La ilusión de otras opciones puede arruinar tu relación

Transcripción traducida y editada del video de Dan Ariely sobre las citas y las relaciones:
Cuando uno empieza a conocer a alguien mejor, ¿qué es lo primero que descubre? Que  esa persona puede decepcionarte en miles de formas. Esto también funciona en las ilusiones ópticas: si sacas fotos de personas y les pones un filtro borroso, todos se ven más atractivos, pero cuándo empiezas a involucrarte en los pequeños detalles de la vida, empiezas a ver arrugas.
 O sea, cuando uno mira a las personas en términos generales, sólo ve las cosas positivas. Esto no sólo pasa con la atracción romántica, sino también en las empresas. Cuando las empresas contratan CEOs externos, en general tienen altas expectativas respecto de ellos. Los datos indican que las empresas están dispuestas a pagar un sueldo más alto a los CEOs externos que a los internos, pero que los externos obtienen peores resultados. ¿Por qué pasa esto? Porque cuando evalúas a un CEO externo lo ves maravilloso, porque no conoces los pequeños detalles. Cuando miras a alguien que no conoces muy bien, todos los pequeños molestos hábitos que tienen van a estar fuera de tu alcance y tú te imaginarás que simplemente no los tienes.Sólo cuando el CEO ingresa a la compañia empiezas a ver esos detalles.
Cuando miras a otras personas sin conocerlas mucho, se ven más gloriosas que cuando las conoces con todos sus detalles. Por ejemplo, imagínate que un día te despiertas en tu cama y estás al lado de otra persona y te preguntas, “¿Es esto lo que quiero para el resto de mi vida, considerando que tengo otras opciones?” -esta es la lógica de Tinder-. Todas esas opciones se ven maravillosas. (A todo esto, cuando se trata de online dating, o incluso en Facebook, la gente sólo presenta su lado positivo). Así que tienes una idea sesgada de que la opción externa es prometedora. Entonces, volviendo atrás, te despiertas al lado de alguien y tienes una pequeña discusión y piensas: “En un click podría tener una cita con alguien más”.
Ahora, imagina que tienes un departamento, y tienes un acuerdo con el dueño que determina que el arriendo se renueva día a día. Todas las mañanas te desiertas y debes decidir si extiendes o no el arriendo. ¿Cuánto invertirías en el departamento? ¿Pintarías las paredes, comparías flores, lo remodelarías? Claro que no. Porque siempre estás con un pie afuera.
Si te despiertas todos los días junto a tu compañero romántico y te planteas “¿sigo en esto o no?”, en el momento en que piensas en un horizonte de corto plazo, las probabilidades de que inviertas en tu relación son mucho más bajas.
Lo que me preocupa es que estar en una relación con un pie afuera continuamente, pensando en cómo el mundo exterior es más tentador o interesante, es una mala receta para invertir en una relación. Las relaciones no son un juego de suma cero: mejoran cuando uno invierte en ellas. Si no crees que vas a estar ahí en el largo plazo, es probable que no inviertas.

36 preguntas que pueden hacer que te enamores

Había escuchado sobre las “36 preguntas para enamorarse” en alguna parte. Seguro fue algo derivativo: un chiste o algo por el estilo que alguien mencionó a la pasada y que después Googleé y que al final terminó definiendo, ahora que lo veo en retrospectiva, más cosas que las que me gustaría reconocer. Esto pasó hace un año, más o menos, cuando tuve que irme de Australia después de haber conocido a un tipo que me hacía reír y con el que, estaba segura, quería tener algo más. Una vida, tal vez. Pero dejemos esa historia en pausa.

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Las 36 preguntas fueron creadas para ser parte de un estudio que intentaba definir si la intimidad entre dos extraños se podía inducir mediante el intercambio de preguntas de carácter personal. Las preguntas se subdividen en 3 grupos, cada uno más desafiante que el anterior. El método del estudio se basa en la idea de que un patrón clave asociado al desarrollo de una relación cercana o íntima entre pares es la revelación de uno mismo, o el ir descubriendo cosas del otro de manera sostenida, progresiva y recíproca. En ese sentido, las preguntas son una forma de inducir esa revelación mutua.

Las personas elegidas para el estudio fueron seleccionadas considerando que debían estar de acuerdo -o al menos no en desacuerdo- respecto de temas actitudinales que fuesen importantes para cada uno. Además, se creó la expectativa de que cada pareja potencial sería similar al sujeto que iba al estudio. Y otro factor importante: antes de empezar el intercambio de preguntas y respuestas, se les dijo que la intención de la actividad era que se volviesen más cercanos.

En resumen:
+ preguntas específicas y gradualmente reveladoras
+ personas que tienen cierto grado de compatibilidad y expectativa de conocer a alguien parecido
+ la intención o disposición para generar cercanía o intimidad con el otro.

El objetivo del procedimiento era desarrollar un sentimiento de cercanía temporal, no una relación, aunque los resultados indicaron que esa cercanía se experimentó como muy real y muy parecida a la cercanía que se genera de manera natural (ya fuese amistosa o amorosa. De hecho, una pareja terminó casándose). Por otra parte, el procedimiento no desarrolla otros aspectos relacionales que tienden a tomar más tiempo, como la lealtad, la dependencia y el compromiso.

