Me encantaría (no) conocerte

He estado pensando harto sobre las relaciones ficcionales de la vida real: esas personas sobre las que uno se hace una idea determinada, fantasea con ellos, desea a distancia, disfruta con la idea de ellos…pero luego los conoce y el aterrizaje forzoso no te lo quita ni una sobredosis de relajantes musculares. La pregunta es: ¿cuánto de lo que nos gusta del otro está más en nuestra cabeza que en la realidad? (Les soplo, por si no lo saben ya: MUCHO).

La brecha entre realidad/ ficción no tiene por qué ser negativa o ni siquiera neutral, el error, creo, está en pretender que una cosa responda a la expectativa de la otra. Me ha costado años entender que muchas relaciones, inluso de las de amistad, se sostienen en suposiciones de quién es la otra persona y de cómo se comportaría en determinados escenarios. El problema está cuando se hace ese salto al vacío de querer conocer o ahondar más. Pasa, en el plano sexual y en el relacional, que gente que en tu cabeza funcionaba perfecto a la hora de concretar es más bien meh. Ejemplos que se me ocurren a la rápida románticamente: el profesor de universidad guapo, el amigo canchero y el Tinderazo que por whatsapp es el sujeto de tus sueños se convierten en la realidad en el desequilibrado emocional que te hacía clases, el jote básico que siempre te tuvo ganas  y el gallo que ni-con-5-piscolas. (Amistosamente: la amiga que es la perfecta aliada el viernes por la noche es un desastre en tus vacaciones de dos semanas en Brasil, el conocido con el que la conversación livianita fluye es una lata cuando te empieza a contar de su vida personal, la amiga yunta de tu expega con la que ya no tienes ni un tema en común, etc.). La estupidez, claro, es pretender que el encuentro cumpla la expectativa: nadie es tan atractivo como lo que define tu cabeza. Nadie es tan inteligente. Nadie es tan seductor. Nadie es tan chistoso. Nadie va a estar nunca a la altura.

El gap de información que tenemos de los otros nos permite llenar el vacío con información positiva, porque querámoslo o no, somos optimistas. Dan Ariely ya lo ha comprobado: llenamos los vacíos con información que nos acomoda. Mientras menos sabemos o más genérica es la información, más la amoldamos a nuestros deseos. ¿Dice que le gusta el cine? Entonces lo lógico es que le guste el mismo tipo de películas que mí. ¿Le gusta la música en vivo? Entonces ciertamente disfrutará más del jazz que del heavy metal, o vice versa. ¿Sale con anteojos en la foto? Seguro que tiene una mirada seductora y generosa a la vez (por ningún motivo de psicópata). Las fotos no tienen olor: seguro que siempre huele bien. Y así. A la hora del encuentro o de ahondar más, la desolación: obviamente el sujeto no da el ancho. NUNCA.

Me gusta la ficción. Me gusta saber que casi todo lo que tiene que ver con el placer sexual  (y de todo el resto, en verdad) está en mi cabeza: en cómo yo me erotizo, en cómo yo fantaseo, en las cosas a las que yo decido ponerles atención. Entrar en la treintena ha implicado entender que no todo lo que fantaseo tengo que llevarlo a un plano real, que poquísimas personas pueden dar la pelea a una fantasía sin fracturas -ya, honestamente, nadie-, y que es injusto exigirlo. ¿Hay que dejar de fantasear entonces? Mi postura es la seguir fantaseando todo lo que se pueda, pero ser estratégicos a la hora de concretar, elegir con quiénes damos ese paso extra de querer descubrir quiénes son y dedicarles tiempo. Y ser sensatos: somos tridimensionales, todos olemos a algo, tenemos gestos tontos y adorables, decimos cosas que son increíblemente pelotudas y otras brillantes. Todos somos tan magníficos como fallidos (y ahí está la gracia). A la ficción pidámosle todo lo que queramos, pero vayamos a la realidad con los brazos abiertos.

Etiqueta sexual, tips para hacerlo como un pro

Es curioso que se nos eduque en cómo ser gente más o menos decente en la vida diaria, pero que nos saltemos olímpicamente el cómo serlo en nuestra vida sexual. He pensado harto en esto a raíz de la cantidad de historias que he escuchado: tanto desencuentro y malentendido y hasta sufrimiento porque las normas básicas de cortesía y respeto quedaron en cualquier parte. Pensé que tal vez un breve punteo (no pun intended) sería útil. Puede discrepar, es solo una opinión, ah, pero…

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  • Distinga entre sexo casual / deportivo / distractor vs sexo con afecto (y asegúrese que el otro está en la misma parada)
     Ya, esto es bien sencillo si es una one-night stand porque resulta más o menos obvio que lo que hay es puro sexo, atracción. Peeero las cosas se ponen medio turbias cuando los involucrados se conocen de antes: o son amigos, se conocieron vía app, están saliendo o son exes. ¿Quién define y cómo qué tipo de territorio es el que se está tocando? La cosa debiese ser de a dos, solo que nos topamos con un problema grande relacionado con sexeconomics y con la manera en que se juega el jueguito desquiciante de la seducción. Le puedo dar mucha vuelta a esto y lo haré en posts sucesivos, pero lo que quiero dejar en claro es que la conversa honesta de qué-es-lo-que-estás-buscando se tiene que dar lo antes posible. Por decencia. Si no, es como ir a un restaurant y pedir una ensalada y después quejarte porque te trajeron la ensalada, pero en verdad tenías ganas de comer un filete con papas fritas. NOT.

