Transcripción:

“He estado con dos niñas en mi vida: con la E. y la R.

La E. es un caso especial porque ella estuvo siempre con hombres antes y después conmigo. Pero la R. siempre estuvo con minas, estuvo una sola vez con un hombre, pero cuando tenía como catorce años, y sé que con ellos no tiene ninguna onda, no le gustan los hombres. E. es compleja en ese sentido, tiene más matices, por lo mismo creo que me resulta interesante y porque parece que me gustan más las minas bi que las definitivamente lesbianas.

Estando tanto como con R. como con E. siempre he sentido que no hay ninguna mina mejor que yo. Con R. pensaba que nadie iba a ser más deseable que yo para ella. Lo mismo con E., pero en el caso de las minas, porque no sé si respecto de los hombres. Últimamente siempre me siento deseable. Hay días en que incluso lo haría conmigo misma si yo fuera otra persona. Igual barsa. Si me hubieses preguntado esto hace cinco años te hubiese dicho que nunca me sentía deseable. Me ha pasado que en cada relación que he tenido ha habido una evolución sexual, desde el primer weón hasta ahora, y cada vez es mejor. No sé qué va a pasar después.

Creo que la pega siempre la hago yo, porque me caliento por todo. Como que todo pasa por mi mente. Me considero muy sexual, pero más en la teoría, no sé si en el acto mismo. Quizás es porque veo harto porno, como dos o tres veces por semana, a veces más, a veces menos. Mínimo una vez a la semana, cuando estoy aburrida y no me puedo quedar dormida, no es algo muy planeado. Extrañamente veo puro porno heterosexual, lo típico. He visto porno entre minas y no me pasan cosas. No me pasa nada, de hecho. Fome. Prefiero hacerlo que verlo. Me importa mantener una frecuencia también. Si estoy en pareja y han pasado diez días, me preocupo. No creo que haya un mucho.

Siento que estoy en mi plenitud sexual con mi pareja de ahora, pero si pienso en la ocasión más memorable, me acuerdo de mi ex. A ella le costaba harto soltarse, entonces cuando estaba curada o había fumado marihuana siempre soltaba más. Ella nunca estuvo muy cómoda con su cuerpo y eso igual afectó harto la relación. Me acuerdo de hartas cosas. Por ejemplo, una vez estábamos en un concierto y, como habíamos fumado antes, me dejó tocarla harto en medio de toda la gente. Otra vez estábamos en la casa de unos amigos, era tarde y estábamos todos curados, sentados en torno a una mesa, conversando, y mientras estábamos ahí, ella me tocaba por debajo de la mesa. Cuando pasaban esas cosas era bacán, porque eran casi nunca por lo mismo califican como memorables. Ahora creo que son cosas que se pueden dar en cualquier momento con E.”.

 

Nota n°7:

Para cazar un venado hay que preocuparse de no expeler mucho olor. Mucho olor a humano, digo, porque eso los asusta, los pone alertas. Inteligente, de parte de la evolución, que algo casi inevitable los alerte del peligro. Una situación difícil para el cazador que tiene que tratar de sacarse de encima algo que es imposible sacarse de encima del todo. Veo al cazador respirando hondo, sintiendo el pam-pam-pam de su corazón, pasándose un pañuelo por la cara, preocupado de no moverse demasiado, de no transpirar, dándose cuenta que por mucho jabón neutro que use no puede deshacerse de su olor. Sintiendo cómo su piel no se puede contener a sí misma.

 En medio del desierto hay un elemento que no pertenece y que no puede dejar de delatarse.

Nota al margen:

Hay una escena en Cocodrilo Dundee en la que -luego de haber acordado volver a encontrarse el próximo miércoles- Mick (Paul Hogan) le pregunta qué día es hoy a Walt (John Meillon). Walt, con un sombrerito blanco y la luz del sol de las dos de la tarde en la cara, unas gotitas de sudor corriéndole por la frente, lo mira con toda la paciencia del mundo y le dice: “Lunes”. Mick levanta la mano mientras comienza a caminar hacia la selva, dándole la espalda, y luego la cámara se gira hacia Walt que con una voz de nostalgia infinita dice: “No sabe. No le importa. Lucky bastard”.

 

*

Transcripción:

“Creo que todo está súper mediado por el sexo. Para mí es como el fin último de todas las cosas que hago en la vida. En serio. Es una wea estúpida, por ejemplo, escribo libros para gustarle a las minas. Ese es el fin último de todo. Lo pienso incluso desde las relaciones de poder, como los futbolistas que pueden agarrarse a cualquier mina porque tienen plata, cachai. Creo que lo que más me mueve para hacer cosas es el sexo.