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Volviendo a la historia original: supe de las 36 preguntas después de conocer a ese australiano, pero una vez que las leí entendí por qué esas dos semanas y media me habían parecido tan intensas: habíamos voluntariamente tocado temas tan profundos y de manera tan honesta que era difícil no sentirse cercanos. Con ese tipo entendí, al fin, lo que significa volverse vulnerable para el otro sin tener la expectativa de nada más. Él fue, en realidad, el cierre de un ciclo de personas con las que había vivido el mismo proceso: conocer a alguien por las ganas reales de conocerlo, porque el proceso de conocer a alguien es bonito y estimulante.

Estando en otro país, todas las cosas de las que te puedes agarrar para definir quién eres y qué quieres se mueven, se desbalancean. Para reencontrarte tienes que ponerte al límite, reconsiderar todo lo que pensabas que te definía. Y eso te hace abrirte a los otros de una manera diferente. Sí, sí, todo ese cliché.

Tanto de lo que hacemos cuando estamos en contextos “seguros” se vuelve calculado: sabemos hasta dónde queremos llegar con alguien, qué queremos obtener de esa experiencia, cuál es el alcance o impacto posible en nuestras vidas. Controlamos todo lo que podemos controlar porque volverse vulnerable es peligroso: definimos tiempos de llamada y de respuesta, entramos en esa danza bien conocida de dejar que el otro te busque, hacerse el difícil, jugar al despistado o la femme fatale, etc. Toda esa esa danza que ahora me saca bostezos y me irrita (y en la que, más chica, estuve muy atrapada).

Me acuerdo de cómo estaba cuando lo conocí: esperando nada de nada (lo había conocido por una App y ya casi salía con gente por deporte, acostumbrada a tener que buscar conocer gente nueva como fuera), tratando de calmar mi angustia sobre si me quedaba o me iba de Australia, aferrada a mis afectos en uno y otro extremo del mundo. Había salido con un montón de tipos que conocía por Tinder o Happn y entendía que el interés que podían tener en mí era limitado: algo así como anecdótico (“salí con una chilena, no sabe si se queda o se va del país, su vida es un desastre”), aunque con muchos de ellos forjé una amistad duradera. Lo bonito fue que desde ese lugar -desde la incertidumbre y la vulnerabilidad- fue posible vernos el uno al otro. En dos semanas entendí mejor quién era él que a mucha gente con la que he compartido muchos otros momentos, pero jamás nos hemos hablado en serio.

Ese australiano fue el último de una larga lista de personas -pinches y amigos/as- con las que, porque yo no tenía nada que perder, fui radicalmente honesta. Hablaba con cuanto sujeto se me cruzaba por delante. Quería generar conexiones reales porque a menos que hiciera eso, yo no existía para nadie en ese país: estaba sola, toda la gente que me conocía estaba en cualquier parte del mundo, menos ahí. Necesitaba que los otros supieran quién era yo no solo porque necesitaba nuevos amigos, sino porque una existencia carente de relaciones íntimas, honestas, es una existencia que se vive como en el aire. Y yo quería desesperadamente existir. Así que mientras estuve en Australia me dediqué a conversar con la gente, a escucharla de verdad.

Cuando volví a Chile sentí que me empecé a pudrir por dentro porque por algún motivo ya no estaba teniendo conversaciones relevantes. Ni con mis amigos ni con mi familia ni con mis pinches. Era difícil trasladar la misma honestidad a una vida donde sí hay más cosas en riesgo, o donde las relaciones están previamente “dadas”, o sea, donde no hay que hacer mucho esfuerzo para que la gente pesque que existes. Estaba todo funcionando, sí, pero era plano, plano, plano. Y digan lo que quieran decir, pero incluso el sexo mejora mucho si hay una conexión con el otro, un entendimiento de quién es ese otro, qué busca. Estaba hambrienta de ese tipo de conversaciones y no sabía cómo hacer el switch para tenerlas sin parecer una loca de patio.

Y entonces se me ocurrió lo de los perfiles. Creo que los perfiles tienen que ver con eso, con la búsqueda de intimidad, con crear un escenario para hablar de verdad. Con armar algo -intimidad, cercanía, honestidad- que en lo cotidiano nos cuesta. Y eso es bonito y me hace feliz.

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Hace un par de viernes atrás, en la casa de un amigo, me acordé de las 36 preguntas. No sé por qué lo mencioné, pero el asunto es que éramos tres -yo, mi amigo, y un amigo de mi amigo- y decidimos responder la mayoría de ellas.

Lamento decir que no estamos viviendo locamente enamorados los tres, ni mandándonos cartitas expresando cuánto nos queremos, pero sí pasó algo más o menos mágico: mi amigo, que no era tan cercano, se volvió una persona que me importa y hacia la que siento un afecto genuino. El amigo de mi amigo, que no era nadie -porque no lo conocía-, se convirtió en alguien que siento que conozco y en quien podría confiar. Pocas veces se sale de un carrete con saldos tan positivos.

Ah, y ¿el australiano?
Esa es otra historia.

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La invitación queda abierta. Tengamos conversaciones más relevantes con la gente que queremos y con los extraños que tal vez podrían ser parte de nuestras vidas. Menos small talk y más interés genuino. Menos “sí, estoy súper” y más “tengo ganas de saber en qué estai, ¿vamos a tomarnos unas cervezas?”. Y también: si estás saliendo, joteando, pololeando, casado, ¿por qué no mejor tener conversaciones ricas -que te enriquezcan, que te transformen- en vez de hablar de tonteritas?

