INT. BAR. DÍA.
Un hombre (C., 32) y una mujer (V., 31) sentados frente a una mesa pequeña ubicada en una esquina del bar. El hombre viste zapatillas, shorts militares que le llegan hasta la rodilla y una polera que dice High on Fire. Lleva el pelo cortado al rape y tiene una barba rectangular que endurece sus facciones. Tiene una entonación huasa, lo que choca con su apariencia. Hay suavidad y un tono afectuoso, si es que eso es posible, cuando dice palabras como “cabras”, “lesas” y “orgías”. Tiene los ojos cafés, a ratos se ven verdes. O al revés: verdes, a ratos cafés.

La VOZ EN OFF corresponde a la de un hombre de unos cincuenta años. Debe ser rasposa y sofisticada. Se ha de pensar en un sujeto que, sentado en su biblioteca mientras fuma una pipa, reflexiona en voz alta como si estuviese dictando una clase magistral. Tiene los dedos largos, un reloj grande en la mano izquierda, zapatos cafés de cuero.
Las secuencias de imágenes deben sucederse rápidamente para luego volver a un primerísimo primer plano del rostro de C., que normalmente se encuentra mirando hacia el frente, a la pared, o en diagonal, a la chica de la otra mesa.

***

VOZ EN OFF:
Llamamos objeto sexual (das Sexualobjekt) al ente [una persona, por lo general] del que parece partir la atracción sexual, y meta sexual (Sexualziel) a la acción (die Handlung) hacia la cual presiona o empuja la pulsión. Escarbaremos en la memoria de C. para encontrar ese primer destello erótico que lo marcó.

C.

Una vez estaba en la casa de mi abuelo paterno y mis primas grandes – yo tenía como ocho años, tal vez menos-, estaban viendo una película que es famosa, Camila, sobre un cura que se enamora. Entré a la pieza y estaban las dos sentadas arriba de un cojín. Esa fue la primera vez que sentí el shock de adrenalina. Las cabras tenían ponte tú catorce, diecisiete, siguieron viéndola y siguieron haciendo su frotación con la almohada. Después lo único que hice fue perseguirlas ese mismo día para toquetearlas. Todavía lo recuerdo y me excita. En esa época las cabras son chicas, están descubriendo recién su sexualidad y son súper lindas, pero todavía son niñas po. Y bueno, yo era aún más niño.

Dos niñas corren a lo largo de un prado verde. Llevan shorts y poleras blancas con los hombros descubiertos, las piernas se les ven flacas y morenas. Tienen el pelo largo y las manos con tierra. De fondo suena “She’s a Rainbow”.

C.

La primera vez que me acosté fue a los 15 o 16 con una polola que era más fea que la mierda. Fue muy traumática esa experiencia porque cuando yo (y mi bocota), después de tantas horas de pornografía y masturbación, me enfrenté a la experiencia de verdad, la encontré más bien fome. Entonces después de culear le dije “Oye, sabís que los hacís súper mal, weón”. Y la weona lloraba y lloraba y lloraba. Y yo me sentí súper incómodo y me fui muy amargado a mi casa. Lamentable. Me acuerdo de eso y me des-excito.

VOZ EN OFF:
No la busque. La palabra des-excitar no existe en el diccionario.

C.

Me considero perverso y polimorfo. Hay muchos conceptos que definen la sexualidad ahora, es para volverse loco, pero perverso y polimorfo siempre me ha quedado bien.
Para mí el sexo es una fuente gratuita de placer y bienestar, un buen deporte y una manifestación de afecto. En ese orden.
Me siento hipersexual. Me masturbo una vez al día o día por medio. Me llama la atención si hay tres días en que no me masturbo. Hay días en que soy un adolescente. Tengo 32 y a veces hay días en que son cada 15 minutos; estando en mi casa solo po, weón. De ahí desprendo que tengo un severo caso de hipersexualidad, claramente. Esta es mi cabeza: el 40% pensando en música, el otro 40% en sexo, que ya es un montón, y el 20% restante es afecto y día a día y hobbies.
Creo que el sexo es una muy buena forma de filtrar prejuicios, de entender la personalidad del otro y los traumas con el cuerpo. Es una tangente en el proceso de conocer a alguien porque el acto físico en sí te da un montón de pistas de cómo es la persona. Acá de ninguna manera descubrí la pólvora, yo creo que Tati Penna dijo mil veces esa frase.

