Se podría decir que los licenciados en literatura son una especie en extinción, un animal bonito con el cual el ecosistema ha sido cruel. Un animal tan raro como atractivo. Un animal que tiene una cruz roja en la frente. Si todo esto fuese verdad, entonces yo estaría haciendo una tarea de rescate, uno a uno, de estos ejemplares únicos.

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Mírala venir: tiene las piernas largas, una chasquilla que está a punto de dejar de serlo, pelo negro tomado en una colita. Alcanzo a contar a la rápida tres tatuajes, pero son siete. Viste unos shorts negros ajustados a la cintura, un top cortito color marengo –este color me lo dice ella, porque yo diría gris-negro-medio-morado- y unas Nike negras. Tiene una sonrisa ladeada, las uñas pintadas de negro, las pestañas largas y los ojos como de personaje femenino de manga. Es delgada y se curva hacia delante cuando está sentada, pero eso que podría verse como señal de timidez, en ella se ve como entrega: lista para que alguien la pueda levantar tomándola del cuello sólo con la punta de los dedos.

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Este escenario no es suficientemente bueno. Problemas que me planteo de entrada: ¿cuál es su hábitat? ¿Por qué tuve que sacarla de ahí? ¿Cómo la devuelvo? Es demasiado tarde para hacerlo sin que repercuta de alguna manera. Los animales en peligro de extinción sufren lo que uno podría llamar “intervencionismo inevitable”: querer salvarlos es interrumpir su trayecto natural, es aplicar una violencia involuntaria.

Lo siento, N., es por tu bien.

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“Mi vida sexual es el aspecto más importante de mi vida. Más allá de mi trabajo o de mis amistades o de mi familia. Es algo en lo que siento que he invertido harta energía. Desde chica ha sido importante para mí acostarme con mucha gente. Para mí es el primer escalón para relacionarme, desde donde pueden salir más cosas.

Soy hetero. He estado con mujeres, pero fue muy chica, como en cuarto medio. De hecho estuve en una relación como dos años. Un par de mujeres más después de eso, pero muy nada, y de ahí en la universidad con puros hombres no más.

Mira, me aburrí de las mujeres. Encontré que están muy locas. Tienen mucho rollo sentimental y no me atraen tanto como para mamarme eso. En el fondo yo como mujer quiero también tener el derecho de ponerme rollenta, y eso lo voy a tener sólo con un hombre. Con una mujer esa competencia me parece terrible. Hay mucha manipulación”.

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N., ¿cómo lo hacemos? ¿Dónde te ubico? ¿Qué tipo de animal en extinción serás? Ya sé que no podré tenerte estática sobre una repisita, ni menos tratar de convencerte con este escenario mal ajustado de que en realidad perteneces acá desde siempre. No. Mira, hay gente que más que salvar animales en extinción los coleccionan: los salvan por añadidura, los cuidan por defecto. Trataré de demostrarte que no soy ese tipo de persona, pero no sé cómo funcione eso. No sé mentir.

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“Me siento muy sexual, pero he tratado de normalizarlo: lo que para mí es mucho, para otra persona es poco, entonces pienso que ahora, recién en estos últimos años, he estado llevando un estándar y una cantidad de encuentros sexuales más establecidos, más conscientes. Trato de racionalizarlo todo el rato y entender por qué sí o por qué no. Por ejemplo, lo último de estar con muchos hombres ha pasado porque estuve en un par de relaciones libres o abiertas, del tipo ‘estamos juntos, pero no estamos juntos’ y ahí empezaron los celos porque nos estábamos acostando con más personas. Y con uno especialmente empezamos a competir sobre quién se acostaba con más gente y ahí fue brígido. Desde entonces he entendido que si me voy a acostar con más gente es porque quiero hacerlo, no para herir a alguien ni ganarle a otra persona, sino porque quiero, porque me atrae alguien y punto.

Él era menor y eso es raro, porque por lo general me gustan los hombres mucho mayores, diez años más, por lo menos. Fue el físico lo que me gustó de él, nada más”.

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N., no te diré que eres la única de tu tipo que he visto, aunque todos sabemos que a los animales en extinción les da por pensar que son el último ejemplar, o una desviación de la naturaleza, un fenómeno producto de condiciones muy específicas. No. Pero sí: tu especie es exquisita, hija de una generación específica. No sólo producto de la categoría “licenciados en literatura”, sino una combinación mortal con…Es muy pronto para decirlo, pero te lo diré después. Lo prometo.

