¿En qué momento uno decide rendirse? Se supone que los héroes dicen nunca, pero “nunca” es una palabra muy grande.

Yo me rindo cuando me canso de actuar. Cuando el personaje que me pongo encima no me da. Cuando me voy dando cuenta de que no quedan suficientes balas. Cuando mi cama, con un solo cuerpo en ella -el mío- me parece el mejor lugar del universo.

Retirarse antes de fallar puede ser teóricamente la mejor estrategia, pero es la salida que toman los cobardes y por esos no siento ningún respeto. Ni siquiera se presentan a la batalla: se quedan en la casa sacándole brillo a sus rifles, organizando las medallas ganadas en otras batallas tal vez más importantes, pero que pasaron hace tanto que ya no son capaces de hacer el ejercicio de recordar el detalle.

– Nos retiramos. Lentamente. No quiero ni bengalas ni gritos de apoyo. Espérenme al otro lado del cerro, cerca del espino que tiene una marca roja.

*

“Me parecen atractivas cosas básicas, superbanales y supertontas: por ejemplo que su altura máxima sea mi pera. Me ha pasado estar con mujeres altas y estilizadas, tipo supermodelos, y no me prenden. Que sea ligera, en el sentido de que podamos hablar por ejemplo de pedofilia y no se espante y no entre en esta cosa de ‘hay que matarlos a todos. Pobres niños’. Es como ya, sí, ok, todo eso está dado por sentado, ahora centrémonos en lo importante. Tiene que ser ligera para hablar de cosas importantes. Me resulta atractiva la gente inteligente, la gente que no me dice lo mismo que dicen en las noticias todos los días desde hace cincuenta años. Que no hace el copy-paste de Facebook. Que es capaz de generar una reflexión adicional aparte de repetir lo que ya ha leído en todas partes.

 Me repele cuando solo le interesa la plata. Todo lo que tiene que ver con la situación de la economía chilena, de verse exitoso, de querer tener plata, de subir de cargo, de mejorar el sueldo, de todas esas tonteras. En esencia todo el camino estructurado que se sabe de memoria y que tiene que seguir paso a paso. Me repele en la buena onda: bacán, que te vaya bien, suerte en tu vida. Y después hay muchas manías mías que son puras estupideces que también me repelen. Por ejemplo, que coma con la boca abierta. Me molesta profundamente si se come las uñas constantemente, todo el día, porque habla mal de la persona: es muy nerviosa, no sabe controlarse. Me pasa lo mismo con el hecho de que fume. Fumar es un vicio que después necesitas para tranquilizarte, que implica no tener otras herramientas para calmarte. Se puede cambiar la respiración y hay hasta ciertas posiciones corporales para relajarse…entonces para mí refleja carencia de búsqueda. Me carga la gente que está odiando todo el tiempo.

Creo que es parte de repetir cosas sin ir más allá. Es súper fácil que te insulten y que la primera reacción sea insultar de vuelta, en vez de aguantarse un rato y pensar que en verdad no te están insultando a ti, que no te conocen. No es contigo, esa persona está enojada por la vida, tendrá sus problemas. Esa situación de odio recíproco inmediato la encuentro súper básica. Quizás todo tiene que ver con eso: con la capa de lo básico. El tema de comer con la boca abierta es un reflejo de no estar consciente que estai con más gente. Lo de fumar también: estai tirándole cosas a los otros.

Me repele la inconsciencia hacia el resto. Si tomamos consciencia es para ayudarnos entre todos, para que estemos todos bien. La vida es bacán y al mismo tiempo es una paja: es súper agotadora, es súper de mierda y estamos todos claros de que nos están tratando de cagar por todos lados, entonces debiéramos estar todos preocupados de que el de al lado esté bien. No debiera ser ‘hoy por ti, mañana por mí’, no debiera esperarse el ‘por mi’, sino ‘hoy por ti, mañana por ti’ y si entramos todos en esa vorágine por el otro es bacán, porque además que inevitablemente si tú ayudai a alguien, llegan diez personas a ayudarte a ti y hay como un cariño así muy gigantesco, sin estar atento al ‘por mi’”.

*

Dejé la marca roja porque sabía que sería posible que se diera este escenario. Lo que pasó fue que me entusiasmé: disparé sin prever que me faltarían balas.

¿Pueden culparme?

Siempre disparo sin calcular porque, ¿qué pasa si es la última batalla? ¿Te vas a quedar con las balas de recuerdo?

*

 “Si prepararse para tener sexo tiene que ver con la idea de anticipación, de tal vez tenerlo, hago tres cosas: me afeito, no al ras, pero que sea una cosa decente. Porque si hay sexo oral igual debe ser medio incómodo, tal vez los olores son más fuertes con pelo. Es pensar en la otra persona, entre comillas. Me preocupo de tener condones, lo que no quiere decir que los use, pero los tengo. Me cuido a veces. Me he cuidado y no me he cuidado. No hay un porqué específico. Prefiero no usar condón porque es como gritar con la boca tapada. Es como hacer cariño con guantes. Y si me imagino que en el fin de semana puede pasar algo porque viene alguien, evito masturbarme porque la erección es muy distinta. Es físico. Todo, la intensidad y la persona recibe mucho mejor también si uno está con toda la energía ahí”.