VOZ EN OFF:
¿No lo sabe? La adjetivación de perverso polimorfo se refiere a la habilidad de sentir placer en cualquier parte el cuerpo.

Una mujer se suelta el pelo y le cae sobre los hombros, dos dedos recorren la parte interna de un muslo, alguien toca un lóbulo de la oreja de otro como si se tratase de algo que nunca ha visto ni tocado antes.

V.

¿Cuándo te sientes más deseable?

C.

Cuando puedo armar ideas muy elocuentes de forma verbal, tengo la guata vacía y un porcentaje de menos de medio punto de alcohol en mi sangre.

V.

¿Con quién hablas de sexo?

C.

Con todo el mundo. Menos con mi papá y mi mamá. Siento un temor reverencial hacia mis figuras paternas que no puedo superar. Eso sí los tengo en Facebook y leen todas mis tonteras, pero en persona jamás.

V.

¿Qué tiene que hacer alguien para seducirte?

C.

Todos los casos son distintos. Todas las cabras tienen sus encantos. Es una cuestión de género. Uno, creo que lo leí en una novela de Cabrera Infante,  o Pío Baroja, el weón decía: “Mear parado es súper cómodo, es la raja, pero el costo de eso es que uno tiene que seducir a una mujer, no al revés”. Entonces para que me seduzcan a mí, nada, son weas sencillas: ser una degenerada absoluta que no tenga ningún tapujo, sentido del humor y que no tenga barreras ni prejuicios en torno a la sexualidad. Para mí desde la punta del pelo hasta la punta del dedo chico es una zona erógena, incluyendo el cerebro. Su actitud frente al sexo es más atractiva que cualquier weá. Podí  ir en la calle y ver mil trescientas minas ricas, mil trecientos potos ricos, tetas ricas, caras, es bonito de ver, pero lo importante es la actitud que tiene la cabra frente al tema.
También está el factor manejo de lenguaje o que por lo menos entienda las weás que hablo, porque hay pericas a las que les hablo y no me entienden. Es complicado eso. Y eso que uno no es alguien con problemas de comunicación o de temas elevadísimos. El factor libro es importante. Siempre pienso en eso: qué wea más penca si estai con una mina y te la culeai y no sabí de qué hablar después de terminar. Qué horror, weón. También es charcha que diga “pío” y se ría al tiro, ni cagando soy tan chistoso, por lo menos de forma voluntaria.
No sé po, esto es igual ñoño, pero si a alguien le gusta esta canción de Rush, a mí también me gustaría esa niña. No es tan pretencioso como lo otro, pero en fin. Viste: sexo y música o sex and violence, la canción de Exploited

V.

¿Y qué pasa ahí, cuando no se da lo del lenguaje y lo del libro y la música? ¿Desistes o vas igual?

C.

Depende de la cabra, o sea son varios factores: si la cabra te agarra el paquete cagaste, te fuiste a la chucha. Generalmente si las intenciones físicas de la niña son muy obvias y tengo ganas le digo “ya, vamos” si no, chao, qué frustrante. Aparte, contrario a lo que todo el mundo podría pensar, a mí me encanta el pos-sexo, el hablar, los cariñitos, toda esa weá .

Gente gritando en un concierto, un gato negro que salta de una cama al suelo, un cigarro se consume solo en un cenicero, unos palillos golpean frenéticamente una batería: taratarataratarataratarataratarataratarataratara.

V.

¿En qué momento te das cuenta de que tendrás sexo?

C.

Es súper química la wea, súper animal. Las feromonas que vuelan en el ambiente se notan. De repente las feromonas van firmadas. La metáfora del Cupido de los romanos no es gratuita: viene una flecha con tu nombre, el flechazo existe. Generalmente como yo soy bastante más descarado, siempre estoy picando, entonces tanteo terreno, hasta que de  repente fum! No sé po, también pasa cuando ya estai perdido entremedio de las tetas de una cabra y hay una sonrisa de vuelta,te dai cuenta que estamos listos pa la foto. Las  locas cuando quieren-quieren-quieren son brígidas, te hacen así, un gesto mínimo y estai listo, rendido, en la man. Uno es súper un niño, sencillo, fácil

V.