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“El sexo es una forma de acercarme a alguien. Es el momento en el que me siento atendida. Por supuesto que hay encuentros con algunas personas en las que soy solo un objeto y no se me presta mayor atención que lo físico, lo cual también me parece bien. No tiene por qué ser siempre… si no tenemos una relación, y es sólo un descargo para esa persona, está bien. Pero sí busco el sentir que me están prestando atención. Es buscar una conexión con una persona, pero entendiendo que es muy de momento y nada más”.

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N., tengo que empezar a clasificarte. Es injusto, sí, porque eres más que un listado de atributos, más que un check en una casillita de comportamiento, pero este es mi trabajo, esto es lo que hago. Lo siento.

Sí, eres de la especie que se reproduce por afecto. Hay más como tú, pero pocos están conscientes de que es eso lo que los mueve. Ese es tu poder y tu ruina. Bienvenida al infierno. Check.

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“Me siento más deseable cuando estoy flaca. Tengo ese rollo con mi cuerpo, mucho. Porque he estado con muchos imbéciles que me han hecho sentir o gorda. Me restrinjo mucho con las comidas. No tanto con mi ropa…ahora me siento más yo. Me siento más deseada cuando yo me siento más flaca. No cuando otra persona me habla…pienso que el deseo de otra persona viene por cómo yo me siento, no por cómo esa persona me trata ni cómo me ve ni nada de eso. Pero también el sentirme flaca o no pasa por otra persona. También tiene un trasfondo que es la opinión de todos estos hombres que me han hecho sentir gorda.

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Ay, el cuerpo. Debería haberlo sabido, pero lo llevas con gracia, N.

Nota mental, investigar en el futuro: ¿es autoflagelante la restricción alimentaria? ¿Hay algo relacionado con la mortificación de la carne? ¿Hay algo de santidad en sacrificar el apetito para complacer el cuerpo? Pensar en Santa Teresa (Bernini) y en Santa Catalina de Siena. ¿Una Santa que no se abstiene del sexo? ¿Santa Magdalena?

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“Hablo de sexo con mis amigas. Y con los hombres con los que me acuesto también. Eso me parece importante: hablar de sexo con ellos antes de acostarme. Hablo con ellos por curiosidad y porque también me parece que hay algo bonito en el hablarlo. En las palabras que va a ocupar para definir lo genital. Que en vez de ‘sexo’ diga ‘tirar’ o ‘culear’. Todas esas elecciones me dicen algo de esa persona. Y yo creo que a partir de eso me hago una imagen de él y voy como predispuesta a cómo va a ser el sexo.

Soy bien tolerante. No me imagino a alguien diciéndome algo tan terrible como para después decidir en verdad no tener sexo con él. Mi espectro de gusto es tan amplio que me parece bien cualquier cosa que digan. Es sólo para armarme una imagen e ir un poco más preparada”.

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“Atención al uso del lenguaje”: check.

“Tolerante”: check.

Nota mental: presionar para descubrir el límite de esa tolerancia. ¿Y si luego no hay? ¿Si realmente no hay? ¿”Amplio espectro”? Hipótesis: amplio espectro dentro de su exclusiva selección. Descubrir patrón.

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“Me cuido con condón. Tomé anticonceptivos muchos años y cambiaron mucho mi cuerpo. Me gusta sentirme lo más natural posible. Si voy a estar, por ejemplo, tres días llorando antes de que llegue mi periodo, quiero aceptarlo. Quiero saber que esa soy yo en ese momento y que no estoy apagada por unas hormonas. Por eso dejé los anticonceptivos. Eso me obliga a ocupar condón y cuidarme y ahorrarme un montón de contagios.

Si el tipo no tiene condón no lo hago. Lo he hecho cuando he estado con pastillas, pero hace ya un año que paré y es sólo condón y o si no, no. Paré cuando me hice todos los exámenes de rutina y dije ‘ya, ahora me pongo en orden’. Desde entonces solo condón”.

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Atención: su cuidado depende del cuidado del otro. Pero esto que puede sonar paradójico, es una doble supervisión, requiere controlar el comportamiento del otro y el propio. Alternativa responsable, sí. Tal vez se responsabiliza incluso por el otro. Pensar en la danza amatoria de los escorpiones. ¿Licenciada en literatura + escorpión?