Puedes ver las preguntas traducidas en el set de fotos que dice “36 preguntas” (http://bit.ly/2eK2bpZ) y también, si se te hace fácil el inglés, puedes acceder a las preguntas a través de la app del New York Times (www. nytimes.com/36q)

Referencias:
The Experimental Generation of Interpersonal Closeness http://bit.ly/1F60DLK

The 36 questions that lead to love: http://nyti.ms/1y5N2o8

“To fall in love with anyone, do this”, Mandy Le Catron para Modern Love: http://nyti.ms/1yNghvE

Put to test: 36 questions (video) http://ind.pn/2aEXOd1

The Skin Deep parece haber agarrado algo de esto, porque es un estudio creativo que se centra en explorar las conexiones humanas en la era digital. Su documental The And, premiado por los Emmy, indaga las dinámicas de las relaciones humanas modernas a través de parejas que prestan su testimonio.
The Skin Deep http://www.theskindeep.com/
The And http://www.theand.us/

¿Es importante el tamaño?

La cantidad de veces que he escuchado esta pregunta me da hasta un poquito de vergüenza porque hay gente para la que esto es una duda existencial. Si la misma energía y tiempo que le dedican los hombres a esta pregunta la dedicaran a aprender idiomas nuevos, todos hablarían al menos 3 idiomas de manera fluida. O tal vez ya habría cura para todo tipo de enfermedades. Y habríamos resuelto el problema de la distribución de la riqueza. Y así.
¿Importa el tamaño del pico o no? (me rehuso a decir “pene”, acostúmbrese).
Tengo mi opinión al respecto, pero antes les contaré sobre un par de estudios. Vamos.

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Lo primero que uno debiese preguntarse es: ¿por qué importa el tamaño? ¿Acaso hay una correlación entre tamaño y placer sexual? Y si no la hay, entonces ¿por qué nos sigue importando?

Como el tema del tamaño les importa tanto a los hombres ha habido numerosos intentos para determinar el “tamaño normal”, y el asunto siempre varía: depende de si se trata de medidas flácidas o erectas, del grupo racial y la edad de los sujetos, de quién toma las medidas, etc.
Un estudio reciente determinó que el tamaño promedio de un pico erecto es 13,12cm, con una circunferencia de 11,66cm. La longitud y circunferencia fláccida fueron de 9,16cm y 9,31cm respectivamente. Los sujetos evaluados fueron 15.000 hombres de distintas edades y grupos étnicos, la mayoría europeos o del Medio Oeste.

En un sentido estricto -reproductivo- el pico debiese ser únicamente suficientemente grande como para fecundar la vagina. Por otra parte, en términos de placer, al parecer es más importante cuánto dura el encuentro sexual y la función eréctil durante el mismo. Las mujeres parecen preferir anchura a longitud cuando se trata de sentir placer. De manera predecible, las mujeres que prefieren estimulación vaginal profunda, prefieren picos más largos. Si se considera que el orgasmo clitoridial es el que está más a la mano (pun intented), el tamaño no importaría demasiado.

Se hizo un estudio en el que 170 mujeres participaron y se encontró lo siguiente:
– 20% considera que la longitud del pico es importante,
– un 1% que es muy importante,
– mientras que el 55% lo considera poco importante ,
– y el 22% totalmente irrelevante.
Las opiniones sobre la circunferencia siguen el mismo patrón. La longitud resultó ser, en todo caso, menos importante que la circunferencia: 21% y 32% respectivamente. Las mujeres que consideraban la circunferencia importante, solían también considerar importante la longitud .

Un estudio en Australia intentó demostrar que el resultado evolutivo con el que nos enfrentamos hoy en día respecto del aumento de tamaño del pico se debe a una preferencia femenina. El estudio consistió en testear, con imágenes digitales, qué tan atractivo era considerado un cuerpo masculino por parte de las mujeres, variando y combinando el tamaño del pico, la altura y la forma del torso.
El estudio concluyó lo siguiente:
– el tamaño flácido del pico tiene una influencia significativa en qué tan atractivo se considera ese cuerpo. Los hombres con picos más grandes eran clasificados como más atractivos, pero era una relación no-linear (el aumento proporcional en atractivo comienza a declinar en tamaños mayores a 7.6cm en promedio
– el tamaño interactúa con la forma del torso y la altura para determinar atractivo sexual. Los hombres más altos y con mayor ratio hombro-cadera eran considerados más atractivos.
– El tamaño del pico tenía un mayor efecto en el atractivo de hombres más altos que en hombres más bajos.
– Tamaños más grandes de pico y mayor altura tenían impactos casi equivalentes en el atractivo masculino. Un hombre con una figura con forma de pera y un pico de mayor tamaño, no era mejor evaluado.
– La elección evolutiva de parejas sexuales, por parte de las mujeres, habría resultado en el desarrollo de picos más grandes, y en términos más amplios, se concluyó que la selección sexual precopulatoria juega un rol en la evolución de las características sexuales.