¿Te preparas de alguna forma para tener sexo?

C.

No me preparo. Me ducho, me afeito las pelotas a veces. Trato de hacer diseños, por influencia de la pornografía. Es un arma de doble filo afeitarse las pelotas porque aunque después de tantos años de pornografía, tanto de hombres como de mujeres, la wea se ve normal. Hay que considerar que son actores profesionales y que se depilan con láser. Uno no hace lo mismo. De repente pasan tres días y la wea raspa, entonces no es bacán frotarse. Es complicado, duele. Pero si te afeitai sólo las pelotas y dejai  más largo arriba, más hairy, para que sea menos estresante para la parte cutánea, es mejor.
Esto que suena es Bad Company, a todo esto.

V.

¿Hay alguna película o canción que te prenda?

C.

Hay una película de Pamela Anderson que tiene una escena erótica que es Googleable, ni siquiera es porno: llega un policía y le da contra la pared. Cuando tengo que echar mano a la imaginación para rendir más siempre le echo mano a esa escena. Se llama “Pam gets fucked on the wall”.
Es difícil encontrar buen cine erótico que sea de verdad estimulante porque finalmente toda la wea termina en un money shot con un close-up de pico y zorra. Pero claro que hay, pero qué paja buscar.

VOZ EN OFF:
El uso de la boca como órgano sexual suele considerarse una perversión cuando los labios (lengua) de una persona entran en contacto con los genitales de la otra, pero no cuando ambas ponen en contacto sus mucosas labiales. Freud, Freud, Freud dixit.

C.

Cuando culeai con alguien nuevo siempre es la primera vez. Por lo mismo cada persona tiene virtudes distintas o cosas que descubrir. No hay un patrón que se repita. Tampoco soy el cachero de las pampas que anda culeando con minas diferentes todos los días. Cada individuo tiene su propio talento. Pero, a ver, me gusta que me metan el dedo en el culo. No, eso suena súper maqueteado. No sé. Me gusta jugar harto con la lengua. Que me chupen la lengua, chupar lenguas. Me gusta ver cómo las minas se masturban, yo de repente las siento ahí y les digo “Ya, mastúrbate”. Las miro, de lejos. Eso me gusta. Lo que me define después de perverso polimorfo es voyerista. Lo que más me gusta hacer es mirar. Soy feliz mirando.

V.

¿Cuál es el momento que más te gusta al tener sexo?

C.

Generalmente no soy de que me chupen el pico, no tengo mucha sensibilidad a nivel de falo. Creo que lo que más disfruto es cuando las cabras pierden el control y ahí aplico racionalidad y trato de mantener la herramienta en uso. Siempre estoy observando. Me llama mucho la atención la metamorfosis  menádica de las cabras, se vuelven locas, no saben cómo reaccionar. He visto a algunas pegándoles a la pared, arrancándose el pelo, mandándome a la chucha, reacciones muy divertidas. Como que se dan vuelta, un Dr. Jeckyll, es un momento impresionante. Un hombre no lo tiene. Un hombre es pura cabeza, más weón, las mujeres está más conectadas con el cuerpo. Les hacís así –acerca su dedo a índice a mi brazo, sin alcanzar a tocarlo- y te dicen “¡No, el dedo no weón!” o también está la versión derretida –se tira sobre la silla, se desarma, mira hacia el techo con la boca abierta, se vuelve a acomodar-. Hay tantas cosas. Creo que en resumen es la metamorfosis lo que más me gusta. Eso también implica un camino. Uno va cachando qué le va gustando a la cabra para que se vuelva loca. Es súper egoísta porque quizás eso ni siquiera les gusta a las cabras. Yo no creo que les guste. A mí me gusta ver que se vuelvan locas, por eso lo hago. Ojo, tampoco resulta siempre. Hay cabras más “masculinas”, que son un poco más frías, usan más cabeza que cuerpo y que son más como uno. Quizás no es tan fome. Nunca me han puesto al límite o descubierto las teclas que me dejan satánico. No sé, quizás soy satánico y lo considero normal, qué sé yo.

Un silbido que suena casi como una tetera, un hombre vestido con camisa y corbata sentado en una oficina, un cajón que se abre, una foto desteñida de una mujer mirando a la cámara, un hombre que sale de una habitación y se guarda un calzón pequeñísimo en el bolsillo, un número anotado en el dorso de la mano al que le falta un dígito.