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“Cuando tenía catorce años me di cuenta que era atractiva para los hombres de mi colegio, para los compañeros un par de año mayores o los de mi curso. Ese año ocurrieron varias cosas. Era lo de ir al baño y besarnos y tocarnos. Con un profesor del colegio también, era el de matemáticas. Él era joven, y yo igual seguía siendo muy chica. Después de lo del profesor lo hice por primera vez con otra persona.

Esa primera experiencia fue fome. Muy corto. Con la ropa todavía puesta. Éramos compañeros de curso. Y fue como me lo imaginaba, pero no me pasó nada rico. No fue ni doloroso ni nada, fue como un trámite”.

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Iniciación temprana: check.

Preguntas que no haré: ¿es la mirada del otro lo que nos despierta sexualmente? Pensar en miradas peligrosas, en miradas amenazantes con las que arriesgamos perderlo todo: el mito de Medusa, el mito de Psique y Eros. Una mirada descubre otras cosas que (pueden ser) aterradoras.

¿Por qué pienso en Medusa? Descartar, descartar.

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“El mejor encuentro sexual fue en realidad varios, con una persona con la que estuve durante un verano. Estuvimos muy juntos, fue muy sexual, pero al mismo tiempo hubo un entendimiento muy rico. Creo que fue solo memorable por la conexión. No pasó nada especial. De hecho fue todo muy convencional, pero muy cercano. Y eso es lo que busco. Con él fue muy fácil llegar a ese punto de intimidad. En ningún momento decayó. Fue un buen mes”.

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N., estarás de acuerdo con que mi hipótesis inicial “se reproduce por afecto” es correcta.

No, no es un triunfo, es un hecho. Podríamos testear cómo reacciona tu especie en un contexto donde el acto sexual sea una práctica carente de afecto. ¿Se extinguirían todos ustedes de una sola vez o se adaptaría? ¿Les crecería un tumor en el corazón? ¿Se les encresparían los dedos? ¿Se les apagaría el brillo de los ojos? Lamentablemente es ilegal testear este tipo de situaciones en animales en riesgo de extinción.

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“Esto me da más lata que vergüenza: a veces cuando he estado un tiempo sin hacerlo y lo vuelvo a hacer por primer vez con alguien, sangro, pero así como estúpida. Es una lata porque a veces son como desconocidos y la cama del tipo queda completamente manchada y lo primero que me preguntan es ‘¿estás con tu periodo?” y yo ahí tengo que explicarles. La mayoría reacciona bien y yo creo que es porque la mayoría han sido mayores, entonces son como muy comprensivos. Y eso de la edad está ligado no solo a que cachen más, sino a que me ven como más pendeja y tratan de calmarme. Les digo ‘disculpa, te lavo las sábanas, qué hago’”.

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Nota sobre la especie: es como si después de un tiempo el cuerpo se re-virginizara (revisar si existe esa palabra. Si no, inventarla). ¿Por qué nos molesta la sangre? Pensar en la cita de Améliè Nothomb: “El asesinato es comparable con el acto sexual en que a menudo le sucede la misma pregunta: ¿qué hacer con el cuerpo?”. La evidencia.

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“Lo primero, para que algo pase, es que me guste por la vista. Si no me parece atractivo físicamente, no va a pasar nada.

Me pasa algo con la cara…con la frente. Con cómo fruncen el ceño y cómo se le hacen las entradas. Es el perfil. Esta parte, así como redondo. Eso me parece muy atractivo en un hombre, muy varonil. Tengo referentes muy antiguos, como Paul Newman. Ese tipo de masculinidad.

Tiene que…tengo un rollo con los hombres inteligentes y mido la inteligencia por el sentido del humor. Si alguien que no me hace reír es como no, no puedo. De entrada me parece fome y pienso que el sexo va a ser fome. No porque me guste estar riéndome mientras lo estamos haciendo, sino porque tiene que ser agradable, porque espero que la conversación post sexo sea rica y que no nos quedemos callados o hablemos puras cosas densas. Entonces creo que se me seduce cuando me imagino a esa persona en un escenario agradable, teniendo sexo. También me da lata eso un poco: pensar que la seducción me la estoy haciendo yo misma con mi imaginación, no con lo que esa persona pueda hacer.