***
Ok, dejemos de pensar en estudios, veámoslo en términos subjetivos.
A lo largo de mi vida he conversado con mucho hombre traumado con la idea del tamaño, he escuchado a mucha mujer quejarse del tamaño y también he hablado con mucha gente -hombres y mujeres- que me ha dicho que el tamaño no importa nada.
En algunos casos los hombres se pueden sentir tan perjudicados por el tamaño de su pico que terminan teniendo una performance que deja mucho que desear, pero la causante ahí es más su ansiedad que el tamaño mismo.
Como un estudio señala* -último estudio, lo juro- mientras los hombres sigan equiparando el tamaño del pico con su masculinidad, seguirán sintiendo una innecesaria ansiedad sexual. Los hombres, a lo largo de su vida y a pesar de haber logrado otras cosas que podrían validar su “masculinidad” siguen queriendo tener picos más grandes, incluso cuando ya están viejos.

En general cuando me hacen preguntas de este tipo -o cuando yo misma pienso qué tanta relevancia tienen estas cosas-, las invierto, o sea, cambio el sexo: ¿es realmente importante el tamaño de las pechugas / el poto / la cintura? Invertir la pregunta, desplazar el sujeto y el objeto, me ayuda a pensar más claramente sobre el asunto. ¿Hagamos el ejercicio?

Conozco hombres que siempre eligen estar con minas pechugonas y miran pocazo a minas planas. Otros prefieren estar con minas potonas. A otros les importa que sean super flacas y jamás estarían con una pasada de kilos. A otros les gusta que haya de dónde agarrar. Tiene sentido, cada uno puede tener sus gustos, ¿cierto?
Creo que en general en el caso de las mujeres hetero corre la misma ley: hay mujeres a las que les encantan los picos grandes y se mueren de depresión cuando ven un pico chico. Hay mujeres a las que las deprime que el tipo sea pelado, pero si tiene pelo, todo el resto está bien. Hay mujeres a las que eso no les importa tanto, pero sí les importa que el tipo sea alto. Hay minas a las que no les importa que sea alto, ni bajo, ni que lo tenga grande ni chico, pero les da ataque si tiene las manos como empanadas. Podría seguir, pero espero que ya se hayan hecho una idea. ¿Importa el tamaño? Sí, si es que es te importa el tamaño. No, si es que no te importa el tamaño.

¿Qué se puede hacer si a pesar de todo esto te sigue preocupando tenerlo chico? Creo que hay que ser vivos, más que nada. Hay que asumir que hay cosas que no podemos cambiar y que podemos manejar mejor si aceptamos que son como son, valorando otras cualidades que tenemos que son atractivas y seductoras. La idea de centrarse en una sola cualidad y dejarse amargar por ella me parece un poco tonta y poco efectiva. Y por último, si uno siente que anda medio descompensado por un lado, compensa por otros. (Tengo una hipótesis no probada: los hombres con picos más chicos son un poco overachievers en la cama y eso los hace más entretenidos: se preocupan más de que el otro lo pase bien y tienden a desarrollar otras habilidades o talentos -mejor sexo oral, mejor previa, más seductores, etc.-).

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En resumen: evolutivamente el tamaño impacta -relacionado con otras variables, por selección natural-, culturalmente el tamaño impacta -los medios masivos y la cultrua refuerzan un estereotipo del tamaño asociado a la masculinidad-, y subjetivamente puede impactar o no, porque hay gente a la que le importa y gente a la que no.

Un consejito: si lo tienes chico, las minas a las que les importa el tamaño no van a estar súper contentas. ¿Lata? Sí, pero quién te manda a tratar de convertir a justos en pecadores y vice-versa. Busca a tu público cautivo, céntrate en tus pros más que en tus contras. Búscate a alguien para quién esa característica no sea crítica.
Ah y también sería bueno preocuparse más de ser un sujeto interesante, simpático, buena gente y con sentido del humor en vez de obsesionarse con el tamaño. Puedes tener el tamaño perfecto, pero si eres un imbécil se pone difícil la cosa.

Fuentes:
Penis size: is there a correlation with sexual satisfaction? A scientific look -Independent http://ind.pn/1EglRcl
What importance do women attribute to the size of penis? – http://bit.ly/2e37N16
Penis size interacts with body shape and height to influence male attractiveness http://bit.ly/2eglu87

Para los que quieran ahondar más:
– VIDEO: Does size REALLY matter? http://dailym.ai/2epvRqz
– Does size matter? Men’s and Women’s Views on Penis Size Across the Lifespan http://bit.ly/2eeOw93

Error de atribución y atracción física

Por muy adrenalínico que pueda parecer tratar de meterse la mayor cantidad de comida a la boca y al mismo tiempo verse sexy, los estudios sugieren que tal vez salir a comer en una cita no es lo más efectivo. Tampoco lo es sentarse a tomar hasta que alguno de los dos parezca descerebrado y ya no importe lo incómoda que es la situación. Convendría, como alternativa, ir a ver una película de terror, salir a bailar o juntarse a subir las escaleras del edificio de alguno de ustedes (o jugar a empujarse por las escaleras, al más puro estilo de Lo que el viento se llevó), porque lo que sí funciona es acelerar el corazón del otro (en el sentido más literal posible).