V.
¿Cuál ha sido el encuentro sexual más memorable en el que has participado?

C.

Chuta, hay varios, pero no tantos. Por lo menos son plurales, son cinco. De esos que cuando te acordai te llega el shock de adrenalina al estómago.
Una vez yo estaba borracho en la casa de un amigo y me quedé dormido y me fue a tocar la puerta y me dijo “Oye, weón –super incómodo llegó el weón-  ¿querí acostarte con mi polola?” y yo le dije “Ya po”. Y fue una gran orgía, de a tres. Ese es un buen recuerdo. Tiene que ser con la cantidad justa de cocaína y alcohol en el cuerpo, si se te pasa la mano se va todo a la mierda. Literalmente. Me ha pasado mil veces. Es como de acá – se toca la cabeza-  estai impecable, funciona la raja, estai caliente pero no tení irrigación sanguínea –se toca el pico–. Ni una bomba sueca soluciona el tema; no funciona nada. Es muy frustrante y lamentable, porque a las cabras con la cocaína les pasa todo lo contrario po, quedan calientes, desinhibidas, pueden humectarse, ocupar algún sucedáneo o algo alternativo. Uno cagó no más. Y no te aceptan ninguna triquiñuela a esas alturas, no te aceptan nada. Ninguna lengüeteada, tiene que ser la de verdad, si no cagaste. Siempre es culpa de la cocaína. Está todo propicio, óptimo para tener una noche de sexo, violencia y sangre y latigazos y todas las cosas interesantes, pero qué pasó, qué pasó, son cosas que pasan po weón. Oh weón, lamentable weón. Siempre hecho mano a este argumento: déjame dormir quince minutos para hacer una meditación trascendental que me enseño un lama y volveré. Casi siempre esos quince minutos son media hora, pero volvís en gloria y majestad.
También siempre están esos touch and go en la calle, en un auto, que tienen ese deje de prohibido que le da una valor agregado porque te van a pillar.

V.

¿Puedes contar algo vergonzoso que te haya pasado?

C.

(Se lleva la mano a la cabeza, poniendo la palma sobre la frente).
Puta una vez…mira esta wea siempre la cuento. Puta una vez estaba en un bar y llegó una lesa y cerveza y cerveza, ya vámonos a un motel, yo le dije que no tenía ni un peso y ella dijo que no importaba, que ella pagaba. Ella estaba con muchas ganas de fornicar. Puta y estábamos en un motel…me encanta Black Sabbath, es lo que suena de fondo. Mira, hay veces cuando tú tenís una gran erección y perdí el interés, te pasa el efecto contrario de la cocaína, se te va toda la sangre a la tula y a ninguna otra parte del cuerpo. Entonces estai pensando en los Simpsons mientras estai dale que dale. Y con una erección de Priapo, maravillosa. Y bueno, ya medio borracho, le dije a esta lesa “Ya po, pero préstame el culo, déjame darte por el culo” y me dijo “Ya, bueno, ay pero duele”, y después dijo “Ya, bueno ya”. Yo estaba con un condón rojo, de frutilla, me acuerdo de eso, aunque estaban las luces apagadas. Eran como los primeros días de enero, tipo nueve, ponte tú.  Al día siguiente yo tenía que coordinar un viaje a Valparaíso con unos amigos, jajajajaj, las weas que preguntai Vero Watt. Bueno, yo cuento no más, me encanta. Y  sonó el teléfono mientras yo estaba sodomizando a esta pobre mujer, esa pobre y lamentable mujer. Contesto con la luz apagada, medio borracho, voy al baño medio tambaleante. “Ya, puta sí, juntémonos en el terminal a tal hora, yo llevo esto, tú llevai esto” y de repente, estando en el baño pienso “oye weón puta que malo el desagüe de esta wea. Qué mal olor, puta ¿me habré hecho caca, weón?”. Prendo la luz y estaban todas las paredes del baño llenas de caca. Hice el mismo gesto que estoy haciendo ahora –se toca la cabeza en un gesto traducible a “cómo voy a arreglar este desastre”- y limpié el baño, me saqué el condón, sorprendentemente todavía seguía erecto, me miré un poco el espejo, me lavé la cara y dije puta la wea. Me sentí lamentable y miserable y después por supuesto no llegué a decirle a la cabra “Oye, sabí que te saqué caca”. Me quedé acostado en la cama y ya no tenía ganas de seguir culeando y ella se frotó con mi rodilla. Para aprovechar la plata po, si lo pagó ella. Es súper vergonzoso.