He aprendido a bajar las expectativas. Las veces que un tipo me ha parecido así increíble y pienso ‘esto va a ser un éxito’ termina siendo o muy normal o hasta malo. Entonces prefiero simplemente pensar que es sólo sexo y veamos qué pasa, sin hacerme ningún tipo de expectativas.

Ahora, si es más flaco que yo, ni cagando. Porque 1) me sentiría yo como la gorda y 2) me da nervio un cuerpo tan flaco. Porque yo ya sé que soy flaca, entonces un hombre más flaco que yo, que también me los he topado, no. Ah y las manos. Que tengan manos chicas me da nervio, no puedo. La raza me da lo mismo. Nunca lo he hecho con una persona de otra raza en verdad. O sea en Estados Unidos sí, como con gringos. Me gusta el tema de las nacionalidades. En Estados Unidos lo aproveché mucho: un tipo de Ecuador, otro de Colombia, otro gringo, otro italiano, otro argentino. Me gusta un poco coleccionar las nacionalidades”.

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“Estrategias de supervivencia de especies en extinción”. Ese podría ser mi próximo libro, N.

El cazador cazado, un hombre ahogándose en medio del mar que decide decir “me encanta el sabor de la sal”. Pero también, N., esta soy yo dramatizando. Tal vez la única cazada acá soy yo, creyendo que puedo rescatar a todos los animales en riesgo. Creyendo que yo no corro ni uno.

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“Yo decido cuándo voy a tener sexo o no. Supongamos que estamos en la casa de él tomando algo y veo cómo se empieza a comportar conmigo, a tocarme, ese tipo de cosas. Si lo hace bien, si es atento, ya, lo decidí. Si es como frío y distante, por más que hubiese estado acordado que íbamos a tener sexo, pero como que no pasa nada, chao.

No me preparo tanto para tener sexo. Soy muy relajada, y me lo estoy imponiendo cada vez más: relajarme con el tema depilación, por ejemplo. De hecho un mino que me diga “ay no, yo solo lo hago con minas que están con todo el rebaje hecho” es como no. Que me exija un cambio así en mi cuerpo… ese tipo de hombre no me interesa. No me preparo mucho. Me ducho y trato de usar una ropa interior decente, no el calzón de abuelita. Colaless y siempre encaje o negro. Pero también hay muchas veces en que lo he hecho con alguien sin estar preparada y ahí también pienso ‘filo, este tipo va a tener que entender que yo no venía a esto y sucedió y lo siento si hay algo que no está bien’ y listo no más. A los hombres igual les da lo mismo. Yo creo que la ropa interior o ese tipo de preparación es más por mí tranquilidad y para yo sentirme más bonita”.

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No publicar: ¿tal vez aspirar a eso del relajo algún día? Tal vez aprender de una veinteañera lo que nunca aprendí en mi veinte.

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“Hay una escena de una película muy noventera de George Clooney con esta tipa, la que hizo de Gatúbela… la Michelle Pfeiffer. Se odian toda la película y en un momento –son dos papás con sus hijos- y al final del día por primera vez se dan un beso…la forma en que él la toma bueno. George Clooney me encanta, pero esa escena también es como ohhh. Si yo hubiese sido ella actuando en el set de grabación, me muero. Me parece muy varonil cómo él la besa. No hay ningún otro actor o famoso o película o canción que me produzca ese tipo de reconocimiento de lo masculino. Sí me pasa físicamente cuando estoy frente a alguien, pero así como famosos o algo externo, no. Sólo George Clooney.

Veo pornografía y he pasado por varios gustos. Lo que últimamente me ha estado gustando, y me asusta, es una mina como con veinte weones. Me gusta porque o sino el porno me parece muy monótono, si es que es sólo un tipo. Me gusta ver los diferentes hombres y las diferentes maneras que tienen de hacérselo a una mina, pero también me asusta porque me parece muy violento y muy irrespetuoso con ella. Porque todo el porno es muy irrespetuoso con las mujeres. Entonces pienso que si es esto lo que me está causando algún tipo de placer es porque quiero un poco que me traten así. Pero tengo claro mi límite y sé que no va a pasar. Entonces está sólo como la fantasía en el imaginario, no es algo que quiera hacer.

