Tiene el pelo de color castaño claro-dorado -si es que eso es un color- y la piel bronceada, aunque se nota que es naturalmente blanco. Se tiene que inclinar para saludarme cuando lo hago pasar y yo, sin querer, también me empino un poco. Lleva unos bermudas –nunca había usado esta palabra antes-, una polera de cuello redondo y trae una mochila. Me recuerda a un amigo-ex con el que tuve algo hace varios meses, solo que el otro era más flaco y peligroso y todavía cada vez que pienso en él se me aprieta la guata. Tomo nota mental de este recuerdo y lo archivo rápido –la manera en que me miraba, la risita burlona- y lo considero una señal: cuidado.

A. me sigue hacia la salita de estar y yo me ubico en mi silla de escritorio de madera de los años cuarenta y lo invito a sentarse en un sofacito de un cuerpo, tapizado con un diseño de flores burdeo y verde. Lo tengo que retapizar, sí. No, no ha sido mío siempre. Y no, no tengo tantas sillas raras. Como no planeo mucho ninguno de estos encuentros, nos acomodamos como podemos: le pongo un ventilador al frente porque la temperatura ambiente es como de 35 grados acá adentro, y me siento perpendicularmente hacia él, o sea que todo el tiempo miro su perfil, lo que es –ahora que lo escribo y me doy cuenta- súper tonto. Lo lógico sería sentarme al frente, como en una conversación normal. Obvio. Pero no. Lo obligo entonces a girarse un poco hacia mí cada vez que habla, mientras el sofacito, que le queda chico, mira hacia la pared.

¿Debiera mencionar que conozco a A. de antes? ¿Debiera explicar que además de tener buen gusto en música tiene cierta sensibilidad artística? ¿Cómo podría decir eso sin arruinarlo todo? Tal vez diría: “La primera vez que vi a A. hablamos de pintores. Le gustaban los retratos, tanto o más, mucho más que a mí. Le gustaba Sargent. Le mostré unos pantallazos que había sacado de sus cuadros. Le mostré Madame X”. Pero queda pretencioso. Tal vez debiera decir: “La primera vez que vi a A. supe que le quería hacer un perfil. Supe de la misma manera en que uno sabe de un buen melón”. Pero esa sería una copia a Harry y Sally y esta no es una historia romántica. Entonces opto por esto: “La primera vez que vi a A. lo vi llegar como si alguien tirara un tarro de pintura roja en medio de la habitación”.

Me dice: “Me gustan las mujeres, igual”. Le digo: “Ya, pero ¿y los hombres?”. Vacila, emite un sonido similar al de una abeja -“hmmmnnmmn no”-, se ríe y dice: “O sea, nunca me he agarrado a un weón, no sé”. Sueno dura cuando le pregunto, cuando insisto, sí sé. En parte es porque todavía no le agarro el ritmo a esto, porque tengo el computador sobre los muslos, porque lo veo de perfil, porque estoy transpirando, porque se me pega la blusa a la espalda, porque solo le puedo ofrecer agua o jugo o un poco de Coca Light, porque mi vasito de Coca Light está caldeado y sin gas, porque esta silla es súper linda, pero súper incómoda y porque si cruzo las piernas me empieza a transpirar pierna-con-pierna y me corre una gotita desde el muslo a la pantorrilla y no sé cómo hacer para disimular este nivel de transpiración ridículo.
– Ya, pero ¿te sientes heterosexual? ¿Te importa esa definición?
– Sí, igual me siento heterosexual. Sí. O sea obviamente uno cacha si hay un weón que tira pinta, no sé po, pero no así como que vea a un weón y me den ganas de agarrármelo.

Me gusta eso. Es algo que yo diría. Lo que no hace que sea una respuesta mejor o peor. La manera en que lo dice también: insinuando que con las mujeres sí le pasa lo contrario. Es una forma de dar información por brochazos. Rojo, rojo, rojo. Una pizca de naranjo.