Me gusta hacer cosas. Eso me calienta a mí. Me gusta hacer sexo oral, que me hagan (pero más hacer). Creo que me gusta todo lo que hago con mi pareja actual, estar arriba, abajo, todo, creo que tenemos una química especial que no se da tan frecuentemente.. También me gusta que me metan los dedos, pero no mucho.  No me gusta que me metan los dedos como si fuera un weón. No es que no me guste, pero es que no me pasan cosas. A veces hablo, pero poco. Gimo, pero igual bajito, y me gusta que la persona que está conmigo hable o grite harto. Quizás por el porno. Me calienta eso. Sexo anal, no, eso está fuera mi lista, pero sí me gustaría hacerlo yo a alguien. Barsa. Creo que es la única wea que no. Aparte, duele. No está bien. Nunca ha sido tema igual, porque las minas con las que he estado están de acuerdo con que no está bien.

Me gustan las minas que van a todas, que no dicen que no a nada. Igual yo digo que no a hartas cosas, soy super barsa. Me gusta la gente que está cómoda con su cuerpo. Entiendo a la gente que no lo está, pero a mí me costó tanto soltarme que no espero menos de la persona con la que yo esté ahora. Me gusta que las minas sean más altas que yo y más gorditas. Es una contradicción porque yo digo que lo haría conmigo misma, pero no me gustaría estar con alguien flaquita. Me gusta tener más que tocar.

Me repele la gente mala. Cruel. Aunque fuera la weona más rica del mundo, no. La maldad de verdad mala, porque hay gente que es mala, pero tú cachai que tiene un lado sensible. Gente egoísta, gente a la que le gusta humillar a las personas. Gente que trata mal a las meseras. Eso me mata las pasiones. Por lo mismo que te decía antes, mis relaciones sexuales son mediadas por sentimientos. Si solo me dedicara a culear con alguien que no sé  ni tengo porqué saber cómo se comporta en su vida cotidiana me daría lo mismo, pero no es el caso.

La E., mi pareja actual, está cómoda con su cuerpo, aunque no sé si resuelta. Es igual de caliente que yo. En ese ítem compatibilizamos harto. Somos súper distintas en la vida en general, pero en ese ítem estamos súper de acuerdo. En el verano estuvimos como tres días encerradas, culeando todo el tiempo. En el fondo como que cuando estai recién con alguien típico que es así y cuando pasa el tiempo igual va como bajando, entonces uno quiere volver a ese nivel. Repetiría esos días. Ahora tenemos menos tiempo, a veces, tampoco vivimos juntas pero sí mantenemos una frecuencia importante y en un día podemos hacerlo todo lo que no lo hacemos en una semana”.

 

Nota n°8:

Los armadillos tienen un caparazón que funciona como armadura, hecho de placas que se superponen unas a otras y cubren la espalda, la cabeza, la cola y las piernas. No todos pueden enrollarse como bolita, pero los que pueden lo hacen cada vez que perciben que hay un depredador cerca (y se ven como una pelotita perfecta). Los demás tienen que hacer un hoyo y esconderse ahí para proteger su única parte vulnerable -el estómago- y esperar a que pase el peligro.

 

Nota al margen:

De fondo a la voz de U. suena “Risa”, de los Babasónicos. Dice:

“Me gustas tanto
Quisiera aprenderme tu nombre
Me gustas tanto que
No sé por dónde voy”

Me acuerdo de esa época. Tal vez el costo de saberse mejor el cuento -y no salir trasquilada todo el tiempo- es que cuesta más que alguien te sorprenda. O que uno mismo se sorprenda. O que uno tenga el ánimo de sorprender a alguien. Y así. A veces me agota tanto pensar en el futuro hipotético que podría tener con alguien que no he ni siquiera besado que, luego de proyectar los próximos desencuentros, planes en conjunto, cancelaciones y perdonazos, decido no besarlo. Como para ahorrarnos el trámite, ¿no?

Suena horrible, sí sé. Mi yo de quince años no lo puede creer. Y eso que todavía no le cuento todo lo otro que he hecho. Dejémosla escribiendo malos poemas por un rato más.

