Sí, usted y yo sabemos que lo ha fantaseado desde hace mucho y que solo por ignorancia o ineptitud no lo ha hecho. Por eso hoy le presento una breve guía sobre cómo hacer el amor con sus vidas pasadas (no sea burda, no estoy hablando de masturbación y sí, dije “hacer el amor” porque si los peores son nada de este mundo solo lo/la tratan como una cosa, al menos usted trátese con cariño).

  1. Recuéstese sobre su cama, cierre los ojos, y repita 100 veces “quiero poseerme”. Relájese. Una vez en trance, permítase reconectarse con sus vidas pasadas con total libertad. Deje que su mente vague por sus existencias anteriores sin limitaciones. Visualícese haciendo cosas cotidianas.
  2. Luego de haber testimoniado al menos 10 vidas pasadas, escoja, a partir de su preferencia sexual, aquella que más le acomode. Como el mundo es una serie de planos astrales interrelacionados, no le costará nada tocar su propia (ex)puerta de su (ex)casa y presentarse a sí misma para sostener un apasionante diálogo y luego un encuentro sexual literalmente histórico.
  3. Para salir del trance simplemente despierte. Es probable que sienta cierto grado de desorientación temporoespacial, pero esto es de lo más normal. Puede hacer la poco elegante -pero siempre útil- técnica Memento: escríbase la fecha en la cara antes de empezar con esta experiencia.
    Nota: asuma desde ya que usted no fue María Antonieta ni Shakespeare ni Platón ni Elvis. Aterrice. Es muy fácil autoengañarse en estado hipnótico y creer que la está haciendo de lujo al elegir a una supuesta vida pasada que no es la suya. No sea idiota: ese es otro post llamado “Fronteras del sexo: Personajes históricos” (en producción) o “Fantasías sexuales clichés” (que probablemente no escribiré, a menos que sea para reírme de usted).

Debido a que lo anterior puede sonar muy vago, le relataré mi propia experiencia: al entrar al estado de trance pude verme en la plenitud de todas mis vidas pasadas. Escogí mi identidad de cowboy del año 1897. En esa época yo tenía 22 años y todavía estaba sano (después contraje sífilis y las cosas no fueron tan lindas).  Me vi a mí mismo arreando unas vacas, en pleno rancho tejano. No teníamos mucho en esa época, por lo que trabajábamos de sol a sol. Me acerqué a mí/Johnny con mi rifle. (Sé cómo tengo que tratarme, no es que haya querido ser innecesariamente violenta). Le/me dije que no podía hacer preguntas. Johnny/yo era particularmente curioso y malhablado. Lo escolté a su casita. Era un día caluroso, alrededor de las cuatro de la tarde. Podía ver mi/su espalda sudorosa debido al trabajo intenso. Se le marcaban los músculos bajo la camiseta. Aprecié la juventud de mi/su cuerpo masculino. Nos sentamos en una especie de living -bien precario, no reniego de mis orígenes humildes-. Le traté de dar un poco de contexto. En realidad, le mentí. ¿Cómo podría creerme que yo venía del mundo de los vivos para conectarme conmigo misma que era, por lo demás, un cowboy extremadamente atractivo? Así que hablamos de nimiedades: que las vacas, que la cosecha, que el problema del agua. Obviamos el hecho de que una mujer ridículamente sexy (yo) estuviese amenazándolo con un rifle en su propio hogar. Quería que se sintiera cómodo, así que intenté ser amable. Hacía calor, por lo que mientras me contaba de la dura vida que debía llevar (primer hombre que sé de primera fuente que no exagera), lo invité amablemente a desvestirse, mientras lo apuntaba con mi arma. Lo hizo rápidamente. Tenemos eso en común: no nos cuesta nada seguir órdenes, especialmente cuando están bien justificadas. Lo miré complacida, seguimos conversando. Me recordó a alguien de esta vida de acá. Le conté poco de mí, es verdad, pero lo hice por mi/su bien. No quería generar un quiebre temporoespacial que pudiese afectar mis siguientes vidas.

¿Quiere saber más? Viva su propia experiencia autoerótica con su vida pasada de preferencia. Ya sabe cómo dar inicio a este tipo de encuentros (y  si es lo suficientemente despierta, ya debe haber deducido cómo terminan). Si tiene dudas, puede escribirme un e-mail para consejos más específicos referidos al trance.

Tip: le sugiero no conversar sobre esto con su familia, por muy entusiasmada que haya quedado con la experiencia. Resguarde su integridad superficial (y haga lo que quiera con lo que le queda de su integridad interior).

 

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