– ¿Qué tan sexual te sientes?
– ¿Yo? Hmmm. Igual soy caliente. Sí, igual.
– ¿Cómo evalúas eso?
– Puta es que ando todo el día como caliente, jaja. No sé, me imagino que es eso. No sé si serán todos los hombres así… andai todo el día pensando en tirar. ¿O no? Sí.
– ¿Y qué es el sexo para ti?
– Para mí es como placer ¿o no? Es como rico. Sí, me gusta.

Me río y me río ahora que lo escribo también porque es la respuesta más concreta que alguien puede dar, pero también la más honesta y en esa simpleza hay algo brillante.-

– ¿Cuando te sientes más deseable?
– Cuando ando como positivo así, ¿hai cachado? Como cuando andai medio negativo…siento…ahí pienso menos en sexo. Pienso, pero como que no ando alerta. ¿Puede ser eso? Yo creo que es más el estado de ánimo. De repente depende de cómo partió el día: si te mira una mina y después te mira otra quedai así cómo “ahhh, hoy día ando deseable”, ¿o no?

Ya sé a quién más me recuerda. A Shaggy, de Scooby-Doo.
– ¿Con quiénes hablas de sexo, si es que lo discutes con alguien?
– No.
– ¿”No” con nadie, ni con tus amigos?
– O sea como que uno cuenta historias de repente, pero así…a ver no, no, igual sí, sí. Sí, con amigos. Como que contai “oye, me pasó esto y rararara”.
– Pero me dijiste que no al principio. ¿Qué significaba ese no?
– Ah es que me imaginé “hablar de sexo” como lo que estamos hablando ahora. Así no, primera vez. Por eso lo encontré como choro venir.
– Pero con tus amigos entonces no entran en mucho detalle.
– Igual entrai en detalles. Igual. No ando así contando porque tengo como un karma que si contai es como que te quita…¿cachai ese dicho que dice “el que come callado come dos veces”? Como que creo un poco en eso. Entonces no ando contando. Cuento, pero algunos.¿Te cuidas, usas condón?
– Sí.
– ¿Y qué opinas del condón?
– Yo creo que igual es necesario. Igual conozco caleta de gente que no está ni ahí con el condón. Pero a mí me da paranoia porque igual es peligroso, yo encuentro. Entonces lo ocupo igual. Nunca sabís po, si es como una cadena.
– ¿Cuál es tu primer recuerdo sexual o excitante?
– ¿Así aunque sea que no-con-minas?
– Sí.
– Con las revistas, jaja. Con las típicas revistas de bici o de música, de repente aparecían unas minas.
– ¿Y ahí empezaste con la masturbación?
– Sí.
– ¿Y qué edad tenías?
– Como diez, ¿once?
– ¿Y qué tipo de mujeres aparecían?
– Así con bikinis, estas típicas minas Reef. O con esas revistas del diario.
– ¿Con las extra del diario de esas que vienen en sostenes calzones?
– Sí. Oye, estoy soltando pero mucha información…

Se urge. Se urge porque cree que o lo voy a juzgar o la gente se va a enterar de que es él. Lo ignoro porque ninguna de las dos cosas pasaría.