La frasecita a recordar es: “los momentos de ansiedad y de descarga de adrenalina pueden generar un incremento en la atracción sexual”.
Normalmente pensamos que la excitación es el resultado de la atracción sexual, pero lo contrario también pasa.
En algunos casos, cuando la excitación por miedo o intensidad de actividad física se parece a la excitación sexual y hay un objeto presente, el cerebro puede conectar la excitación a la atracción sexual. Es decir, emociones fuertes son catalogadas como atracción sexual siempre que haya un objeto aceptable presente (con “aceptable” quiere decir que sea un objeto al que se le pueda atribuir el contribuir a la excitación sexual. Difícilmente, por ejemplo, una escoba). Esto se llama “atribución errónea de la excitación” y consiste en que a veces, para entender lo que nos está pasando, tratamos de explicarlo desde donde nos hace más sentido, aunque no sea la explicación correcta.

Contexto —Emoción —- identificar la causa de esa emoción–atribución

Ojo: esto no es un posteo para recomendar cómo salir de citas, sino más bien para ejemplificar cómo funcionamos. Efectivamente pasa que en situaciones críticas solemos generar el error de atribución y muchas relaciones que tal vez en contextos más calmados no hubiesen florecido, sí lo hacen en otros escenarios.

Para los curiosos, acá van los estudios:
*En un estudio ya clásico de 1974, un grupo de hombres de entre 18 y 35 años cruzaron un puente para llegar hasta una entrevistadora atractiva. Unos cruzaron un puente alto e inestable (alta ansiedad) y otros cruzaron uno bajo y estable (bajan ansiedad). Al final del puente la mujer les pasaba un cuestionario de imágenes aperceptiva y les sugería que si querían averiguar más sobre el cuestionario, la podían llamar (dándoles su número). Los hombres del puente inestable respondían el cuestionario con contenido más sexual que los otros. Y del otro grupo solo el 12,5% de los 16 participantes llamaron a la mujer, mientras el 50% de los del puente alto la llamaron. (Cabe aclarar que también se testeó un grupo con un entrevistador masculino y otro grupo presentando a la entrevistadora antes y luego de nuevo al final -es decir, habiendo anticipado el estímulo final-).
*Estudios posteriores han encontrado la misma conexión entre estimulación física y atracción sexual. En un estudio de 2003 se evaluó qué tanta atracción sentían los individuos hacia una foto de un individuo del sexo opuesto luego de andar en una montaña rusa. El resultado fue que la excitación residual de andar en la montaña rusa intensificaba la experiencia posterior de atracción entre parejas no románticas (no se mostraba el mismo efecto con personas ya vinculadas emocionalmente).
*Otro estudio comparó el nivel de atracción que sentían las personas hacia alguien del sexo opuesto antes y después de hacer ejercicio. Los resultados indicaron que había una alta correlación entre adrenalina y atracción.

Refs.:
Misattribution of Arousal http://bit.ly/2dujhI5 —artículo súper bien desarrollado que incorpora también otros puntos de vista o contextos, como las relaciones de pareja ya establecidas y los errores de atribución de la excitación.
The effects of Adrenaline of Arousal and Attraction http://bit.ly/2dudkuJ
Love at First Fright http://bit.ly/2dpAHVh
Some Evidence for Heightened Sexual Attraction Under Conditions of High Anxiety http://bit.ly/2e7AsyN

Cómo cortejan los hombres

Entras a la oficina de tu jefe y está echado hacia atrás, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza, los codos apuntando hacia arriba, el pecho hacia afuera. Se levanta y se acerca a ti sonriendo, arquea la espalda y orienta hacia ti su pecho inflado. Te tengo (malas) noticias: o está afirmando su dominancia sobre ti o te está cortejando.

El “pecho inflado” es una postura básica usada a lo largo del reino animal, sinónimo de estar “con la frente en alto” o “la cabeza erguida”. Las criaturas dominantes se inflan. Serpientes, ranas y sapos inflan sus cuerpos. Los antílopes y los camaleones se ponen de costado para hacer notar su tamaño. El venado bura se mueve con recelo mostrando sus cornamentas. Los gatos se erizan. Las palomas se hinchan. Las langostas se alzan sobre las puntas de sus patas y extienden sus pinzas abiertas. Los gorilas se golpean el pecho. Los hombres ponen fotos de su yate en la oficina, arquean la espalda y empujan el pecho hacia afuera.

Enfrentados a un animal dominante, muchas criaturas se encogen. Las personas entornan los pies hacia adentro, curvan los hombros y agachan la cabeza. Los lobos meten la cola entre las patas y se escabullen. Las langostas subordinadas se agachan. Los redactores freelance recogen su cheque sin levantar la vista y corren. Muchas especies se inclinan, haciendo una especie de reverencia. Las lagartijas mueven todo su cuerpo de abajo a arriba. Los chimpancés y los empleados pusilánimes (te estoy mirando, Cárdenas) asienten con la cabeza tan rápido y repetidamente que los primatólogos lo llaman “bobbing” (rebote).

Estas posiciones de encogimiento y agrandamiento se ven en el cortejo también. Las mujeres se encogen o agachan enviando el mensaje “soy inofensiva, ven aquí y defiéndeme”. Otras criaturas se encogen para señalar que son amistosas. Encogerse o inflarse es una manera de señalar disponibilidad e interés. Un dato interesante -aunque no tan sorprendente- es que los hombres se acercan más a las mujeres que proporcionan señales de disponibilidad, y no necesariamente a las más bonitas o atractivas. La fruta que está más cerca del suelo es la primera en ser consumida, pero ya llegaremos a la alimentación.