Tengo otra anécdota vergonzosa. No es tan bacán como la otra, que igual es divertida. Una vez estaba con una perica, otra penca culiada, que era una cuma de mierda, yo estaba dale que dale, ya estaba bien curado, y me empezó a decir “Ay papi, dale papi”, a hablarme como reguetonera, y yo estallé en risas. Le dije “Una, no soy tu papi y dos, no seai ridícula”. Igual me reí harto. Me reí tanto que la cabra se terminó riendo conmigo. Pero igual le dio lata. Igual no era tan tonta. Me dijo: “Weón te estoy haciendo un show para que estís caliente y te estai riendo de mí, concha de tu madre”. Le dije “Ya, no te esforcí tanto weón”. La cabra igual era rica.

Me acordé de otra a pito de esta. Había una cabra que era súper rica, que era como Pocahontas, hermosa, punga, punga, entonces también me dijo “Ya po, hazme sentir mujer”, y también estallé en risas y tuve una gran disfunción eréctil y la cabra se fue súper frustrada. Imagina la autoestima que tienen esas cabras súper ricas y cumas. Se sienten diosas. “Hazme sentir mujer”. Me reí y le dije “¿Pero tú de repente te sentí hombre?”.

Se ríe de nuevo y aprovecha de hacerle un saludo discreto, moviendo el mentón hacia arriba, a la chica de la mesa del frente. Chica que anda acompañada y le sonríe de vuelta. Le pide otra Indian Pale Ale a la mesera. Suena “Stuck in the middle with you”.

 

VOZ EN OFF:
Girls Girls Girls
Sólo nos queda adorar
Aclararnos la garganta
Mentir
Trabajar
Ponernos cuello y corbata
Ser inadecuados
Mirar y tiritar”

C.

Soy más bien silencioso cuando tiro, más concentrado en la respiración. No digo “Oh, yeah”, “Oh, baby”, me parecería ridículo, me pondría a reír. Ni siquiera cuando acabo. A veces me ha gustado, mientras estoy culeando, preguntarle a las minas qué les gustaría hacer. Y cuando empiezan a talk dirty funciona la raja, súper bien. Y siempre por supuesto lo mando todo a la mierda, porque les empiezo a decir “Ya, pero invitemos a otra mina, a quién invitariai, a cuál de tus amigas”. Y ahí las cabras se me desconcentran y me dicen “Pero no me preguntí por mis amigas po, weón” y yo como soy preguntón empiezo “Ya, pero otra persona, alguien de la tele, Cameron Díaz” y parten “No, Cameron Díaz no…”, me pongo demasiado racional, le aplico demasiada cabeza. Pero es bacán cuando las cabras te dan órdenes explícitas: “Chúpame, chúpame, chúpame acá, date vuelta”. Eso es súper útil para uno porque como te contaba recién todos los cuerpos son diferentes, todos tienen distintas mañanas, nadie cacha cómo es la wea de buenas a primeras, a no ser que seai  Mel Gibbson en Lo que ellas quieren.  Yo siempre digo: “Dame indicaciones, lo que te gusta, lo que no”. Las cabras se ponen reacias igual. Nunca me ha tocado una verborraica que diga: “Dale, haz esto y esto” y que no pare de hablar.

Lo peor que me han dicho es “Dame papi” o “Hazme sentir mujer”, frases muy fuera de lugar que no vienen al caso, que son tristes, miserables, que me hacen pensar en la mala distribución de los recursos, en la mala educación de Chile, en la mala educación sexual de estas mujeres.
Lo mejor ha sido “Me encanta como me chupai el clítoris”.  Ah y la otra vez me dijeron: “Es mentira que tu talento está en escribir, todo tu talento está en tu lengua”. Esa wea fue chistosa.

V.

¿Hay algún momento o encuentro que repetirías?

C.

Culiar en la calle, en la playa, sexo grupal. Las cosas grupales son divertidas y como no es una cuestión común y es un objeto de deseo tan patente, estai como cabro chico, tiritando.