Saque un lienzo. Pinte de azul oscuro el fondo, tire una raya de celeste en diagonal. Agregue un punto rojo en la esquina derecha.
– ¿A qué edad perdiste la virginidad?
– Como en segundo o tercero medio. No tan pendejo. Fue con una mina en Viña. Fue como para decir “ehhh, lo hice”. Nunca más tuve contacto con ella.
– ¿Cuál ha sido el encuentro más memorable en el que has participado?
– A ver, es que han habido varios. Me agarré a una mina y estaba como la amiga al lado mirando y eso me calentó demasiado.
– ¿Pero te la agarraste o te la tiraste?
– No, tirando. Ya, ¿se puede hablar de todo o no?
– Si po, esa es la idea.
– Ya po, estábamos en cuatro y la amiga como al lado, como durmiendo, pero no estaba durmiendo. No sé por qué me calentó tanto esa cuestión. Yo pasándome el medio rollo de que íbamos a hacer el medio trío y no pasó nada.
Así… ¿pero una buena? A ver qué otra. En Valle del Elqui hace poco tuve una buena. Una mina me invitó para allá y como que la conocía hace mucho y nunca había pasado nada y como que se acaba de separar, no sé, y ahí me violó jajaja.
También me han pasado unas pésimas, que por muy rica que sea la mina no pasa nada.
– ¿Puedes contar algo vergonzoso que te haya pasado alguna vez?
– ¿En el sexo? Me acuerdo que la primera polola, igual era chico, estaba en el colegio, me la estaba agarrando y me empezó a-voy a hablar con detalles, ¿puedo decir todo?- se me echó en la guata y me empezó a correr la paja y de repente como que no le avisé y le llegó todo en la cara. Me dio vergüenza. Tenía como 16 y era la primera polola como que me gustaba. No sé tampoco por que se me puso acá –se tca la guata-, tampoco uno sabe tanto lo que está pensando la otra persona. ¿Qué otra? A ver pero dame un ejemplo, porque nunca es muy vergonzoso ¿o no?
(PAUSA) Ah siiii, sí me han pasado mil cuestiones. Si po. Una vez estaba en la casa de una polola y no me dejaban que me quedara a alojar y la mamá empezó a cachar que yo me quedaba a alojar y en su pieza había un computador, entonces de repente una noche estábamos durmiendo, a las dos de la mañana, yo en calzoncillos, y tatatatattata, golpean la puerta, y la mamá dice “necesito ocupar el computador” y mi polola “pero mamá, si mira la hora que es” y ella “no, necesito ocuparlo urgente” y yo como “¿qué hago?” y me metí al closet. Me quedé escondido ahí, yo en calzoncillos sentado en el suelo. La mamá se sienta en el computador y se queda una hora. Hasta que al final ya estaba casi lista y dice “oye, ¿no has visto mi libro?” y tenía todos los libros arriba de mí en el closet, y lo abrió y me vio. Me pilló. Me tuve que parar entre risas –pero a ella no le pareció gracioso- y me dijo que me vistiera y me fuera.
Esta wea la hablo con amigos no más. Soy terrible de piola. Me han pasado caletas de cosas casuales. Me acuerdo de otra, mira. Estaba en Argentina y era primera vez que nos juntábamos y me había puesto los pantalones terrible de rápido. Llegué pa la casa, de repente nos pusimos a agarrar y de repente me empieza a tocar como acá -se toca el muslo- y me dice “¿qué tení acá?”. Y era un calzoncillo que se me había quedado atrapado. No sé qué otra historia.

Cuando no encuentra algo más que ofrecerme suena como si se hubiese puesto a hurgar en un baúl, lo hubiese dado vuelta completo y todo lo que ha encontrado fuese inservible y él está ahí, de pie en medio de una pieza, rodeado de tonteritas. Después del círculo rojo haga una línea amarilla finita, desde el extremo derecho inferior al extremo izquierdo.
– ¿Practicas sexo anal?
– Puta he tratado, pero no, como que no cabe. Una vez me pasó que se me cortó la cuestión y se rajó. Igual yo era chico.
– ¿El condón?
– No, el pico. Quedé pa la cagada y tuve que ir a la clínica con mi viejo. El doctor era amigo de él y después me tuvieron que cocer la cuestión y fue el medio hueveo.
– Pero ¿cómo pasó?
– Traté muy fuerte parece. Y volviendo a las historias del sexo anal…nunca puedo hacer sexo anal. Necesitai como lubricante y nunca tengo el lubricante a mano.
– ¿Y qué tenís a mano? ¿O no te preparai para tener sexo?
– Me ducho.