Otra manera humana de cortejar es el “handicapping” es decir, vestirse un poco mal, usar ropa que se vea poco atractiva o verse desprolijo. Algunas personas se sientan, por ejemplo, donde apenas se notan. Ningún animal -fuera del humano- recomendaría este tipo de cortejo. Sin embargo, la técnica consiste en publicitarse a sí mismos a la inversa: “soy tan buen partido que puedo ganar en el juego del cortejo aun cuando me vista como la cresta”. (Expertos en la materia -amigos cercanos- sitúan el porcentaje de éxito de esta técnica en el 7%. Tal vez no sea tan buena idea).

Y por último, un clásico dilema: ¿quién paga? A pesar de que se vea como una transacción económica más, ésta es clave. A lo largo del reino animal los machos alimentan a las hembras esperando obtener sexo a cambio. El mono le ofrece a la hembra carne o caña de azúcar, la hembra consume su premio y luego se gira y copula con él. La alimentación durante el cortejo es tan frecuente en el reino animal y va tan ligada al sexo, que cuando se trata de insectos se le llama “el regalo nupcial”. Los seres humanos también lo hacemos: los hombres ofrecen un trozo de pescado o carne, o una caja de chocolates a las mujeres. Cuando no pueden ofrecer comida, ofrecen cerveza, cigarros, joyas, ropa o flores. Esto es parte del proceso de cortejo. Hay un intercambio anclado en nuestros cerebros cuando se trata de dar o recibir regalos o comida, lo que puede resultar en sexo o incluso en algo más constante, como el amor. Comprarle comida a alguien es un buen regalo durante el cortejo: como resulta costoso, señala tu estatus financiero y tu generosidad. Sin embargo, OJO: no tiene valor a largo plazo, el intercambio se debe realizar seguidamente, no es acumulable en el tiempo.

*

El antropólogo David Givens y el biólogo Tim Perper han pasado miles de horas estudiando a los americanos en los bares de solteros, y han visto que estos 5 pasos del cortejo se repiten, sin importar el tipo de personalidad:
1- Tener un espacio propio: hombres y mujeres establecen un territorio donde puedan ver y ser vistos (una banca, un lugar en el que puedan apoyarse).
2- Atraer atención hacia sí mismos: se ríen fuerte, mueven los brazos de manera exagerada. Se balancean, se estiran o bailan un poco mientras están de pie, o hacen varias carreras al baño. Se ajustan la camisa, se pasan los dedos por el pelo, se tocan el mentón, se sacan pelusas invisibles de la ropa (self-grooming, aseándose a sí mismos, como los gatos), dejan botados a los amigos para ir a pararse solos al bar.
3- Hablar: las mujeres adoptan tonos de voces más altos y melodiosos que atraen a los hombres, mientras que los hombres mantienen la voz baja y profunda. Lo que funciona mejor son los piropos o hacer preguntas, porque la contraparte debe responder. De hecho, si inesperadamente un hombre recibe un halago, se pone de mejor humor y más amistoso hacia una mujer poco familiar.
4- Tocar: generalmente la mujer toca primero, ya sea el hombro, el brazo o la muñeca, preguntando, por ejemplo, cómo está la comida o si le puede dar la hora. Si él se retrotrae o la rechaza, no lo intentará de nuevo. Si él no responde, ella puede intentar otro toque casual. Si él casualmente la toca de vuelta, los dos empezarán a tocarse el uno al otro de vez en cuando.
5- Marcar el paso o sincronía interaccional: cuando dos personas hacen click, se giran el uno hacia el otro hasta que los hombros se alinean. Luego comienzan a sincronizar sus movimientos. Si él toma su vaso de cerveza, ella toma la suya. Si ella cruza las piernas, él cruza las suyas. Al principio marcan el paso por pocos segundos, hasta que comienzan a moverse de manera sincronizada, a un mismo ritmo. Cuando dos personas se imitan, incluso sus ondas cerebrales se ponen en sincronía.

** Artículo armado con la colaboración humorística de Christian Riquelme
Refs.: Anatomy of Love y Why him, Why her- Helen Fisher

Tu pareja se parece a tus papás

¿No te gustó hincharle las pelotas por 30 años a tus viejos?

INVESTIGACIONES:
– Desconocidos son capaces de identificar a las esposas y madres del novio basándose solamente en parecido facial.

– La gente que fue criada por padres más viejos, tiende a elegir parejas mayores que ellos. Algunos estudios señalan que esta tendencia influye hasta en escoger el color de ojos y el pelo de las potenciales parejas románticas, teniendo como referencia al padre del sexo opuesto.

– Si se les muestran rostros “anónimos” a la gente, intervenidos con un 45% de sus propios rasgos faciales, la gente tiende a catalogar como más atractivas a esas caras que a los que no tienen ese parecido a ellos mismos. Es decir, elegimos gente que se ve como nosotros -que tiene un ADN similar- y, por extensión, también gente que sería parecida a nuestros padres.

Hay dos explicaciones para esto:
– Imprinting: como nuestros padres son los primeros humanos con los que nos relacionamos y en los que confiamos, inconscientemente escogemos gente similar, pensando que son más confiables y dignos de convertirse en nuestras parejas que otras personas.