El resto de las fantasías las he hecho. Lo típico: hacerlo en un lugar público. Mi primera vez fue en un baño del colegio, entonces desde ahí se ha marcado una tónica. La vez siguiente fue en una plaza. Yo creo que eso es un poco cuando estás viviendo todavía con tus papás, la opción es hacerlo en lugares públicos, en el carrete, en el baño, escondidos o en el ascensor o en la azotea del edificio o en la escalera de emergencia. En todos esos lugares lo he hecho. O en un auto.¿Donde más? En piscinas. Una vez lo hice con un tipo en el auto mientras él iba manejando. Muy peligroso y muy muy curados los dos, empezamos en el auto saliendo del carrete. Fue una estupidez horrible. Bueno, y de todos esos lugares ninguno me resulta tan satisfactorio como una cama. La comodidad de una cama no la cambio por nada, me puedo desenvolver mejor y estar más cómoda. Además si estoy preocupada de que me estén pillando o cualquier cosa sé que no voy a tener un orgasmo porque va a tener que ser rápido”.

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Santa Teresa. Catalina de Siena. La mortificación del cuerpo. Ya lo dije, ¿cierto? Pero esta vez: el cuerpo como objeto. La aniquilación por uso. “The Bunny Suicides”.

¿Licenciada en literatura + escorpión + conejo suicida?

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“Me gusta ir descubriendo el cuerpo del otro. Cuando está como planeado todos llegamos bañaditos y perfumados, pero van pasando cosas que van en contra de esa estética pulcra. Y eso me gusta. Ir sintiendo cómo de verdad huele el cuerpo de esa persona, o cómo se siente la piel después de un rato. O las caras que pone…porque salen caras como muy toscas o raras de repente. Ir descubriendo esa naturalidad en el cuerpo del otro me gusta mucho.

El momento que más me gusta al tener sexo es lo preliminar, pero cuando se extiende. La desesperación de empezar luego. Ese es el momento que me parece más excitante. Una vez que ya empieza el acto sexual ya sé lo que va a pasar. Pero que se postergue y que la otra persona tenga el control un poco de esa situación, que me haga esperar, me gusta.

Me masturbo, pero poco, porque tengo mucho sexo. Con mucho sexo me refiero al último año, y eso es unas tres o cuatro veces a la semana. A veces estoy emparejada y en otras no estoy con nadie en específico y vuelvo un poco a hacerlo con los que ya lo he hecho y sólo nos juntamos a tirar y nada más. Mantengo el ritmo”.

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Nota (no publicar): Tal vez cometí un error. Tal vez N. es de mi tipo. Tal vez N. no está en extinción. Tal vez N. desmenuza como yo desmenuzo, ordena y clasifica, categoriza, despacha, filtra. A su manera, sí.

Reevaluar.

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“Me gustan hartas cosas en la cama. Me ha gustado, cuando lo han sabido hacer bien, el forcejeo. No necesariamente que me amarren y me inmovilicen, sino que me sostengan las manos, ese tipo de cosas. Hay hombres que son muy torpes y la cosa se pone absurda o muy violenta.

Me gusta mucho morder a la otra persona, pero no por abusar y hacerle sentir dolor, sino por sentir o absorber el cuerpo del otro de una manera diferente. No solo tener un pene adentro de mi vagina, sino tener otra parte del cuerpo dentro de mí. ¿Qué más? De posiciones ahí es muy raro, porque soy lo más tradicional posible. Esas cosas elaboradas de una pierna arriba y ocupar tonteras no, no me gusta. Porque me parece un poco trampa. Creo que se va a ver si alguien es bueno en la cama haciendo lo básico. Y porque me desconcentro mucho también, entonces mientras más simple la posición, mejor. O yo arriba o yo abajo y listo. Nunca he ocupado juguetes, no es mi prioridad. Me interesa más hacerlo con esa persona que con un juguete. Si ocupara un juguete quizás sería sola, masturbándome. Una sola vez me filmé con un pololo y lo borramos al tiro. Es horrible verse y te das cuentas en lo torpe que es de repente o en la celulitis o en lo fome. No quise ni terminar de verla.