Haga diez círculos desde el extremo inferior izquierdo al superior izquierdo. Los círculos deben ser blancos.
– ¿Qué tiene que hacer alguien para seducirte?
– Jajaja. Nada po. O sea es como uno el que lo hace.
– Pero ¿qué comportamientos o aspectos te resultan atractivos?
– La ropa. Que la encuentre rica en verdad, que me guste. Y que tenga como una actitud caliente. De repente hay unas minas que pueden ser muy ricas y no lo tienen. O de repente son demasiado coquetas, pero sabis que están weveando.
– ¿Tienes un tipo sexual?
– A ver, ¿qué minas me calientan?: las MILF, igual. Entre 25 y 40. Pero de 40 que no sea una vieja-vieja. Me gustan las piernas de las minas. Las piernas me calientan. El poto. Las tetas…jajja. Una mina con la que el sexo sea rico, pero ni tanto.
– ¿Cómo ni tanto?
– Porque si es demasiado rico te enganchai po…
– ¿Qué te repele?
– Obviamente un ala peluda. No sé, a ver, hay mujeres que han hecho cosas que no me han gustado. Por ejemplo una me decía “chúpame aca”…como una orden. Que si está durmiendo se tire un peo. Y eso en verdad.
– ¿En qué momento te das cuenta que tendrás sexo?
– Cuando ya le diste un beso o cuando cachai que hubo onda o que la mina no es como “ay, otro día, primero esto y luego esto otro”. Esa wea me carga. Que tenga que ser todo un trámite al final. Ponte tú cúando conocí a una mina y es todo el weveo para joteártela, y después tarara, y luego tatrararra, llega a un punto en que te da lata.

Parta desde el extremo superior izquierdo pintando líneas verticales blancas. Sí, esto borrará los círculos que acaba de hacer.

– ¿Qué te excita cuando ves pornografía?
– Me calientan imágenes del porno. Como cuando la mina le chupa el pico al weón. Esa wea es la que más me calienta. Me meto harto a You Jeez, Veo porno normal po. Que entra el cartero o que viene el maestro y le entra a arreglar la wea. En verdad pongo a la mina que me guste y listo. Soy más tradicional parece jaja.
– ¿Cuál es el momento que más te gusta al tener sexo?
– Me gusta todo. Cuando me lo están chupando. En cuatro me gusta caleta. Irse en la boca, eso me calienta más que la cresta. Pero todo en verdad.
– ¿Te masturbas?
– Sí. Todos los días.
– Cuéntame si has hecho algo de lo siguiente: sexting, filmar o fotografiar, estrangular.
– Hago sexting igual. La otra vez con una que me apareció en Tinder y que nunca me tiré. Me mandaba fotos y yo le mandaba fotos. Después una que me agarraba. También con una ex de Suiza. Después con una amiga. Eso lo empecé a descubrir hace poco, porque igual soy más paranoico que la cresta, como que pienso que casi que todo va a aparecer…No filmo ni nada, pero igual me calienta esa wea. Y no estrangulo porque puta me da mieod. He escuchado historias donde se les pasa la mano. A veces las minas me piden que les pegue en el poto. Y sí, anda bien. Igual soy medio tradicional para el sexo.
– ¿Cuál es tu fantasía sexual preferida?
– Con una MILF, así como con la psicóloga también. Es que tenía unas psicólogas ricas igual. Que más, bueno, el trío. Y esas yo creo ¿o no?
– ¿Pero tienes una historia más armada o es como más etéreo?
– No la tengo tan elaborada porque de ahí me darían ganas de cumplirla y no sé po. Imagínate la psicóloga que tenía, me metía con ella y puta tenía esposo y si lo conocía y quedaba la cagada… y el trío me encantaría hacerlo. Y el de la MILF sería bkn.
– ¿Hay alguna famosa con la que tirarías sin pensarlo?
– ¿Chilena? La Adriana Barrientos. La Katherine Zeta-Jones, a esa la encontraba rica. Caleta en verdad.
– Y tus amigas ¿son parte de tu repertorio de fantasías?
– Tengo hartas amigas a las que me agarraría feliz. A todas en verdad.
– ¿Cuál es tu lugar preferido para tirar y cuáles son los lugares más raros?
– Donde más me gusta es en la cama. Los más raros: en unas plantas afuera de un carrete. En caleta de lados en verdad. Una vez en un cementerio. En el patio. En la piscina. En el auto. En la pieza de la nana. En mi casa en todas las piezas que hay. En baños…
– ¿Qué no te gusta tanto del sexo?
– Dar sexo oral. No es lo que más me gusta.. No me gusta que me aprieten. Una vez me agarré a una mina que me hacía así –se aprieta a sí mismo- …o que te muerdan, pero depende también. Me mordía fuerte, dolía.
– ¿Hablas o gimes cuando tiras?
– Igual me gusta hablar. Como “oye está rico” y te dicen “sí, está rico”. Eso está bueno.
– ¿Te han dicho algo que no te ha gustado?
– Sí, ponte tú una vez me dijeron “oye, te haría sexo oral”. Me cargó. Como muy estructurado. Sonaba como robot. Es como decir “te voy a penetrar”.
– ¿Cuál sería la palabra adecuada?
– ¿“Te lo voy a chupar”?
– ¿Qué es lo mejor que te han dicho en la cama?
– Igual a uno le gusta cuando le dicen “oh, lo tení grande” o “oh, el medio pico”, esa wea me calienta. O “oh, qué rico culeai”. Pero tampoco sabí si es verdad, porque de repente te lo pueden decir porque saben que te calentai cachai. Me han dicho “lo tení grande”, pero también una polola me dijo “oye, lo tenís chico”.
– Quedaste súper confundido.
– Sí, o sea por suerte me han dicho más veces que es grande jaja.

