BDSM en quienes las llevan a cabo? Se hizo un estudio para investigar esto. En BDSM la persona que recibe la estimulación es el bottom, y la que la provee o estructura es el top. Se midieron variables psicológicas en los tops y bottoms antes y luego de haber tenido un encuentro y se encontró que ambos señalaban sentirse relacionalmente más cercanos y menos estresados luego del acto sexual. Pero los bottoms también mostraron señales de estrés fisiológico -aumento de cortisol- y los investigadores consideraron que esta desconexión entre el estrés psicológico y el fisiológico era curiosa, preguntándose si los bottoms, tal vez, entraban a un estado alterado de conciencia.
    Para testear esa teoría se hizo un estudio en el que se invertirían los roles.Los resultados revelaron que tanto los bottoms como los tops entraban en estados alterados de conciencia, pero eran distintos. Los bottoms entraban a “hipofrontalidad transiente”, la cual se asocia a reducción del dolor, sensación de flotar, sentimientos de paz, sentimientos de vivir en el aquí y el ahora y distorsiones temporales. Los tops, por contraste, entraban a un estado llamado “flow”, relacionado con atención concentrada, una pérdida de la autoconsciencia y capacidad de performance óptima al realizar una tarea. Se hipotetiza que estos estados alterados de conciencia placenteros pueden ser una de las motivaciones para realizar prácticas BDSM.

Enchúfese e inspírese:
1. Si se quiere poner al día, Wikipedia apaña para una instrucción rápida.
2. Hay un IG de ropa interior que me parece ilustrativo de la estética BDSM: @creepyyeha. También, algo más explícito y tirado para el bondage @darkartsphoto. Otro que es algo más chistoso es @art.of.b.d.s.m., mira esto y esto que tiene dos partes (1 y 2) y esto.
3. La película The Secretary retrata una relación con elementos de BDSM. My Mistress se ve interesante (no la he visto, pero el trailer promete).
4. El poema Please Master de Allen Ginsberg captura el espíritu  dominación/sumisión:

“Please master call me a dog, an ass beast, a wet asshole,
& fuck me more violent, my eyes hid with your palms round my skull
& plunge down in a brutal hard lash thru soft drip-fish
& throb thru five seconds to spurt out your semen heat
over & over, bamming it in while I cry out your name I do love you
please Master.”

 

Desviaciones de pene: doble aquí

Desviación de pene: se refiere a penes “torcidos”. La persona puede haber nacido así o puede haber sufrido un accidente -que se haya fractuado el pene durante el acto sexual, o como consecuencia de un tratamiento para el cáncer de próstata- o puede sufrir una enfermedad, como la de Peyronie (los síntomas están acá).

La mayoría de los penes desviados se curvan hacia el cuerpo cuando están erectos, pero un pequeño porcentaje se curva hacia el frente, lo que hace que para la pareja sexual la introducción del pene resulte dolorosa y se genere más roce.

La dirección en que se curve el pene puede deberse simplemente a las forma en que el hombre se guardó el pene en los calzoncillos cuando chico. Por ejemplo, un pene curvado hacia adelante puede deberse a que el niño se lo acomodaba entre las piernas.
**Consultar al urólogo si la curvatura parece anormal.

 

PD: creo que nunca había escrito tantas veces la palabra “pene”.

 

Right-Reverse-Curve-Sign-X-W1-4R