*

Transcripción:

“Entre dos minas siempre va a decantar harto. Yo creo que ese es el problema de la relación entre minas: deviene inevitablemente a convertirse en ser dos amiguitas. Al principio es como una amiga con la que haces las mismas cosas que con tus otras amigas, pero además culeai. Pero llega un momento en el que ya no culeai. Con mi ex siempre teníamos atados por eso. Al comienzo obvio que culeábamos más, pero igual ella nunca estuvo conforme con su cuerpo, entonces tampoco lo hacíamos tanto. Creo que con mi pareja de ahora lo hemos hecho el doble de veces que con mi ex, con la que estuve cinco años. No era algo que se diera tanto. Veníamos mal desde hacía un año. En el último año sólo habíamos culeado dos veces. No sé explicarte cómo pasa eso. Ojalá supiera. Incluso el tocarse -abrazarse, besarse- iba disminuyendo. Yo estaba enamorada y todo, pero la relación no era tan física. Ella me gustaba y hubo momento en que yo dije ‘¿weón qué tengo de malo que ella no quiere culear?’. Lo hablamos hartas veces, pero nunca pudimos resolverlo. Ella me decía que era un atado suyo. Yo pensaba que era yo, ella se sentía mal con ella. Eso fue desgastándonos. Yo decía ‘¿por qué sigo manteniendo esta relación si puedo hacer lo mismo con una amiga? Puedo ir con una amiga a comer, puedo ir con una amiga al cine, puedo hacer las mismas cosas que hago con ella con otra persona’. Ahí fueron pasando cosas y apareció esta otra persona, E., con la que todo era novedoso y trajo consigo la explosión del cuerpo…fue súper rápido, confuso. Terminé porque alcancé a ponerle el gorro a mi ex como una semana y media y dije ‘esta wea no puede seguir así’, porque yo quería a mi ex y no podía seguir haciendo eso. Si no hubiera aparecido E., yo habría terminado y vuelto a las tres semanas. Como estaba E., no volví. Terminé hace como ocho meses. Llevo ocho meses con E.”.

 

Nota n°9:

El zorro del desierto es pequeño y tiene las orejas grandes en proporción a su cabecita. Al igual que otros zorros, se comunica más mediante comunicación no verbal que vocal, por ejemplo, moviendo la cola, con expresiones faciales, con determinadas posturas corporales. Es un animal silencioso, pero a veces grita, y cuando grita, suena como un humano.

Algunas personas dicen que los zorros cazan no solo para sobrevivir, sino por emoción (o por diversión). En un sitio que encontré por ahí dicen que no, que solo los humanos cazamos por diversión. La explicación es la siguiente: “si el zorro está expuesto a su presa, sea esta una sola o veinte, va a sentirse estimulado a matar por el sonido, olor y movimiento de la presa. El zorro no puede planear ni entender si le conviene matar uno o varios animales ni cuántos necesita para poder alimentarse. Funciona a nivel instintivo”.

A mí esta explicación me suena como a varios humanos.

 

Nota al margen:

Hay algo que tenemos en común todos los animales -y digo esto de la manera más irresponsable posible, porque miro a mi perro y he mirado a mis exes dormir y también a mi mamá y mis hermanos, así de precaria es la muestra para concluir esto, pero acá va-: cuando dormimos nos abandonamos. Pon al animal más salvaje, al más peligroso, al más indomable, ponlo a dormir y mira cómo se transforma en un cuerpo que inspira ternura. Mira cómo todo lo que te hacía temer se deshace.

Es una buena forma de medir el amor, lo he comprobado. He notado que cuando alguien me deja de gustar, en vez de quedarme pegada mirando cómo respira y maravillarme de su existencia y mi existencia y de la buena suerte que tengo -sí, patética-, le empiezo a tironear el pelo o soplarle un poco de aire en la oreja.

*

Transcripción:

“No he hecho tríos. Soy demasiado celosa, no podría hacerlo. Me cargaría compartir. Quizás si fuera con una mina que me guste a mí…ya te dije, soy súper barsa. Hay cosas que no me gusta que me hagan a mí, pero que a mí me gustaría hacer. Entonces no sé po, si es una mina que me gusta harto, quizás podría ser, pero si fuese como la acción contraria, un externo que le guste a mi pareja, no me gustaría para nada, no. A mi pareja de ahora tampoco le gusta nada la idea, pero a veces lo digo para molestarla. A mi ex tampoco le interesaba. A los hombres les gusta como más eso de los tríos, de intercambios de parejas. Yo con intercambios de pareja me muero. Mi cabeza es súper liberada, pero en el acto como que soy súper conservadora, celosa. Mala cosa.

Me gusta el sexo un poco más hardcore. No sé si ahorcamiento y esas cosas, no. Hay gente que concibe el sexo entre minas como más suave… eso yo lo encuentro súper fome, aunque reconozco que hay momentos y momentos. Me gusta tirar el pelo, una palmadita, lo otro un poco más allá… yo creo que todo es conversable, si las dos partes están de acuerdo, está bien. Me gusta la onda de las esposas, de amarrar, pero más como idea. Una vez tratamos, pero las esposas eran como muy cortas, entonces era incómodo. Lo de la comida igual lo haría, porque me tinca entretenido, aunque a veces me pongo un poco TOC y pienso que después va a quedar un gran desastre. Nunca me he filmado. Me interesa, pero en la práctica creo que sería incómodo también. De hecho, lo he propuesto, pero no ha resultado. Mando mensajes hornys, pero fotos no, me da un poco más de susto por la wea de que te roben el celular…solo por eso. Si no, igual mandaría.