V.

¿Cuándo se da eso?

C.

En fiestas, con copete. Como yo soy un NiñoSexo, “Joven Sexo” me han llamado, porque es la única wea sobre la que siempre estoy hablando, siempre quiero que en todas las fiestas todo el mundo termine en pelotas. Pero ha pasado cuántas veces en la vida, ¿dos, tres? Esa es mi fantasía. Nunca la escondo. Es muy divertido porque a mis pololas siempre les he dicho lo mismo, nunca les he escondido nada, y me dicen bueno, será. Pero a la hora de los quiubos las cabras son obsesivas, cartuchas, celosas, entonces no se puede y ahí me mandan al carajo y ahí yo sufro.

V.

Entonces tríos sí has hecho, ¿y swinger? ¿El sexo grupal cómo lo definirías?

C.

Nunca he hecho nada swinger, pero me encantaría.
Grupal es más de dos personas. Dos personas ya es grupal, tres personas ya es orgía.  A veces ha existido un cuarto, pero no participa.  Como que mira no más con los pantalones abajo, gente tímida, gente muy traumada con el cuerpo. Como que están siempre ahí, ahí pero no llegan.

VOZ EN OFF:
Las fantasías sexuales son imaginería privada asociada a sentimientos explícitamente eróticos que se acompañan de una respuesta sexual excitatoria. O excitante. Una respuesta sexual que responde positivamente a esa imagen. Tome nota.

V.

Descríbeme tu fantasía sexual preferida.

C.

Puta, Vero, las preguntas difíciles weón. Son tan sencillas las fantasías. Como ya, un trío. Ver a mi polola con otro hombre. Ver a mi polola con otra mujer. No son más allá de las  tradicionales, que tampoco son tan lejos de la realidad, no son tan fantasiosas, se pueden cumplir. Finalmente la gran fantasía es que me quieran al otro día y por cinco años más.

V.

¿Qué persona famosa te mata? Alguien por quien no te cuestionas hacer de todo sin importar las circunstancias.

C.

Uh, puta sí weón. Drew Barrymore. Amo a Drew Barrymore, pero por la vida. Es todo. Tiene sentido del humor, es ruda, tiene un pasado de adicciones, le interesa el cine un poco más allá. Drew Barrymore me deja mal. Tiene humor goofy. También es calentona. Es una lluvia de virtudes. Estuvo casada con Tom Green dos días y después se divorció.

VOZ EN OFF:
“Debo irme de lo húmedo
no quiero lamer una concha más en la vida
no quiero tener ni siquiera lengua
no quiero chupar a nadie más nunca
Y no es por nada
se trata simplemente de no mojarse de nuevo
de no humedecerse de nuevo
de no ser una cloaca de bofes jugosos de nuevo”

V.

¿Cuál es tu lugar preferido para tener sexo?

C.

Todos los lugares son óptimos. En estricto rigor donde quepan dos personas y que tengan un rango de movimiento.

V.

¿Cuál es el lugar más extraño donde has tirado?

C.

En una bodega de un departamento.

V.

¿Cuándo fue la última vez que tiraste?

C.

¿Qué hora es? Jaja. Hace tres días, el domingo en la mañana.

V.

¿Te importa mantener una frecuencia de encuentros sexuales? ¿Cuánto es mucho o poco?

C.

Un mes es harto tiempo sin tirar. Hemingway decía que el acto sexual le parecía vulgar y ordinario, que es la misma wea, pero el weón era un mujeriego empedernido y se tiraba a todas las minas. A veces también me da paja esa wea de empelotarse, de encontrar la humedad suficiente como para poder penetrar, de generar una buena erección, el hecho de pensar la wea me da como… prefiero pajearme. A veces estoy con mi polola en una sesión de gimnasio y al día siguiente salgo a la calle y no entiendo por qué no están todos culeando si todos son tan lindos, tan hermosos: podrían estar todos teniendo sexo aquí mismo en la calle. Oye, esta es una gran canción de Grand Funk.

Alguien respira hondo. Una gotita corre sobre la frente, sábanas deshechas, ropa por lavar, un montón de platos acumulados en la cocina, un vaso de jugo medio lleno, libros en el suelo de la pieza esperando que alguien los recoja.
Fundido a negro.

 

Un comentario en “C., 32, licenciado en literatura

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