Kit de supervivencia: Portaligas

Para dar un buen inicio a su soltería, es imperativo que consiga un portaligas. ¿No sabe lo que es? Entonces es una ignorante sexual.
Instrúyase: la adquisición de estos conocimientos y su aplicación práctica requieren una fase de investigación y exploración. Comience por comprarse un portaligas para usted misma. No piense en los beneficiarios posteriores, que seguro los habrá. Piense en usted de una vez por todas.
Úselo para ir a la pega, bajo la faldita fome. Sepa que tiene un secreto. Actúe como si tuviese un secreto. El misterio debe ser cultivado. Mírese en el espejo y sorpréndase con lo atrevida que se ve. Acostúmbrese a pensarse a sí misma como un instrumento sexual.

Práctica y visualización
Sentada al borde de la cama, con los pies apoyados en el suelo y con la espalda recta, diga: “Soy un instrumento sexual”. Hágase cargo de las cosas que dice: mire hacia abajo y dese cuenta de que está usando un portaligas. ¿Emocionante? No sabe todavía lo que le espera. Cierre los ojos y vuelva a decirlo, pero ahora dígalo fuerte, con orgullo. Dígalo por los cientos de mujeres silenciadas a lo largo de la historia. Dígalo por las mujeres que no saben lo que es un portaligas, porque viven bajo la opresión sexual patriarcal y la creencia naturalista de que es mejor tirar sin ropa. Dígalo reconociendo que usted es parte del mercado capitalista y, por lo tanto, transable. Permítase sentirse como Sharon Stone en Bajos instintos. (Estamos lejos, pero ya llegaremos). Rescate esos impulsos salvajes que se encuentran sepultados por su culpa, porque todas las noches insiste en ponerse ese chaleco talla XL para dormir.
Despierte a su fiera interna. Levántese y ante el espejo, obsérvese con su portaligas.  Ahora diga “miau”. Ronronee.  Como un gato, arquee la espalda y vuelva a ronronear. Diga “ahhhhg”. Diga “ohhhh”. Levante la mano a media altura y haga “la garra”. Ahora haga “la garra” y muestre sus colmillos.

Muy bien.
Respire.
Vuelva a la cama. Tiéndase de espaldas y cierre los ojos. Piense que es un círculo de fuego que vibra. Concéntrese. Ese círculo de fuego está lleno de energía y de sus secretos más profundos. Sáquelos a la luz y véalos en acción. Fantasee con Ryan Gosling y su capacidad para hacerla imitar la escena de Dirty Dancing, con Anthony Hopkins en versión dominante (con uno así, bienvenido sea ser un corderito), con Justin Bieber versión 2013 como representante de las nuevas generaciones (póngalo en mute, por su bien). Como instrumento usted deber ser capaz de ser funcional para sujetos diversos. En el caso de Justin, bordee los límites de lo prohibido: excítese con sus pantalones de cuerina. Ahora, permítase explorar su pasado más oscuro. Recuerde cuánto le gustaba Mark Owen, de Take That y no porque fuese atractivo, sino porque le parecía débil y pequeño. Reconózcalo: usted ha sido siempre una máquina sexual oprimida. Es momento de liberarse. Vaya más atrás todavía: recuerde cuánto fantaseaba con Anthony de Candy. Sí, era un monito animado, pero no lo niegue: usted lo deseaba.

Respire.

Finalmente, abra los ojos, y ubíquese nuevamente frente al espejo. Usando todavía su portaligas, haga movimientos circulares con las caderas, como si estuviese haciendo el ula-ula, pero muy lento y amplio. Vuelva a sus estado mental habitual, o sea, no piense en nada. Repita 10 veces.

¿Cómo se siente? Increíble, ¿cierto?

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