– Efecto de exposición prolongada: mientras más tiempo pasamos con alguien, más nos gusta. Por eso hay tanta gente que se enamora de sus compañeros de colegio, de los vecinos del edificio o de sus compañeros de trabajo. La lógica es que como pasas tanto tiempo con esta gente la prefieres por sobre el resto. Es decir, respondemos positivamente a estimulos familiares.

(*No hay estudios sobre qué pasa con las relaciones homosexuales).

Refs.:
Facial attractiveness: evolutionary based research
http://bit.ly/1UEvQRo

Science says you’re probably attracted to people who look like your parents
http://read.bi/2d9YbjE

Are You Attracted To People Who Look Like Your Parents? Science Thinks You Are! http://bit.ly/2ekTS67

Spanking (BDSM)

Puede considerarse que el spanking es una de las formas más íntimas de flagelación. Consiste, por definición, en que la víctima se tienda sobre la falda del disciplinante, el cual luego le da palmadas a los glúteos del primero. Se usa solo la mano, no un accesorio adicional.

Los efectos psicológicos que se alcanzan dependen  del tipo de comunicación verbal que se use y si es que se le exige, al que va a ser palmeado, que se desvista antes de someterse. El tipo de vestimenta que se usa también tiene un rol importante. Algunos disciplinantes usan pantalones o faldas de látex para crear una sensación resbaladiza en el pene o el clítoris. Si la víctima se transviste también tiene un efecto y significado distinto (dedúzcalo). El frotamiento, los dildos o la inserción de dedos se usan para inducir a orgasmo.

Otras formas de spanking se pueden llevar a cabo durante el acto sexual, ya sea en la posición del misionero -la persona de abajo le hace spanking a la de arriba- o en el doggy style  -la persona que monta le hace spanking al otro-. Se dialoga menos en estas últimas versiones y las palmadas suelen ser seguidas de un pellizcón o masajeo.

 

 

 

 

 

BDSM: Please Master can I…?

A menos que haya estado viviendo debajo de una roca durante toda su vida, se habrá topado con este término. Si efectivamente vivió bajo una roca, espero que ahora esté bien, sano y que no le afecte tanto la luz del sol. Si conoce el término gracias (o a pesar de) 50 sombras de Grey, le quiero contar que eso es sólo el comienzo.

BDSM es una sigla que condensa los siguientes términos: bondage, disciplina, sadismo y masoquismo. Otra manera de ponerlo: bondage-disciplina (BD), dominancia-sumisión (DS), sadismo-masoquismo (SM). Si bien se definen como prácticas eróticas alternativas o no tan tradicionales, al menos en mi experiencia de entrevistas -y de conversar con gente por la vida- es súper común tener algunas fantasías y al menos incorporar un par de prácticas relacionadas con todos o cualquiera de esos términos. Estaré revisando prácticas asociadas a BDSM en los siguientes posts.

Algunos datos:

  • ¿Cuánta gente practica BDSM? Entre 2% y 62%. La forma en que se pregunta es clave, por eso hay poca claridad.. En general, la gente tiende a fantasear mucho con prácticas BDSM y eso dispara el resultado.
  • ¿Es una enfermedad o trastorno? No. O sea, Freud diría que sí, pero se hizo un estudio comparativo entre gente que practica BDSM y gente que no lo hace y se encontró que la gente que está más metida en BDSM es más extrovertida, autoconsciente, abierta a la experiencia y puntúa mejor cuando dice cómo se siente subjetivamente, además de tener  menor nivel de neuroticismo y  de sensibilidad al rechazo.La característica negativa en la que destacan los practicantes de BDSM es en que tienen menor nivel de afabilidad. Otro estudio comparó los resultados de tests en personas que practican BDSM con la norma estandarizada y encontró que tenían menor nivel de depresión, de ansiedad, de estres post traumático,menor nivel de sadismo y masoquismo psicológico, de trastorno borderline y de paranoia. También tenían igual nivel de trastorno obsesivo compulsivo y mayores niveles de disociación y narcisismo.
    Para que estas prácticas sean tipologizadas como trastornos tienen que cumplir con el criterio de afectar negativamente o estresar la vida de la persona en ciertas áreas relevantes, como la de las relaciones sociales y el trabajo, o ser realizadas con alguien de manera no consensual.
  • ¿De qué se trata? Se han creado categorías para clasificar las actividades de BDSM. Por ejemplo, “restricción física” (bondage, esposas, cadenas), “administración de dolor” (spanking, caning, poner ganchos de ropa en la piel), “humillación” (gags humillaciones verbales) y “comportamiento sexual”.
  • ¿Qué efectos tienen las prácticas BDSM en quienes las llevan a cabo? Se hizo un estudio para investigar esto. En BDSM la persona que recibe la estimulación es el bottom, y la que la provee o estructura es el top. Se midieron variables psicológicas en los tops y bottoms antes y luego de haber tenido un encuentro y se encontró que ambos señalaban sentirse relacionalmente más cercanos y menos estresados luego del acto sexual. Pero los bottoms también mostraron señales de estrés fisiológico -aumento de cortisol- y los investigadores consideraron que esta desconexión entre el estrés psicológico y el fisiológico era curiosa, preguntándose si los bottoms, tal vez, entraban a un estado alterado de conciencia.
    Para testear esa teoría se hizo un estudio en el que se invertirían los roles.Los resultados revelaron que tanto los bottoms como los tops entraban en estados alterados de conciencia, pero eran distintos. Los bottoms entraban a “hipofrontalidad transiente”, la cual se asocia a reducción del dolor, sensación de flotar, sentimientos de paz, sentimientos de vivir en el aquí y el ahora y distorsiones temporales. Los tops, por contraste, entraban a un estado llamado “flow”, relacionado con atención concentrada, una pérdida de la autoconsciencia y capacidad de performance óptima al realizar una tarea. Se hipotetiza que estos estados alterados de conciencia placenteros pueden ser una de las motivaciones para realizar prácticas BDSM.