Ha llegado a la mitad. Mitad blanco, mitad azul. Tiene que preguntarse ahora si importa algo o no seguir usando el blanco. Si el color, la elección del color tiene algún significado. Si va a seguir haciendo líneas, cubriendo lo anterior, ¿vale la pena cambiar del blanco al, no sé, verde?
– ¿Hay algún encuentro sexual que repetirías?
– Sí, caleta, con una ex. Porque era muy caliente la cuestión. Agarrábamos en cualquier lado. Estábamos ahí y paf, me metía al baño y me chupaba el pico. Pero al final ya era demasiado tortuoso porque era como que no nos podíamos despegar.
– ¿Has fingido alguna vez orgasmos?
– ¿Crees que han fingido contigo?
– No sé.
– ¿Qué tipo de ropa interior usas?
– Calzoncillos así como más largos porque una vez me traumaron con que los slips eran poco sexys.
– ¿Usas algún tipo de juguete sexual?
– No.
– Ya, pero lubricante, como accesorio, sí.
– O sea no po. Si no he tenido sexo anal.
– Pero el lubricante se puede usar para otras cosas.
– La dura, ¿para sexo vaginal?

Esto es lo que hace ahora: suelta el pincel, deja destapadas las pinturas, se sienta en el suelo. Mira lo que ha hecho: la mitad blanca, la mitad azul, una mitad de diagonal, una mitad de línea recta amarilla. Y luego imagina que no hay color. ¿Cómo se ve lo que ha hecho sin color?
– ¿Te importa tirar con cierta frecuencia? ¿Cuánto es mucho o poco?
– Dos en un día es mucho. Aunque igual está bien. No, no tengo frecuencia. De repente no cacho, ando con sequía, no cachó por qué y después vuelve. Igual ando todo el día pensando en esto. No sé en qué más pensaría si no. O sea hago otras cosas, ando en bici, pero o sea para eso carreteo, si no, no carretearía, para eso me quedo en la casa de unos amigos conversando.
– ¿Cuándo fue la ultima vez que tiraste?
– En enero (hace casi un mes). Es que tenía una mina, pero no he tirado mucho. No, no he tirado nada. Es que no tengo plata, no he ido para la playa.
– ¿Has tenido relaciones estables?
– Sí. Lo más largo ha sido un año. Después como dos meses, un mes. Estando pololeando no he puesto el gorro. Pero por eso trato de no tener relaciones. O sea he tenido cosas estables, pero siempre nos damos un tiempo y ahí me agarro otra mina, y para mí es como lo mismo a pesar de decir “ah no, es que ahí no estábamos juntos”. Igual tengo respeto. A menos que lo hablí en relaciones medio abiertas claro. Lo otro es estar con alguien que me guste mucho y quedarse así.
– ¿Y eso te ha pasado?
– O sea, todas me encantan, pero para estar como “ay mi amoricto” juju, “vamos a conocer a los papás”…o sea igual a todas les presento a los papás porque me da lo mismo. Pero ya cuando la cuestión se empieza a poner muy seria me empiezo así como a asustar. Como que me imagino “chucha, voy a pasar dos años…voy a haber perdido dos año de…no sé”. Como que me empiezo a desesperar.

Un comentario en “A., 31, diseñador gráfico

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