Me gusta mucho escuchar a la otra persona. Ya sea que me digan algo, aunque a veces te dicen algo y es como ‘no, cállate’, porque es chistoso. Mi placer va muy ligado al del otro, entonces escucharlo gemir o hacer un tipo de ruido o decir algo me hace sentir que lo está pasando bien o disfrutando y ahí yo también puedo relajarme y disfrutarlo también. Eso también fue un tema en un momento: acostarme con personas solo por satisfacerlos. Claro yo también lo podía pasar bien, pero mi fin era que él lo estuviera disfrutando y nada más. Eso es algo que me queda ahora, lo de escuchar a un hombre disfrutarlo. Yo no hablo generalmente. Si el tipo está callado todo el rato no quiero ser yo la que está haciendo solo ruidos.

He fingido orgasmos montones de veces, como para que se termine rápido. Sí, porque –y eso lo agradezco de parte de ellos- me han tocado hombres que están todo el rato esperando que yo tenga un orgasmo para luego tenerlo ellos, y entonces cuando ya sé que no lo voy a tener porque hay algo que no me gusta, o porque estoy muy distraída o no me gustó tanto el tipo entonces lo finjo no más, que se termine pronto y chao. Pero no se dan cuenta. Sólo hubo una vez uno que me preguntó ‘de verdad tuviste un orgasmo?’. Y yo ‘síii, obvio’. Y lo había fingido”.

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¿Puede una especie mutar a otra? ¿Puede N. realmente ser una mutación excepcional? Observar la conducta previa de sumisión al otro en comparación con el empoderamiento posterior. 25 años. ¿Cuándo se hizo esa transformación? ¿Y si en vez de una extinción lo que estamos presenciando es el nacimiento de una especie nueva?

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“Lo mejor que me han dicho en la cama fue una estupidez, pero es lo mejor por venir de quien venía. Fue este tipo del verano, porque él era muy callado para hacerlo y una de las veces en que mejor lo pasamos en la cama me dijo – fue muy tonto, muy nada, pero para mí fue como ‘oh qué bacán, habló, qué rico lo que dijo’- me dijo ‘huachita rica’ y ahí fue como ‘ya, estoy lista’.

Hay otra que en el momento encontré como bacán y después fue como qué chanta. Estaba casado él y me dijo ‘tú vas a ser mi próxima esposa’. Y fue como ‘ay qué romántico, que bacán’ y después pasaron los días y seguimos un poco juntos y fue como ‘no, ni cagando’. Yo creo que eso ha sido lo peor también. Más que por desilusión es como ‘¿tú crees que por eso yo me voy a entregar en la cama y va a estar todo bien?’. Que lo hice, por supuesto, terminé dándole en el gusto, pero no po, no es buena estrategia, estai jugando un poco con la otra persona.

Repetiría algunos encuentros que creo que podrían haber sido mejores, o que yo habría podido disfrutar más o estar más relajada. Me ha pasado que he vuelto a intentarlo con alguien y no es lo mismo. Entonces no repetiría porque algo me haya parecido excelente y quiera hacerlo otra vez, porque sé que nunca es igual de nuevo. A pesar de que con este tipo sí fue bacán”.

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Y si esta es una nueva especie, ¿qué busca? ¿Qué la define? Dijimos la búsqueda de afecto, pero ¿en qué formas? ¿Es justo hablar de una especie cuando tengo un solo ejemplar? Pero N. no puede ser la única. ¡No habría ciencia si no! Inducción, deducción. Quizás no estoy hecha para la ciencia. (No publicar).

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“Hice un trío con dos hombres, uno de ellos era un tipo con el que yo estaba saliendo y me tiró varios palos sobre un amigo y filo, nos juntamos una noche en el departamento de uno de ellos, nos pusimos a tomar algo y yo sabía que iba para eso y fue un fracaso. Los dos terminaron borrachísimos, apenas podían ponerse un condón, y nada, como ninguno tuvo un orgasmo, no alcanzamos ni siquiera a estar completamente desnudos, terminó rápido, un poco nos rendimos y yo dije como ‘ya chao, me voy a dormir’ y me fui a otra pieza a acostarme. Esa fue la única experiencia.