Enchúfese e inspírese:
1. Si se quiere poner al día, Wikipedia apaña para una instrucción rápida.
2. Hay un IG de ropa interior que me parece ilustrativo de la estética BDSM: @creepyyeha. También, algo más explícito y tirado para el bondage @darkartsphoto. Otro que es algo más chistoso es @art.of.b.d.s.m., mira esto y esto que tiene dos partes (1 y 2) y esto.
3. La película The Secretary retrata una relación con elementos de BDSM. My Mistress se ve interesante (no la he visto, pero el trailer promete).
4. El poema Please Master de Allen Ginsberg captura el espíritu  dominación/sumisión:

“Please master call me a dog, an ass beast, a wet asshole,
& fuck me more violent, my eyes hid with your palms round my skull
& plunge down in a brutal hard lash thru soft drip-fish
& throb thru five seconds to spurt out your semen heat
over & over, bamming it in while I cry out your name I do love you
please Master.”

 

Infidelidad


 

 

Esther Perel es una psicoterapeuta que ha abordado el tema de las relaciones de pareja y el sexo, cuestionando las cosas que dábamos por sentadas, como por ejemplo, la infidelidad y su impacto en la pareja. En esta charla TED se explaya sobre por qué la infidelidad resulta amenzante y destructiva, pero también sobre cómo resimbolizarla y usarla a favor de la relación si la pareja decide seguir adelante. Es una charla que obliga a repensar términos como deseo, lujuria, felicidad. Puedes ver la charla completa o leer la transcripción. Te dejo, además, algunas citas que resumen un poco su apuesta.

Tenemos un ideal romántico en el que nos volcamos a una persona para satisfacer una lista interminable de necesidades: ser mi mejor amante, mi mejor amigo, el mejor padre, mi confidente, mi compañero emocional, mi par intelectual. Y yo: la elegida, la única, indispensable, irreemplazable, la elegida. Y la infidelidad me dice que no. Es la traición definitiva. La infidelidad rompe la gran ambición del amor. Pero si a lo largo de la historia la infidelidad siempre ha sido dolorosa, hoy a menudo es traumática, porque amenaza nuestro sentido del yo.

Debido a este ideal romántico, confiamos en la fidelidad de nuestra pareja con un fervor único. Pero nunca fuimos tan propensos a descarriarnos y no porque hoy tengamos nuevos deseos, sino porque vivimos en una era en la que sentimos que tenemos derecho a cumplir nuestros deseos, porque en esta cultura merecemos ser felices. Y si solíamos divorciarnos porque éramos infelices, hoy nos divorciamos porque podríamos ser más felices. Y si el divorcio traía aparejada la vergüenza hoy, elegir quedarse cuando uno puede partir es la nueva vergüenza.

Las aventuras son un acto de traición, pero también una expresión de añoranza y pérdida. En el meollo de una aventura, siempre encontrarán un anhelo y un deseo vivo de conexión emocional, de novedad, de libertad, de autonomía, de intensidad sexual, un deseo de recuperar partes perdidas de nosotros mismos o un intento por recuperar vitalidad de cara a la pérdida y la tragedia (…)  cuando buscamos la mirada del otro, no siempre nos alejamos de nuestra pareja, sino de la persona en la que nos hemos convertido. Y no es tanto que estemos en busca de otra persona, sino en busca de otro yo.

Y al contrario de lo que puede pensarse, las aventuras tienen que ver menos con el sexo y más con el deseo: deseo de atención, deseo de sentirse especial, deseo de sentirse importante. Y la propia estructura de una aventura, el hecho de nunca poder tener al amante, aviva el deseo. Eso en sí mismo es una máquina de deseo, por lo incompleto, por la ambigüedad, te hace desear lo que no puedes tener.

Desviaciones de pene: doble aquí

Desviación de pene: se refiere a penes “torcidos”. La persona puede haber nacido así o puede haber sufrido un accidente -que se haya fractuado el pene durante el acto sexual, o como consecuencia de un tratamiento para el cáncer de próstata- o puede sufrir una enfermedad, como la de Peyronie (los síntomas están acá).

La mayoría de los penes desviados se curvan hacia el cuerpo cuando están erectos, pero un pequeño porcentaje se curva hacia el frente, lo que hace que para la pareja sexual la introducción del pene resulte dolorosa y se genere más roce.

La dirección en que se curve el pene puede deberse simplemente a las forma en que el hombre se guardó el pene en los calzoncillos cuando chico. Por ejemplo, un pene curvado hacia adelante puede deberse a que el niño se lo acomodaba entre las piernas.
**Consultar al urólogo si la curvatura parece anormal.

 

PD: creo que nunca había escrito tantas veces la palabra “pene”.

 

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