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  • Converse ANTES sobre sus preferencias sexuales
    Otra cosa super común es asumir que lo que a nosotros nos gusta también le gusta al otro. A X le encanta el spanking, a Z le parece horrorífico meter algo de violencia. A Y le fascina jugar con fluidos corporales, a Q le resulta asqueroso. A N le encanta que le muerdan y retuerzan los pezones, a B de solo pensarlo se le quita la excitación…y así. Conversar no significa quitarle todo el misterio. Es posible dejar entrever -sin ser brutalmente descriptivo- qué le gusta.relationship
  • Tenga a mano condón si es que tiene un pico
    Y no mienta diciendo que no lo tiene sólo para ver si lo dejan pasar igual. Bien básico, pero algunos necesitan recordatorio. El sexo parece un juego por lo entretenido que es, pero si usted quiere pasarlo chancho hágase cargo de ser un adulto también.

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  • Sea honesto si es que tiene algún tipo de ETS
    Sí, muy relacionado al punto 3). Si usted se pegó algo, no empiece con el círculo del mal a perjudicar a otros. Absténgase hasta que esté al 100% o tome las precauciones correspondientes. Es lo mismo que agarrar con gripe: uno no tiene ni un tapujo al decir “Oye, estoy que me muero, llevo una semana con fiebre y tapada a Tapsin, esto es lo que hay”. La otra persona decidirá, pero informada.f3e0a39eca9ed9f234ed2a48a0736d200daaa01d4a49e4c1dd9a853c61f4f7cf
  • Si no tiene claro qué le gusta al otro, pida permiso
    Acá la cosa se pone medio peluda porque es una lata andar con susto y matar el flow durante el acto mismísimo, pero ante todo TINO. Si usted intuye que la otra persona se podría sentir incómoda con algo que usted le quiere hacer, entonces sugiéralo, pregunte, vea cómo el otro reacciona. Si están full en la parada dominación/ sumisión se sobreentiende que no es necesario. TINO, TACTO, CRITERIO. Este es el único trío imprescindible que todos debieran tener a mano.
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  • Cuide la boquita
    Las cosas que decimos tienen un impacto en el otro. A veces usted no se da ni cuenta y la frase chistosita que soltó –“Oh, qué chico, te pasaste”, “Estai un poquito pasada de peso”-, o la romanticona tipo príncipe azul y/o idiota rematado –“Me recuerdas tanto a mi ex”, “Podría hacer esto contigo el resto de mi vida”- marca y afecta al otro. O le caga la cabeza. Si no tuvo la conversación del punto 1), evite entrar en este terreno a toda costa. Mida sus palabras y sea coherente respecto de sus intenciones. No es una película a menos que sea una película (wohoooooo ¡juegos de roles!). No al body shaming (a menos que sea BDSM, ya sabe, es parte de en algunos casos).
    Ahora, si hay confianza, dele. (Desde mi punto de vista el sexo es mucho más entretenido si la hay, más cancha para jugar).1e3sbaf
  • Coopere a la higiene mutua previa y pos sexo
    Si –momento glorioso- sabe que va a tirar, dúchese antes o al menos lávese las presas. No he escuchado a nadie todavía que diga “Me encanta cuando él/ella huele a que no se ha bañado en tres meses y ese olor a pelo pegado exquisito”. Nadie. Si todavía tiene problemas para cuidar su higiene tal vez quiera, en vez de estar leyendo un blog sobre sexo, concentrarse en cómo cresta mantenerse más o menos limpio. Ahora, a mí me descompone la gente desordenada o sucia –cambie las sábanas, POR FAVOR, y no, tener sobre 20 años y apilar la ropa sucia y no sucia y todo lo que encuentre en el suelo o debajo de la cama NO es ordenar-, pero esto ya da para otro post o incluso para otro blog.
    Ahora, pos sexo, si usted se va afuera tenga la gentileza de acercarle las toallitas húmedas (ideal), los pañuelitos (casi ideal), el rollito de confort (meh), la toalla (arghh) o el calzoncillo o la polera (doble argh). Pero acérquele algo a esa pobre persona empantanada.
    Si por otro lado usted, mina, tiene la regla/ menstrúa preocúpese de advertirle a la otra persona. Si le pasa durante, sin que pueda prevenirlo, hágase cargo después de limpiar.
    Ojo, en ninguno de los casos encuentro que una secreción corporal tenga que generar vergüenza ni nada, pero sí creo que hay que facilitarle al otro la vida y ser considerado. Ah, y si el asunto de las secreciones les resulta a ambos o todos los involucrados excitante, go for it.Capture
  • No haga promesas que no cumplirá
    Este es un consejo para la vida. Es muy, pero muy penca prometer cosas y no hacerlas. Pero si es de los que jura el cielo y el más allá (o de los que promete acciones más terrenales como llamar al día siguiente y no es capaz de llevarlo a cabo), anticípese a usted mismo y no lo haga. Si tiene claro el punto 1), esto no debería ser muy difícil.

En fin: sea consecuente. Trate al otro como un ser humano digno de respeto. Páselo bien. 

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