Lo que me pasa con los tríos es que no me gusta lo de los celos. Yo creo que haría un trío de nuevo con dos hombres. Con otra mujer y un hombre me pondría muy celosa. Si es cualquier weón sería una competencia. Si es mi pareja, me pondría celosa, todo el rato. Entonces pienso en dos hombres pero también me preocupa eso: dos hombres y que uno de ellos sea como mi pareja o la persona con la que estoy y se pueda poner celoso o que en verdad me guste más la otra persona…entonces para evitarme todo eso es preferible que no”.
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N., mejor dime tú cómo quieres ser clasificada. En extinción, nueva especie. Yo tenía un sistema, tú tienes vida.

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“El BDSM me interesa, pero el tema de los límites… siento que es muy fácil que la otra persona los sobrepase conmigo. Ya lo tengo pensado: yo sería la que estaría en el papel de sumisa. No me interesa tener heridas en el cuerpo, ni azotes, ni la carne abierta, ese tipo de cosas no. Lo que sí me interesaría es que me amarren, ese tipo de control. Pero al mismo tiempo pienso que el tipo se puede embalar mucho y que yo no lo voy a terminar pasando bien. Me han amarrado un poco, pero nada, es un pañuelito y me suelto al tiro.

Me han hecho eso de ahorcarme un poco, pero he tenido experiencias medias raras con eso. La primera fue un tipo en la universidad. Estábamos de pie, a punto de hacerlo, y me puso contra la pared y me dijo que yo bajara y le hiciera sexo oral. Yo por jugar un poco le dije que no. Me puso contra la pared con la mano y me dice onda ‘sí, hazlo’. Y le dije que me estaba ahorcando, que no podía respirar. Y el tipo me insistía con que lo hiciera y de ahí cachó que yo estaba en verdad un poco ahogada y nos quedamos mirando y me dijo ‘ya, paremos’. Y nunca más lo hicimos ni pasó nada. Lo encontré muy absurdo porque yo estaba en la onda de jugar, y sí quería hacerlo.

La otra vez fue con un profesor de la universidad, como dos años atrás, y nada, estábamos haciéndolo y me pone la mano acá, como algo sexual, pero me empezó a faltar el aire. El tipo estaba como muy embalado no más. Yo pensaba en ese momento ‘concha de su madre, si muero ahora mi mamá no sabe dónde estoy. Qué lata que mi mamá se entere de que su hija murió así’…Eso pensaba. Y el otro pensamiento fue ‘filo, por último mi mejor amiga sí sabe dónde estoy’. Pensé eso: ella va a saber calmar la situación y encontrar mi cadáver. En ese momento en verdad dije ‘voy a morir, esto es’”.

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N., no te morirás en la cama. No te preocupes.

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“Algo que se ha vuelto importante para mí es llevar la cuenta de las personas con las que me he acostado. Llevo 25. Las tengo anotadas. Un poco por tener el control y porque me interesa el número. Me da susto acercarme al número 100. Pero también he estado con tipos – el del auto, por ejemplo- al que nunca le quise decir con cuánta gente me he acostado porque no me interesa que la gente con la que estoy lo sepa… Pero una vez estábamos hablando de eso, del número, y le pregunté con cuánta gente creía él que me había acostado, y me dijo ‘sobre sesenta’. Y demás po, si para mí el sexo es tan importante y lo he hecho tantas veces, pero tampoco han sido tantas personas, me he repetido a muchas personas. Entonces demás que él y muchos otros deben tener la la impresión de que han sido más. También entiendo que 25 no es poco. Pero no es brutal. Empecé a los 14, llevo 10 años, está bien yo creo”.

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– ¿Cuándo fue la última vez que tiraste?
– Anoche.

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Así tratamos a los animales que analizamos: los exponemos, los molestamos con un palito para ver cómo reaccionan, los miramos como si vinieran de otra galaxia, porque vienen de otra galaxia. Y ellos se dejan.
Tatuajes:

Antebrazo izquierdo: “And I thought of ma and wanted to get back there”, David Bowie.
Brazo izquierdo: “But you will get over”, Arcade Fire.
Anterazo derecho: un ancla.
Brazo derecho: “Cigarro”, con letra redondeada.
Sobre las costillas izquierdas: “On the sea”, canciòn de Beach House.
Pierna izquierda: la constelación de Piscis.
Pierna derecha, a medio muslo: “You wouldn’t want an angel watching over”, The National.

**Para unirse al intento de salvar especies en extinción, contáctese a veronica.watt@gmail.com. Haremos lo que podamos.

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