No uso ningún tipo de juguete sexual. Con mi ex estuvimos harto rato dándole vueltas a la idea de comprar algo, pero no quedó en nada. Con E. siempre ha estado en conversaciones, pero nunca se ha materializado. Hemos pensado en esos vibradores como más chiquititos. Con mi ex queríamos un dildo, pero como que ahora no sé, no me llama tanto la atención”.

 

Nota n°10:

Va a sonar a que es mentira, pero es verdad. Otra canción que suena de fondo mientras U. habla: “Putita”, de…Babasónicos. Sí, cuando conversamos no sólo nos juntamos en un café, sino que viajamos a finales del 2003.

“Sos tan espectacular
Que no podés ser mía nada más
Tenés que ser de todos”.

*

Transcripción:

“Me gustan los lugares públicos. He hecho cosas, pero no todas las que quisiera. Hubo un momento en el verano en que con mi pareja actual trabajábamos en las mismas cosas y estábamos las dos en un edificio muy grande. No había nadie, había muchas oficinas desocupadas. Nos escapábamos y llegábamos a grado dos o tres, pero no mucho más porque todo tenía cámaras, sensores, una wea muy rara. También una vez lo hice en una especie de bunker hasta que nos dimos cuenta que tenía una cámara.

En términos de fantasías me gusta el rollo de la profesora, pero también lo encuentro como chulo. Pero me gusta porque es chulo. Como que ese podría estar bien por el tema del poder. Es bacán imaginarse que la única manera de someter a alguien más poderoso que tú es el sexo.

¿Famosas? Scarlett Johanson me gusta, tiene una cara como de sexo. Quizás Julia Robert, pero ella sería una relación más mediada por el amor, jaja. Scarlett Johanson es como para el rato. Winona Rider. Ellas son como los extremos: Scarlett Johanson sería como un culión y Julia Roberts sería el amor, pero conociéndome seguro me engancho igual de Scarlett Johanson después del culión.

Para tener sexo la cama es cómoda, pero igual es fome. ¿‘Lugar preferido’ como contexto o espacio? Si es como contexto, cualquier parte; si es un espacio, no sé, nunca lo he hecho con pastito, tal vez me gustaría hacerlo en un parque. También en el agua, lo de la ducha lo he hecho y no lo encuentro tan cómodo, además  no sé nadar (….), así que es un ítem pendiente. De lo que he hecho y me gusta, en una mesa.
No sé si es el lugar más inusual, pero lo hice una vez en un ascensor, aunque no alcanzó a ser un grado tres porque me acordé que había una cámara… y esto era en el ascensor del departamento de mis viejos, así que no estaba bien”.

 

Nota al margen:

Recuerdo unas cuantas mesas. El problema de las mesas es que dependen demasiado de qué tipo de mesa es para que (para mí) la cosa sea disfrutable. Un escritorio tiene casi el 100% de probabilidades de ser agradable. En cambio, una mesa de cocina depende demasiado de a quién pertenece la mesa. Si es mía, fantástico, pero si es del otro me voy a fijar si está limpia o no, y si no lo está sentiré un impulso casi incontrolable de sacar Mr. Músculo y echarle una limpiadita antes de. El problema es que nadie te aguanta eso (probado, no), y entonces hay cosas pequeñas que te distraen, como por ejemplo si lo que te está pellizcando el cachete es un tirón o es una miga de pan mutante, si eso pegajoso es mermelada o más bien la frecuencia con la que se usa la mesa para otras actividades recreativas.

 Lo que quiero decir U., es que nos faltó especificar qué mesa.

 

Notan n°11:

Ya te atajé, ¿o no? Escorpión, armadillo, venado, zorro.  ¿Cómo se vería un animal que reuniese a todos esos animales? ¿Cómo se acerca uno a un animal así?  Volviendo al inicio, ¿cómo se ataja?

Es evidente, ahora que los veo aquí.

A ver si a ti se te ocurre lo mismo que a mí.

 

*

Ya tengo mi carnada. Para qué alargarlo. Olvídate de la carne y las trampas dolorosas. Un animal así sólo se acerca si uno le ofrece algo que anhela. Cero amenaza, cero daño. Lo que te dije al principio, ¿viste?

Y aquí está. Qué sencillo que me ha resultado: solo he tenido que encender la radio una vez más, tomar la frase prestada y entregártela a modo de ofrenda.

“Eres todo lo que tengo que recordar”.

Bienvenida a mi colección.