*

¿Es muy estúpido que cuando él comenzó a decir “si me imagino que en el fin de semana puede pasar algo porque viene alguien…” me brillaran los ojos y yo haya pensado que iba a decir que ordenaba su departamento y aspiraba y trataba de que todo estuviera limpio? Porque eso es lo que yo hago. Duh. Cuando escuché el resto de la oración mi corazón se hundió un poco.

Doble duh.

-Traigan a los paramédicos, soldados. Olvídense de esperarme. No nos quedan balas y nos acaban de dar en el corazón en la peor de las formas posibles.

*

“El encuentro que fue más raro o memorable fue cuando lo hice en el metro, pero es más por el lugar que por otra cosa. Fue chistoso, pero porque fue en un lugar público. Pero si me pongo serio creo tiene más que ver con ese orgasmo cómplice mutuo. Me gusta mucho eso. Me ha tocado estar en tripletas y me ha tocado mucho tener amigas entregadas, confiadas. Me ha pasado mucho tener dos amigas y que nazcan tripletas entre los tres. Yo antes pensaba que era más normal, pero mis amigos me dicen que no es tan común como yo lo cuento. Me ha pasado más de una vez, con distintas parejas de amigas. Pero siento que es más como un juego, una tontera. Porque a mí esas cosas del zorrón… para esos weones es súper memorable. Me lo tomo como algo bacán, como que si me ha pasado más de una vez es porque genero confianza. Me he metido con casi todas mis amigas, y después han seguido siendo amigas. A veces fantaseo con ellas porque hay recuerdos, cosas que me hubiese gustado hacer y que no se pudieron hacer, y a veces me pasa que estoy con varias en un mismo carrete y eso hace que se te crucen de alguna manera las imágenes.

Creo que lo que me gusta de los tríos es la entrega. Antes era más espectador, pero durante este aprendizaje me he dado cuenta de que así como en la humanidad hay ausencia de liderazgo, también pasa eso en las relaciones sexuales. Siempre hay alguien que tiene que tomar la posición de liderazgo. Siento que la persona que se mete conmigo se mete porque me ve como más seguro, espera que sea así. En esencia sería súper ridículo que yo pueda parar a una loca equis en la calle y después terminar en la cama, pero no ser el mismo ser humano activo.

Una vez éramos dos mujeres y dos hombres, pero nosotros, los hombres, no quisimos. Insistían y todo, pero como que no… no sé, bigotes. Urgh. Nunca he estado en una habitación en una situación sexual con otros hombres. Quizás por eso la idea de la orgía puede ser interesante. No me resulta excitante que nuestros penes choquen o yo estar con una loca por delante y el loco por atrás y sentir por dentro…no.

Tengo ganas de ir a una orgía, por si tenís algún dato. Quiero cachar cómo es. Investigar. No sé si voy a participar o no.

Volviendo al principio, para mí lo más memorable es el orgasmo conjunto. Me encanta ese orgasmo femenino, cuando sale todo el líquido y dejan todo empapado. Encuentro bacán esa liberación máxima. Me excita la mujer receptiva: la con la que si uno eyacula afuera no dice ‘ay, qué asco’. Y viceversa: si la loca deja toda la cama mojada tampoco voy a andar quejándome!”.

*

Se queda callado por cuarenta segundos. Cuarenta segundos es mucho tiempo cuando vienes hablando casi sin parar. Y luego dice:

“Son varios momentos. Quizás lo que más me gusta es cómo se recibe la eyaculación. Nunca lo había pensado. Te fijai en cómo te agarran, o puedes ver dónde lo están recibiendo. Me ha pasado que hay gente que tiene el semen en la guata y va y se ducha y lava mucho rato, ponte tú. Y hay otra gente que no, que se limpia con la polera y después de un rato va al baño. Entonces igual hay ahí una recepción. Por alguna razón eso me resulta excitante, no sé por qué.

Una vez, de cabro chico, estaba viendo un programa sobre sexo y una loca le decía a una sexóloga ‘es que él quiere que no sé qué y lo encuentro sucio’ y la loca le decía ‘pero ¿quién te dijo que el sexo es algo limpio?’. El sexo son tus fluidos saliendo de ti. Esa wea me quedó en la cabeza. Y creo que esta complicidad que yo busco tiene que ver con eso, con esa recepción mutua. Eso me prende.

Me gusta recorrerla entera. Descubrirla entera. Me ha pasado estar con locas que solo quieren la penetración normal, ponte tú, y las manos ahí, y eso es como una cosa super poco entregada. Lo que más me gusta que me hagan es sexo oral. Hay mujeres que dicen que no. Y cuando pasa eso me pregunto por qué no. ¿Porque te da asco? ¿Entonces qué estamos haciendo acá si te da asco? ¿Cómo no? Es como no darte un beso con lengua porque me da asco. ¿Entonces de qué estamos hablando? ¿Qué es esto? Una sola vez le pregunté a una loca y me dijo ‘ay no sé, puta es que ay, la wea’… puta, que me diga por lo menos que no sabe hacerlo, eso es una respuesta. O que le da vergüenza y por qué le da vergüenza. Eso es más interesante.

Lo que más me gusta hacer es anal. Yo creo que dentro de los orificios de una mujer el ano es como el menos aceptado y tener sexo anal implica una entrega, dejar entrar por más partes”.